Este será un oneshot What if. Algunas cosas pasan diferentes con respecto al canon. El gobi aún no está capturado y Deidara y Tobi van a capturarlo juntos en lugar de ir a por Sasuke.
—¿Por qué estás tan contento, si puede saberse? —comentó Deidara.
Habían estado volando en silencio por un rato, hasta que su compañero comenzó a tararear una canción.
—Eso es porque he estado contando las bestias de colas que ya tenemos capturadas y me he dado cuenta que iremos en cabeza en cuanto capturemos al gobi. ¡Además, iremos otra vez a la tierra natal de Deidara-senpai! —dijo Tobi con entusiasmo.
Era de todos los miembros de Akatsuki quien mejor conocía el país, por tanto se hacía lógico que lo mandaran a él a capturar el jinchuuriki de cinco colas.
—Eso es verdad —respondió Deidara, por supuesto que su arte era superior—, pero recuerda que venimos por una misión importante, debemos centrarnos. Nada de ir a por dango en mitad de la pelea como la otra vez, hm.
El caso era, que Deidara tampoco sabía demasiado sobre Han. No era alguien que se dejase ver demasiado en público. La mayoría de la gente le tenía miedo y él, con su forma de actuar fría y grosera no ayudaba a ganarse el afecto de los habitantes de la aldea. Sin embargo, sí que lo había visto luchar y sabía que era, sin intención de hacer un juego de palabras barato, una jodida bestia. Aquella pesada armadura tenía fama de ser impenetrable, y era además increíblemente rápido. No podía esperar a ver si esa fama vivía para ser cierta. Si había alguien que podía destruírla, ese era él. Le gustaban los retos.
Por el lado bueno, su vida de ermitaño lo había llevado a instalarse fuera de la aldea. Han detestaba tanto al género humano que se dejaba poseer por la bestia para armar problemas si alguien hacía o decía algo que le molestaba. Que no le tuvieran demasiado aprecio sólo los beneficiaba, así no tendrían a dos aldeas moviendo cielo y tierra en busca de represalias como pasó cuando capturaron al primer jinchuuriki, aunque el hecho de que fuera el quinto kazekage también había influído. En el caso del cinco colas, quizá incluso les hiciera un favor llevándoselo.
Ryu-chan, como Tobi había bautizado al inmenso dragón de la técnica C2, planeaba por encima de la abrupta geografía del país de la Tierra. Desde las alturas tenían una vista perfecta del paisaje, líneas azules recorriendo bosques, montañas y valles, bandadas de pájaros en formación volando bajo ellos. Indudablemente, era un bello lugar.
Deidara descendió cuando ya estaban aproximándose a Iwa.
—Ahí es donde vive el jinchuuriki —dijo señalando una solitaria pagoda negra incrustada en la montaña, dudaba que Tobi pudiera verla, porque desde esa altura sólo con su lente podía ser detectada, pero le daría una posición aproximada del lugar donde debía actuar—. Ya sabes lo que tienes que hacer, hm.
—¡Sí señor! —exclamó Tobi haciendo el saludo militar.
Haciendo los sellos apropiados, Deidara hizo que Ryu-chan escupiera un dragón a pequeña escala, el cual estaba repleto de bombas que su discípulo debería enterrar en un radio alrededor de la pagoda. Tobi dio un salto hacia el dragón pequeño y descendió sobre él mientras Deidara lo observaba dando vueltas en círculos desde aquella altura, ajustando su lente a la distancia para tener una buena vista de lo que Tobi estaba haciendo.
Al posarse en el suelo, Deidara hizo que que el dragón se transformase en una pila de bolitas blancas cubiertas de escamas con huecos en lugar de ojos que inmediatamente su discípulo comenzó a enterrar. Le mostró un pulgar hacia arriba cuando hubo terminado, tras lo cual Deidara envió otro pequeño dragón para recogerlo antes de hacer los sellos de la serpiente y el buey para activarlas. Cualquier movimiento sobre ellas podría detonarlas ahora.
—Todo listo, hm —murmuró para sí antes de lanzarse en picado sobre la pagoda.
Ese hormigueo producto del entusiasmo ante el preludio de una batalla contra un oponente fuerte era una de sus sensaciones favoritas.
Ryu-chan abrió la boca para dejar caer cientos de pequeños animales C1. El agudo silbido de las bombas cayendo ahogó todos los otros sonidos de la montaña por unos breves segundos.
—¡Katsu! —gritó antes de que tocaran el suelo, justo a la altura de la pagoda.
Como era lo habitual, no podía quitar los ojos de aquel bello espectáculo de luz y sonido que sólo duraría unos segundos. No importaba cuantas veces lo viera, siempre lo conseguía atrapar. El dragón en el que iba Tobi ascendió de nuevo entre las columnas de humo producto de las explosiones. Deidara le tendió un brazo para ayudarlo a volver a lomos de Ryu-chan.
—¡Senpai, ahí abajo! —dijo Tobi señalando a Han, que ascendía más allá de la humareda propulsándose con vapor. El ataque sorpresa había logrado formar unas grietas en su pernera derecha. Por lo demás, seguía intacto.
—Mmmh, no está nada mal —murmuró Deidara, impresionado—. Prepárate. Es rápido.
Otro dragón salió de las fauces del mayor y el artista envió a ambos tras el jinchuuriki. La forma en que los cortó por la mitad y dio un giro brusco hacia arriba antes de ser atrapado por la explosión impresionó a Deidara.
—Su punto fuerte está en su armadura, si la rompemos será fácil derrotarlo. Eso es en lo que debemos centrarnos.
Esquivó al jinchuuriki que se había lanzado hacia ellos a gran velocidad usándose como un proyectil giratorio. Ryu-chan viró bruscamente en el aire, apartándose de su ruta. Tobi se agarró a los hombros de su senpai para no caerse.
—Deidara de las Bakuha Butai... —escupió Han, apareciendo de la nada frente a ellos y lanzando un puñetazo a su rostro que esquivó por los pelos.
—Ha. Veo que aún me recuerdan por aquí. Ahora soy Deidara de Akatsuki, si no te importa, hm.
Sabía que el jinchuuriki tenía un asombroso poder de maniobra, contrarrestando la inercia de sus golpes al propulsarse con el vapor que creaba su armadura. Por eso, en cuanto Han pasó de largo, Deidara supo que iba a usar su vapor para dar marcha atrás y patearles en la cabeza para tirarlos del dragón. Tomó la mano de Tobi para ocultarlos a ambos dentro de Ryu-chan, sustituyéndolos por dos de los clones de arcilla que ya tenía creados dentro del dragón.
"Lo tengo..."
La gran sacudida y la detonación amortiguada le hizo saber que los clones habían explotado, pero ahí dentro estaban protegidos. El C2 estaba reforzado contra la naturaleza de sus propias explosiones. Salió de nuevo a la superficie, seguido por Tobi. Estaban inmersos en una nube de humo y el aire olía fuertemente a pólvora. Hizo al dragón ascender para tener una mejor idea de lo que estaba pasando cuando vio algunos trozos de la armadura roja de Han malfuncionando, lanzando vapor en todas direcciones mientras el jinchuuriki se hundía en el vacío.
—¿¡Viste Tobi!? ¡Somos los mejores, hm! —dijo con una sádica sonrisa en su rostro, mirando hacia abajo.
—Esto... Si se da un golpe desde esta altura se va a morir y el jefe se va a enfadar mucho con nosotros —le recordó Tobi.
-Nada de lo que preocuparse, estamos bastante alto, tenemos tiempo.
Ryu-chan cayó en picado, haciendo gritar a Tobi que se agarró de nuevo a Deidara como si de un salvavidas se tratase. El artista, agarrado a una de las escamas sobresalientes de la espalda del dragón, estaba demasiado ocupado sintiendo el subidón de adrenalina como para preocuparse por él.
—¡Senpaaai creo que lo inclinaste demasiado, nos vamos a caer!
En unos segundos ya habían sobrepasado el cuerpo de Han, y colocándose bajo el jinchuuriki, este cayó sobre el dragón de arcilla. Sin perder ni un segundo, Deidara moldeó un enorme ciempiés que se enroscó alrededor de su cuerpo, inmovilizándolo.
—Debemos quitarle el resto de la armadura. Se rumorea que aún tiene secretos que nadie conoce, no podemos arriesgarnos, um —explicó.
Acercándose a él, le quitó la bota que le quedaba, el casco partido y restos sueltos de su pesada cota de malla rojiza. Jamás había visto a nadie tan grande corpulento como él. Era una auténtica masa de músculos, todo un logro que pudiera moverse a tal velocidad. Quizá debería reforzar las ataduras explosivas. Sólo por si acaso... Y mientras creaba un par de ciempiés más, bajó la guardia. Han giró la cabeza, clavando sus ojos rojos en él.
—Oh, todavía estás consciente después de que te explotasen mis clones encima... Esa armadura es asombrosa. Era, mejor dicho.
Los ojos del jinchuuriki comenzaron a delinearse en rojo, sus pupilas se volvieron azules y una línea negra apareció desde la comisura de sus labios hasta su oído, como una macabra sonrisa.
—Mierda...
El nuevo ciempiés de Deidara trepó sobre su cuerpo y se enroscó alrededor de su cuello, asfixiándolo. Pero no fue suficiente. La transformación siguió su curso sin que ninguno de los dos pudiera hacer nada. Un manto anaranjado comenzó a envolverlo, haciendo brotar las cinco colas.
—¡Qué chakra tan poderoso! ¡La verdad es que no creo que podamos derrotarlo así! —comenzó a decir Tobi.
—¡Cállate! ¡No podemos fallar esta misión, lo capturaremos como sea! —lo cortó el artista, enojado porque su compañero dudase de sus capacidades.
Hebras de chakra rojo y negro envolvieron el cuerpo de Han, tanta energía hizo que los ciempiés de arcilla se desintegraran y él saltase al vacío. Deidara mandó a Ryu-chan a perseguirlo.
"Voy a tener que combinar el poder de Ryu-chan con el C3... Esto va a llamar demasiado la atención. Va a ser un problema cuando empiecen a venir ninjas de Iwa, pero no tengo opción. Con un poco de suerte podremos controlar a la bestia antes de que lleguen."
Preparándose para usar una gran porción de sus reservas de chakra, Deidara moldeó la pequeña escultura alada, que aumentó considerablemente su tamaño al ser lanzada. Mientras caía, el dragón abrió sus fauces para escupir cientos de esculturas C1. La idea era explotarlos en dos tandas. Primero las C1 que caían a mayor velocidad, luego el plato fuerte. Su plan tuvo que ser modificado cuando aparecieron en el aire cinco gigantescas colas rojizas intentando golpear el dragón. Deidara surfeó entre ellas, esquivándolas por los pelos una y otra vez mientras sujetaba a Tobi para no perderlo en un descuido.
—¡Katsu!
Las primeras explosiones tuvieron lugar, haciendo que el jinchuuriki saltara en el aire para esquivarlas, justo en el momento en que la explosión del C3 iluminó la zona con una luz cegadora. Tobi se tapó los oídos para amortiguar el estruendo mientras Deidara trataba de observar a través de la humareda lo que había pasado. Prefirió guardar cierta distancia prudencial a pesar de que estaba seguro que la bomba había dado de lleno al jinchuuriki, era una técnica que muy pocas veces le había decepcionado.
Cuando por fin el polvo de disipó, pudo ver que una zona boscosa había sido totalmente arrasada. El jinchuuriki estaba en el centro, tirado en el suelo. Había perdido el manto y aquel chakra feroz e intenso había desaparecido. Ryu-chan se posó en el suelo y el artista, dando un salto al suelo, fue hasta el cuerpo inconsciente. Sus ojos aún estaban abiertos, sus pupilas aún azules.
—¿Aún resistes, hm? —dijo algo aburrido.
—Ustedes mortales son tan molestos... ¿Qué quieren de mí? —dijo.
Y supo que no era la voz del jinchuuriki. Era la voz de la bestia de cinco colas.
—Interesante —murmuró, recreando varios ciempies de arcilla—. Puedes poseer el cuerpo de tu recipiente así como si nada. Quien quiera que te sellase no hizo un buen trabajo.
Él rió.
—Esto no tiene nada que ver con el sello que me une a este humano. Mi recipiente me deja poseerlo totalmente a mi antojo y siempre que a mí me de la gana. Sentí que había pelea y decidí salir a divertirme un rato. Ahora dime. ¿Qué es lo que buscan conmigo?
—Nuestra organización está reuniendo a las nueve bestias de colas —explicó Deidara asegurándose que no podía moverse.
Había creado tantas ataduras que lo único visible del jinchuuriki era su cabeza.
—Un plan ambicioso, y dime Deidara, por mera curiosidad... ¿Para qué nos buscan?
—Es muy simple, cada vez que una nación quiera valerse de su poder, tendrá que pagarnos una gran suma de dinero. Como humilde artista no entiendo demasiado de cuestiones monetarias, pero la tarea me permite expresarme libremente, hm.
—Ya veo. Sabes... He estado demasiado tiempo recluído aquí en este recipiente, tal vez eso que propones sea divertido. Hace mucho que no mato a ningún humano. Iré contigo —dijo el cinco colas.
—No pienso desatarte —contestó Deidara, quien había aprendido a no fiarse de individuos con lealtades tan volubles.
—No hará falta... Me portaré bien.
—¡Deidara-senpai! ¡AUXILIO!
Al oír el grito de Tobi, se volteó bruscamente para encontrarlo sujeto por la espalda por un enorme golem de piedra. Unos metros por encima, levitando, había un escuadrón de antiguos compañeros suyos liderados por alguien a quien conocía muy bien.
—¡Hola Deidara! —dijo el fornido y sonriente chico con voz amistosa—. No te veía desde la última vez que Onoki-sama les contrató. ¿Qué tal estás?
—¡Akatsuchi! ¡Suelta inmediatamente a Tobi, hm! —gritó, apretando los puños.
Ocupado con el jinchuuriki, se había olvidado de Tobi.
—Ya me gustaría... Pero estoy cumpliendo órdenes, lo siento... ¡Tienes que venir más seguido! ¡Te extrañamos!
Y diciendo eso, se alejaron llevándose al cabeza hueca. Una intensa ira comenzó a surgir en él, tan fuerte que lo hacía temblar.
—¡Malditos! —gritó con todas sus fuerzas—. ¡No quería atacar la aldea! ¡De verdad no quería pero si no lo sueltan no pienso dejar ni los cimientos!
—¡Sálvame, senpai! —lo oyó decir en la distancia.
—¡TOBI! ¡MALDITA SEA! —Casi olvidándose del jinchuuriki, Deidara trepó de nuevo a lomos de Ryu-chan, su cara estaba completamente roja y rechinaba tan fuerte la mandíbula que había comenzado a dolerle—. ¡Voy a hacerlos pedazos! ¡Voy a volarlos a todos por los aires, maldita sea!
Dando saltitos, el cinco colas lo siguió.
—¡Eh, no me dejes aquí abandonado como si fuera un trapo! ¡No quiero perderme esto! —exclamó, su orgullo herido por ser ignorado.
Las gigantescas alas del dragón se agitaron una vez más, haciéndolos ganar altura mientras por la mente de Deidara pasaban a velocidad de vértigo una y mil maneras de borrar Iwagakure de la faz de la Tierra. Ese tonto... ¿Cómo se dejó atrapar así?
Otro rostro conocido apareció frente a ellos, bloqueándoles el paso con un gran chorro de cal grisácea que cubrió por completo la cabeza de Ryu-chan. Reconociéndola enseguida, Deidara retrocedió hasta una distancia que le pareció segura. Sabía que su siguiente paso era mojar dicha cal con un chorro de agua para hacerla extenderse rápidamente y atraparlos. No le iba a dar esa oportunidad.
—¡Kurotsuchi...! —masculló, observando a la chica que lo miraba con recelo, de brazos cruzados.
Obviamente había sido enviada para retrasarlos.
—Deidara-nii, en verdad eras tú —dijo con voz grave, alzando la barbilla—. Al principio pensé que el abuelo había vuelto a contratarte para algún trabajito... Pero veo que vienes buscando problemas. ¡Así que déjame decirte que si eso es lo que buscas, vas a encontrarlos!
—Ese vejestorio... Ni siquiera se ha dignado a venir él mismo. ¡Pagará por subestimarme así!
—Hoy la ciática lo ha dejado postrado —dijo, encogiéndose de hombros—, de no ser así créeme que habría venido a recibirte. Lo ha apenado no poder venir a decirte en persona lo necio que eres.
—¡Suelten a Tobi ahora mismo! —exigió.
Ella enarcó una ceja, mirándolo con curiosidad.
—¿Desde cuando tú te preocupas por los demás? —preguntó, su vista fijándose en Han, cubierto de arcilla y sin armadura—. Tú te llevas a Han, nosotros nos llevamos a tu compañero. Me parece justo.
—¡Si no lo hacen van a arrepentirse! —amenazó.
—Inténtalo. Ahí estaremos esperándote. Dile a tu jefe que en breve le llegará un pergamino con la cuantía del rescate por el tal Tobi —tras eso, sonrió—. ¡Hasta pronto, Deidara-nii! ¡Espero que la próxima vez que nos visites te portes mejor!
Se alejó levitando, dejándolo aún más cabreado que antes.
—¡NO PIENSO TENER COMPASIÓN POR LOS VIEJOS TIEMPOS! ¿¡ME ESCUCHASTE!?
Deidara puso rumbo a Iwagakure a máxima velocidad. Iba a gastar todo su chakra si fuera necesario. Rescataría a Tobi, y luego les tiraría un C4 encima, su técnica secreta. La reservaba especialmente para Itachi, pero nadie se iba a reír así de él en su propia cara.
—¡Oye! ¿No te estás precipitando un poco? Ni siquiera tienes un plan definido —le dijo el cinco colas.
—¡Cállate, hm!
—Pero yo puedo prestarte mi poder, siempre quise destruír esta maldita aldea yo mismo... ¿Qué me dices?
Trataba de tentarlo, y Deidara sabía que en sus palabras se escondía una trampa. Una vez suelto, el cinco colas no le iba a ser leal. La oferta, sin embargo, era suculenta.
Pero entonces lo vio, sentado sobre una roca bajo ellos comiendo dango tranquilamente. Parpadeó varias veces, para asegurarse que no era un genjutsu.
—¡Hey, senpai! ¡Aquí abajo! —dijo saludando con la mano.
Aún sin creerlo del todo, descendió para que pudiera unirse a ellos. Seguía alterado, pero verlo a salvo lo dejaba más tranquilo.
—¡Tobi! ¿¡Qué rayos...!? ¡Te atraparon! ¿Cómo...? —dijo, sacudiéndolo por los hombros.
—Es cierto que fui capturado —dijo, apartando un poco la máscara para seguir comiendo—, pero Tobi se aburrió de estar capturado y se fue a merendar.
Lo observó perplejo. Así sin más, se había aburrido de estar capturado. No eran así como funcionaban las cosas, pero tratándose de Tobi todo era posible. No era la primera vez que lo sorprendía.
—De todos modos —prosiguió, apuntándolo con el palito del dango—... ¿Dónde ibas tan rápido? ¿A rescatarme?
Oyó al cinco colas reírse.
—Dijo que no podía dejar en manos de Iwa al amor de su vida —se burló.
—¿¡En serio el senpai dijo eso!? ¡Qué emoción! —exclamó fingiendo que ocultaba un sonrojo.
—¿¡De qué estás hablando bestia inmunda!? ¡Yo nunca dije tal cosa!
—Y también dijo que esta noche te va a...
Eso fue lo último que Deidara pudo soportar del cinco colas antes de hacer que la arcilla se tragase el cuerpo del jinchuuriki para que no pudiera terminar la frase.
Tobi atrajo al artista hacia sí, envolviéndolo en un abrazo bien apretado.
—¡Deidara-senpai, Tobi pasó tanto miedo...! Los ninjas de Iwa son muy brutos.
—Hace diez segundos parecías haberte divertido bastante, yéndote de paseo y comprando dango —protestó Deidara, pero aún al quejarse, le devolvió el abrazo—. ¿Me trajiste uno a mí? No, ¿verdad que no?
—No alcanzó para más —dijo apenado—... Pero no está tan bueno de todos modos. Aunque... Puedo darte un besito de agradecimiento.
Sin esperar su respuesta, giró la máscara y arrugó los labios, esperando para recibir su beso. Deidara, que aún estaba algo molesto porque su brillante plan de rescate no pudo llevarse a cabo, dejó escapar un pequeño gruñido. Se moría por complacer sus deseos, pero no iba a hacerlo. Tal vez en la noche. El cinco colas no iba tan mal encaminado después de todo. Unos segundos más pasaron hasta que se aproximó a él para darle un fugaz beso en la cara y volver a colocarle la máscara antes de voltearse y alejarse de él.
—¡Eh...! ¡Ese no es el tipo de beso al que me refería!
—No especificaste, um —respondió con frialdad, aunque sonriendo a la vez por ver a Tobi tan frustrado.
—¡Oh, vamos! ¡El senpai es tan cruel!
—Lo sé.
—Muy, muy, muy cruel.
—Cierto.
—¡Los ninjas de Iwa son muy brutos!
—¡Tobi, no te pases...!
Tenía muchas ganas de escribir a Deidara luchando, capturando un jinchuuriki con Tobi. Alguno que diera más pelea que el tres colas que fue todo muy rápido. Al principio iba a usar a Utakata, pero ese bicho me da asquito, y al ser Han de Iwa lo lógico sería que mandasen a Dei ya que conoce el terreno y las técnicas de los ninjas de Iwa. De todos modos, también quería sacar a Kurotsuchi y Akatsuchi porque me caen genial, la forma en que aún son amables con él y se alegran de verlo incluso cuando se fue jajaja. Imagino a Deidara queriendo que lo odien xDD
Lybra, decidí que el hilo conductor de cada capítulo sería un besito, porque la faceta de su relación en la que me quiero centrar es principalmente el romance. El significado lo busco por internet, a veces me salen varias cosas pero me quedo con una. Este en concreto, beso en la cara, significa adoración. Notándose en la forma en que Dei se cabreó cuando se llevaron a Tobi aw. Volaría una aldea por Tobi.
Personalmente me habría gustado ver más a Sasori luchando, porque tenía técnicas muy poderosas, como la de los espinos, que es mi favorita de él. Pero seh, con su muerte Deidara probó que la eternidad no se puede conseguir y que la vida es breve. Le sobrevivió al que quería ser eterno.
Por cierto, gracias por la recomendación de buscar bajo el pairing Madadei, encontré algunos ahí aunque generalmente no suele gustarme el Tobimadara porque es muy bestia con Deidara y él es plasmado como un uke nivel niña virgen. :p
Mochi, en efecto! Eso nunca se explicó. ¿Cómo entrenaba contra el sharingan? Necesitaba un medio. Hay un poco de pelea en este, pero Deidara ha hecho casi todo, ese chico no quiere que le roben el foco. Me alegra que te guste como van saliendo las cosas, espero que continúe así
La mayoría de cosas que he puesto sobre el gobi son de mi invención. Aunque me gustaba la idea que fuera un poco rebelde y traicionero y se hiciera amigo de Dei por motivos cómicos xDDDD En mi cabeza, él manipuló a Han para odiar a todos y que le diera poder sobre él.
El siguiente será AU de instituto japonés, fanservice básicamente pero me divertí mucho escribiéndolo. ¿Quién será el que bese a quién, y dónde? :D
¡Hasta el siguiente!
