"Oh, querido, estoy tan entusiasmada… ¡Es increíblemente apuesto! Y sus acompañantes son encantadores… Excepto ese Señor Darcy de Pemberly" Dijo la señora Bennet a su marido cuando llegaron del baile. Su marido, el señor Bennet no tenía ni una pizca de entusiasmo por saber sobre el baile y todas las cosas insignificantes que su esposa deseaba tanto decirle. "El señor Bingley ha bailado dos piezas con Jane ¡dos! Lizzy ha bailado con el primo de ese detestable Señor Darcy, el Coronel Fitzwilliam, no será tan apuesto como su primo pero lo compensa con su amabilidad" La señora Bennet continuo relatando los eventos sucedidos solo hace unas horas "También ha bailado con Kitty, debo decir que asi como van las cosas dos de nuestras hijas se verán felizmente casadas en unos meses" Dijo la señora Bennet demasiado alegre para el gusto de su marido "Pobres hombres, cual de nuestras torpes hijas se verá casada con alguno de ellos" murmuro el señor Bennet saliendo de la habitación.
Kitty había estado escuchando a media la conversación de sus padres. Su madre, relataba lo ocurrido, el interés del Señor Bingley con Jane, su disgusto por el señor Darcy y el posible interés del Coronel Fitzwilliam en una de sus dos hijas. Kitty quedó pensando sobre eso, su baja autoestima le insistía que el Coronel se veía interesado en su hermana mayor, que era fuerte, astuta y alegre, Kitty aunque mostrará alegría casi todo el tiempo, tenía unas noches melancólicas, Lydia era sin duda alegre, pero igual era tonta y coqueta, Kitty aunque siendo la mayor, le seguía los pasos a su frívola hermana. Kitty decidió que era el momento de crecer, ya tenía 17 años y no podía seguir comportándose como su hermana de 15, lo primero que podía hacer era encontrar un pasatiempo, detestaba bordar, era complejo y siempre igual, Jane era muy buena en eso, iba bien con su tranquila y dulce personalidad, ya que bordar era muy delicado. Tocar el pianoforte, era la segunda opción, aunque lo haya intentado con Mary, esta siempre la regañaba, Kitty no quería nada de eso, además solo le interesaba la música cuando era hora de bailar, escribir podía ser un buen pasatiempo. Empezaría al otro día ya estaba muy cansada luego del baile. Sorprendentemente Lyidia ya estaba dormida, así que decidió hacer lo mismo.
Todos se reunieron para desayunar, como de costumbre Lydia hablaba de los oficiales, Kitty se le unió, pero no con tanto ímpetu, el señor Bennet leía el periódico, Jane y Lizzy comían en silencio, Mary relataba frases que leía en libros sin que nadie le prestará mucha atención, la señora Bennet seguía hablando sin parar del baile de la noche anterior. Su "amena" comida fue interrumpida por la llegada de una carta, esta fue entregada a la mayor de las hermanas Bennet "¿De quien es la carta querida Jane?" preguntó la madre de esta impaciente "Es de Caroline Bingley, me solicita que cene con ella y su hermana" Dice Jane con una gran sonrisa "¡Oh, pero que maravilla!" exclamó la señora Bennet "Su hermano cenará fuera" Dijo Jane algo decepcionada "¡Oh! Pero que descaro, como te invitan si el Señor Bingley no está" Dijo la Señora Bennet molesta "Puedo ir en el carruaje mamá?" Preguntó Jane suavemente, sorpresivamente la señora Bennet lo piensa un poco "¡Pero claro que no! Deberás ir en caballo" Todas las hermanas quedan algo sorprendidas por la actitud de su madre "Pero va a llover" Dice Lizzy señalando la ventana "Con más razón, así no tendrás más remedio que pasar la noche allá" Dijo la Señora Bennet orgullosa de su idea.
Y así como predijo la Señora Bennet, Jane se tuvo que quedar a pasar la noche en Netherfield en compañía de los Bingley, Lizzy estaba muy preocupada ya que llego una carta diciendo que Jane estaba enferma, así que decidió visitarla. A Kitty esto le llamo la atención, vio como Lydia no tenía ni un interés en su hermana, y parecía buena idea un paseo, ya que así podría relacionarse más con sus hermanas mayores, la influencia de Lydia no le había hecho nada de bien a lo largo de los años, quizás Lizzy podía ayudarla a encontrar su verdadera identidad. "Lizzy, puedo acompañarte? Te prometo que no me comportare infantilmente" Dijo Kitty suplicante. Lizzy vio a su hermana, y dudo un poco, pero quizás sería bueno para las dos pasar tiempo de calidad juntas. "Seguro Kitty, déjame ir a buscar mi abrigo" Dijo Elizabeth saliendo de la habitación. Kitty también fue a buscar su abrigo, se notaban las bajas temperaturas incluso adentro de la casa, también llevo con ella una especie de libreta para escribir junto con una pluma, quizás en el camino se le ocurrían algunas ideas.
Y así fue como partieron en la fría mañana hacía Netherfield, Lizzy caminaba tranquilamente, mientras Kitty levantaba levemente su vestido para no ensuciarlo con el barro que yacía allí después de la lluvia. "Para que traes eso Kitty?" Preguntó Elizabeth con una pizca de curiosidad "Uh?" Kitty parecía desconcertada "La libreta, para que la traes?" preguntó Lizzy mirando el pequeño cuaderno que traía su hermana debajo del brazo "¡Oh! Estoy tratando de buscar algún talento Lizzy, intentaré escribir algo" Dijo Kitty torpemente, Elizabeth esbozo una sonrisa "Escribir Kitty? Nunca lo imagine de ti" Kitty la miro algo insegura "Tampoco yo" Dijo sinceramente la hermana más joven.
El camino era largo, Lizzy iba muy relajada caminando, y al parecer todos los metros recorridos no le habían afectado en nada, ya que se veía igual de energética como cuando salieron. En cambio Kitty iba jadeando, sus pasos se hacían cada vez más lentos, iba con la cabeza gacha y sentía el cuerpo pesado "L-Lizzy, ¡espera!" exclamó sin aire Kitty "Kitty estas muy pálida, descansemos un poco, parece que fueras a desmayarte" Dijo su hermana preocupada.
Se sentaron bajo un árbol, afortunadamente el suelo estaba seco, y sin barro, Lizzy cerró los ojos un momento para escuchar el sonido de la naturaleza, Kitty trató de componerse tras su caminata, abrió su cuaderno, mojo la pluma en tinta y se puso a pensar, pasaron cinco minutos y nada, diez y nada, su cerebro no quería ayudarle. Comenzó a aburrirse así que hizo un pequeño bosquejo del ambiente, había un árbol en frente con alguna maleza creciendo alrededor. No era muy conveniente dibujar con una pluma, la tinta se esfumaba muy rápido y las líneas quedaban todas torcidas y feas. Kitty soltó un suspiro de frustración ¿Es que acaso jamás encontraría algo en lo que fuera buena? Quizás debía seguir siendo una tonta como su hermana Lydia, hasta ella era mejor en ser tonta y coqueta que Kitty "¿Tú dibujaste eso?" Kitty se había olvidado del bosquejo que había terminado mientras estaba en sus pensamientos pesimistas, giro su cabeza para encontrar la cara de Elizabeth sumamente concentrada en su dibujo
"Sé que no es bueno Lizzy, no debes reiterármelo" Dijo la hermana menor con un aire de tristeza "Al contrario, me atrevo a decir que es muy bueno" dijo Elizabeth tomando el cuaderno del regazo de su hermana para examinarlo más detenidamente "No seas tonta Lizzy, no debes ser así de amable conmigo" Dijo Kitty, ella prefería no emocionarse por cosas, ni tampoco creer todo lo que le dijeran, eso al menos la diferenciaba de su hermana Lydia "Kitty te estoy diciendo la verdad, quizás algunas líneas están fuera de lugar, pero me atrevo a culpar a la pluma, deberías seguir practicando" Dijo Lizzy con una sonrisa sincera "Gracias Lizzy" Dijo su hermana sintiéndose bien consigo misma, quizás no iba a ser inútil como su hermana menor, y podría desarrollar una habilidad que la ayudaría a pasar las aburridas horas en Longbourn, y a mejorar las melancólicas noches de invierno.
Luego de unos minutos las dos hermanas Bennet siguieron su camino hacía Netherfield para poder ver a la enferma Jane. Fueron conversando y riendo, Kitty nunca fue tan apegada a Jane, Lizzy o Mary, pero ahora al parecer todo estaba cambiando, Lizzy comenzaba a abrirse a ella, Kitty no quería mencionar el baile, no quería descubrir cómo se sentía Lizzy al respecto. No quería admitirlo pero haber bailado con el Coronel fue mucho más placentero que bailar con todos esos jóvenes tontos y coquetos del pueblo, el Coronel era mayor que ella, quizás por cuantos años, pero se había sentido muy bien y natural haber bailado con él ¿Habrá sentido él lo mismo que ella? Kitty no lo creía posible ¿Habrá sentido él lo que sintió ella pero por Elizabeth? Todas esas dudas la atormentaron por el resto del camino, hasta que la voz de su hermana la despertó de su trance "Llegamos a Netherfield Kitty" Dijo esta admirando el lugar.
