Adaptación del Libro de Maya Banks No quiero quererte" Es sin fines de lucro, tan solo se realiza este trabajo para compartir la historia con mi pareja favorita en Naruto Shippuden. Los Personajes son tomados del Anime/Manga de Naruto shippuden propiedad de Masashi Kishimoto. Esto es sin fines de lucro.
CAPITULO V
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Había esperado que el frío la calmase un poco, pero seguía en estado de shock y lo único que podría ayudarla en ese momento era una reunión con las chicas.
Abrió la puerta de Oscar's y se quitó la bufanda, aliviada al ver a sus amigas al fondo del local. Ambas mujeres la abrazaron y, por fin, Temari se dejó caer sobre una silla al lado de Ashley, que la miraba con cara de preocupación.
–¿Qué ocurre, Tem?
–Aún no se lo he contado a nadie –Temari suspiró–.Tal vez me esté adelantando, pero necesitaba hablar con vosotras.
–Dios mío, ¿qué pasa? –exclamó Hinata, temiendo que algo muy grave estuviera pasando.
Ino frunció el ceño. Era la más impaciente de las tres y siempre la más práctica. Temari estaba segura de que ella, al igual que Hinata podrían aconsejarla.
–Creo que podría estar... en fin, existe una posibilidad de que esté embarazada.
–¿Qué? –exclamaron sus amigas al mismo tiempo.
–¿Estás segura? –le preguntó Hinata.
–No, no estoy segura, pero mantuve relaciones ayer... con Shikamaru. Me llevó a su casa y nos acostamos juntos.
Hinata se había quedado sin palabras e Ino seguía con el ceño fruncido, como si fuera su madre. Claro que su madre no frunciría el ceño. No, Karura la felicitaría por haberse quedado embarazada de un millonario y luego sugeriría que le sacara todo lo que pudiese. No era un monstruo, ni siquiera era una mala madre. Sencillamente, era una persona superficial y mercenaria. En realidad, casi debería admirarla por ser tan implacable en las relaciones.
Sabakuno Kurura solo estaba interesada en el dinero y no le pedía disculpas a nadie por ello.
–No lo entiendo –dijo Hinata confundida–. Si tuviste relaciones ayer, ¿cómo puedes pensar que estás embarazada?
–Porque uno de los preservativos se rompió y, lamentablemente, era el peor momento de mi ciclo –respondió Temari, tratando de aparentar estar tranquila aunque para sus amigas era obvio que no era asi..
–¿Y se puede saber por qué soy la última en enterarme de esto? –Pregunto molesta Ino quien hasta esos momentos había permanecido callada, por un momento Temari pensó que en realidad Ino comenzaría a regañarla pero ahora entendía cuál era su molestia.
–Vamos Ino, no es como si hubiera pasado una semana y recién te lo estuviera contando.
–No, esperen no nos desviemos del tema – interrumpió Hinata sorprendida–¿Shikamaru? –Repitió tratando de entender la situación por la que estaba atravesando su amiga–. ¿Shikamaru y tú? ¿De verdad?
–No pongas esa cara, no es tan raro. La atracción fue mutua, te lo aseguro.
Hinata, de inmediato contrita, abrazó a su amiga.
–Sí, claro, ya me lo imagino. Pobrecita... – comento sarcástica Ino, mientras disolvía el azúcar en su café.
–De verdad. No podía haber ocurrido en peor momento –siguió Temari–Además del posible embarazo, resulta que no van a alquilarme el local. No tengo sitio para abrir mi café, no tengo seguro médico y no estoy preparada para ser madre. Me dan ganas de llorar, pero eso no resolvería en nada mi situación.
–Llora si quieres, Tem –la animó Ino sosteniendo su mano entre las suyas–. Ya verás que juntas encontraremos una solución.
–Tú sabes que haríamos cualquier cosa por ti –dijo Hinata–. Ustedes me ayudaron muchísimo cuando rompí con Naruto... y eso nunca podré pagárselos.
Temari intentó contener las lágrimas.
–No tienes que agradecer nada, tú sabes que te queremos mucho.
–¿Entonces cuando te acostaste con él? –le preguntó Ino retomando el tema de la reunión, siempre tan práctica.
–El sábado por la noche... y hasta la madrugada.
–Deberías ir al ginecólogo para pedirle consejo– sugirió Hinata.
–Yo pagaré la consulta –se ofreció Ino–. Y te llevaré yo misma. – Temari tragó saliva, incómoda.
–No sé...
–¿Qué ocurre?
–Me siento como una tonta. No puedo tomar la decisión ahora mismo.
–¿Qué te dice el corazón? –le preguntó Hinata–. ¿De qué tienes miedo, del embarazo o de ser madre soltera y no poder mantener a tu hijo?
–No tienes que tomar la decisión ahora mismo –intervino Ino mostrándole una sonrisa comprensiva–. Tomar la píldora del día siguiente no es la única opción. Puedes esperar un poco para ver si de verdad estás embarazada y decidir entonces. – Hinata le apretó la mano.
–Si quieres tener el bebé... si hay un bebé, sabes que nosotras te ayudaremos. No estarás sola –le dijo–. Toma la decisión que quieras, pero sea la que sea, nosotras te apoyaremos. ¿Verdad Ino? – la mencionada asintió sin borrar su sonrisa.
–No sé qué haría sin ustedes.
–¿Y qué opina Shikamaru de todo esto? –Dijo Ino entonces–. Evidentemente, nos tendrás a nosotras, ¿pero él se va a hacer responsable? – Temari asintió con la cabeza.
–Si estuviera embarazada, lo haría. Le dije que hablaría con él cuando supiera algo y que hasta entonces me dejase en paz. Pero no me hago a la idea.
–Te entiendo –asintió Hinata.
–Puede que suene absurdo, pero desde que supe que había una posibilidad de que estuviera embarazada he empezado a imaginar al bebé... Sé que podría tomar la píldora del día siguiente, pero no sé si es lo que quiero. – la de ojos verdes miró a sus amigas y en sus ojos solo vio comprensión, apoyo y lealtad. –Si hubiese un bebé, creo que querría tenerlo –siguió–. Sé que querría tenerlo.
–Como dije antes, No hay prisa. No tienes que tomar una decisión ahora mismo. –le aconsejó Ino.
Pero, a medida que pasaba el shock inicial, Temari empezaba a estar convencida de que querría tener a su hijo.
Su hijo.
Pensar eso hizo que experimentase un extraño deseo protector y decidió que no interrumpiría el embarazo. El amor que sentía era tan intenso que la sorprendía, especialmente sin saber si estaba embarazada.
Si lo estaba, pasara lo que pasara, tendría al niño. Hablaría con Shikamaru y juntos llegarían a una solución amistosa. Tal vez estaba siendo una ingenua, pero hasta que le demostrase lo contrario, iba a creer que Shikamaru Nara era una persona responsable.
Le temblaban las manos mientras se llevaba el vaso de agua a los labios y, después de tomar un largo trago, miró a sus amigas.
–Bueno, chicas, ¿cuánto tiempo tengo que esperar antes de hacerme una prueba de embarazo?
Si, la decisión ya estaba tomada y no habría vuelta atrás.
