TE QUIERO.
Eres un cobarde.
Las palabras de Naruto hacían eco en su mente. Por aquel entonces aún estaba en la Hoja, listo para partir de nuevo. La visita a la Torre del Hokage era el último destino antes de su nueva misión y Naruto lo había encontrado allí, aguardando por Kakashi-sensei.
-Huyes.
Claro y conciso. Naruto cerró la puerta tras él en un gesto tan innecesario como cotidiano ya que ninguno necesitaba la puerta para desaparecer de aquel lugar. Lo miró a los ojos, escudriñándolo con la mirada, atento a cualquier mínima expresión que pudiese aparecer en su rostro. Sin embargo, Sasuke era de mármol: pálido, frío e inexpresivo.
-Piensa lo que quieras, dobe. Sólo voy a proteger tu bonita aldea.
Se dio la vuelta indiferente y se acercó a la ventana, listo para saltar al vacío y perderse entre los diferentes paisajes que le esperaban.
Naruto, por su parte, esbozó una sonrisa zorruna y la malicia brilló en sus ojos azules.
-¿Si? ¿También tomarás un té conmigo cuando vuelvas? ¿Me contarás tus cuentos?
Un kunai pasó silbando a su lado, rozándole la oreja, salvándosela por apenas un centímetro. La sonrisa de grandeza de Naruto se vio sustituida por una expresión llena de burla que miraba desafiante a su amigo.
-Huye si quieres, Sasuke, ambos sabemos que no tardarás mucho en volver.
Acto seguido, Naruto tomó el kunai que se había clavado en la pared y se lo devolvió a su dueño, lanzándoselo con la misma dureza con la que lo haría si estuviesen en un campo de batalla. Sasuke lo atrapó al vuelo, cruzando la vista con su compañero.
-No te metas en mis asuntos, Naruto.
-¿Tus asuntos? Es la vida de Sakura-chan la que me preocupa. ¿Te has despedido de ella? ¿Sabe si quiera que te vas? -Por toda respuesta, Sasuke volteó el rostro y se acercó a la ventana-. Eres un cobarde.
Esas fueron las últimas palabras que escuchó del dobe antes de desaparecer.
Un cobarde. Bueno, tal vez lo fuera.
El vuelo bajo de un halcón la sacó de su ensoñación. Sakura alzó la vista justo a tiempo para ver los últimos trazos del ave y cómo éste avanzaba hacia el sol, alejándose a una velocidad que la hacía sentir envidia.
Suspiró y se ajustó la capucha que cubría su cabello. En el bosque, su figura no era más que una sombra negra que se escabullía entre los árboles, intentado que su debilidad para batallar no saliese a la luz.
Naruto…
Todo era culpa suya.
Kiba. Sai. Shino.
Bueno, a ellos también les odiaba en esos momentos. Si tan solo la hubiesen esperado…
... (Una semana antes)
"El Norte tiene problemas y vamos a ayudarles"
Un silencio hondo inundó la sala y todos escucharon asombrados la decisión del Hokage, incluida ella. Sakura se encontraba varios metros por detrás de sus compañeros, apoyada cómodamente contra una mesa, como si la extraordinaria reunión no fuera con ella. Desde hacía semanas las decisiones y movimientos de la Aldea no le interesaban lo más mínimo, ya no eran algo de su incumbencia. Pero aquello… ¿Konoha iba a entrar de nuevo en guerra? ¿Tres años después de la 4ª?
-¡Yo!
-¡Yo iré!
-¡Sí!
Decenas de shinobi corearon al unísono la misma canción, mostrándose entusiasmados ante la idea de volver a la acción. Esa emoción en sus ojos, esa alegría ciega la hizo enfurecer y mirarles con desprecio. Por culpa de guerras como la del Norte del País del Fuego decenas de ninjas abandonarán su hogar, puede que algunos ni siquiera regresen. Por culpa de misiones como aquella, Sasuke Uchiha se había ido de nuevo.
-Basta-. La calmada voz de Kakashi Hatake se dejó escuchar entre el murmullo de la multitud. El nuevo Hokage se alzaba unos pies sobre ellos, en un pequeño escenario que compartía con Shikamaru y Naruto-. Las cosas aún no están claras y Konoha no se inmiscuirá en ningún asunto personal entre las villas del norte. Por ahora sólo mandaremos un pequeño grupo de vigilancia y un segundo de refuerzo.
A su lado, como si las palabras de Kakashi-sensei no fuesen con él, Naruto Uzumaki la miraba fijamente, como si intentase leer en su interior, como si estuviese recordando la reunión que habían tenido unos días antes:
"Sakura-chan, el teme se ha marchado".
Crash. La hermosa sonrisa de Sakura se había congelado al instante y los alegres ojos verdes se habían apagado.
Crash. Sakura se había roto hace dos semanas.
"¿Sabes que es lo que más me gusta de él, Naruto? Las esperanzas que le pongo.
Y esas esperanzas eran lo que más le dolían.
Desde la vuelta del famoso viaje de redención, Sasuke y ella habían mejorado su relación. Nada romántico, claro, pero si habían recuperado lo que tenían cuando eran poco más que niños. Incluso había llegado a pensar que se hacían bien mutuamente, que curaban sus soledades, que se hacían necesarios.
Y sin embargo, Sasuke había vuelto a irse.
-… Kiba Inuzuka, Shino Aburame y Sai, vosotros formaréis parte de la avanzadilla.
Cientos de voces se alzaron contra la decisión del Hokage. Todos estaban deseosos por salir de misión aunque sólo significase permanecer unos días de guardia. Todos lo querían menos ella.
Sakura se cruzó de brazos mientras miraba aburrida cómo Shikamaru le recordaba algo a Kakashi-sensei.
-La decisión ya está tomada-. Continuó-. Queda por determinar el grupo de refuerzo, ¿algún voluntario?
La mayoría de shinobi se puso de pie al instante y todos alzaron su mano pidiendo que se fijasen en ellos. Kakashi les miró de hito en hito mientras su joven consejero rebuscaba algo en sus papeles.
-Sakura Haruno.
La voz clara y firme de Naruto se hizo escuchar por encima del barullo y todos callaron ante sus palabras. Las miradas de los presentes dejaron de fijarse en el atril para volcarse sobre la joven kunoichi que ni siquiera sabían que se encontraba presente.
Con decenas de miradas sobre ella, Sakura miró con asombro a su rubio amigo. Naruto posó en ella sus ojos azules y le regaló un guiño cómplice, relajando la expresión de su rostro y dejándole ver una pequeña sonrisa.
Y ahora ella le debía una respuesta a la multitud y al Hokage. Una respuesta que todos sabían cuál iba a ser, un "sí" que venía implícito en la intervención de Naruto a su favor.
Un "sí" que la llevaría a recorrer durante casi dos semanas el Norte del País del Fuego ofreciendo colaboración médica a todos los habitantes de las pequeñas villas en guerra.
...
Uno, dos… ¡Salta!
Sakura esquivó en el último momento las pequeñas canicas explosivas que estallaron contra el árbol en el que se encontraban. Se impulsó hacia arriba lo suficiente como para girar su cuerpo en el aire y arrojar unos kunais a su espalda. Cuándo se posó en la siguiente rama, Sakura emprendió una huída frenética a través del bosque.
Llevaba horas presintiendo el peligro que corría. Al principio eran solo tres personas a su espalda que la siguieron en todo momento. Al cabo de dos horas, eran diez enemigos los que tenía a su alrededor. Al principio no les dio más importancia que la que ya tenía de por si encontrarse con un grupo de extraños en el bosque. Al cabo de dos horas estaba convencida de que se trataban de guerrilleros de algún clan de las villas del Norte... Y que ella era su objetivo. Un objetivo que había pasado los últimos tres días rodeada de enfermos, que había traspasado chakra a cada paciente. Un objetivo tan sencillo como un ratón perseguido por un gato con un hambre voraz.
¡Derecha!
La onda expansiva de una nueva detonación a su lado la golpeó en un costado. Sakura perdió el equilibrio siendo impulsada contra un gran árbol que se alzaba a su izquierda.
¡Muévete!
Antes de llegar a golpearse consiguió apoyar una de sus manos en otra rama y voltear su cuerpo de tal forma que fueron sus pies los que llegaron al encuentro del gran árbol. Sakura usó el tronco para impulsarse y dirigirse directa al suelo, bastantes metros por debajo de ella. Aterrizó con elegancia, como una sombra que cruza la noche.
En un pequeño claro, aún con su identidad oculta bajo la pesada capa negra con capucha, Sakura aguardó por sus enemigos. Uno a uno hasta llegar hasta once adversarios fueron haciendo acto de presencia. Dibujando una semiluna, se posicionaron ante ella esgrimiendo barrotes y demás armas rudimentarias, con la seguridad de aquel que amedranta y no es amedrantado.
-Son malos tiempos para viajar solo por estos lares, viajero. ¿Qué puede llevar a alguien a recorrer el bosque en soledad?
Sakura observó con cautela a aquel hombre. Se había acercado dos pasos a ella, mas Sakura no retrocedió. Vestido con ropa humilde y una capa rasgada aquel hombre podía ser confundido con un simple agricultor, quizás un granjero, que junto con sus trabajadores defendía sus tierras de extraños. Podía ser perfectamente un aldeano más y, sin embargo, algo en sus ojos afilados hizo que Sakura no lo perdiese de vista. Era la seguridad de sus acciones la que la llevaban a contar el número de pasos que lo alejaban de ella. Era el hecho de no llevar armas en una guerra lo que hacía que Sakura lo identificara como un ninja con jutsus especiales. Jutsus para los que no tenía cómo defenderse.
Optó por el silencio y por la esperanza de que su apariencia consiguiera atemorizar al resto de enemigos. Aún no habían visto su rostro, no sabían que era una kunoichi, no sabían que era una ninja médico. No sabían nada de ella, y aquello podía jugar a su favor.
-¡Habla!
Un manojo de pequeñas y afiladas agujadas salieron a su encuentro.
Fácil. Aquello era sencillo. Con un suave deslizamiento hacia un lado, Sakura esquivó con elegancia el conjunto de armas. Al igual que ella, aquel hombre de apariencia humilde la estaba probando y algún resultado tuvo que obtener cuando una sonrisa burlona apareció en su rostro.
-Ninja. –Sentenció.
Y como si aquella palabra fuese una señal, cientos de armas llovieron del cielo.
Evitó tantas como pudo y consiguió que ninguna le provocase una herida tan grave como para no poder combatir. Entre las gotas afiladas de lluvia, Sakura se movía apurando sus reflejos e intentando salir de aquella particular tormenta. Derecha, izquierda, giro, adelante, atrás. Sus movimientos eran una danza física que intentaban suplir la falta de chakra.
Cuando el ataque ceso, Sakura ya había descubierto su rostro y su enfado y cansancio la llevaron a activar el Sello Yin y recurrir al último almacén de chakra del que disponía. Si tenía que volar medio bosque para escapar de allí, lo volaría.
Con un gran salto se elevó encima de sus contrincantes. Desde allí, varios metros encima de ellos y con el puño cargándose de su poderoso poder, Sakura contó a sus enemigos.
1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 10. ¡10!
¡Shanaroo!
Lo supo nada más sentirlo, el undécimo hombre estaba detrás de ella.
Con un rápido movimiento, giró su cuerpo y estiró una de sus piernas, preparándose para darle una patada que la permitiese escapar de nuevo. Mas, cuando el golpe alcanzó de lleno el cuerpo de su oponente, el chakra abandonó su pierna y el resto de su cuerpo. Como si aquel enigmático hombre fuese una esponja, todo su chakra comenzó a descender y a perderse en su enemigo. Como si fuese una muñeca de trapo, Sakura comenzó a caer del cielo.
Si aún le quedaba un mínimo reducto, una pequeña posibilidad de sobrevivir, de pedir auxilio, el Sello Yin de su frente brilló cegadoramente con la brevedad de un suspiro.
Cientos de kilómetros lejos de allí, el bosque se iluminó ante sus ojos durante un mísero segundo. Como si fuese el flash de una cámara fotográfica, todos los colores del paisaje quedaron embebidos en una luminosa luz verde. Y sus pies reaccionaron al instante.
Los ojos oscuros, tan afilados como un cuchillo. La mandíbula cerrada, tragándose las palabras que le devoraban por dentro. Las piernas rápidas y fuertes, saltando de rama en rama con el sigilo de una serpiente. En la cabeza solo un nombre.
Sakura.
En un bosque como aquel, demasiados años atrás, Sasuke había vuelto a sentir el odio, una oscura mancha que te absorbe el corazón. Ponzoñoso, como un vertido contaminante en el mar, así era el odio que le había recorrido las venas a la tierna edad de 12 años, en aquel inmenso Bosque de la Muerte. Sakura estaba ante él en aquel entonces. Malherida, lacrimosa y tendida en el suelo.
Sakura, ¿quién te ha hecho esto?
Bastó sólo un "yo" para que Sasuke acabara con su enemigo sin piedad.
Justo como estaba dispuesto a hacer ahora.
Comenzaba a atardecer cuando un clon de Naruto se materializó a su lado.
-¡Sasuke!
Sin siquiera mirarle, el Uchiha arrojó un shuriken a su espalda y el clon de su amigo desapareció del paisaje en una nube de humo.
Sabía que Naruto no tardaría mucho en enviar otro de sus Kage Bunshin tras él, un ejército de ellos quizás, pero, aún así, algo del resentimiento y la furia que guardaba en su interior hacia él se esfumó.
Ni medio minuto tardó el molesto Uzumaki en hacer que un clon corriese a su vera.
-¡¿Qué te crees que estás haciendo?! –Le espetó enfadado-. ¡Sakura tiene…!
-Lo sé.
Ninguno disminuyó el ritmo de la carrera y mientras que Naruto tenía la vista fija en él, Sasuke solo se limitaba a avanzar.
-¿Lo sabes? ¿Cómo que lo sabes? ¿Y qué estás haciendo? ¡Debemos ayudarla!
Sasuke volteó el rostro y le lanzó una mirada fulminante. En un instante, se lanzó sobre su compañero cogiéndole del cuello, aprisionándolo contra un árbol.
-¿Debemos? –Siseó-. ¿Es la culpa lo que te corroe, Naruto?
El joven lo miró sin entender, con sus soñadores ojos azules buscando una respuesta. A pesar de la situación, ningún atisbo de temor se dejó ver en su rostro. Sasuke enfadado podía ser peligroso, pero el agarre de su cuello ni siquiera era poderoso.
-¿Culpa?
-¿No fue cosa tuya que Sakura viniese a esta misión?
Naruto abrió los ojos presa de la sorpresa y tragó saliva, intentado que el nudo de su garganta le permitiese hablar. ¿Qué sería mejor? ¿Confesar la verdad y, por tanto, su error? ¿O rezar porque Sasuke, quien había estado durante semanas alejado de la Aldea, no supiese la verdad?
-¿Mía? –Rezar era la respuesta. Y su cara de niño inocente solía traerle buenos resultados…
…Pero no con Sasuke, quien apretó levemente su cuello.
-No juegues conmigo, dobe –Volvió a sisear-. Si Sakura está aquí es porque sabías que estaría vigilando esta zona.
Oh, mierda.
-No es lo que…
Sasuke abrazó con su mano aún más el cuello de Naruto y entrecerró sus ojos.
-Sakura trabaja sin descanso en el hospital y tú le asignas una misión en solitario en medio de una guerra, ¿sólo por la posibilidad de encontrarse conmigo? –Como si le hubiesen pinchado con una aguja, la mano del Uchiha soltó su cuello y Naruto descansó apoyado en el tronco, mirando con enfado a su compañero. Por su parte, Sasuke se dio la vuelta listo para comenzar de nuevo su carrera, no sin antes darle el último consejo a su amigo-. Ya te lo he dicho, Naruto, deja de meterte en mis asuntos. Si deseas proteger a Sakura, prueba a alejarla de mí.
Y con la elegancia y el peligro de una pantera, Sasuke volvió a perderse entre las sombras.
Te quiero.
¿Sería capaz Sasuke de decir algo así? ¿Qué es querer? ¿Qué es que te quieran? ¿Qué es que te quiera quién tu quieres?
Un beso. ¿Sería capaz de besarla?
Un abrazo. ¿Por qué Sasuke no era capaz de abrazarla?
A muchos kilómetros aún de distancia, Sakura intentó abrir los ojos. Los sentía pesados, caídos, igual que el resto del cuerpo. Su mente estaba adormilada, como si hubiese pasado demasiadas horas trabajando. Cada una de las células de su cuerpo le pedía descansar, alejarse a kilómetros de allí, porque estaba claro que allí no estaba a salvo.
La segunda vez que despertó, fue mucho más consciente de su situación. Ya era capaz de sentir la gruesa venda que tapaba sus ojos y cómo unas roídas cuerdas presionaban su cuerpo contra la corteza de un árbol. Y fue capaz de escucharles. Voces lejanas se mezclaban con gruñidos y respuestas toscas. Una voz grave y fría se mezclaba con el inequívoco sonido de aquel que afila un kunai. Eran muchos, quizás más de diez, más de los que ella había pensado. No todos eran profesionales, mucho menos ninjas, pero uno de ellos la había tomado por sorpresa.
La tercera vez que despertó, llegó a pensar que la guerra había estallado a su alrededor. Olía el humo de una explosión, oía el sonido de las armas chocando entre sí y sentía los gritos de unas personas a otras abandonando el campamento.
¿Qué estaba pasando? ¿A que debía enfrentarse ahora?
Oido… Olfato… Tacto… Chakra… Todo aquello le permitía dibujar un pequeño campo de batalla: un fuego apagándose que devoraba un par de árboles, dos personas que corrían a su espalda, un sonido metálico varios metros a su derecha… Y después, nada. Un silencio eterno que se vio interrumpido por una suave respiración y unos movimientos casi imperceptibles. Unos pasos que se dirigían a ella.
Su corazón se detuvo durante un instante y dejó de respirar durante el mismo tiempo al sentir como alguien se acuclillaba a su lado. Un sonido seco, una tensión sobre las cuerdas que la envuelven y el silbido de un arma que corta el aire.
Sakura apretó los ojos con fuerza sin tener tiempo si quiera de pensar en su último recuerdo antes de morir. Cerró los ojos asustada, aguardando el rasguño de ese kunai que había oído. Cerró los ojos con fuerza, con miedo, hasta que sintió como las cuerdas caían rotas a su lado, liberando de su agarre a su cuerpo dormido. Una mano la agarro de la cintura y la levantó con rudeza. La sostuvo en un abrazo improvisado y le retiró de un tirón brusco las vendas y la mordaza.
-Sakura.
Una mano fría se apoyó en su rostro, dándole una leve palmada, despertándola de un largo trance. Al final, sus ojos verdes fueron capaces de amoldarse a la frágil luz del atardecer y de contemplar el Sharingan y el Rinnegan sin temor.
-¿Sasuke?
Su voz sonaba pastosa, enlatada. Él retiró la mano de su rostro y volvió a sostener a la kunoichi de la cintura. Sakura se giró levemente para tratar de imaginar todo lo que no había visto.
-Ninjas. No muchos, cuatro como máximo. Están bastantes bien organizados. El resto del grupo son simples aldeanos a los que han cegado a base de promesas y chantajes. Me encargaré de eso más tarde.
Sakura asintió levemente mientras miraba el paisaje a su alrededor. A pesar de haber sido once sus atacantes al principio, solo era capaz de divisar tres cuerpos tendidos en el suelo.
-Uno de los shinobi ha escapado. No llegará lejos.
Un suave pero poderoso gruñido acompañó la última frase del Uchiha.
Sakura dejó de observar el paisaje y deslizó su vista hacia su propio cuerpo, allí donde el brazo de Sasuke la tomaba de la cintura. Sasuke nunca antes la había abrazado así. Porque Sasuke no abraza, Sasuke no besa, Sasuke no dice "te quiero".
Sasuke se había ido de la Aldea.
Sasuke no debería estar allí.
Acercó una mano titubeante al pecho del Uchiha y apretó ligeramente, consiguiendo romper un abrazo, deshaciendo la única unión entre ambos que no había empezado ella.
Aún con las piernas entumecidas por la falta de chakra, consiguió distanciarse un par de pasos ante la atenta mirada de su compañero. Así, a escasos metros de distancia, Sasuke se veía imponente y despreocupado. Era bueno y lo sabía, era orgulloso sin apariencias y era aterrador sin miramientos. Era Sasuke Uchiha y la estaba mirando a ella.
Sakura se ajustó de nuevo la capucha de su maltrecha capa y su cabello dejó de ser uno de los puntos más atrayentes de su persona. Ahora solo sus brillantes ojos verdes quedaban descubiertos ante el último descendiente del clan del abanico.
-Debo buscar a mis compañeros, Sasuke-kun. Gracias por la ayuda.
Procuró sonar fría y distante, justo como hacía él. Intentó que un "te he echado de menos" no saliese de sus labios y que el "te quiero" quedase escondido en su corazón. Quiso ser fría como el de acero así que se dio la vuelta con orgullo, dándole la espalda.
-Sakura.
-¿Por qué te fuiste de la aldea?
De espaldas a él, Sakura no podía verle y sin embargo estaba segura de que Sasuke había fruncido ligeramente su ceño, sin entender, sin contestar.
Se dio la vuelta con una sonrisa triste y cansada en su rostro, sin ningún atisbo de alegría en sus ojos.
-Yo te diré por qué, Sasuke-kun: porque no tienes una razón para quedarte. Yo no soy una razón.
Ella no era una razón, no era una novia, no era su familia. ¿Qué era ella para él? Desde luego no era un motivo para quedarse en la Hoja, en casa.
Se acercó el índice y el dedo corazón de la mano a su frente y golpeándosela levemente hizo un movimiento de despedida acompañado de una suave sonrisa. Esta vez era ella la que se iba. Por primera vez en su vida, Sakura se rendía harta de esperar un "quizás mañana" que nunca llegaba.
Se alejó un paso, dos y luego tres. Cuatro, cinco, seis… Se alejó con el corazón hecho trizas, con la esperanza cegándola, con los ojos anegados en lágrimas y con el deseo de que unos brazos la tomasen de la cintura y otros labios se posaran sobre los suyos. Se alejó con el deseo de oír un: "te quiero, no te vayas". Era casi imposible que su corazón se pudiese romper más, pero lo hizo.
-Sakura.
Sasuke volvía a estar detrás de ella, respirando sobre su nuca.
Un escalofrío recorrió su columna y sus labios comenzaron a temblar.
-No.
Por favor, di que si.
Que Sasuke y ella nunca serían nada era una verdad falsa que nunca se creería. Era una forma de protegerse, de crear una coraza tan potente como la del Uchiha. Era un "no" débil, deseoso de escuchar algo mejor que un "gracias".
-Yo necesito tiempo.
¿Tiempo? Una sonrisa triste cruzó su rostro.
-¿Para qué? ¿Para volver a huir?
Sasuke convirtió sus labios en una fina línea y sus ojos se afilaron a su espalda. La tomó por uno de los brazos y la hizo girarse hasta que quedaron cara a cara. Aún con su gesto serio, deslizó su mano hasta la cara de la kunoichi y le secó las lágrimas con su mano enguantada. Ella cerró los ojos ante su tacto.
-No se como salir de esto, Sakura.
Abrió los ojos sorprendida cuando sintió cómo la frente de Sasuke contactaba con la suya. Aún con la mano en su mejilla, Sasuke se recostó sobre ella mientras dejaba salir un lento suspiro.
-No lo hagas, sólo quédate...
...Conmigo. Porque ambos sabían lo que Sakura había querido decir.
Y si alguna vez en su vida Sasuke había hecho algo sin pensar, fue en ese momento, cuando la besó cerrando sus ojos, solo sintiendo. Primero con miedo y luego con ansía. Primero con dudas y luego con ímpetu, haciendo que su mano pasara de acariciar su mejilla a sostener su nuca, profundizando su beso.
La besó sintiéndola real, como un niño que atesora su mejor regalo.
La besó sin permiso pero sin ser rechazado.
La besó, la besó y la besó.
-¡¿Cómo que Sakura no viene con vosotros?! ¡¿Y qué estáis haciendo aquí, dattebayo?! ¡Id a buscarla, bakas!
Naruto había dejado de escuchar el informe de la misión en el instante en el que comprendió que su amiga no entraría por aquella puerta.
Sakura no había vuelto de la misión, de aquel trabajo que él le encargó sabiendo que era peligroso. Si Sakura no aparecía, si algo malo le había pasado, sería culpa suya. Y no se lo podría perdonar nunca.
-¡Tranquilízate Naruto! Nos encontramos esta carta en el petate de Sai.
Kiba le lanzó molesto aquel sobre blanco. En apenas un segundo el corazón de Naruto se relajó al reconocer la mala caligrafía de su compañera de equipo.
Médico tenía que ser, dattebayo.
El sobre estaba milagrosamente intacto, sin que sufriese la curiosidad de Kiba o de Sai. Lo abrió con cuidado sin llegar a imaginarse cuán importante había sido su decisión de incluir a la kunoichi en el equipo de apoyo.
… A partir de ahora yo me preocuparé de Sakura, dobe.
Una pequeña nota de papel manuscrita contenía el mensaje que él había estado esperando tanto tiempo. Arrugó la hoja dejando escapar una sonrisa. Sasuke Uchiha y Sakura Haruno, Sasuke y Sakura Uchiha en un futuro. No eran una pareja al uso, no era el amor comercial de las películas y, sin embargo, Naruto estaba seguro de que jamás dos personas tan distintas habían tenido una historia así, tan llena de sentimientos.
Bueeeeeeno, de verdad que no se como disculparme por haber tardado tanto...
Tiempo aparte, es el capítulo más largo que he hecho asi que a lo mejor me ha quedado un poco "movido" porque hay distintos tiempos y distintos lugares. Pero, a decir verdad, creo que el primer beso de esta pareja tan espectacular se merecía una historia propia. ¡Espero que os haya gustado, aunque solo sea un poco!
Un beso enorme, pero enorme-enorme, a todos y todas y de nuevo gracias y más gracias.
¡Un abrazo y nos leemos!
PD: Sii, lo se, Naruto siempre está y estará en medio de Sasuke y Sakura jajajajaja.
