Volver a soñar

Era hora de admitir que la situación se le estaba yendo de las manos.

Pein había mordido el anzuelo que le había tirado Deidara, y nadie excepto él lo había visto venir de lejos. Le convenció para que le asignara la misión de matar a Sasuke, poniendo de excusa la protección de Itachi sólo para completar una meta personal. Le hubiera gustado objetar, pero delante de todos y delante del mismo Itachi no tenía mucho margen de maniobra.

Además, quería verlo en acción. Esa era la razón por la que había permitido a Deidara seguir adelante, comprobar de qué estaba hecho el joven Uchiha. Ver si sus planes de asesinar a su hermano no eran más que un delirio suyo o había algo ahí con lo que pudiera trabajar. Manipularlo para destruir por fin Konoha, usar su odio hacia Danzo una vez que le contase la verdad sobre Itachi para conseguir el codiciado ojo de Shisui...

Resultó ser, que Sasuke era la persona perfecta para ese trabajo. Itachi estaba protegido por su estatus como miembro de Akatsuki, no podía eliminarlo él mismo. No se habría dejado atrapar tan fácil y de haberlo logrado, habría tirado la credibilidad de la organización entera por la borda, sus planes, todo. Pero Sasuke podía lograrlo. Era fuerte, sus planes de venganza eran conocidos por todos y nadie lo asociaría a un complot o conspiración interno.

Ahora que lo había visto en acción no podía dejarlo ir. No podía dejar pasar esta oportunidad de librarse por fin de Itachi.

Ambos, Deidara y él estaban tirados en el suelo, exhaustos, malheridos y con las reservas de chakra completamente agotadas. La espectacular pelea había acabado en tablas. No era la mejor de las situaciónes, pero ya no había nada que se pudiera hacer. A ambos les iba a tomar un tiempo recuperarse, llegado ese punto era algo inevitable.

Se acercó un poco para escuchar mejor su conversación y vigilar que el último intento de Deidara de atacarlo usando dos serpientes de arcilla no dañase al Uchiha. Su compañero estaba fuera de sí, jamás había conocido esa perturbadora faceta de él. Estaba asumiendo demasiado a partir de los actos de Sasuke, interpretándolos a su manera. Debía también cuidar de él, ya que él mismo no estaba en condición de hacerlo, aunque sabía que Sasuke no le haría nada. Al menos hasta que no le diera información sobre su hermano.

Entonces, Deidara se puso en pie y se arrancó la camiseta de un tirón.

—No me digas que... —murmuró Tobi, la preocupación haciéndose presente.

—¡Tobi! —gritó Deidara, en un tono de voz que él no había escuchado antes, profundo y solemne—. ¡Si aún sigues por ahí, vete ahora mismo!

Fue distinto a las otras veces, cuando le pidió que se apartara o se alejara. Aquello había sido una orden. Eso era un adiós. Se estaba despidiendo de él.

—¡El C0! —dijo, aún sin creerse del todo aquella repentina conclusión.

No podía ser...

¿Eso es lo que iba a hacer? ¿Dejarlo solo?

¿En serio estaba tan desesperado por matar a Sasuke que estaba dispuesto a morir si hacía falta?

Sintió un repentino e intenso odio hacia el hermano pequeño de Itachi, por despertar tales sentimientos en él. No podía permitir que Deidara se matase. Se negaba con todas sus fuerzas a perderlo a él también. Menos por Sasuke.

Se hundió en la tierra para aparecer de nuevo justo detrás de Deidara mientras este agarraba la última bola de arcilla explosiva que le quedaba.

—Lo siento, Tobi... —lo oyó murmurar.

"Lo siento, senpai..." pensó él "Pero debo protegerte, incluso de ti mismo."

Y tras darle un potente golpe en la nuca con la mano, Deidara cayó de bruces al suelo, inconsciente. La expresión de Sasuke al nuevo giro de los acontecimientos hablaba por sí sola, pero como buen Uchiha, pronto se serenó como si haber estado a punto de morir no fuera la gran cosa.

—¿Por qué me has salvado, Akatsuki? —preguntó, mirándolo con desconfianza.

—No lo he hecho por ti. Lo he hecho por él. Tú y tus amigos de Konoha van a dejar a este paso la organización vacía, no podemos permitirnos más bajas —dijo Tobi, sacudiendo de un lado a otro la cabeza con condescendencia—. Eso está muy, muy mal.

—No son mis amigos —contestó Sasuke como si fuera un hecho—. Has hecho bien, habría muerto por nada. Ya le dije que tenía un segundo plan de emergencia.

Era sin duda un shinobi sorprendente, el joven Uchiha.

—Ya veo... En todo caso, eso es bueno, nos sirves más vivo que muerto.

Lo dijo a posta, sin especificar, sólo para despertar su curiosidad. Sasuke entrecerró los ojos.

—¿Qué quieres decir? No pienses que vas a poder servirte de mí para algo. Olvídalo.

"Oh, pero pienso hacerlo, y tú ni siquiera te darás cuenta. Y cuando ya no me sirvas seré yo mismo quien enmendará aquel error que Itachi cometió dejándote vivo. Te haré pagar con creces por haber hecho perder la razón a Deidara-senpai. Te torturaré hasta que me supliques que te de por fin el golpe de gracia."

—Una pena... Porque tenemos un par de vacantes —rectificó.

Sasuke no pareció sospechar el verdadero motivo de su frase. Tobi se agachó, tomando a Deidara en brazos y colocándolo sobre su hombro.

—Yo sólo tengo un objetivo y no pienso morir hasta cumplirlo, no importa cuántos de ustedes se me echen encima, Akatsuki. Acabarán como él.

—Tranquilo. No creo que nadie más se te eche encima. En cuanto a mi compañero... Él también quería matar a Itachi, no creas que eres el único. Imagino que no quiso dejar al azar que le pudieras quitar su propia venganza.

Al ver que Sasuke no contestaba, se dispuso a irse y poner a Deidara a salvo. El joven Uchiha se incorporó con un gesto de dolor y comenzó a avanzar hacia él.

—Es mi derecho y mi deber y de nadie más el vengar a mi clan. Dime donde está mi hermano.

Tobi se giró un momento, observándolo atentamente. El chico no tenía miedo, había superado todas sus expectativas.

—No necesitas saber eso. Él vendrá a ti. Créeme cuando digo que quiere saldar este asunto tanto como tú.

—¿Cuándo? —preguntó abriendo mucho los ojos.

Era la segunda vez que mostraba algo de emoción. No tenía nada más en mente. Nada, salvo esa venganza.

—Muy pronto —fue lo único que dijo antes de desaparecer con su kamui.


Desde que terminó de atender sus heridas y ponerlo en el futón a descansar, Tobi tuvo mucho tiempo para pensar. No estaba en el mejor ánimo del mundo, no podía dejar de pensar que había estado a escasos segundos de perder de nuevo a la persona que quería y la presión por actuar despreocupado delante de Sasuke cuando sólo quería torturarlo hasta la muerte le estaba pasando factura. No podía esperar a que él despertase, pero no sabía cuándo eso iba a ocurririr.

Analizó en su mente una y otra vez las últimas frases que Deidara había dicho antes de intentar inmolarse. Sabía que le guardaba rencor a Itachi por la forma en que lo reclutó contra su voluntad, sabía de su odio hacia el sharingan, por humillarlo delante de todos los demás sin que sus propias técnicas hubieran si quiera despeinado al Uchiha, lo que no sabía era que las raíces de ese desdén eran tan profundas y estaban tan arraigadas. Él que siempre hablaba de la importancia del presente y la belleza del momento, tenía un pesado e hipócrita lastre en él del que no parecía conseguir deshacerse.

Todo eso lo rompió en mitad de la batalla de la peor manera posible y Tobi no sabía si podría superar pronto el verlo hecho pedazos, tan desesperado, ojos desorbitados, saliva goteando barbilla abajo, gritando frases inconexas carentes de sentido, encontrando nuevos significados a cada una de las cosas que Sasuke hacía o decía, enojándose más y más por cada pequeño detalle...

Le dolía especialmente porque él se había llegado a sentir exactamente así por otros motivos. Esa sed de reconocimiento que lo había llevado a querer que Itachi sintiese el poder destructivo de su arte por no apreciarlo, a querer provocar en vano una reacción en Sasuke... No era ajeno a ello. Sabía lo que era, pero no podía ayudarlo. No podía hacer que esos sentimientos que lo atormentaban se fuesen, pero podía ayudar de otras maneras.

Eso es lo que iba a hacer.

Sintiendo una repentina punzada de ansiedad, comprobó sus signos vitales por enésima vez. Su respiración y su pulso. Estaba bien. Todo estaba bien. Deidara estaba vivo. Sin embargo, mientras lo sujetaba en sus brazos observando su rostro demacrado, sucio y herido, una imagen en su mente se superpuso. Había sostenido a Rin muerta en sus brazos exactamente así, años atrás. Si cerraba los ojos, aún podía verla con nitidez. Su rostro frío, sangriento, su pecho destrozado y sangrante. Él había estado de rodillas en aquel charco teñido de rojo con ella en su regazo. Y ahora tenía a Deidara en su regazo, y él volvía a estar de rodillas mientras la boca en su pecho, semejante al agujero que el chidori dejó en el cuerpo de Rin, protestaba, pidiendo una arcilla que le había sido negada.

—Senpai...

Comenzó a temblar. A hiperventilar. Parecía como si el aire que aspiraba no estuviera llegando a sus pulmones. Como si algo estuviera otra vez aplastando su cuerpo.

De nuevo comprobó su respiración. De nuevo presionó sus dedos contra su cuello para sentir su pulso.

"Todo está bien. Todo está bien. Él está vivo... Todo está bien..."

Pero el temblor no se iba. La ansiedad no se marchaba. Es más. Estaba aumentando.

Lo dejó de nuevo en el futón para sujetar su cabeza cuando un intenso dolor acompañado de un zumbido en sus oídos lo invadió. Clavó sus dedos en su sien, apretando hasta que creyó que su cráneo iba a partirse. Gritó con todas sus fuerzas, ajeno a sus alrededores. Estaba de nuevo en la misma pesadilla.

"No... No lo estoy. Él está vivo... Todo está bien..."

Comprobó su pulso otra vez. Su respiración otra vez. Intentó calmarse otra vez, en vano. Lloró. Gritó. Vio a Rin morir otra vez. Golpeó el suelo de piedra, dejando un boquete...

Y el ciclo se repitió.

Acabó exhausto, de gritar, de llorar, de rememorar aquel día de pesadilla. Sin fuerzas ni ánimos para seguir torturándose, comprendió que no podía seguir así. No podría ayudar a su senpai si no se mantenía fuerte. Gateó hasta el futón y apoyó la cabeza en la almohada junto a él. Esperando a que se despertase, se quedó dormido. La postura no era la más cómoda del mundo, pero no podía ni quería dejarlo solo.

Salió de su sueño inmediatamente cuando sintió que Deidara se había movido. Su compañero estaba intentando incorporarse, pero aún no tenía fuerzas para ello. Sonrió tras su máscara, feliz por verlo a salvo. Feliz por verlo vivo. Tobi tomó una jarra con agua medicinal que tenía previamente preparada y llenó un vaso.

—Bebe esto, senpai —dijo alegremente, llevándolo a sus labios.

La mitad del agua acabó por derramarse, tan débil como estaba, aún no coordinaba bien sus movimientos. Le siguió un ataque de tos que duró varios segundos.

—Tobi... Estás vivo... Pensé que... —fue lo primero que dijo, casi sonaba aliviado, y a él aquella reacción casi instintiva lo hizo aún más feliz. Pero inmediatamente, Deidara reparó en algo más. Observó con incredulidad sus brazos y su pecho vendado. A Tobi le llevó más de lo esperado coser de nuevo la apertura donde se alojaba el núcleo C0—. Yo también... Sasuke...

—Escapó —lo informó Tobi.

—¿C-cómo...? ¿Qué pasó?

Su voz aún sonaba débil y desorientada. Y él se vio en un dilema. ¿Mentirle o decirle la verdad? Podía inventarse que los aliados de Sasuke llegaron y que tuvo que intervenir para que no lo mataran, pero sabía que eso le iba a hacer sentir culpable después. Le había estado mintiendo desde el primer momento, le había estado ocultando cosas. Básicamente, casi nada lo que Deidara creía saber de él era verdad. Quizá era un buen momento para comenzar a ser honesto con él... Y también consigo mismo, admitir que la presencia de su compañero en su vida iba más allá de los lazos que los unían como miembros de Akatsuki era algo que había estado evitando para ahorrarse más dolor.

—Tobi tuvo que detenerte antes de que desperdiciaras tu arte definitivo.

Era una elección de palabras que él podía entender.

—Desperdiciar —murmuró con lentitud, haciéndose a la idea—... Desperdiciar... Tobi... Dime que estás bromeando. Dime que no me detuviste tú.

Deidara lo observaba con los ojos muy abiertos, de nuevo aquella perturbadora mirada haciéndose presente. Tobi sintió enojo de nuevo. Sasuke iba a pagar por eso con intereses.

—Sasuke tenía un as en la manga —explicó, mini Itachi no le había dicho exactamente de qué se trataba pero su sharingan podía ver a través de esas cosas, los sellos que su mano realizó delataban la invocación que iba a traer, había visto a Orochimaru usar ese mismo concepto para teletransportarse—. El senpai habría explotado en una bonita obra de arte que hubiera maravillado a muuucha gente en pueblos cercanos, pero no habría matado a Sasuke porque él habría escapado. ¿Es eso lo que hubieras preferido que pasara?

Sus manos se cerraron en un puño a la vez que su cuerpo comenzaba a temblar. La rabia de no haber podido lograr su objetivo haciéndose presente. Tobi volvió a recordar lo mucho que le afectaba ese tema y lo poco que podía hacer para ayudarlo.

—Imposible.

Aún en negación.

—Tobi intervino antes de que eso ocurriera porque es un buen chico y quiere que si el senpai va a dejarlo solo y triste para siempre, al menos cumpla su objetivo.

Con la mirada perdida en algún lugar indefinido, Deidara siguió apretando sus puños mientras temblaba cada vez con más intensidad.

—Mierda... —masculló.

Su cara roja, sus dientes rechinaban, una lágrima rodó por sus mejillas y Tobi, algo desconcertado, la atrapó con su guante. Eso también lo conocía, esa rabia tan pura que tenía que desbordarse por alguna parte. Se preguntó a qué se debía, si al hecho de no haber podido usar el C0, a que en el fondo Sasuke había estado todo el rato un paso por delante de él o a que había vuelto a perder contra el sharingan.

—Está bien, Senpai... Tobi está contigo. Tobi no va a irse a ninguna parte.

Lo abrazó. Porque en ese momento era lo único que podía hacer por intentar consolarlo. El artista clavó sus uñas en su brazo con todas sus fuerzas, que no eran muchas. Ni siquiera sintió dolor, pero aunque lo hubiera sentido, lo habría dejado. Si así conseguía liberarlo de su pesar, aunque fuera un poco, estaba dispuesto a pasar por ello. Por eso lo dejó llorar, sacar todas esas emociones destructivas que había acumulado, toda la humillación, toda la furia. Y poco a poco, la medicina fue haciendo efecto y una vez agotadas de nuevo sus fuerzas, Deidara se quedó dormido en sus brazos. De nuevo en paz.

Puso la máscara a un lado de su cabeza para darle un fugaz beso en los labios antes de dejarlo de nuevo en el futón, pero en el último momento, Deidara se movió en sueños y el beso acabó plantado en el puente de su perfecta nariz. Sonrió, sintiéndose algo torpe en mitad de todo aquel drama. Pero tras ese pequeño momento, su ánimo cayó en picado. Depositó al artista en el futón, dejando los brazos sobre la tela para poder cambiar el vendaje mientras dormía.

Otra vez había caído en el mismo error. Seguía siendo un idiota. Sentía algo por alguien cuya meta en la vida era mandarse a la tumba convirtiéndose en una obra de arte. Tarde o temprano iba a perderlo a él también y eso lo aterrorizaba hasta la médula. Tomó su mano de nuevo, con la determinación por mantenerlo a salvo, renovada.

No iba a dejar morir a quien quería de nuevo. Lo iba a proteger de cualquier cosa, también de él mismo. En cuanto a las metas, esas también podían cambiar. La gente cambiaba, sus metas también.

Hace mucho quiso ser Hokage. Ahora ya no quería serlo.

En los últimos años, había vivido para el proyecto Tsuki no me. Pero si amaba a Deidara, no tenía sentido seguir.

Le había costado admitirlo, pero iba siendo hora de hacerlo. Protegerlo sería su nueva meta. Quizá Deidara también podía cambiar, así como él. Dejar de querer ser uno con su arte. Escoger vivir. Escogerlo a él. ¿Por qué no?

¿Qué le impedía volver a soñar?


Debía publicar dos versiones de la misma escena. No sé por qué. Se me ocurrieron ambas pero no podía incluírlas. Pensándolo bien, aunque la otra es trágica, en realidad es un final "feliz", com ambos convirtiéndose en arte juntos. Obvio yo prefiero que estén vivos :D pero es una posibilidad que podría haberse dado. Hablando de la otra, sí, Deidara se tomó demasiado a la ligera saber que Tobi era Uchiha, pero es que cuando estás a punto de morir creo yo que esas cosas ya como que dejan de importar. No sé. XD Más cuando ese Uchiha se le está declarando y está muriendo por él.

Sobre el lemon continuación de "Mintámonos" ya lo tengo escrito, falta revisarlo y lo publico :) aviso que es laaargo por lo que lo voy a partir en tres capítulos (pero los publicaré a la vez). La razón de por qué tan largo la pondré en la correspondiente nota, solo diré que necesito darles un final feliz o lloraré y para eso tengo que complicar la historia ligeramente primero.

Mochi, a mí Konan en ese oneshot me da taaanta envidia, es 100% fujoshi. Creo que si Dei le hiciese daño a Obito le retiraría la palabra y se pondría de parte de él xD En cuanto a Kakuzu, en cuanto se quedó a solas con Hidan lo ahogó dos veces en la bañera para sacarle lo borracho, estoy segura xDDDD Deidara ni siquiera ha visto a Tobi y está en sus estándares (podría ser un Kisame o algo eso él no lo sabe xD) eso es amor. Gracias *-* me gusta tu avatar

Lybra, guapaa me parto con tus reviews xDDD Durante esta semana tendré el lemon publicado, ya me muero por publicar! Me pondría hoy pero ya es tarde y debo dosificar. Estoy feliz por como ha quedado, con su angst y todo. Deidara suicidándose por copiar a Dalí xDDDD Me lo imaginé creando una bomba con forma de reloj desinflado #estetrucosolosepuedeaserunabes

Morty, muchas gracias por el piropo ^_^ es cierto que casi no hay. En inglés últimamente ha habido algo de movimiento por lo que estoy contenta :D Puedo recomendar algunos. A veces he pensado en hablar con los autores para ofrecerles traducir mis favoritos. En especial "empty canvas" me gustó mucho, aunque no está terminado.

Ale, siempre me imaginé a Dei pensando que el nombre que le puso Tobi a su dragón C2 era MUY IDIOTA y POCO ORIGINAL pero lo usa igualmente, eso es amor y lo demás tonterías. Seguro que Tobi lo molesta mucho con eso. También me lo imaginé entablando conversación con los de Iwa, hablando de Deidara todo el rato hasta ponerlos locos aww. xD Tobi Fiona omg, es que es así! Dei no pudo hacer katsu a Iwa, pero seguro le va a hacer "katsu" a Tobi ;D (Yatusabe)

Bueno, esta vez tocó, besito en la nariz, que quiere decir ganas de cuidar y proteger a la persona besada. El siguiente será beso en el cuello, y oficialmente este fic cambiará su rating a M. Porque sí, es lemon. Si a alguien le molesta, avisaré en el título con un (M) para que estén avisados de que ese capítulo contiene lemon y puedan saltárselo y leer los demás. A partir de ahora irán mezclados, algunos serán M otros no. Quiero explorar tantas facetas posibles del pairing pueda y esa es una de ellas.

Creo que no se me olvida nada.

¡Hasta el siguiente y gracias por leer!