¡Buenas a todos y todas, espero estén teniendo un lindo día, tarde o noche, bueno no voy a quitarles mucho tiempo, aquí vengo dejando lo que sería el tercer capítulo del complemento, sin más que decir…Enjoy!


Capitulo 3. El Alma del Diario.

Monte Encantado.

Tara y Alan se habían re-encontrado nuevamente frente a la escotilla que conducía al arsenal abandonado, ahora propiedad de Alan, Tara observo su arma y dejo escapar una pícara sonrisa.

"Vaya, ¿así que también tu tuviste suerte de encontrar tu arma no es verdad? Y yo que pensaba que nunca te darías cuenta de ello tan pronto, te felicito"

Alan observo con desprecio a Tara, en su voz se notaba el sarcasmo, al mismo tiempo, observo que su ropa estaba un poco rasgada y muy sucia, sin embargo, no le dio mucha importancia a su aspecto aparto su mirada de ella y se limitó a abrazar su arma mientras comenzó a caminar hacia la salida de monte encantado.

"Te respondería con un insulto como normalmente lo haría, ¡pero ahora tengo algo más importante que hacer y es probar esta belleza de explosiones atómicas! Esto claramente es más importante, que darte una buena atención"

"Si te gusta tanto, cásate con ella, pero antes de que desperdicies tu dinero en algo inútil, aun me debes la comida, no creas que he olvidado la apuesta"

Esas palabras hicieron temblar a Alan, la apuesta que habían pactado hace días de que, si ella lograba terminar una misión en menos de 5 minutos, la invitaría a cenar a su elección, teniendo malas experiencias en tener que vender parte de sus materiales para poder cubrir todos los gastos.

"Escuche de un buen restaurante de lujo en Praderas de Oro, así que ve moviendo tu aguado trasero y vayamos hacia haya"

Tara enfundo sus dagas, puso sus manos detrás de su cabeza comenzando a caminar hacia la salida del Monte, por otra parte, Alan tenía una mirada sombría y perdida, de ante mano sabía que tendría que vender la mitad de su hígado para poder pagar la comida.

"Por cierto Alan, como fue que conseguiste tu arma y que hace? La verdad me da curiosidad"

"Es una larga y odiosa historia, con mucho aburrimiento, explosiones y que involucra potros violadores negros"

"Suena interesante, en especial lo de los potros, con razón caminas rosado"

"Calla! Bien te contare mientras vamos a praderas de oro"

Mientras caminaban, Alan le conto toda la historia desde que se habían separado, incluida la historia de la vieja valencia, el anciano, el arsenal abandonado, las trampas y su encuentro con su antecesor.

Praderas de Oro.

Habían llegado a Praderas de Oro, o como también era conocida, la ciudad de los comerciantes, por las calles había puestos de comerciantes por todos lados, de armas, artilugios antiguos, bizarros, extraños, de todo podrías encontrar, sin embargo, no eran comerciantes comunes, todos parecían tener un estilo extravagante y de alta sociedad, al igual que los productos que se vendían, también se encontraban viviendas, pero sus diseños dejaban en claro que no podían pagarlas cualquiera.

Ambos llegaron al restaurante más famoso de la ciudad, La Rosa Dorada, mesas y sillas hechas de ciprés fuera de su establecimiento con mandiles de seda autentica tejida a mano, los cojines de las sillas estaban rellenos de pluma de ganso, y debajo de cada mesa estaban candelabros de vidrio cortado y soplado a mano por maestros artesanos, el interior del restaurante parecía un salón de baile, tanto los adornos de adentro como afuera eran idénticos, y si eso fuera poco, música en vivo tanto afuera, como dentro del mismo restaurante, sin duda alguna se merecía el título de cinco estrellas.

"Wow, es bellísimo! sin duda alguna este lugar es para mí, andando Alan, mi estómago tiene hambre y sabes que me pongo de mal humor si no me alimentas como es debido"

Tara se sentó en una mesa a fueras del restaurante, mientras Alan preguntaba a quién parecía ser el Gerente si aceptaban órganos como pago, de ser así, tiene lo suficiente hasta para comprar el restaurante.

Después de hablar con el Gerente y decirle que no aceptaban esas asquerosidades, Alan quiso amenazarlo con la pistola, sin embargo, sintió una fría mirada que penetraba su cabeza, y ya se imaginaba lo que podía ser, sin perder más tiempo, bajo su arma y se dirigió hacia Tara lo más rápido posible.

"Estas segura que no quieres comer en otro lado? Hay varios restaurantes en esta ciudad y…más baratos"

"No, ahora te jodes ya que yo gane la apuesta, así que yo elijo donde y que quiero comer ¿capiche?"

"Si, como sea"

La mesera había llegado con los menús para mostrárselos a ambos, Tara se acostó sobre la mesa sin poner atención a lo que la camarera decía, le dijo que le trajera todo lo del menú dos veces, y que esa sería la entrada, Alan mientras se deleitaba con su arma solo pidió un vaso con agua, porque hasta eso le saldría caro.

Sin despegar la mirada de su arma, Alan le pregunto a Tara como fue que había conseguido ella sus armas, era su turno de hablar, aunque ella no parecía muy interesada en hablar del tema o estaba distraída, lo cual era raro en ella.

"Bueno, solo fui a la misión del general, asalté a los bandidos, encontré una caja y hay estaban, Fin."

"Vaya, es la mejor historia que me han contado hasta ahora, sin duda alguna una obra maestra, ya enserio para que andes toda sucia y con tu ropa hecha una vagabunda, debiste haber pasado por peores cosas"

Tara aparto la mirada, estaba dudosa de si contarle o no al respecto de lo que había sucedido, en ese momento llego la mesera con varios otros meseros detrás de ella con carritos de comida, sirviéndole el vaso con agua a Alan, y acomodando los platillos frente a Tara.

"Aquí tiene señorita, buen provecho"

Tara observo a la mesera, y al verla sus ojos se expandieron, pelo verde oscuro largo, ojos celestes como el cielo y tez blanca como la nieve, al verla dejaba en claro que le había recordado algo o más bien a alguien, y Alan no pasó desapercibido eso.

La mesera le regalo una sonrisa antes de retirarse, toda la comida estaba servida, desde costillas bañadas en salsa BBQ, hasta pasteles y helados, todo acomodado en los carritos de comida por secciones.

Alan sujeto el menú y se cubrió con él para no mancharse después del atascadero que venía a continuación, sin embargo, todo estaba tranquilo, no había gente gritando ni sorprendida, la única sorprendida era Tara, quien no había tocado ni siquiera la comida, su mirada estaba perdida.

"¿Y a ti qué diablos te pasa? Normalmente a estas alturas ya estarías haciendo correr a la gente por tu forma de devorar"

Sin embargo, no hubo respuesta su mirada seguía perdida, era como si su mente se hubiese escapado de su cuerpo y fuera ella un simple cascaron.

"Bien, entonces ya que no vas a comer, tomare un plato de costillas BBQ"

"Eh? Ah si, tómalas"

"Sabía que eso te regresaría a la- ¡¿QUE ACABAS DE DECIR?! ¡¿ME PERMITISTE TOMAR UNA?!"

"Si, ¿tiene eso algo de malo?"

"Bastante, primero me cortarías los dedos y después la mano, antes que darme de tu comida, ¿qué carajos te sucede? Desde que viste a la mesera tu vista ha estado perdida, ¿es por tu arma cierto? Será mejor que escupas todo ahora.

Alan estaba pasando un rato amargo, Tara se comportaba de una manera inusual a lo que él está acostumbrado, todo estaba normal, hasta que ella visualizo a la enfermera, penetrando con su mirada a Tara, ella dejo escapar un pesado suspiro.

"Bien, te contare, fue después de que nos separamos, estaba cantando mi melodía cuando llegue al bosque y hay todo comenzó"

Monte Encantado- Horas Antes.

Tara se encontraba puliendo sus dagas mientras cantaba una melodía que ella había inventado, seguía la misión en solitario que el general le había encomendado, aunque ella pensaba que era extraño que le mandase a ese punto, ya que el sendero no tenía un camino, todo estaba cubierto de césped, normalmente abría un camino de tierra que se conectaría.

"Degollar, Destripar, llego la hora de matar, tus gritos escuchar y a mis oídos deleitar… me pregunto que estaría pensando el general al mandarme a ese lugar, no hay nada es solo árboles y más árboles, quizás estaba borracho"

De manera súbita, el grito de una mujer se escuchó al lado izquierdo de donde se encontraba Tara, un bosque era lo que rodeaba esa área, lo cual sería complicado para ella ir corriendo.

Tomo algo de impulso y salto hacia las ramas de un árbol brincando de rama en rama siguiendo el grito de auxilio, cuando llego al lugar donde se originó el grito, una persona con una capa negra estaba frente a una joven chica de pelo verde oscuro, tez blanca y ojos de color celeste como el mismo cielo, sus ropas estaban viejas y parcheadas en varios sitios.

Sin pensarlo dos veces, desenfundo sus dagas y salto de la rama del árbol poniéndose entre la joven chica y el entunicado, apuntando con su brazo derecho hacia él.

"Detente ahora mismo, a menos que quieras descubrir de qué color son tus intestinos y cuanta grasa es la que llevas dentro de tu cuerpo"

Claramente se veía que no vacilaba, y claro que no lo haría, ella disfrutaba el hacer sufrir a sus enemigos antes de hacerles una cirugía, el entunicado levanto sus manos a la altura de sus hombros moviéndolas como si negara que todo era un malentendido.

"No, espera, yo no intente hacerle daño, escuche un grito y encontré a esta joven chica, yo soy- "

"Un pervertido que se cansó de ser hombre, descuida tengo mucha practica con estas linduras, será rápido e indoloro, pero primero ¡te demostrare como eres por dentro! "

Sin perder tiempo, Tara arremetió contra el entunicado clavando sus dos dagas en lo que parecía ser su cuerpo, sin embargo, un estruendoso ruido metálico se hizo presente.

La parte de la túnica donde fue el ataque quedo perforada, pero dentro de ella había un escudo que había bloqueado perfectamente el ataque, Tara se apartó y movió sus muñecas, parecía ser que el impacto le había lastimado.

"Oye, ¿estás bien? ¿No te lastimaste con ese impacto?"

"Interesante, no sabía que debajo de esa túnica tenías un escudo tan duro como para hacer temblar mis manos, creo que me divertiré un rato contigo"

El entunicado trato de hablar una vez más, pero Tara no dio tiempo, volvió a atacar, pero esta vez sus ataques iban dirigidos a su costado y su cuello, el desconocido no tenía problemas en bloquear todos y cada uno de los veloces ataques de Tara, quien, a simple vista, los ataques negados estaban comenzando a cobrar factura, sus ataques eran más lentos.

"Si me dejaras hablar, todo sería más sencillo, por favor, no quiero que sigas lastimándote por un malentendido"

"Yo creo en lo que veo, esa joven grito y tú estabas aquí, ¿o qué? ¿Me dirás que alguien más estaba, sintió tu presencia y se fue como un cobarde?

"Ehh…precisamente eso fue lo que sucedió"

"Ja, si claro, ¿y yo soy tan tierna como un algodón de azúcar no? Se acabaron las palabras, mis dagas hablaran por mi ahora"

Tara ataco una vez más, pero el encapuchado al ver que no creía en su palabra, bajo su escudo y se abrió de manos invitándola a atacar abiertamente, Tara se detuvo centímetros de su cuello extrañada.

"¿Que sucede? ¿No piensas defenderte? ¿O acaso ya te disté por vencido?"

"No veo caso seguir con esto, en vez de estar luchando deberíamos revisar si la joven está bien, pero parece importarte más tener una excusa para asesinar que para proteger, así que, si el asesinarme hará que te concentres en la joven, entonces hazlo convierte tu daga en guadaña y rebana mi cuello con tu frio acero hecho con lo que una vez fue tu alma"

Tara trato de mover su daga y terminar con su vida, pero algo dentro de ella le daba la razón al encapuchado, ella sentía placer de asesinar a sus enemigos con sus dagas, degollarlos, rebanarlos, destriparlos, todo lo que pudiera hacerse con sus dagas gemelas lo hacía, hasta llego a pensar que paso a formar parte del ejército para disfrutar un banquete interminable de diversión psicópata.

Sin decir palabra, la peli rubia enfundo sus dagas y le dio la espalda al entunicado, se dirigió hacia la joven quien se encontraba escondida detrás del árbol donde aparentemente fue atacada, Tara se acercó y le extendió su mano.

"Sal de ahí chica, ya paso el peligro"

"Creo que aun esta algo traumada por lo sucedido, debí ser más rápido"

La joven de pelo verde dejo de esconderse detrás del árbol y se acercó a Tara lentamente, no sentía temor ni de ella ni del misterioso entunicado que estaba detrás de ella, era como si pudiera sentir sus intenciones.

"Bien, ahora cuéntanos ¿qué sucedió? Porque habías gritado, ¿acaso este intento de fantasma trato de acerté algo?

La chica movió su cabeza de un lado a otro, negando que el no trato de lastimarla, trataba de hablar, pero las palabras no salían de sus labios, era como si no tuviera voz o se la hubieran robado.

"Parece ser que aún sigue algo conmocionada si no puede hablar"

"Bueno entunicado, ¿quién eres? y ¿que viste? Responde antes de que me arrepienta el haberte perdonado la vida.

El misterioso personaje, dejo su rostro al descubierto, era un joven de pelo negro largo, tez blanca y ojos café claro, él se presentó formalmente con un saludo poniendo su mano en su pecho haciendo una reverencia.

"Me llamo Irvin, soy un caballero templario"

"¿Un templario?, que hace Avén mandando a un Templario a monte encantado? Las cosas aquí siguen estables, tenemos todo bajo control y no hay ningún prisionero de máxima prioridad que escoltar hasta la ciudad sacra"

Templarios de Avén, una secta de caballeros bendecidos y fieles creyentes a su Dios, son los encargados de erradicar al mal y luchar por la justicia de todo el mundo, y a su vez son guerreros experimentados que apoyan en los campos de batalla donde sus aliados tienen casi las esperanzas perdidas, también son escoltas de prisioneros que son considerados un peligro a alta escala.

"Eh no, no vengo por departe de Avén, soy un guardián, pasaba por aquí cuando escuche el grito de esta joven, me apresure a llegar y cuando llegue, vi lo que parecía ser una persona vistiendo una túnica idéntica a la mía, después de eso desapareció sin dejar rastro, me acerque para comprobar que estuviera a salvo, en ese entonces apareciste tú y me atacaste"

"¿Y porque debería creer lo que me estás diciendo? Tú mismo te echaste la soga al cuello al decir que tenía una túnica igual que la tuya, lo que quiere decir que inconscientemente dices que fuiste ¡TÚ! Ahora si prepárate"

Cuando Tara se preparó para atacar, la joven se puso en medio de su ataque cubriendo a Irvin, ella parecía creer en su palabra, Tara detuvo su ataque que iba dirigido a la boca de su estómago, retiro la daga inmediatamente.

"Pero ¿qué te pasa? ¿Estás loca o qué? Si no me hubiese detenido, ahora mismo estarías muerta"

"Parece ser que ella me cree, ¿porque no lo haces tú también? O ¿acaso tu orgullo no te lo permite?

La mirada de la joven se veía determinada, no tenía miedo a lo que le pudiera pasar, estaba firme en creer en las palabras del joven templario, Tara, aunque no quisiera aceptarlo, dejo escapar un pesado suspiro y enfundo sus dagas nuevamente.

"Si esa loca está bien, entonces no hay nada que yo pueda hacer, al menos así puede estar segura y yo seguir con mi misión"

Tara puso sus manos detrás de su cabeza dándole la espalda a Irvin y a la chica, en cuanto se retiraba, le detuvo de forma inmediata.

"Eh, pero yo no puedo cuidarla, tengo que ir a otro sitio en donde muy apenas me podre cuidar yo mismo, llevarla a ella seria problemático"

"Uy pues cuanto lo siento, no de verdad que no lo hago, pero ese no es mi problema, y no pienso ser su niñera, ya tengo las manos llenas con un piro maniaco, además- "

La peli rubia se dio la vuelta y vio únicamente a la chica sola, Irvin había escapado en cuanto ella le había dado la espalda, Tara cerro sus puños apretándolos con fuerza levantando su puño derecho al aire maldiciéndolo por haberle dejado un peso muerto.

"Estúpido templario, cuando vuelva a verlo, ahora si definitivamente lo rebano como a un pescado, en fin, ¿cómo te llamas y de dónde eres?

La joven no respondió, solo hizo unas señas con la mano, Tara se pegó con la palma de la mano en su cara ya que había recordado que ella no podía hablar, estaba pensando que había sido peor, el haberlo preguntado o el esperar una respuesta, cualquiera de los casos se sentía como una tonta.

"No tengo tiempo ni paciencia para esto, si no puedes hablar entonces escribe en la tierra o algo, yo que sé, aprende ventrilocuismo o braille porque así no llegaremos a ningún lado"

La joven le tomó la palabra a Tara, se agacho y con su mano derecha usando sus dedos, comenzó a escribir en una pequeña zona donde había tierra, Tara estando de brazos cruzados dándole la espalda, estaba perdiendo la poca paciencia que tenía.

La joven le toco el hombro y cuando volteo, le señalo el mensaje que había escrito.

"Mi nombre es Rena, a decir verdad, no recuerdo muchas cosas después del grito que di, como dijo el joven templario Irvin, alguien con una túnica negra me ataco, fue ahí cuando grite y acto seguido no podía hablar, ni escuchar mis pensamientos usando mi voz, es como si mis cuerdas vocales hubieran sido extraídas de raíz"

"Ya veo, así que te llamas Rena, bien yo me llamo Tara y al igual que el cobarde que se fue, soy una guardiana, solo que soy Asesina y adoro las armas de filo."

La chica le sonrió y acto seguido comenzó a escribir de nuevo, era rápida con las manos para escribir los mensajes, Tara al verla dedujo que no era una chica normal, Rena termino de escribir el mensaje mientras se limpiaba las manos de la tierra que tenía en ellas.

"Un placer Tara, disculpa si te llego a ser un peso muerto, realmente no quería estorbarle a nadie, si te parece bien seguiré mi camino y tú puedes seguir por el tuyo, de esa forma no seré un lastre que solo te estorbe y haga que pierdas más tiempo del necesario."

Tara se rasco la cabeza, parece ser que había lastimado los sentimientos de la joven, en parte le daba lo mismo ya que ella tenía razón, le haría perder más tiempo del que ya había perdido, pero, por otra parte, no podía dejarla abandonada a su suerte quien sea que la ataco podría hacerlo de nuevo, y probablemente ese ataque seria el ultimo para ella.

"No quise hacerte sentir mal, es solo que ya tengo suficiente con cuidar a un loco que tarde o temprano se volara a el mismo con sus experimentos, Ehh esto es demasiado tardado, si tienes algo que decir no puedo pararme cada minuto a que escribas un mensaje y leerlo, mmm… ¡oh ya se!

La peli rubia, comenzó a revisar unas bolsas que cargaba consigo misma, en ellas guardaba lo que consideraba valioso de los enemigos que asesinaba y venderlos por un precio elevado, de uno de ellos saco lo que parecía ser un collar con forma cuadrada, con una cadena de metal, pero hecho de manera electrónica.

"¡Aquí esta! Este collar lo conseguí de un científico, no entendí bien lo que hace porque honestamente no puse atención a tanto bla bla, y por ello me robe los planos también, si no tendría pocas ganancias"

Tara reviso los planos del collar que había encontrado, según decía, el collar se conectaba a las ondas eléctricas neuronales emisoras del cerebro, encriptando y decodificándolas dentro del collar, el cual emitía las palabras de su portador sin necesidad de usar su voz.

"Cosas científicas, para mi es solo un montón de metal usado, pero si esto evita que nos detengamos cada 5 min como si quisieras ir al baño, entonces úsalo"

Rena se colocó el collar electrónico, apenas se lo puso una voz femenina comenzó a escucharse, obviamente no era su voz, pero al menos así la comunicación podía ser más rápida que antes.

"Bien, con eso bastara, ahora sí, debo seguir con mi misión, puedes acompañarme, pero si en un punto te haces un estorbo, ni te molestes en seguirme ¿entendido?

"Si, lo entiendo, y ¿hacia dónde iremos?"

"A una fortaleza enemiga que se encuentra más adelante"

"Fortaleza? Oh ¿te refieres a esa casa metálica gigante? Yo vivo en ella desde hace un tiempo"

Tara se sorprendió al escuchar eso, por su mente paso la idea de que la fortaleza era un campo de concentración donde los obligaban a hacer labores pesadas, un infierno sobre la tierra, eso explicaría por qué su ropa esta tan desgastada y vieja, debía ser el uniforme que se usaba dentro de ella.

"Bien, entonces muéstrame el camino más rápido, supongo que no eres un lastre después de todo"

Rena sonrío al escuchar sus palabras, se sintió feliz al escuchar que podría serle de ayuda y no solo un estorbo en su camino.

Pasaron por el medio del bosque, los rayos de sol atravesaban las hojas y una cálida pero refrescante brisa se podía sentir en ese momento, moviendo el cabello de ambas, el lugar era perfecto para dormir.

Llegaron al final del bosque pasando unos arbustos altos, una pequeña fortaleza estaba detrás de ellos, Rena dijo que era el lugar donde ella vivía, a simple vista la fortaleza parecía estar desecha, la puerta de la entrada estaba oxidada, la vegetación crecía dentro de ella, los muros de piedra estaban a punto de desplomarse, era casi imposible que ella pudiese vivir en un lugar tan lamentable.

"Y aquí es donde vivo, tal vez no lo parece, pero es un cómodo lugar cuando te acostumbras"

"…Imposible, si este es el lugar que yo estaba buscando, está más abandonado que una escuela primaria en vacaciones de verano, ¿porque me habrá enviado el general a este lugar?"

Mientras Tara analizaba la situación, Rena se encontraba frente un enorme agujero que parecía ser la entrada a lo que era el vestíbulo de la fortaleza, la chica de peli verde llamo a Tara quien fue sacada de sus pensamientos para darse cuenta que se había adelantado sin ella, de forma inmediata se acercó a donde se encontraba Rena.

"Oye ya que tú has vivido más tiempo aquí, ¿que era este lugar? Parece un campo de concentración más que una fortaleza donde hagan estrategias y eso"

"Efectivamente, era un campo de concentración como dices, hace mucho que la guerra había estallado, generales del Imperio Toroto ordenaron crear una fortaleza que actuara como cárcel y campo de prisioneros, y es esta, aquí alojaban a los prisioneros de guerra de más alto rango u prioridad"

"Y tu… ¿eres alguna de esas cosas?"

"Si te soy honesta…no recuerdo nada sobre mí, salvo mi nombre, de ahí en fuera todo es borroso y confuso, como si hubieran arrancado mis recuerdos de raíz"

Tara veía a Rena triste, sus palabras eran verídicas no parecía recordar nada sobre su propio pasado y presionarla a recordar no sería de mucha ayuda en esos momentos, aprovechando que aún tenía sus recuerdos de la fortaleza, comenzó a preguntarle antes de que pudiera perder más recuerdos.

"Alguna vez, usaron el lugar para ¿planificar estrategias? o ¿guardar algún tipo de arma experimental? O algo que se les relacione"

"Lo siento… pero yo llegué aquí después de que la guerra se había terminado y dejaron de utilizar la fortaleza, supongo que si había algo debieron haberlo ya sacado o destruido"

"Maldición, tienes razón, pero aun así debe haber algo de lo contrario no me habrían mandado, me imagino que conoces el lugar ¿no es verdad?"

"Si, lo conozco muy bien, si quieres te doy un recorrido por las instalaciones, pero te advierto cuidado en donde pisas este lugar es muy frágil"

Cuando entraron al vestíbulo, podía verse el sol traspasarlo, una parte del techo estaba caída, escombros por todo el lugar, muebles viejos y acabados, una escalera hecha de madera que conectaba el vestíbulo con un segundo piso, y dos puertas de madera vieja era lo que Tara alcanzo a visualizar en el primer piso de la fortaleza.

Rena le explico que los altos mandos eran quienes se quedaban en este lugar, sus habitaciones se encontraban en el segundo piso.

"Interesante, puede que encuentre algo de valor hay arriba, a propósito ¿esas dos puertas conducen a algún lado?

"No realmente, una de ellas está cerrada y no he podido abrirla, y la otra solo te lleva al exterior, según parece era donde cosechaban las verduras que comían los oficiales y prisioneros porque había herramientas de agricultura"

"Aburrido… en fin, revisare el segundo piso entonces"

"Bien, yo iré a la cocina y te traeré un vaso con agua y algo de pan, de seguro tienes hambre después de combatir y caminar Jeje, ya vuelvo"

Rena subió al segundo piso rápidamente dejando ver que el lugar era seguro, o al menos eso daba aparentar ella, apenas Tara puso un pie sobre la primera escalera, rechino estrepitosamente pareciera que se rompería en cualquier momento.

Cada paso que daba, era el mismo ruido, cuando estuvo a punto de llegar al segundo piso, su pie piso un tablón podrido y su pierna quedo atrapada sobre el escalón, en un intento por liberarse otro escalón donde se apoyaba se rompió nuevamente cayendo sentada bajo las escaleras.

"Ouch… mi trasero espero no haya quedado hecho pastilla… esto parece ser una habitación secreta, es normal que haya una si los enemigos llegaban a atacar debían tener una ruta de escape secreta, me pregunto si encontrare alguna pista"

La luz del sol que pasaba a través del techo ilumino la habitación secreta en donde se encontraba Tara, en ella había escrito un mensaje algo corto el cual no comprendió del todo.

Mensaje: ¿Sera acaso que hice mal en aceptar su ayuda? Siento que ya no pertenezco a este mundo, más bien estoy en una página infinita de mi Diario.

"¿Quién abra escrito algo así? No entiendo lo que quiere decir este mensaje dm"

Mientras Tara estaba pensando, el grito de Rena volvió a escucharse sacándola de su mente, de forma inmediata dio un salto para salir de la habitación secreta aterrizando en el segundo piso y dirigiéndose hacia donde escucho el grito, cuando llego a la cocina vio cristales tirado bañados en agua, levanto su mirada y vio una silueta negra que salía del otro lado de la habitación.

"¡Oye ven aquí!"

Tara corrió siguiendo a la silueta negra por un extenso pasillo que estaba lleno de escombros y viejos muebles, era muy estrecho el lugar, y los escombros apilados no hacían más que estorbar entorpeciendo su persecución.

La silueta negra llevaba a Rena encima de ella, gritaba desesperadamente por auxilio, cuando Tara estuvo a punto de alcanzarla la silueta negra entro en una habitación y cerró la puerta, el grito de Rena pidiendo ayuda de Tara se esfumaba en el aire.

Ella intento abrir la puerta, pero la misma estaba cerrada con llave, la pateo, la golpeo intentando derribar la puerta, sin embargo, nada de eso funciono, aunque el lugar en general parecía desmoronarse, esa puerta parecía intacta, como si el tiempo se hubiese detenido para ella, no estaba podrida, seguía en perfecto estado en su color blanco.

"¡Maldición, maldición, maldición! Ahora ¿qué voy a hacer?, este lugar se está derrumbando y ella era la única que sabía los lugares que estaban de pie aun, me da flojera el solo pensar que tendré que revisar cada cuarto" (Ejem Ejem… también debes salvarla) lo se narrador pero enserio te gusta complicarme las cosas"

Cuando Tara estaba a punto de apartarse de la puerta, se escuchó un sonido de un seguro abriéndose, sujeto el pomo de la puerta y la giro, la puerta estaba abierta.

Cuando entro la habitación parecía pertenecerle a una chica, maquillaje, color rosado, cama cómoda y arreglada, peinador con varios espejos, muñecas, peluches, etc. Tara se sentía asqueada de ver esa habitación, por el simple hecho de verse tan femenina y de una niña mimada, al lado de la cama estaban dos muebles de madera con cajones y lámparas encima de ellos.

La peli rubia se acercó hacia el mueble del lado izquierdo de la cama, abrió el cajón y encontró lo que parecía ser una libreta con una pasta de color rosa, al voltearlo tenia escrito *Diario*.

"¿Un diario? ¿Qué hace un diario aquí? O más bien, ¿qué hace una habitación de niña en una fortaleza enemiga abandonada y que está a punto de colapsar? Pareciera que este lugar no fue afectado por la guerra, ni por el tiempo tampoco todo está en perfectas condiciones, un momento…el mensaje que estaba bajo las escaleras…página infinita de mi diario…se abra referido ¿a este diario? veré.

Tara se sentó al borde de la cama, la cual la encontró extrañamente cómoda, como si nunca hubiera sido usada en todo ese tiempo, abrió el diario, le faltaban algunas páginas, otras estaban ilegibles, lo vio como una pérdida de tiempo y lanzo el diario mientras se levantaba de la cama para irse, fue entonces que, al estar en la puerta escucho una voz que le decía *Ayúdame…* parecía provenir del interior de la habitación.

Miro a todos lados, sin embargo, no puedo encontrar el origen de la voz, poso su vista sobre el diario el cual estaba abierto de par en par en una página en que sus letras eran legibles, se acercó para recogerlo, en la página había una fecha, el día en que fue escrita esa página.

"5 de marzo Año 1925… vaya eso fue hace 100 años, con razón la fortaleza esta en esta deplorable y patético estado, veamos que pone…que? No pone nada tampoco, solo la maldita fecha agh estúpido diario solo me haces perder tiempo"

Cuando estuvo a punto de lanzarlo nuevamente, escucho la misma voz.

*¿Quieres saber la verdad? ...yo te la mostrare*

El diario comenzó a mover sus páginas rápidamente y una luz brillante ilumino la habitación, la peli rubia cubrió sus ojos por el enceguecedor brillo, cuando volvió a abrirlos, se encontraba fuera de la fortaleza, todo parecía diferente, no estaba el bosque, la fortaleza parecía nueva, había varios prisioneros de guerra arando la tierra, rompiendo rocas, lavandería, etc. Todos tenían la misma vestimenta, una camisa blanca con pantalón color caqui con zapatos negros.

A los pocos segundos, se escucharon pasos como si estuvieran marchando, soldados de armadura negra con el rostro descubierto, yelmos de color negro con rojo y cinta roja que tenían sobre su hombro aparecieron frente a Tara, sin embargo, ellos no parecían notar su presencia.

"El comandante no creerá lo que tenemos, sin duda alguna estará tan complacido que nos dará un ascenso garantizado"

"Si, quien iba a pensar que uno de los famosos guardianes ¿se uniría al bando contrario? Esto implica que ganaremos la guerra sin duda alguna"

Tara intento hablar, sin embargo, sus palabras no salían, se había quedado muda totalmente, atrás de los soldados venia alguien quien al verla, la peli rubia se quedó atónita, si su vista no le engañaba era Rena la que estaba detrás de los soldados, sin embargo su ropa y su mirada eran diferentes, su mirada era hostil, vestía una camisa color roja con una chaqueta que llegaba a mitad de su espalda color café, pantalones de color celeste, tenis de color negro con blanco, y un collar con dos dagas entre cruzadas.

"Y dinos, ¿porque quisiste unirte a la guerra? ¿No se suponía que ustedes deben traer justicia y paz a este mundo? Creo que estoy mal informado al respecto"

"No es de tu incumbencia el conocer el porqué, solo llévame con el comandante y cierra el pico"

"Quien te crees tú para hablar- "

Uno de los soldados estaba a punto de atacar, sin embargo, uno de sus compañeros lo detuvo al instante.

"Oye ya, relájate, estamos en plena guerra y ya estamos perdiendo varios hombres por la misma, y ahora por un berrinche tuyo ¿perderemos a más? No se te olvide que ella es una asesina, no dudara en degollarte o perforarte si tu arremetes contra ella"

Tara y el soldado, vieron a Rena quien tenía en su mano una daga de color negro con aura brillante del mismo color lista para atacar, si el soldado hubiera atacado, no solo el si no todo el pelotón hubiera sido asesinado, la peli rubia quedo fascinada con esas dagas, su brillo oscuro era tentador y hermoso.

"Y-ya veo, bien solo llevémosla ante el comandante y que sea lo que tenga que ser"

Los soldados comenzaron a caminar nuevamente, Rena los seguía, pero antes de cruzar la puerta dirigió su vista a Tara susurrándole unas palabras después de eso, oscuridad total.

Nuevamente la luz enceguecedora apareció en medio de la oscuridad, esta vez la peli rubia, se encontraba en una oficina parecía pertenecerle a un general, ya que había medallas, condecoraciones, un escritorio y mucho papeleo encima de él, al igual que vinos finos, una chimenea y sillas tapizadas con metal dorado frente al escritorio y detrás una silla más grande.

Uno de los soldados abrió la puerta, y le aviso al general que la guardiana estaba presente, Rena entro a la oficina del general con la misma mirada hostil que al principio.

"Vaya directo al grano, y no ande con sus hipocresías, que usted no tiene tiempo para decirlas, ni yo paciencia para escucharlas"

"Vaya, pero que chica tan dura tenemos aquí, en eso estamos de acuerdo, no nos gusta perder el tiempo, así que seré breve"

La silla más grande se giró, y un hombre adulto de pelo canoso, con un parche en su ojo de mirada recia, de cuerpo delgado pero que se notaba en forma, con un atuendo negro y varias medallas en él, se dirigió hacia Rena, levantándose de la silla para servirse un poco de vino, ofreciéndole igualmente a la peli verde.

"¿Gustas un poco de vino señorita? Estoy seguro de que es agotador caminar bastante y no haber bebido siquiera algo fresco"

"Escúchame bien ciclope, no tengo tiempo para tus tonterías, ahora dime para que me quieres aquí"

"Pero que modales tan rudos, uno quiere ser un buen anfitrión y lo apuñalan por la espalda ¿no? Jeje"

"Me estoy cansando de esto, si no me dices de una maldita vez, juro que te cortare en trozos tan pequeños, que servirás para ser picadillo"

El general termino de beber la copa de vino que se había servido, se fue de nuevo a su silla con una mirada y expresión arrogante y prepotente, abrió un cajón de su escritorio y saco el mismo diario que Tara había visto antes.

Rena parecía sorprendida al verlo, y su mirada hostil había desaparecido, reflejaba miedo y angustia, como si el diario fuera su debilidad o algo peor.

"Encontré este pequeño libro muy interesante, no sabía que un guardián sería capaz de hacer semejante atrocidad, pero veo que me equivoque totalmente"

"Donde… ¿dónde encontraste eso? ¡RESPONDE!"

"¿Que paso con tu hostilidad? ¿Ahora tienes miedo? Entonces es cierto lo que pone aquí, quien porte el diario, tiene control absoluto de ti… ¿no es maravilloso? Ni siquiera tuve que amenazarte, tu misma te auto-apuñalaste"

"Yo… yo me había desecho de él, ¿cómo fue que lo encontraste?"

"El cómo lo encontré no importa, si no el cómo lo usare, si no querías que tu vida y destino dependieran de un libro, no hubieras hecho ese trato, pero hasta los guardianes puros de corazón, no están libres de la avaricia jajá"

Tara no comprendía bien lo que sucedía, pero lo que, si estaba segura, es que lo que estaba viendo estaba dentro del mismo diario, una historia narrada en forma de recuerdo.

Después hubo oscuridad nuevamente, una luz se encendió frente a Tara y Rena estaba dándole la espalda a ella, comenzó a hablar como si estuviera escribiendo algo.

"Entonces, si hago un pacto contigo, ¿me darás el poder para igualar a mis compañeros y ya no quedarme rezagada?"

*Susurros*

"La verdad, es que no estoy muy segura sobre esto, pero, si es la única forma para poder estar con ellos en igualdad, no tengo más remedio que aceptar"

La luz se apagó y Rena había desaparecido, otra luz de forma rectangular apareció frente a Tara, parecía ser una puerta, ella pensó que era la salida para abandonar ese lugar, se fue acercando a la luz y cuando por fin pudo llegar, un calor inmenso se pudo sentir al otro lado de la misma, salió solo para ver una ciudad completamente destruida y en llamas.

Frente a ella, se encontraba Rena sujetando sus dos dagas oscuras, solo que su ropa, cuerpo y dagas, estaban cubiertas de rojo escarlata, así como el de la sangre, su mirada parecía perdida, como si no creyera lo que estuviese viendo, dejo caer sus dagas y se abrazó a sí misma.

"Porque… porque pasa esto? ¿Porque me hiciste hacer esto?... ¿por el pacto dices? ¡Esto no era parte de el maldito!... jejeje… jejeje…jajaja… ¡ajajajajajaja!

Tara se acercó lentamente hacia Rena, cuando puso su mano en el hombro de ella, pensó que sería lo mismo que con el soldado no le pondría atención, sin embargo, al poner su mano, se sentía muy real y en un descuido, Rena se lanzó encima de Tara poniendo sus dagas en su cuello, la mirada perdida de ella había desaparecido, ahora tenía una mirada llena de locura desenfrenada.

"Sabias que…la curiosidad puede ser letal ¿no? Jejeje… hice un pacto con un demonio y no me arrepiento de haberlo hecho jejeje, ya viste mis dagas ¿no? Son preciosas y letales… lástima que no tienes mi diario donde hice el pacto de lo contrario, podrías el usarme a tu voluntad… Jeje ¡MUERE!

Le peli rubia cerro sus ojos esperando el golpe letal que le proporcionaría ella, pero al abrir sus ojos, se encontraba nuevamente en la habitación acostada sobre la cama con el diario abierto, lo que eran páginas en blanco únicamente con una fecha, ahora tenían palabras redactadas perfectamente legibles.

"Dios…eso… ¿solo fue un sueño? O ¿acaso el diario me quiso mostrar lo que paso en realidad? Parece ser que ahora hay un escrito en sus páginas, veamos que pone… ¿o no debería?... qué diablos veamos que dice esta cosa.

Escrito del Diario: 3 de marzo año 1925.

Tuve que dejar atrás a mis compañeros guardianes, ¿la razón? Deje de ser una guardiana pura de corazón como ellos, y todo fue por mis ansias de poder y no quedarme atrás con ellos, a veces me engañaba a mí misma diciendo que era fuerte e iría mejorando si entrenaba con más añico, pero era una mentira quizás yo ya lo sabía y solo trataba de ignorar la cruda realidad, sea como sea, el daño estaba hecho, destruí una ciudad llena de civiles inocentes, arrebatándole la vida a varios de ellos, sin discriminar genero u edad, en cierto modo sentí el placer de hacerlo, no puedo estar más con ellos así que me iré al bando contrario, quizás pueda ayudarlos pero de otra manera…porque proteger a los indefensos había dejado de ser mi labor.

5 de marzo año 1925.

Me fui a Monte Encantado, no por su vegetación u tranquilidad, ese lugar no era para nada tranquilo, una guerra se había desatado entre dos facciones militares, tarde o temprano tendría que enfrentar a una de las dos, así que de manera temprana me uní a los que se llaman Imperio Toroto, su política era unificar y acabar con las guerras que tomaban vidas inocentes, fue entonces que en cierto modo, esa ideología era la que nosotros los guardianes, perdón los auténticos guardianes querían, unificar a todas las razas y acabar con las guerras, sin pensarlo dos veces me acerque a un grupo de patrulleros que pasaban en ese momento, claro no podía mostrarme débil ante ellos, les dije quién era y que quería, al principio no me creyeron, pero basto con asesinar a unos cuantos soldados Valencianos para demostrar que iba enserio.

El cuartel general de ellos era un campo de concentración para prisioneros de guerra, quedaba a algunos kilómetros del lugar, pero ya era de noche y podía presentar una dificultad en caminar para ellos a oscuras con bestias salvajes en las inmediaciones o incluso caer en una emboscada, por mi parte me da lo mismo, pero no puedo dejar que descubran que teniendo este diario pueden manipularme a su antojo, me uní por voluntad propia, no dejare que ellos me den órdenes y me digan que hacer, estoy por encima de todos ellos tanto en inteligencia como tácticas de batalla.

15 de marzo Año 1925.

¿Cómo pudo ser? El mismo día que me deshice del diario que me ataba, ese mismo día lo habían encontrado, me asegura de haberlo escondido bien, pero parece ser que no era la única en ese momento, este error me costara y caro, ahora pueden darme ordenes como si de mis jefes se tratasen, solo el general puede hacerlo, me utilizan para robar información del enemigo, pero siendo honesta, no pienso aguantar más este humillante trato, hay algo que el general no sabe o quizá sí, pero no importa tarde o temprano esa rata sucia caerá y yo seré quien le ponga fin a su miseria

10 de abril Año 1925.

Hoy por fin se hizo lo que estuve planeando con mucho esmero, los soldados de la fortaleza han muerto, al igual que el general, y ¿quién les puso fin a sus patéticas vidas? Obvio que yo, no me arrepiento de haberlo hecho, honestamente fue una sensación excitante el degollarlos y clavar sus dagas en sus cuerpos mientras se desangraban llorando pidiendo clemencia, quizás me volví loca de poder, pero ¿quién no lo haría? Pero ya todo termino para ellos, igualmente extermine a todos los prisioneros de guerra que había en las instalaciones, solo para no perder el ritmo de asesinatos, dejare el diario en estas instalaciones que ahora estarán abandonadas, dudo siquiera que alguien venga a verlas, la habitación de la hija pequeña del general será la indicada, hay el demonio junto conmigo descansara, quizás así pueda detener esta sed de sangre que tanto me carcome por dentro, esta es mi última anotación, si alguien llegase a ver esto ni intente acercarse a mí, o liberarían al demonio que hay en mi interior.

Firma Atte. Rena, Ex-Guardiana Asesina.

Tara se dejó caer sobre la cama, dejando a un lado el diario poniendo su brazo sobre su frente tratando de asimilar todo lo que había ella visto y leído en el diario, pero si era la Rena que ella conocía, se veía tan diferente a como se describe ella en el diario, tan inocente e indefensa y se describía así misma como fría y despiadada, había algo que no cuadraba en ello.

Un ruido extraño se escuchó debajo de la cama, sacando a la peli rubia de sus pensamientos, se levantó inmediatamente revisando debajo de la misma, pudo ver lo que parecía ser una oreja metálica, las mismas que se utilizan en las puertas de madera, hizo la cama a un lado y una puerta de madera cerrada estaba debajo de la cama, sin mucho esfuerzo levanto la puerta y un frio aire escapo del lugar, había unas escaleras de metal que se conectaban a la habitación parecía ser que llevaban a unas catacumbas subterráneas.

"Este lugar…así que también tenían una cámara de torturas e interrogatorios, hm y escondidos en la habitación de una niña, nadie se imaginaria que esto se encuentra en este sitio, muy astuto debo admitirlo"

Tomando el diario, comenzó a bajar lentamente, el aire podía sentirse frio y desolador, no había nada a su alrededor, un camino estrecho únicamente con tierra y al frente una única puerta de metal, el lugar estaba siendo iluminado con unas lámparas que, al parecer, tenían algo de energía, pero era muy poco ya que estaban a punto de apagarse.

Llego a la puerta y cuando estuvo a punto de poner su mano sobre ella, la misma se abrió por si sola como si estuviera dándole la bienvenida, miro a su alrededor y pudo ver varias celdas con huesos humanos dentro de ellas, algunos estaban colgando del cuello, otros de sus muñecas, algunas ratas roían los huesos, el lugar era una prisión subterránea donde mandaban a quienes se rebelaban o rompían las reglas, los dejaban hay para morir.

"Vaya sitio, no me equivoque al respecto incluso tenían celdas de confinamiento para aquellos que no seguían las reglas, ¿será que aquí encontrare a Rena? Mmm no hay nada más que celdas y una pared en el fondo, dudo que haya algo más por aquí, es solo una pérdida de tiempo"

Cuando estuvo a punto de irse, pateo una pequeña piedra que estaba frente a ella la cual impacto sobre la pared que había al final del cuarto, la piedra al chocar, hizo que se escuchara un ruido metálico el cual llamo la atención de Tara.

"¿Metal? Debe de ser, debe ser una pared falsa"

Usando sus manos, toco la pared y sintió el nivelado diferente, efectivamente era una pared falsa, comenzó a quitar la tierra que cubría lo metálico que ella escucho, sus manos al igual que sus ropas habían terminado llenas de tierra, pero había valido la pena según ella, ya que había encontrado otra habitación donde probablemente estaría ella.

"Veamos qué hay detrás de la puerta número dos"

Al abrir la puerta de la habitación secreta, se podía ver varios instrumentos de tortura, martillos, una chimenea donde probablemente calentaban metal y lo ponían en la piel de los reclusos, e incluso instrumentos muy antiguos para separar los huesos, todo parecía estar muy viejo y sin funcionar en eso, la puerta se cerró sola, poniendo a Tara en alerta desenfundado sus dagas.

"Jijiji, parece ser que la gatita no aguanto la curiosidad y vino directamente hacia la trampa, que predecible"

Una voz femenina pero que ella reconocía, se escuchó como eco en la habitación, esa voz era la original de Rena, Tara veía de un lado a otro intentando descubrir de donde venía la voz, en eso alguien con una túnica negra, rápidamente se acercó por enfrente de ella y la ataco, alcanzando a bloquear el ataque con sus dos dagas.

"Ghhh… ¿quién eres tú? ¿Qué hiciste con Rena?"

El impacto de las dagas, hizo que revelara la identidad de la persona quien portaba la túnica negra.

"Ehh…pero ¿es que no me reconoces? Soy yo hijo, había esperado tanto tiempo para hacer mi aparición de nuevo, no sabes lo desesperante que es estar separada mucho tiempo"

"¿Qué? Pero ¿cómo? Ah que te refieres con ¿separada?

"Demonios… que siempre tienes que hacer ¿miles de preguntas? Bueno ya que no creo que salgas de esta, te lo contare jiji, como abras leído en el diario porque sé que lo hiciste, aquí tu compañera hizo un pacto conmigo, yo le daría el poder que ella quisiera uniendo mi alma con la de sus dagas, pero la muy inocente no leyó las letras pequeñas…una vez firmado el pacto… tomaría posesión yo de su cuerpo y su mente, realmente nunca lo quiso así, por lo que al recuperar parte de su conciencia, inmediatamente fue a ver a un chamán, el maldito nos separó a ella y a mí, pero ella salió perdiendo, me lleve todos sus recuerdos de guardiana, su instinto agresivo y sus habilidades, dejándola como una pobre e inocente niña, fui sellada en una urna pero gracias a un joven, pude ser libre y volver a reunirme con ella, no sé quién era el pero sin duda alguna le debo las gracias, en fin, suficiente parloteo, ¡es hora de salpicar sangre!

Rena ataco nuevamente a Tara, quien esquivo el ataque con éxito, sin embargo, sintió una herida en su mejilla derecha parecía ser que la daga aun así le hubiese cortado.

"¿Cómo es posible? Estoy segura de que evadí el ataque"

"Y si lo hiciste, pero puedo utilizar el aura de brillo oscuro para hacer crecer el filo de las dagas, lo cual hace que el evadir…sea inútil jiji, vamos diviérteme un poco antes de que te mutile"

"Bien, si evadir no sirve supongo que solo tendré que bloquear sus ataques, ¡aquí voy!"

"Si, ven a mí, ¡ven aquí!"

Ambas asesinas intercambiaban filo de sus dagas, aunque parecían estar igualadas en habilidad, Tara llevaba las de perder debido a que las dagas de Rena tenían más fuerza y podían cambiar su tamaño a voluntad de su portadora, las heridas causadas en su cuerpo y brazos eran evidentes de un grave desangrado, estaba jadeando pesadamente tratando de recuperar el aliento.

"Ah… ah…ah… maldición…no puede ser, no puedo hacerle ningún daño… pareciera que estamos iguales, pero…sus armas son más letales…grrr Ehh…ya casi no puedo moverme…pero…esto no es normal…siento mi cuerpo pesado… ¿Por qué?"

"Oh ¿qué pasa? ¿Ya te cansaste? Acaso esas pequeñas heridas superficiales son suficientes para ¿acabar contigo? O será que mis armas, te dejaron… ¿paralizada del miedo? Jiji"

"¿parálisis?... quieres decir que…"

"Jiji, así es mis armas entre más contacto tengan con el objetivo, envenenan el alma y poco a poco vas perdiendo el control de tu cuerpo, hasta quedar completamente inmóvil, y con las heridas que tienes…ya no tardaras mucho"

La peli rubia trataba de mover sus brazos y piernas, pero ninguno quería responder apropiadamente, todo su cuerpo se sentía pesado, en cualquier momento ella perdería total sentido de sus extremidades y quedaría a la merced de un ataque final.

"Estupideces…necesitaras más que esto para que yo caiga, además… aun me deben una cena de lujo y no pienso caer ¡antes de tenerla!

"Vaya que, si eres testaruda, pero es lo que me gusta, un animal herido es un animal peligroso jiji"

Como pudo, Tara movió su mano derecha y clavo su daga en su hombro izquierdo, esto sorprendió a Rena dejándola atónita.

"Interesante… sabes si quieres suicidarte, el cuello es una buena opción"

Tara no presto atención a lo que ella le dijo, al hacerse la herida, su cuerpo a excepción de su brazo izquierdo, respondía perfectamente.

"Ja, parece ser que es cierto, si quieres librarte de una parálisis, solo inflígete un gran dolor, ahora que se cómo funcionan tus dagas, estaré mejor preparada"

Tomando un pedazo de metal redondo, lo sujeto con su mano izquierda, aunque no podía mover el brazo, su mano podía abrirla y cerrarla normalmente, utilizaría ese metal como un escudo para protegerse de las dagas.

"Si a ese templario cobarde le funciona, a mí me funcionara mejor, adelante, sigamos"

"Jajaja, ¿un metal cualquiera? Sí que está desesperada, pero me encanta ese sabor… ¡adelante!

Rena arremetió contra Tara, quien dio un giro golpeando el cuerpo de Rena con el metal haciendo que bajara su guardia mientras atacaba con la daga de su mano derecha hiriéndola por primera vez.

"Agh!... ¡cómo te atreves a lastimarme!"

"¿Que paso con tu risa y tu confianza? ¿Acaso basto un solo corte para poder contra ti? Eres solo una habladora"

"Grrr… ¡no juegues conmigo maldita!"

Arremetiendo otra vez contra Tara, los ataques fallaban una y otra vez, dejando su guardia baja, haciendo que Tara la hiriera más y más con cada ataque, Rena parecía estar exhausta ahora, pero Tara no era la excepción, cada impacto rechazado hacia que ella perdiera más sangre, su vista se volvía borrosa y en cualquier momento podía caer.

"Ehh…es difícil…mantener el metal…con este estado…agh…"

"Jejeje, parece ser que ya llegaste a tu limite, descuida por haberme enfrentado tan bien, tendré piedad de ti y te daré una muerte rápida e indolora, ¡hasta nunca!"

Rena de manera rápida, ataco de frente a Tara queriendo atravesar su corazón con sus dagas, ella levanto la mirada muy borrosa y pensando que era su fin.

En último instante, donde el brillo oscuro de la daga tocaba el pecho de la peli rubia, Rena se había detenido por completo, parecía paralizada, fue entonces que se escuchó una voz masculina al fondo.

"Uf, esto estuvo cercas, un segundo más y ya no la abrías contado ¿no es así?

"Esa voz…estúpido infeliz cobarde…estuviste aquí todo el tiempo disfrutando la vista del combate ¿no es verdad?

"No realmente, acabo de llegar y te vi en peligro así que te salvé, es el deber de todo templario el ayudar al indefenso"

"Y qué pasa con ella… porque no se mueve o habla…"

"Oh, es mi habilidad Prisión de los Herejes, atrapa a quien tenga intenciones oscuras, evitando que se mueva o hable, una habilidad muy útil en estos casos, veo que encontraste el Diario Demoniaco"

"¿Diario Demoniaco…? ¡Explícate ahora infeliz!

"Uso, que carácter tan poco femenino…el Diario Demoniaco, es un pacto que se hace con un demonio de alto rango, el entrega un diario a quien lo invoca, al escribir una palabra en él, el pacto queda cerrado y el alma del demonio pasa al objeto que tu deseas, sin embargo el precio a pagar es demasiado alto, el demonio devora tu alma para así recuperar la suya y tener tanto tu cuerpo, como dos veces su alma, con el doble de fuerza en otras palabras, te traiciona así como le paso a la chica esta, pero como te abras dado cuenta, ella era una guardiana y su alma es eterna por lo tanto, el demonio no pudo consumirla pero si controlarla"

"Entonces… ¿no hay salvación? ¿Se quedará así para siempre?"

"Si hay salvación, debes arrancar la página en donde escribió la primera palabra una vez que suceda eso, el demonio se separara de su alma dejando muy débil para seguir combatiendo y pueda yo deshacerme del…pero hay una condición, quien debe arrancar la página…es ella misma"

"Eso es imposible…el demonio tomo control total de ella, no hay nada que nosotros o yo pueda hacer"

"De hecho…si la hieres con tu arma, una herida mortal, ella recobrara el sentido por un corto lapso de tiempo, unos 10 segundos a lo mucho, suficiente para que arranque la página"

"Pero ¿y si muere al instante?"

"No morirá por dos razones, una es una guardiana y dos, el demonio no permitiría que eso pasase, así que date prisa, una vez que lo hagas retirare la habilidad y dispondrás de 10 segundos para hacerlo, es tu única oportunidad"

Tara aun dudosa, miro su daga en la mano derecha ella no quería lastimar a alguien inocente, pero por lo que ella había leído, estaba sufriendo bastante y debía ella quitar ese sufrimiento de su vida y dejar que su alma descansase, cerró los ojos, apretó el mango de su daga y se la clavó en un costado profundamente, Irvin chasqueo los dedos y Rena había vuelto en sí, apretando la herida en su costado Tara estaba a punto de socorrerla.

Dame el diario deprisa! Lo escuche todo, por favor hazlo rápido… (No, ¡no te dejare que te separes!) por favor, antes de que sea tarde…"

Tara saco el diario y se lo dio en las manos a Rena, quien luchaba internamente contra el demonio que la poseía mientras abría el diario y encontraba la página donde había escrito *Deseo Poder* arranco la página de un solo movimiento, dejando escapar un grito desgarrador y un humo negro salía despedido de su cuerpo, una sombra negra de ojos rojos que asemejaba el cuerpo de Rena había salido de su interior.

Malditos! Los matare a los tres, ¡LOS MATARE!"

El demonio ataco a Tara primero, ya que era la más débil en ese momento, cuando estaba a punto de alcanzarla, el demonio comenzó a retorcerse de dolor, tapando sus orejas, Tara vio a Irvin quien tenía sus manos juntas recitando unas palabras.

"Porque la paga del pecado es muerte, si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad, todos nosotros, como ovejas, nos hemos ido por mal camino, cada cual se apartó por su camino, por lo tanto, como escogido de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia, aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo, tu vara y tu cayado me infundirán aliento"

"Agh! Silencio… ¡SILENCIO! ¡NO LO SOPORTO!"

"Que la luz sagrada purifique tu espíritu, y el martillo de los herejes se cierne sobre ti para condenarte por tus pecados vil demonio, regresa al abismo oscuro de dónde has salido, tu tiempo entre los mortales se ha terminado"

El demonio se retorcía de desesperación y agonía, mientras Irvin levanto su espada la cual comenzó a emitir un brillo blanco y de la misma salió una bola de luz, parecía ser energía sagrada la cual golpeo al demonio quien gritaba y chillaba agudamente mientras líneas de luz lo atravesaban desde adentro, el demonio dio un último grito para después desaparecer sin dejar rastro alguno.

Irvin hizo una señal en forma de cruz y se hinco poniendo su rodilla izquierda en el suelo haciendo una reverencia, acto seguido se levantó y comenzó a recitar otro hechizo, envolviendo a Tara en una cálida y brillante luz, las heridas que tenía ella después de la batalla habían desaparecido.

"Vaya, no solo haces exorcismos, también puedes curar ¿eh? No eres tan inútil después de todo"

"Eh…gracias, supongo…"

"Y que sucederá con Rena? Volverá a ser la misma ¿o…?"

"Me temo que no, el tiempo de ella debió terminar hace bastante, solo que el demonio la mantenía cautiva aun en este mundo, cuando despierte recordara todo lo que ella hizo, bien mi trabajo aquí término"

"Un segundo, ¿qué haces tú aquí por cierto?

"Eh…Ehh…había escuchado de un Diario Demoniaco que había por aquí cerca, pero no sabía exactamente donde, así que estuve siguiéndote todo el rato…excepto hace unas horas me quedé dormido bajo un árbol Jeje"

La peli rubia enojada, sujeto de la camisa a Irvin, cerrando su puño listo para golpearlo, en eso Rena comenzó a despertar y ella al darse cuenta soltó a Irvin dirigiéndose inmediatamente con ella.

"Rena, ¿estás bien?"

"¿Tara? Ehh…mi cabeza me duele… ¿dónde está el demonio?"

"Desapareció, fue exterminado por él y- "

Tara apunto hacia donde se encontraba Irvin, sin embargo, el ya no estaba, se había escapado nuevamente, Tara al darse cuenta volvió a gritar y maldecirlo por haber sido tan cobarde nuevamente y no esperar a recibir el castigo que ella tenía preparado para él.

"Perdón… he hecho daño a tanta gente… todo por mi deseo de codicia…soy una estúpida…"

"No te sientas mal, alguna vez todos somos así, incluso yo, yo soy muy codiciosa cuando se trata de comida, que nadie se acerque a mi territorio o le ¡corto las extremidades!"

"Jajá…ya veo… pero, aun así, arrebate la vida de mucha gente inocente…"

"Esa no eras tú, era el demonio usando tu cuerpo, así que no tienes nada de que sentirte mal, aunque yo la verdad no hice gran cosa, casi muero de hecho, quien nos salvo fue Irvin, solo que el infeliz escapo de nuevo"

"¿Irvin? Te refieres al templario apodado ¿mano derecha de dios?"

"No sé si lo apoden así, pero de que es templario lo es, ¿que acaso lo conoces?

"Si, obvio, el formaba parte de los primeros guardianes hace 100 años, él y Zaeri eran los más fuertes en aquel entonces, pero es imposible que el siga por aquí, desapareció hace 98 años justo después de que yo abandone el grupo"

Tara abrió los ojos de par en par al escuchar sus palabras, quien había estado con ella tanto en el bosque como hace unos instantes, fue uno de los primeros guardianes, y ahora había hecho acto de presencia nuevamente, aunque no era únicamente con Tara donde había aparecido.

"Entonces… fuimos rescatadas por un… ¿Ángel?"

"Se podría decir que si… agh… me siento débil…pero es normal…el demonio me robo demasiada energía y hace tiempo que yo ya no debería estar aquí… Tara hazme un favor…"

"Cualquier cosa, excepto casarme"

"Quiero que destruyas el Diario…y te quedes con mis armas, es un regalo para compensarte lo mal que te he hecho pasar todo el rato… por favor promételo"

"Bien… lo haré"

Rena se levantó con las pocas fuerzas que le quedaban, sin embargo, no pudo resistir lo suficiente y cayó de espaldas apoyándose sobre la pared que había detrás de ella.

Tara sujeta su mano cubriéndola con las suyas, ambas cerraron sus ojos y se despidieron, en ese instante Tara dejo de sentir el tacto de la mano de Rena, abrió los ojos y había desaparecido.

La peli rubia dirigió su mirada hacia las dagas que desprendían el aura oscura brillante, las tomo y las guardo en sus fundas que estaban detrás de ella, dio media vuelta para salir de las celdas subterráneas, subió por las escaleras, las mismas que uso para bajar cuando llego a la habitación que estaba intacta, la vio toda diferente, ahora la misma estaba destruida, la cama partida a la mitad, los muebles podridos, el espejo roto, todo estaba fuera de lugar y destruido.

"Parece ser que, al liberar su alma, todo volvió a la normalidad por aquí…"

Salió de la habitación, y de un salto bajo al vestíbulo para salir de la fortaleza, una vez afuera, volvió a tomar el diario de Rena, lo abrió por última vez y vio una nueva fecha con un nuevo escrito en el.

Ultima Nota: 11 de abril Año 2025.

Libertad al fin, Gracias Tara e Irvin.

"Oh bueno, supongo que quedarme con esta única página no estará mal…"

La peli rubia arranco la página, la doblo y se la guardo en uno de sus bolsillos, acto seguido lanzo el diario por los aires y usando sus nuevas armas, lo corto en miles de pedazos que fueron llevados por el viento, ella vio cómo se los llevaba y escucho un susurro en el mismo.

"Gracias…"

"Ja, gracias a ti por estas hermosas armas, ahora podre mutilar y degollar el doble, ¡que emoción! En fin, es hora de buscar a Alan, quiero presumirle estas nuevas bellezas, se morirá de celos jojoto"

Praderas de Oro.

"Y eso es todo lo que sucedió, así fue como conseguí las dagas y por qué al ver a la mesera me sentí algo nostálgica"

"Y tu esperas, ¿que yo me crea eso? ¿Dónde está la prueba?"

Tara se levantó y le puso la hoja que había arrancado del diario en su cara de un golpe, Alan la sujeto y la vio, al verla supo que esa letra no era de Tara, y la hoja parecía algo vieja.

"Bueno, supongo que esto basta para mí, pero espera… quieres decir que Irvin…tiene más de ¡¿100 años?!"

"¿Acaso también le conociste?"

"Si, de no haber sido por él, ahora mismo quizás estaría gritando ouch bajo ese arsenal abandonado, es extraño…"

"Extraño o no… ya me regreso el hambre así que…a devorar"

Tara comenzó a comer todo lo que le habían servido sin piedad alguna, salpicando comida de un lado a otro, parecía una bestia que no había comido en mucho tiempo, la gente a su alrededor estaba asustada de ver su forma de comer, en cuanto a Alan, se veía más tranquilo ya que su antigua compañera había vuelto.

Alan vio hacia detrás de Tara, y vio a una chica con la descripción de Tara, la misma le dio una sonrisa y se despidió de ellos mientras se dirigía al bosque caminando.

"Bien, voy a creer en tu historia, sé que nunca mentirías al respecto y…esa chica te manda saludos"

La peli rubia volteo hacia atrás pero ya no había nadie, le lanzo una mirada fulminante a Alan por haber interrumpido su comida, todo había terminado bien para ambos, o al menos eso es lo que ellos querían creer, algo más siniestro asechaba desde las sombras, vigilando a todos y cada uno de ellos, esperando el momento para hacer acto de presencia y llevar a cabo su plan, pero ¿quién será?


¡Bueno mi gente, aquí se termina otro capítulo de esta historia complementaria, espero y les guste que la verdad me llevo tiempecito el terminarla ya que no me gustaba como quedaba, pero estoy satisfecho con esta, espero les guste y nos estamos leyendo pronto!