Bloom abrió sus ojos sorprendida y bastante molesta... en un descuido Blaise se había enterado de la existencia de su pequeño Scorpius, rápidamente le quito el retrato de las manos al ex-slytherin.

"Maldito Zabinni, realmente eres una serpiente entrometida" dijo destilando ira en cada una de sus palabras

"Pareces una leona defendiendo a sus hijos, pero tienes un hijo. Eso no parece" la vio de cuerpo entero

"Pude haber sido una serpiente pero puedo ser una leona si es mi deseo, Zabinni, puedes dejarme tranquila." suspiro "Que yo sepa estas saliendo con Luna Lovegood"

"No estoy disponible y eso te molesta verdad" dijo coqueto y actuando arrogante

"Blaise Zabinni, dices algo sobre Scorpius y créeme que Voldemort no será nada en comparación a mi lado" murmuró con molestia "Un cruciatus será lo más leve que recibirás. Ahora largo de mi oficina"

"!Largo!" pronuncio firmemente mientras el moreno salía de la oficina.

Con un movimiento de varita cerró la puerta con furia, odiaba a Blaise cuando se comportaba tan... tan... Blaise. Dejó de lado sus pensamientos, y empezó a ver los archivos de los casos que tenía encima del escritorio. Luego había uno que resaltaba con un sello en color rojo brillante que decía: "Tortura bajo cruciatus" y pertenecía al departamento de ley mágica, por lo que podría ser algún caso de investigación sobre los más de un delito que había cometido contra hijos de muggles y entre otros.

Nombre: Lucius Malfoy

Edad: 54 años

Estatus de sangre: Sangre pura

Causas de la muerte: torturas bajo cruciatus y secuelas físicas y mentales por exposición a dementores durante la Segunda Guerra Mundial

Observaciones: Ha sido...

No pudo seguir leyendo, si bien Lucius nunca había sido su persona favorita en el mundo pero jamás le hubiera deseado la muerte; si bien la diferencia de carácter hacía que chocaran constantemente pero nunca le había dado más importancia de la mínima, Draco le había aconsejado eso y le había hecho caso al igual que toda la vida.

Decidió dejar a lado esos pensamientos acerca de su pasado y se dirigió a la puerta mientras llamaba a la secretaria

"Disculpa, podrías venir" preguntó a la chica pelirroja que estaba en el escritorio al costado de la pared

"Claro" se paró y caminó hacia adentro de la oficina

"Podrías llevar esto al departamento de ley mágica" preguntó " Soy Bloom Ma... Prince, ¿cúal es tu nombre?

"Claro que sí señorita, me llamo Katherine y seré su secretaria" sonrió antes de salir por la puerta
y cerrarla tras ella.

"¿Qué demonios me pasa?" se preguntó frustrada "Maldito día todo sale mal, primero Blaise, luego el dichoso documento y ahora yo misma, esta no soy yo ni lo seré"

Olvidó el asunto y se concentró en ordenar la inmensa cantidad de pergaminos y carpetas que estaban en el escritorio. Los colocó de acuerdo a la edad y sexo de cada uno de los casos hasta la hora del almuerzo, alrededor de las dos de la tarde y tras tomar su bolso, mientras salía de la elegante oficina.

"Katherine, vuelvo en dos horas" le indicó a su secretaria

"Sí señorita Prince, no se preocupe" sonrió "Provecho"

"Gracias" murmuró y salió caminando en dirección a las chimeneas, ansiosa de ver a su pequeño angelito.

Se encontró con varios aurores y auroras quienes le sonrieron amablemente y otros solo le dirigían una mirada curiosa, en un momento que creyó haber oído que mencionaban su nombre giró su cabeza y un hombre rubio de unos ojos grises se encontraron con la mirada azul grisácea de ella. Pero no le importó y tras tomar los polvos flú, pronunció claramente "A Grimmauld Place No. 12".

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Tras aparecer en el hogar de los Potter, la última mujer de los Prince salió de la chimenea y observó todo cuidadosamente y para encontrarse con Ginny saliendo de la cocina con el pequeño Albus en brazos, mientras James caminaba detrás de su mamá al igual que Lizzy quién tenía a Scorpius en brazos al igual que la pelirroja. Al verla su hijo estiró los brazos en su dirección de ella y con una sonrisa lo tomó mientras le hacía cariños en la mejilla y cosquillas en el vientre.

"Nunca me imaginé verte así de cariñosa como madre" sonrió abiertamente la pelirroja

"Ni yo, pasé muchas cosas y aún así nunca me imaginé ser madre soltera" su rostro se puso serio y un poco sombrío "Pero Scorpius es lo mejor que me ha pasado, ahora no sé como haría sin tenerlo a mi lado"

"La vida te cambió por completo" resumió la ex-jugadora profesional de Quiddicht

"Pasé de ser una sangre pura con un futuro perfecto asegurado a ser una madre soltera devota de su hijo con una gran fortuna" musitó de forma calmada mientras abrazaba a Scorpius quien jugaba con el colgante de plata que pendía del cuello de su madre.

"Bueno, creo que será mejor que comamos" dijo la señora Potter "Ven, vamos al comedor"

"Encantada" habló "Scorpius, camina"

Con pasos torpes y tomado de la mano de Bloom el pequeño ojigris empezó a andar con ella rumbo al comedor.

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El primogénito de los Malfoy, caminó por todo el ministerio atrayendo las miradas de las mujeres que él totalmente ignoraba mientras caminaba rumbo a la oficina de su mejor amigo, creyó haber visto hace unos segundos a su ex-novia pero ella al parecer no lo había visto o no era la persona que el creía.

Desde que la había visto esa misma mañana su mente seguía recordándola, su figura, su largo cabello rubio y sus fríos y brillantes ojos azul grisáceo mirándolo con odio y muchas emociones encontradas. Desde hacia cuatro meses atrás había sido la última vez que la vio y había sido en el funeral de su padrino y tío de ella. Ninguna una sola lágrima se había deslizado por sus mejillas, pero sus ojos demostraban que estaba destrozada. Severus Snape había sido un padre para ella cuando quedó huérfana al ser solo una niña.

Caminó hasta el departamento de Cooperación Mágica Internacional con elegancia y se encontró con la secretaria.

"Avísale a Blaise que Draco Malfoy lo busca" dijo secamente y matando toda esperanza de la morocha

"Señor Zabinni, el señor Malfoy lo busca" dijo la chica titubeante, lo que causaba una arrogante sonrisa en el rostro del moreno

"Que pase, Alexia" murmuró simplemente mientras el rubio pasaba y cerraba la puerta "Qué milagro que me visitas Draco"

"Sé odiaré todo lo que diga adelante pero no importa" su rostro estaba serio "Necesito tu ayuda"

"Ya me esperaba esto" murmuró "Que puedo hacer ahora por ti"

"Bloom ha vuelto" habló claro "Quiero..."

"Ya lo sé" lo interrumpió "La visité hoy y la hice enojar, como en los viejos tiempos"

"¿Está trabajando en el Ministerio?" preguntó bastante sorprendido, jamás se lo hubiera imaginado

"Sí... nada menos que en el nuevo departamento" dijo sin importarle "Defensa de los Derechos de Mestizos e Hijos de Muggles"

"Su sueño" fue lo único que pudo decir el rubio

"Bueno dime en qué puedo ayudarte" Blaise lo vio a los ojos

"Quiero toda la información posible acerca de Bloom, lo que ha estado haciendo estos dos años que desapareció" dijo firmemente

"¿Todo?" se sorprendió el moreno

"Blaise, acaso no sabes el significado de todo" se burló Draco

"No te preocupes Draco, en dos semanas a mas tardar tendrás lo que quieres" dijo Blaise sonriendo

"Lo siento Bloom pero por más que deba ayudarte, le tengo que decir a Draco todo..."

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La Mansión Malfoy nunca había estado más fría y vacía en opinión de Narcissa Malfoy. Su esposo había fallecido hace unos cuantos meses y su hijo parecía un bloque de hielo desde hacia exactamente dos años, desde que su novia se había ido sin dar explicación alguna. Sabía que su hijo nunca había tenido alguna relación durante ese tiempo.

Quiso odiar a la chica por haberse ido y llevarse con ella la vida de su hijo, odiar a su marido por no evitarlo, odiarse a ella misma por todo lo que había permitido en el pasado y perjudicado al mundo pero principalmente a su único hijo. Ahora le encantaba pasar tiempo en esa biblioteca leyendo libros y acomodándolas, al igual que redecorando toda la mansión.

Hace un año, había conseguido un libro muggle que se había convertido: "La espada en la piedra". Le había encantado que había ciertas menciones del mundo mágico como Merlín, el consejero de Arturo. Lo tomó cuidadosamente pero por alguna razón lo sentía un poco más grueso. No había tenido oportunidad de volverlo a leer desde hacía meses atrás por estar atendiendo a su aún vivo esposo y después del funeral, ella y Draco se las habían arreglado para mantener todos los asuntos legales concernientes a la familia y a su sustento como si no hubiese ocurrido el deceso.

Con delicadeza se sentó en un sofá verde botella que estaba al frente de una mesita de cristal y después que Honey, su elfo doméstico, le trajera té y panquecitos retomó la lectura donde se había quedado hasta que una esquina de una página se asomó y la tomó. No era una página, sino un sobre en el cual estaba escrito su nombre con prolija y elegante letra, la podría reconocer en cualquier parte. Era de Lucius...


Bueno, aquí esta mi regalo para ustedes de Navidad. Pasenla genial con todos sus seres queridos. Nos vemos pronto.

!Feliz Navidad!