Este oneshot lo escribí como regalo para Redskiez. Resultó que me hizo un regalo de cumpleaños, y yo quise devolvérselo así que me pidió un poco de fluff y algo tranquilo y saludable y esto es lo que se me ocurrió. Como estaba hecho inicialmente solo en inglés, algunos headcanon ya han salido en otros fics. Ya que aunque suelo traducir algunos de mis oneshots a inglés, no voy a traducirlos todos. Quien quiera leer el regalo que me hizo Redskiez, puede buscarlo en su perfil de AO3, con el título de "Four heads are better than none". Ni que decir tiene que es lemon muy hot. Recomendadísimo. Llévense el cubo para el nosebleed.


El rey de las mentiras

Han pasado algunas semanas desde que Obito se admitió a sí mismo su interés por Deidara, no solo como una de las características de Tobi sino como algo que iba más allá de su acto. En el momento en que detectó esa necesidad por más compañía e información del artista, tuvo que dejar de engañarse a sí mismo. Ya tiene más que revisado el pergamino con información sobre él recopilada por Akatsuki antes del día en que se unió. Obito también se sabe de memoria el archivo de su progreso dentro de la organización. Memorizó todas las misiones en las que ha estado, todos los incidentes en los que ha estado involucrado y lugares donde ha sido enviado y así fue como notó que a veces el propio Tsuchikage contrataba los servicios de Akatsuki y solicitaba específicamente a Deidara cada vez que lo hacía.

Obito siempre despreció a Iwa. Ellos eran con los que Konoha estaba en guerra, los que hicieron colapsar la cueva sobre él. Pasó por una etapa de culpa cuando notó que Deidara escapaba a sus prejuicios contra la aldea oculta. Pero esa etapa ha terminado, saldada por su propia necesidad de saber más sobre el artista y sobre su vida y contexto. Así que, para obtener lo que desea, recurre a lo que se le da mejor, pues es una habilidad que ha estado practicando durante casi dos décadas hasta convertirse en el rey de las mentiras.

Comienza por difundir un rumor. Un agente doble de Iwa durante la tercera guerra ninja que sirvió secretamente al Mizukage podría estar merodeando su antigua aldea con intenciones desconocidas. Por supuesto, la preocupación de Onoki aumenta día tras día, hasta que decide ponerse en contacto con Akatsuki, solicitando a Deidara después de que todos sus mejores jonin hayan fracasado tratando de encontrar a un hombre que ni siquiera está ahí.

En el momento en que ven la silueta de Iwagakure desde el pájaro de arcilla, Obito sonríe, sabiendo que está en el lugar donde creció Deidara.

—¡Ojalá tengamos tiempo tras terminar la misión!— dice con entusiasmo.

—No te emociones tanto todavía, no sabemos si vamos a tener éxito encontrando al tal...— Deidara saca el pergamino y lo desenrolla para refrescarse la memoria— ...Hatori Reizo. No me sorprendería no fuera más que un rumor, el viejo siempre fue demasiado paranoico, hm.

'Oh, si tú supieras...'


La reunión con el Tsuchikage va bien. A Obito le sorprende darse cuenta que le alegra ver a su antiguo estudiante de nuevo. No pasa a menudo cuando una aldea oculta da la bienvenida a un ninja renegado que los ha traicionado. Incluso es capaz de conocer a Kurotsuchi y Akatsuchi, que estaban con la oreja pegada a la puerta.

—Este no es el tipo raro con el que siempre vienes —dice la chica tras repasar a Tobi de arriba a abajo—. Este es otro tipo raro.

Obito casi se desmaya. Le cuesta creer que alguien tan joven tuviera el valor de hablar con esa falta de respeto a un miembro de Akatsuki.

—Vigila lo que dices, mocosa —la regaña Deidara—. Se llama Tobi.

Sintiendo que acaba de ser presentado, Obito hace una precipitada reverencia, recitando las palabras apropiadas para la ocasión. A pesar del descaro de la niña, aún siente curiosidad por saber más de la vida anterior de Deidara. Tras las presentaciones, ambos se van a comenzar la búsqueda de piestas sobre el espía. Aún queriendo pasar tiempo con Deidara después de meses sin verlo y a pesar de las protestas de Onoki, ambos miembros de su antiguo equipo los siguen hasta la calle. Puede oírlos susurrar entre ellos sobre lo fuerte que Tobi podría ser y tratando de adivinar sus habilidades.

—¡Deberíamos pelear, Deidara! ¡Me he vuelto muy fuerte desde que te fuiste! —dice Akatsuchi al final.

—¡Yo también! ¡Seguro te pateo el culo bien pateado, Deidara-nii! —agrega Kurotsuchi—. Se los patearé a ambos, y solo hay una manera de averiguarlo.

—Ha, sigue soñando, y de todos modos no tenemos tiempo de pelear ahora, tu abuelo no nos paga por hacer el payaso, hm.

Finalmente los dejan atrás para enfocarse en la tarea. Incluso si no ha hablado mucho con ellos, Obito no ha estado así de entusiasmado desde hace mucho.

—Qué linda bienvenida, senpai —comenta, una vez están solos—. Aún te aprecian por aquí.

—No todo el mundo. En verdad, no creo que las Bakuha Butai estén contentas de ver a Onoki-sensei contratarme en lugar de castigarme, ¿pero a quién le importa?

Algunos jonins que encuentran por el camino los fulminan con la mirada, sin molestarse si quiera en ocultar su intención homicida. Haciendo evidente que no apoyaban la decisión de Onoki, pero tampoco queriendo inmiscuirse porque no había nada que pudieran hacer contra la voluntad del Tsuchikage. Se pregunta por qué Deidara los traicionó. Si Obito pudiera elegir, hubiera elegido quedarse en Konoha con su equipo, a pesar de la ansiedad de estar en el mismo grupo con un genio al que no podía superar sin importar lo que hiciera, y la chica que le gustaba, enamorada de dicho genio. Cualquier cosa era mejor que estar tan solo por tantos años. Deidara tenía una relación con su equipo mucho mejor de la que él tuvo con el suyo, y los abandonó para convertirse en renegado.

Sabe lo dura que es la vida como ninja renegado. Tu cara está en cada libro bingo, todo el mundo trata de cazarte y no tienes a una villa oculta detrás para apoyarte. Estás básicamente por tu cuenta contra el resto. Debió haber tenido una razón poderosa.

—¿Y bien? ¿Qué piensas de mi viejo equipo? —pregunta Deidara.

—No lo sé senpai, —responde, rascándose la cabeza en desconcierto—. Se ven muy atrevidos y violentos, así como tú. Debe ser típico de Iwa.

Deidara sólo sonríe.

—Ambos eran mocosos de trece años cuando me fui. No puedo creer que ya hayan pasado tres años —dice, hablando con tanta nostalgia que sólo consigue que más interrogantes aparezcan en la cabeza de Obito—. Pero ni de broma me patearían el culo. Aunque tal vez sí que pateen el tuyo. Kurotsuchi no dejará de incordiarte hasta que accedas a pelear con ella, ya verás, hm.

Bueno, Obito podría simplemente hacerla ganar, aunque eso no ayudaría a la reputación de Akatsuki. De todos modos, está en problemas. Le gustaría ser capaz de enfrentarse al antiguo equipo de Deidara sin toda la presión que implica pertenecer a una organización criminal. ¿No deberían estar más asustados, ahora que lo piensa? Tal vez el conocer a Deidara ha hecho que pierdan el respeto a la temible túnica rojinegra.

De camino al lugar donde deben recabar información, Deidara está atento a cualquier indicio de algo que se pueda salir de lo normal. Sabiendo que es todo una mentira, Obito prefiere tomárselo con calma y disfrutar del paisaje y las bonitas vistas. Están en la cima de una montaña, un impresionante cañón cruza el valle. Hay puentes por todas partes, conectando diferentes distritos a través de ríos y abruptos precipicios de la geografía. Hay una pequeña cascada bajando entre dos casas y Obito se detiene a admirarla mientras Deidara sigue concentrado en la misión, buscando algo sospechoso. Es un lugar impresionante. Mucho más bello que Konoha.

—¡Hey, Tobi! ¡Sabía que me darías más trabajo como siempre! ¡Date prisa, hm!

Ya se le está volviendo a pegar el acento local. En el país de la Tierra, la gente tiende a pronunciar la 'r' un poco más fuerte, y la entonación es peculiar. Deidara perdió casi por completo su acento de Iwa tras estar tan alejado de su tierra natal, pero conversar con un par de personas ha hecho que reaparezca. Le gusta como se oye. Obito siente una extraña calidez extendiéndose en el interior de su pecho, continúa observando el agua caer mientras analiza lo que siente con ambivalencia. Puede imaginar a un Deidara más joven pasando por ese mismo lugar todas las mañanas para asistir a las clases. Para él debe ser algo cotidiano, pero para Obito es una maravilla.

—¿Podemos comprar una cámara de fotos, senpai? Tal vez le podamos pedir a alguien que nos tome una foto aquí. ¿No te gustaría tener un recuerdo de nuestro viaje?

Intantes después, siente un tirón en la manga.

—No estamos de viaje. Estamos en una misión —le recuerda, arrastrándolo—. Iremos más rápido si te llevo agarrado antes de que te distraigas con la siguiente mosca que pase.

Obito trata de ir a su ritmo. Lo malo sobre su engaño es que Deidara se lo está tomando todo demasiado en serio para el gusto de Obito, que sólo quería pasar el día con él.

—Qué cruel es el senpai —se queja—. ¡Nunca he estado en Iwa antes, quería mirar esa cascada tan genial por un ratito más! ¡Me gusta mucho este sitio! Mira esa casa, es una casa genial, ¿No crees? ¡Casi parece que esté cincelada en la piedra! ¡Y esas geniales sandalias que todo el mundo está llevando! ¡Nunca las vi en ningún otro lado! ¡Oh, y senpai! ¿Qué te parece esa oveja tan genial de ahí?

—Es una oveja normal, Tobi —dice Deidara, su voz hastiada.

—¡Pero, lo mejor de Iwa está justo a mi lado! —cuando su compañero lo mira interesado, Obito sonríe tras la máscara y apunta a un objeto al azar en la dirección opuesta en la que Deidara está—. Me refiero, por supuesto, a esa farola.

Deidara intenta lo mejor que puede que no se le note que está irritado, pero no funciona.

—¡Es broma, senpai! ¡Por supuesto que tú eres el mejor, deja de hacer pucheros!

La verdad es que Obito ama cuando Deidara se pone así.

—Deja. De. Distra. Erme. Hm.

La siguiente parte de la calle es cuesta abajo. Deidara concentra chakra en sus pies para mantener el equilibrio pero Obito prefiere agarrarle la mano a Deidara sin importarle un poco la reputación de Akatsuki. Su compañero deja de pedirle que lo suelte tras fingir dos veces que ha tropezado.

—¡Ten cuidado! Desperdiciaremos más tiempo aún si te tengo que llevar al hospital cuando te rompas un brazo o algo. ¡Sólo concentra el chakra en tus pies como hice yo!

—Sabes, senpai —responde, ignorando la sugerencia—, construir una cuidad en lo alto de una montaña me parece una idea terrible. ¿No pensaron en las cuestas?

Consigue con eso que Deidara converse con él un poco, cosas sobre tácticas y ventaja en caso de asedio. Él ya sabe todo eso, pero aprecia el esfuerzo que Deidara le está poniendo a la explicación. Decide en se momento comportarse un poco mejor y fingir que se esfuerza en la misión falsa. Incluso lo invita a la hora de comer. Revisan juntos la lista de lugares que el Tsuchikage quiere que investiguen, incluyendo las catacumbas, una impresionante red de túneles construída en el interior de la montaña. Deidara usa su ojo entrenado para buscar genjustu, una habilidad que no muchos saben que tiene. Una y otra vez, no consiguen nada, pero en la soledad del lugar, Obito consigue convencer a Deidara para que le de la mano otra vez, dice que el lugar le da escalofríos, y que se siente más valiente así. Para su sorpresa, él lo permite sólo para mantenerlo callado, aparentemente. Como si fuera a funcionar.

A la vuelta, se siente de nuevo con ganas de hablar y de volver a conseguir que Deidara haga pucheros.

—Estos túneles se ven muy antiguos, ¿conoces su historia, senpai?

—No sabía que te interesase la cultura general. Lo estudiamos en la academia, pero hace mucho que lo olvidé, hm.

Aquí va.

—Parece el lugar perfecto para besuquearse —ante la escandalizada mirada de Deidara, retrocede, aguantándose la risa—. Quiero decir, no estoy insinuando que deberíamos besarnos ni nada de eso. ¿Qué pensaría tu sensei si se enterase? ¿Puedes imaginar el revuelo?

—Prefiero no imaginarme nada de eso, hm. Pero tú eres libre de fantasear conmigo todo lo que quieras —dice con indiferencia.

—¡Hey! Sólo estaba tratando de decir que tal vez muchas parejas de Iwa vienen aquí a besarse, sólo eso.

Deidara sonríe ampliamente.

—¿Entonces no quieres? Yo creo que sí.

—¿Te decepcionaría si no quisiera? Yo creo que sí —replica Obito.

Su voz ya no es tan aguda como cuando interpreta a Tobi, sino más como la suya propia. No era su intención pero igual ha ocurrido. El cambio gradual ha sido sutil, pero aún se pregunta si su compañero se ha dado cuenta. Posiblemente lo haya hecho, pero agradece que no haga comentarios, tampoco se siente tan mal así. La cálida sensación en su pecho está de vuelta, e incluso si esa penosa necesidad de sentise aceptado por él lo perturba, sus anhelos son mucho más potentes que sus miedos. Deidara le suelta la mano para darle un codazo.

—Me parece que ya no estás tan asustado, hm —dice, caminando más deprisa, y Obito se sorprende a sí mismo sonriendo con sinceridad, últimamente lo hace mucho.

—Nunca dije que lo estuviera... Ups... Me descubrieron, supongo.

Incapaz de contenerse, comienza a reír cuando Deidara se detiene sólo para darle un leve puñetazo en el brazo.

—Te divierte, ¿no es así?

—Oh vamos, tiene su gracia.

—Bueno, pues para ya. Porque estamos cerca de la superficie y no quiero que la gente piense que hemos estado en otras cosas en lugar de hacer nuestro trabajo.

—Lo sé, lo sé, Deidara-senpai. No queremos que Iwa piense que has estado besándote con el tonto de Tobi —su siguiente puñetazo al brazo es mucho más fuerte—. ¡Auch!


Se reportan ante el Tsuchikage y Deidara lo lleva donde solía vivir. Su madre ya los está esperando a ambos. La curiosidad de Obito ha estado por las nubes desde que vio a Deidara mandarle aquella pequeña ave de arcilla con un mensaje para hacerle saber que pasarían allí la noche. Los recibe en el porche, es una gran casa de madera, con un gran patio trasero cubierto de hierba y rodeado por una valla, tiene varios frutales, un pequeño huerto con algo plantado y cinco o seis gallinas picoteando por ahí. No es la casa de una familia con tradición shinobi.

Tras las presentaciones, les pide que dejen sus zapatos en el porche junto a los suyos y los apresura para entrar en la casa. Obito toma las zapatillas que le ofrece y tras colocárselas finge estar distraído mientras estudia su lenguaje corporal, algo en lo que se volvió extremadamente bueno. Parece contenta de ver a su hijo de nuevo, pero también preocupada y nerviosa. Deduce que quería que entrasen adentro lo más rápido posible para ahorrarse la vergüenza pública de que su hijo se haya convertido en un ninja renegado. Varios vecinos se asomaron a las puertas y ventanas mientras caminaban, algunos reconociendo a Deidara y susurrando cosas.

Se entera de que vive sola y trabaja en el taller de alfarería perteneciente a la familia. Puede ver como eso ha influenciado en Deidara. Obito analiza sus facciones después, su máscara apuntando a la taza de té verde en un intento por ocultar que en verdad la está mirando fijamente. Le gusta reconocer similaridades en ambos, aunque no puede decir exactamente qué es. Tal vez la forma de la cara. Sus ojos son muy diferentes, los de ella verdes y almendrados, mientras que su pelo es de un pálido tono castaño.

Examinando la habitación en busca de más información, deduce que no ha debido casarse nunca, pues no lleva ningun anillo en sus manos y tampoco viste como una viuda. La única foto de la habitación es un retrato enmarcado en el que están ella, un Deidara de cinco años con un pollito bebé en las manos y un anciano sonriente, posiblemente el abuelo de Deidara. Se ven como una familia adorable. Obito incluso se siente algo resentido ante el pensamiento de que Deidara los abandonó. Comprende que debió haber tenido sus razones, pero aún así, mucha gente se preocupaba por él.

Deidara no habla demasiado durante la cena, así que es Tobi quien se encarga de hacer conversación y elogiar la comida cada cinco minutos. Cada vez que levanta la máscara para comer, puede sentir los ojos de su compañero clavados en su piel recién expuesta. Quiere molestarlo otra vez, pero por desgracia no es el momento. Insiste en que él y Deidara frieguen los platos luego. La madre de Deidara ya está algo más relajada en su presencia, y a Obito eso lo alegra extrañamente.

Le ha preparado un segundo futón en lo que solía ser la vieja habitación de Deidara.

—Debimos haber traído un obsequio, senpai —comenta, mirando una pintura de un sol negro sobre un mar embravecido—. Puede que seamos miembros de Akatsuki, pero eso no significa que tengamos que ser invitados sin modales.

—Estará bien, hm.

Deidara está ocupado preparándose para dormir, mientras que Obito no puede dejar de curiosear. Esa será la mejor ocasión que tenga para conocer a Deidara mejor. Sin pudor ninguno, abre el armario y registra su ropa vieja. Encuentra su uniforme de jonin primero y trata de imaginarse a Deidara con él. En su imaginación, se ve deslumbrante con el peto marrón sobre el suéter granate de una sola manga.

—Ahora sí que estás siendo un invitado sin modales —agrega.

—Ups —responde Obito, ignorándolo.

—¿Es esa tu única explicación?

Un haori celeste y negro decorado con hojas y ramas y un hakama de rayas llaman su atención después. El traje tradicional de Iwa. Obito lo saca de ahí. Necesita ver a Deidara vestido así. Alguien como él se ve bien en lo que sea que se ponga. No importa cuanto se esforzase Obito en imaginarlo con el más ridículo de los atuendos, Deidara se veía bien en todos y cada uno de ellos. Incluso trató de imaginarlo con el traje de spandex verde de Maito Gai. Nada funcionaba. No debería estar pensando en alguien que jamás lo consideró lo suficientemente importante como para aprenderse su nombre.

—¿Por qué no te lo pruebas, senpai?

—¿Sabes lo que dice la gente? Da mala suerte vestirse así cuando no hay nada que celebrar, hm. Déjalo donde estaba.

Le obedece antes de cerrar el armario. Deidara sale a usar el baño.

—Pero, ¿en serio crees en eso senpai, o sólo es una excusa barata?— Dice en voz alta.

No hay respuesta. Cuando oye la puerta que se cierra, abre de nuevo el armario, toma el atuendo y lo absorbe con el kamui. No está robando técnicamente, pues se lo piensa devolver algún día cuando haya algo que celebrar.

Deidara tampoco va a necesitarlo pronto de todos modos.


Como era de esperar, no tienen ninguna suerte al día siguiente tampoco. Terminan todo lo de la lista y vuelven a la oficina del Tsuchikage a rellenar el informe. Les anuncia ahí que ya no serán requeridos y pueden irse. Obito presta especial atención a la conversación entre el anciano y Deidara, en un punto él dice, "si algún día decides dejar tu orgullo de lado en favor del sentido común, ya sabes lo que hacer". A lo que Deidara sisea incómodo, rodando los ojos. No pasa a menudo que a un traidor le dicen que aún es bienvenido en su antigua aldea, por el mismo Tsuchikage, ni más ni menos. No ha pensado en esa posibilidad. Bueno, a Deidara no parece gustarle mucho la idea, pero Obito no puede evitar preguntarse si aún querría conservar el contacto con él. Convencería a Nagato de dejarlo ir sin consecuencias, pero aún así, algo se retuerce dolorosamente en su estómago cuando piensa en ellos dejando de ser compañeros. Quiere ser parte de su día a día siempre.

¿Pero qué es él para Deidara?

Regresan a la casa a decir adiós a la madre de Deidara pero ella no está ahí. Deidara le dice que normalmente suele volver del mercado a la hora de cenar. Obito va al patio trasero y se sienta en el escalón mientras su compañero va arriba a ordenar la habitación. No puede parar de pensar en la vida que Deidara dejó atrás. Mientras, una de las gallinas se acerca a él, se miran con curiosidad el uno al otro, el animal está posiblemente tratando de averiguar si viene con comida. Oculta tras una planta ve una pequeña vasija de barro llena de maíz. Agarrando un puñado, le tira a la gallina un grano.

Deidara dejó atrás una vida maravillosa. Su equipo lo admiraba, estaba en la élite y había sido entrenado por el hombre más poderoso de la aldea, todos y cada uno de ellos aún parecían conservar la esperanza de verlo de vuelta. Incluso se salió con la suya con el tema del kinjustu robado.

Le tiró otro grano, el cual la gallina se apresuró a zamparse. El resto de ellas se dio cuenta que un humano estaba repartiendo comida y corrieron al lugar.

Deidara tenía una casa encantadora, una madre que lo adoraba y que aún lo recibe con los brazos abiertos, incluso si es un ninja renegado.

Una de las recién llegadas está apartando a las demás y robando todo el maíz. Obito se siente extrañamente ofendido, y decidiendo que le cae mal esa en concreto, usa su pierna para evitar que coma. Siempre tiene que haber uno de esos en todos lados. Al menos él está ahí para hacer las cosas más justas.

¿Por qué renunció Deidara a todo eso? Cuanto más lo piensa, menos lo comprende. Algo molesto escondido en un rincón de su mente no lo deja en paz. Si él tuviera una vda así, se hubiera considerado la persona más feliz de la Tierra.

Una mano cae con fuerza en su hombro, antes de que Deidara se siente junto a él.

—¿Alimentando a los pollos como un anciano, Tobi?

—¿Qué es lo que sugieres, entonces?

Su pulso se acelera cuando Deidara toma su muñeca, agarra el resto del maíz y lo tira a la hierba, las gallinas se vuelven locas picoteando el suelo.

—Vamos a algún sitio. Has estado diciendo lo mucho que quieres ver la aldea desde que llegamos, hm.

—¡Sí! ¡Llévame al mejor lugar de todos! —exclama felizmente.

Pero su alegría no dura mucho, porque Deidara lo lleva por otra cuesta. Ya las odia. Como no están trabajando, han dejado sus túnicas en la casa. El sol está bajo en el horizonte, tiñendo el cielo de un tono ambarado. Pronto, ve a donde se dirigen: un templo. Obito jamás habría pensado en eso, pero una vez en la cima comprende por qué Deidara lo ha llevado ahí. Las vistas son magníficas, y el fiero rosicler que se refleja en las montañas a su alrededor, las nubes y el lago al fondo del valle, lo hace todo mucho más hermoso. Se sientan en silencio, apoyados en la pared trasera del templo.

¿Tiene él algún derecho de querer ser importante para su compañero, mientras lo está engañando al mismo tiempo? El viaje entero ha sido una mentira después de todo.

—Estas son las mejores vistas de Iwagakure. Solía venir aquí a menudo hasta que fui capaz de crear pájaros de arcilla con los que volar, hm.

Obito permanece en silencio, sin importarle si su compañero pueda pensar que es raro en él. Deidara odia las ataduras. Se hizo un par de alas y voló... Era tan joven cuando...

—Senpai, ¿por qué dejaste tu aldea?

Necesita saberlo, no puede callárselo más.

—Insultaron mi arte, hm.

—¿Es eso todo? —responde, ante la anticlimática frase.

—Onoki-sensei estaba que echaba humo cuando sellé el poder del kinjustu en mi cuerpo y mi equipo se puso de su parte. Todo el mundo estaba en mi contra, así que después de una discusión bastante gorda dije que me iría y jamás regresaría. Ya lo había hecho antes, al menos seis o siete veces, pero siempre volvía tras calmarme, así que por supuesto mi sensei no me creyó. Nadie lo hizo. Me gustaba imaginarlo todas las mañanas, preguntando si el tonto de su estudiante había vuelto ya solo para encontrar que no había ni rastro de mí. Porque no iba a regresar más.

—¿Te arrepientes?

—No. Pero Onoki-sensei lo hace cada día. Déjalo preocuparse. Si no aceptan mi nindo, entonces no merecen mi poder. Cuando quieran valerse del mismo, tendrán que pagarme por ello. Es lo justo, hm.

Deidara contesta al instante, sin tomarse un momento para considerar su respuesta. Obito está sorprendido, pero también algo celoso. Está tan seguro sobre todo que no puede evitar sentir la necesidad de poner a prueba su confianza.

—Pero también dejaste atrás muchas cosas buenas.

—Sí. Supongo que es lo que pasa cuando uno toma decisiones drásticas —dice, encogiéndose de hombros—. Uno no puede esperar tenerlo todo, ¿no crees?.

Uno no puede esperar tenerlo todo.

Es tan dolorosamente cierto. Y Obito es consciente que él también tendrá que tomar una decisión al final, ha estado temiéndole al momento. Pero ver a Deidara tan determinado lo calma.

En general, ha disfrutado su estancia en Iwa, ha aprendido más de Deidara, lo cual era su objetivo principal. Tal vez su vínculo se ha hecho más estrecho incluso. El silencio entre ellos es bastante confortable. Un mirlo está cantando en un árbol cercano y un segundo responde a su llamada en la distancia unos segundos después. Obito no se ha sentido tan en paz en mucho tiempo, pero hay algo que empaña el momento. Su conciencia molestándolo por engañar a Deidara.

Necesita ofrecerle más honestidad y menos mentiras. Pero no sabe como. Se ha valido del engaño por demasiado tiempo.

Antes de irse, una miko que aparentemente conoce a Deidara se acerca a ellos a saludar y entablar conversación. De nuevo, presta suma atención a todo lo que dice en busca de información nueva. En el templo también parecen extrañarlo.

—¿No quieren comprar un palito de los deseos antes de irse?— ofrece.

—No gra- —consigue decir Deidara.

—¡Uno, por favor! —exclama Tobi en voz cantarina, levantando un brazo.

Le va a Deidara el no tener ningún deseo. Obito toma un pincel muy fino y una botella de tinta y piensa en lo que escribir. En realidad no quería un palito, pero vio la acción apropiada para el comportamiento de Tobi. Tal vez podría escribir cualquier tontería que se le pasase por la cabeza.

—¡No vale mirar, senpai!

—Como si me interesase —se burla—, lo más seguro es que pidas una barra de chocolate infinita o algo así.

Obito sonríe, puede ver que está mintiendo.

—No es una mala idea. Pero por desgracia nunca lo sabras -lo molesta.

De repente, tiene algo. Sin dudarlo, Obito escribe la palabra 'coraje'. Coraje para dejar de mentirle y ser más honesto. Corage para darle un poco más de algo verdadero todos los días. No desea que Deidara lo acepte, incluso si eso es lo que quiere con más fuerzas.

Coraje bastará, para empezar.

Tras escribir el deseo, tira el palito al fuego y ambos dejan el templo atrás. Una fina línea de humo asciende en el aire, llevando el mensaje a otro plano de existencia.


Bueno eso fue. Recuerden que está escrito para la audiencia inglesa, pero pensé que tal vez a alguien de por aquí le interesaría. Como Iwa aparece y aparecerá en algunos de mis fics, algunos lugares se verán de nuevo. Quiero hacer un mapa, cuando tenga tiempo xD y si tengo la paciencia.

Lybra, fue muy divertido escribir ese oneshot de Akatsuki bueno, y me quedé definitivamente con ganas de más. Kushina expulsó a Nagato de la familia hasta que no lograse comerse al menos veinte tazones de ramen seguidos. Aquí nadie va a dejar mal el apellido Uzumaki. :D XD Konan es fujoshi. Y Hidan simplemente lo amo, borracho o sobrio jajaja. De veras tengo el capi de precuela en la lista de ideas, esa que es interminable. También la secuela sepsi. Alguna vez se hará. Deidara y Obito están enamoradísimos, además, llevan tiempo separados y Deidara lo extrañaba por lo que se puso más ñoño aún :D Me hace feliz imaginarlos a todos juntitos como una familia grande y ellos dos en el noviazgo secreto, aunque bueno en un secreto a voces porque ya todos lo saben xD

Mochi, así fue. Muchos tenían tanto potencial y duraron tan poco T_T Nunca tendré suficiente de ellos. Kishimoto why? Y a Kabuto lo evangelizaste y a nadie la caía bien. Ya podían haber evangelizado a algun akatsuki. A Dei podría haberlo evangelizado Rock Lee, y hacerlo bueno como en SD que salva Konoha y se hacen amigos. Aunque si lo hubieran evangelizado, él a su vez hubiera evangelizado a Obito con sus encantos y la serie se habría terminado antes (? Sí, por lo de emo y que se pone sentimental con Dei, jajaj, le saca lo ñoño y yo no puedo *_* Disfruta de ese limón :D

Tobielbuenchico1, aguante ese gobi jaaja

¡Tobidei week 2018 se anunciará pronto!

Fechas y premisas. Salieron muy buenos fics de ahí el año pasado y a ver si este se supera. Como siempre, están invitados a participar y/o leer.

¡Gracias por leer!