¡Hola! Sé que dije que este episodio era el de Tobi rescatando a Deidara del C0, pero ha habido un cambio de planes (explicación abajo). Dicho capítulo será el siguiente. En su lugar, aquí les dejo con otro, principalmente humor. El día en que Tobi se dio cuenta que sentía algo por cierto artista rubito.
Deidara tiene estándares
—¡Tobi! ¡Ven aquí!
La orden, acompañada por unos golpes en la puerta lo despertó. Se incorporó para encender la pequeña lámpara junto a su futón. Al mirar alrededor, se dio cuenta que el de Deidara estaba vacío. El artista no estaba allí cuando se fue a dormir, pero pensó que se habría quedado en su taller trabajando en algo. Que aún no hubiera regresado era raro.
—¡TOBI! ¡Despierta de una vez!
Más porrazos. Por la voz, se trataba de Kakuzu. Se desperezó estirando los brazos.
—¿Qué ocurre, Kakuzu-san?
—Ven a ocuparte de Deidara.
Intrigado por aquella orden, se levantó y comenzó a vestirse, mientras se preguntaba qué habría pasado en realidad. ¿Se habría metido su compañero en problemas?
—¡Más rápido! —exigió Kakuzu, dando más golpes—. ¡O entro ahí y te saco yo mismo arrastrando!
No debía ser algo muy grave. El tesorero más que alarmado, parecía enojado. Se suponía que él debía saber primero todo lo que pasaba en la organización. No estar al corriente de algo lo ponía nervioso.
—¿Dónde está Deidara-senpai? ¿Qué le ha pasado? —dijo tras abrir la puerta.
—Sígueme.
Comenzaron a andar. Kakuzu iba tan deprisa que Tobi tenía que correr para alcanzarlo.
—¿Por qué no le dices a Tobi qué...?
—Lo verás en un minuto, ten... —pero sus palabras fueron interrumpidas por una explosión, lo cual significaba que Deidara estaba cerca—. Esto se pasa de ridículo... Si lo llego a saber lo habría dejado sin brazos.
Una risa histérica y demente se escuchó en la lejanía y Tobi notó que no era la voz del artista. Kakuzu apretó el paso, maldiciendo en voz baja. Al llegar al vestíbulo, Tobi encontró a Hidan y Deidara. El primero, cubierto de gotas de sangre de pies a cabeza, iba montado en un caballo de arcilla mal hecho, como si lo hubiera esculpido un principiante sin talento. El pájaro en el que estaba Deidara no estaba en mejor estado. Su facciones desfiguradas le daban un aspecto grotesco, y una de sus alas era más larga que la otra, haciendo que volase de forma extraña.
—Y entonces le dije... ¡Quizá esto te guste más, um! —gritó, arrojando a la pared lo que se suponía era una araña de arcilla, pero que más bien parecía una bola con pinchos saliendo de ella—. ¡KATSU!
Hidan volvió a reír a carcajadas, tan fuerte que casi se cae del caballo. Tras recomponerse, el jashinista se fijó en ellos.
—¡Hey, Kakuzu! ¡Mira lo que me hizo Deidara! ¡Un caballo! ¿A que parezco un jinete de la muerte? —dijo, blandiendo su guadaña de un lado a otro y arrancándole media cabeza al caballo en el proceso—. ¿Me compras un caballo?
—Esto es lo que pasa —le dijo Kakuzu a Tobi, ignorando a su compañero—. Este par de idiotas se acaban de beber todo el alcohol del planeta.
Alcohol... Se habían ido ambos a la posada. ¿Ellos? ¿Juntos? De repente a Tobi no le gustó nada la idea. Deidara era su compañero, Hidan ya tenía el suyo.
—¡Senpai! ¿Estás bien? —exclamó.
Al darse cuenta que él estaba ahí, Deidara sonrió como nunca antes lo había visto sonreír.
—¡Tobi! —dijo alegremente, saltando del pájaro que se desplomó en el suelo, poniendo fin a su mísera existencia.
Con los brazos extendidos, el artista se fue hacia su discípulo y lo abrazó. Definitivamente no se esperaba aquello. Era un cambio muy, muy grande, un Deidara ebrio a uno sobrio.
—¡Tobi-chan! —repitió Hidan saltando del caballo e imitando a Deidara.
Pero cuando estaba a punto de unirse al abrazo, el artista le dio una patada en el pecho tan fuerte que lo tiró de espaldas.
—¡Eh! ¡No toques a Tobi cubierto de sangre de vete a saber quién! —lo regañó.
De nuevo, Tobi se sorprendió ante el arrebato de posesividad hacia él salido de la nada. Nunca lo había visto intoxicado y se preguntó cómo hizo Hidan para arrastrarlo con él.
—¡Esta sangre ha sido bendecida por Jash...! —trató de levantarse pero volvió a caerse al suelo—... Jashin... Da gracias a Él porque me caes bien, sino... Sino te rompía la cabeza y me hacía un cenicero con tu jodido cráneo. ¡Kakuzu-chan, ayúdame a levantarme! ¡Porfa!
Tras su máscara, Tobi entrecerró los ojos, clavándolos en Hidan. Que hubiera dicho que le caía bien su senpai no se lo estaba tomando demasiado bien, aunque él era el primero sorprendido. ¿Por qué sentía ganas de agarrarlo del cuello y apretar bien fuerte?
—Sólo ustedes dos podían fastidiarlo todo así en una misión tan sencilla como ir a tomar un informe de manos de un espía —se quejó Kakuzu—. Sabía que era mala idea poner de compañeros a un crío mal de la cabeza y con bombas con un recién llegado que no sabe ni por dónde le da el aire. ¿En qué está pensando el jefe? Al menos Sasori lo tenía bien sujeto de la correa, solo será cuestión de tiempo que se desmadre aún más.
—¡Deja de lloriquear de una vez! ¡Somos jóvenes y la vida es corta! ¡Hay que disfrutarla! —dijo Hidan aún en el suelo.
—¡Eres inmortal, imbécil! —respondió su compañero.
Hidan rodó los ojos.
—¿Ven como me trata esta menopáusica trastornada? —lloriqueó, acusándolo con su dedo— ¡Y para tu información, me gustó más trabajar con Dei-chan que contigo! Creo que nos llevamos muy bien, él le hace boom, boom a los edificios y cuando los infieles salen huyendo yo los atrapo y los sacrifico a Jashin. ¡Eso si que es trabajo en equipo!
En menos de un segundo, Kakuzu lanzó los hilos de su brazo en dirección a Hidan y estos se enroscaron alrededor de su cuello. El jashinista trató de quitárselos pero estaban demasiado apretados. Su compañero se lo llevó arrastrando por el suelo, sujeto por los hilos.
Pero vuelta a lo importante, aparentemente según Hidan, él y Deidara hacían un buen equipo. Entrecerró su ojo, clavándolo en el jashinista. Estaba furioso. Furioso y sorprendido porque eso le afectase tanto. El artista no necesitaba otro compañero mas que él.
—Ya me aburrí de verte quejarte. A dormir. O mejor dicho, a bañarte, mira cómo te has puesto. Supongo que tendré que vigilarte para asegurarte que no te ahogas —se quejó Kakuzu alejándose—. Deidara, los desperfectos saldrán de tu paga.
—¡Valdrá la pena, Kakuzu! ¡Tú no lo entiendes porque lo único que te importa son esos papeles verdes, pero el arte vale cualquier sacrificio! ¡Siempre! —exclamó lanzando un puño al aire.
—¡Así se habla! ¡Cállale la boca a este roñoso! —gritó Hidan mientras desaparecía siendo arrastrado tras uno de los pasadizos.
Al quedarse solos, Tobi respiró aliviado, estaba considerando en ese mismo instante en lanzarle un amaterasu a Hidan y verlo quemarse por toda la eternidad entre terribles sufrimientos. Por su parte, Deidara se dejó caer en el hombro de su discípulo con un quejido.
—¡Tobi, llévame en brazos, estoy muy cansado para caminar!
—¡Claro que sí, senpai!
Lo cierto era, que estaba más que feliz por la petición. Sí, feliz. Porque había algo en el hecho de tener a Deidara tan cerca, tan pegado a él, que le gustaba. Ya ni recordaba la última vez que alguien le dio un abrazo, aunque el personaje de Tobi solía dárselos al artista pero eso no contaba, porque él los rechazaba y Tobi sólo lo hacía para fastidiarlo un poco. Ahora, bajo los efectos del alcohol era él mismo quien se los estaba pidiendo. Así pues, tomó a su senpai en brazos y dejó que este se agarrase a su cuello antes de emprender el camino de vuelta al apartamento que compartían.
—¿Cómo crees que lo lleva Kakuzu? —preguntó Deidara de repente.
—¿Aguantar a Hidan?
—Vivir tanto... Quiero decir... ¿Para qué? ¿Cuál es el punto? —dijo, sus palabras lentas, pronunciadas con torpeza— Vaya una meta en la vida... Tan sólo coleccionar esos papelitos verdes. Ni siquiera tienen valor real, es solo papel. ¡Papel! Me estás escuchando... ¿cierto?... Ah... Podría sonarme la nariz con un billete de cien ryo y sería lo mismo que con un pañuelo. No tiene sentido alargar tanto la estin... extins... exin... ¡AGH! Tengo sueño...
Se apoyó en su hombro y él intentó disfrutar del momento. Pero algo que llevaba un rato dándole vueltas a la cabeza se lo impedía. Algo que le estaba agriando el caracter y haciendo que sintiera su estómago contraerse hasta un punto casi doloroso. Algo que hacía muchísimos años no sentía.
—Senpai. ¿Qué has hecho esta noche?
—Fue espectacular, Tobi... ¡Fue grandioso! Deberías haber venido, te hubiera gustado mi espectáculo, um.
—¿Y antes de eso?
Deidara entrecerró los ojos, concentrado en recordar.
—Antes de eso... Antes de eso... ¡Oh, sí! Hidan y yo fuimos a tomar algo antes de... Espera... Fuimos a recoger un informe, eso es. De todos modos, sí, fue espectacular como siempre... ¡El arte es una explosión!
A Tobi aún no le quedaba claro del todo lo que había pasado. Y hasta que no supiera si Hidan había intentado algo con su senpai no se quedaría tranquilo. Aquellas ganas de saberlo lo desconcertaban, pero sobre dicho desconcierto, quería una respuesta.
De eso dependía que Hidan acabase recibiendo un amaterasu o no.
—Senpai —dijo, con más brusquedad de la que le habría gustado—. ¿Te ha hecho Hidan... algo pervertido?
—Pervertido... —murmuró pensativo, hasta que de repente frunció el ceño—. ¿¡Crees que me dejaría!? ¡Tengo estándares, Tobi!
Suspiró aliviado. No tendría que asesinarlo, y a partir de ese momento se aseguraría que eso no volviera a pasar. Debía hablar con Nagato...
—¿Por qué lo preguntas? —agregó el artista con curiosidad.
Mierda... Había actuado sin analizar la situación, guiado por sus emociones. No se puso a pensar en los interrogantes que ocasionaría su pregunta. La ansiedad por sentirse acorralado hizo acto de presencia.
—Curiosidad —dijo, aclarándose la garganta en un acto reflejo.
Calma. Lo más probable es que no se acuerde de nada mañana. Eso es.
—¿Acaso quieres ser tú el afortunado?
Su corazón le dio un vuelco mientras asimilaba aquella pregunta. ¿Había oído bien? Jamás nadie le había hablado en ese tono de voz tan sugerente. Nadie en toda su vida.
—N-no... Tobi sólo... —balbuceó como pudo.
—¿Es eso lo que quieres, hm? ¿Tener a tu senpai? —preguntó, acercando mucho su cara a la máscara, su expresión ridículamente sensual empeoró su estado.
Intentó hablar, pero con el nudo en su garganta, su respiración acelerada, su corazón latiendo a mil, las palabras le fallaron. Deidara quedó unos segundos observándolo, humedeciéndose los labios con lentitud. Tobi suspiró, tratando de recobrar la compostura. Estaba ebrio. Que dijera algo no significaba que lo pensase realmente.
—¿Por qué no te quitas la máscara para empezar? —susurró.
—T-tobi no puede quitarse la máscara... —explicó, lo que hizo que él rodara los ojos.
No allí, en mitad de la guarida. Quién sabe quién podría estar mirando.
—¡Deja de hacerte el difícil! —gritó enojado, sus mejillas coloradas por la embriaguez le daban un toque más obsceno aún—. ¡Es tu culpa que esto esté pasando! ¡Eres tú quien se pasea delante de mí sin camiseta como si nada! La primera vez que vi esos pectorales pensé... ¿De dónde salieron?
Parecía tener una idea muy clara de qué decir y en qué manera, para causar el máximo impacto.
—Necesitas... Irte a dormir... Senpai...
—No quiero, um.
Antes de que pudiera procesarlo del todo, sus labios estaban besando su máscara, justo a la altura donde los suyos estaban. Un beso. Un maldito beso. Con lengua, para más inri. No los estaba rozando directamente, pero Tobi podía sentirlo todo. El movimiento de los labios sobre la madera y la presión de la lengua en la misma. Comenzó a hiperventilar. ¿Aquello contaba como primer beso? Debía contar. Tal vez. Concentrarse para dejar de temblar requirió un esfuerzo descomunal. Y la hemorragia nasal, para eso ya no había remedio. Demasiado tarde. Deidara le estaba poniendo demasiada dedicación a aquel beso, contra eso no podía. Símplemente no. Era como pasar de cero a mil en unos segundos.
—S-senpai... —consiguió articular.
Él se separó sonriente, abriendo los ojos de nuevo. Nunca se alegró tanto de llevar la máscara puesta. Su cara debía ser todo un poema.
—¿Ves Tobi? Esto es lo que podríamos estar haciendo... Si tú te dejaras...
Cinco segundos después, se durmió. Tobi se quedó ahí plantado un par de minutos más, sin reaccionar, sin pensar sin acordarse de quién era y cómo se llamaba. Cuando por fin consiguió reaccionar, llevó a Deidara hasta su futón y lo arropó. Por la mañana, lo más probable es que no recordase nada, pero él iba a estar ahí, con medicina, agua fresca y un cubo. Por si acaso. Quizá el malestar de la resaca lo disuadiría de repetir por un tiempo. Era hora de que se fuera a dormir él también. Pero antes... No pudo evitar quedarse mirándolo un rato mientras dormía, dándose cuenta que no había tenido tiempo de asimilar aún lo que le acababa de pasar. Alguien lo había intentado seducir. A él. Deidara, por si fuera poco. Ese mismo Deidara que siempre estaba amenazando con hacerlo explotar, aunque a favor del artista, él tenía parte de culpa.
Casi hizo que su nariz volviera a sangrar al recordar cómo se habían sentido sus labios moviéndose sobre su máscara... ¿Pero por qué...? ¿Por qué se sentía así por él? No podía ser. Algo no encajaba. Debía concentrarse, recuperar la compostura. Sólo era el alcohol.
Pero cuando lo vio abrir los ojos, le resultó terriblemente difícil no retroceder. Parecía como si aquellos pensamientos extraños que de repente lo invadían hubieran perturbado su sueño.
—¿Por qué estás aún vestido y fuera de mi futón? —dijo, sus mejillas ruborizadas por el alcohol.
Las palabras se atoraron en su garganta. Tragó saliva, intentando deshacer el nudo. No funcionó... Y Deidara lo estaba mirando como un gato hambriento mira a un pececillo. Ya ni siquiera pudo reaccionar cuando vio su brazo salir de debajo de la manta y su dedo índice se posó en su pecho, trazando una línea descendente.
—Algún día te haré explotar Tobi... um.
Ni bien el artista cerró de nuevo los ojos, Tobi salió disparado hacia el baño, cerrando la puerta tras de sí. Le había dicho muchas, muchísimas veces que lo iba a hacer explotar. Pero no de esa forma tan obscena. Se quitó la máscara y comenzó a abanicarse con ella para aplacar su sofoco y calmar su respiración y su pulso. En el espejo vio que estaba completamente rojo y dos hilos de sangre cruzaban la parte inferior de su rostro, desde su nariz hasta el mentón.
"Esto no puede estar pasando..." pensó mientras apoyaba su frente en la palma de su mano.
Pero todo parecía indicar que efectivamente, estaba pasando. Vaya si lo estaba...
Necesitaba dormir. Un poco al menos. Si podía, claro. Pero antes tenía un asunto que acabar.
Y tal y como iba, sabía que no iba a tardar mucho...
Consecuencia Nº 1
—Esto es peor que cuando perdí los brazos... ¿Qué diablos hice anoche...?
Así es. Tenía lagunas. Y tal vez no había sentido nada de lo que le había dicho. Pero por si acaso... Sólo por si acaso... De ahí en adelante iba a pasearse sin camiseta delante de él más a menudo. Porque Tobi no era un buen chico.
—¿Quieres que Tobi haga algo más por ti, senpai? —dijo con extrema amabilidad, reclinándose sobre el futón.
—Mátame, um...
Consecuencia Nº 2
El kamui lo dejó justo al lado de donde Pain Tendo estaba, observando la lluvia caer.
—¿Querías algo, Madara? —dijo volviendo la vista hacia él.
—Sólo vine a decirte que a partir de ahora, Deidara no irá a misiones con nadie más que no sea conmigo. Al pasar tanto tiempo juntos es quien más sabe de mí. No me gustaría que fuera por ahí hablando de mí a otras personas.
El chico abrió mucho los ojos.
—¿Crees que ha conseguido ver a través de tu acto?
—Es difícil de decir. Pero prefiero no correr riesgos. Deidara es un chico brillante. Le falta autocontrol, pero es brillante. No sería descabellado pensar que podría atar algunos cabos, aún con mis precauciones.
—Así se hará. Acepta mis disculpas por lo de ayer —dijo asintiendo.
—No tienes por qué hacerlo. Fui yo quien te delegó el poder sobre decisiones de poca importancia. Pero a partir de ahora, no irá con nadie más que no sea yo. Y muy especialmente, no con Hidan —dijo, clavando su sharingan en él antes de desaparecer de nuevo.
En fin, amo a Deidara #artistaebrio y Tobi #colegialayandere además de #celosdeHidan. xDD No pude resistirme. ¿Quién no ha hecho locuras estando ebrio?
Bien, sobre el cambio de planes, la razón por la que he hecho el cambio es porque estoy escribiendo el tercer oneshot lemon, la secuela a "Mintámonos", pero como quiero publicar el siguiente junto con otra versión más angst de la misma escena que aún no tengo escrita decidí aplazarlo. Necesito meterme en un estado de ánimo en particular, y ahora mismo necesito algo desenfadado, escribir angst podría hacer que pierda la caracterización que quiero para la otra historia.
Me hace gracia ver a Tobi tan alterado, menos mal que tiene la máscara. ¿Cómo resistirse así a Dei? Aunque no es como si el pobre estuviese acostumbrado a que le hablen así. Debe ser la primera vez en su vida que lo hacen. Hidan y Dei juntos o bien acaban matándose o haciéndose super mega mejores amigos aún no estoy segura xDDD Me gustó imaginarlos destruyendo una aldea juntos. Sangre y explosiones por todos lados. En cuanto al caballo y el pájaro sí los hizo Deidara, pero su capacidad artística digamos que empeoró al estar bajo los efectos. Yo me los quiero imaginar como si los hubiera hecho Picasso.
Morty, siii Obito estaba algo emo porque se siente solo pero si pasa más tiempo con él eso cambiará. No importa que sea un AU, Tobi siempre será una colegiala enamorada de su senpai, no lo digo yo, lo dice él en el episodio 104 :P
Lybra, suerte con la uni y con los trabajos! Es cierto que quita muchísimo tiempo, por suerte yo ya pasé por esa burocracia. Sasori se llevó dos palizas ese día, una de Sakura y otra de su abuela pero no escarmentará. Lo imagino yéndose a citas con su waifu muñeca Sakura xDDD No me suelen gustar los fics donde Deidara es super mega uke, tres bocas o sea xDDD Concuerdooo con lo de Kurotsuchi! Podría haber hecho mucho más. Me recuerda a Konohamaru pero en sádico.
Ale, Tobi dice muchas veces en la serie que no es nadie, y que no quiere ser nadie, pero no creo que él mismo se crea eso. Tiene mucho tiempo para darle vueltas a la cabeza, a saber la de pensamientos que se le tienen que pasar en esos momentos de soledad. Me gusta esa teoría sobre Sasori y la belleza. Tiene mucho sentido. Creo que estos fics no serían tan geniales sin tu ayuda. Ideas surgidas de conversaciones locas *_*
Por ciertooo, fue mi cumple y me hicieron regalitos, mi avatar (gracias cami), y un fic tobidei (gracias ale) que pueden encontrar en la cuenta de AleSt. :D
Nada más. Gracias por leer y comentar. Me hace feliz. ^_^
