Disclaimer: Todo lo reconocible de Harry Potter es de JotaKá.
Advertencias: Lemon, smut, limón, sexo, como queráis llamarlo.
Dedicado a MrsDarfoy que sigue siendo una morosa de reviews.
Anécdotas de un romance
F de Follar.
Era sucio, obsceno, probablemente la cosa más guarra que hiciera en su vida, pero no podía parar. No cuando Sirius lo estaba mirando desde arriba, con sus ojos oscurecidos por el placer y su boca abierta soltando jadeos roncos. Imposible parar cuando estaban completamente desnudos en una de las duchas del vestuario de Gryffindor y el calor que desprendían sus cuerpos no podía compararse con el del agua que caía sobre ellos.
Se sacó de la boca el miembro de Sirius, ignorando el sonido parecido a un «pop» que sonó cuando se separó. Bombeó la polla de Black con lentitud, observando sus ojos turbios y la mueca desesperada de su rostro.
—Lunático —jadeó el otro hombre y Lupin sonrió—. M-más rápido.
—¿Más rápido? —preguntó y redujo incluso más el ritmo—. Me parece que ya vamos lo suficientemente rápido.
«Hijo de puta», pensó Sirius, pero no dijo nada.
Aquellos que pensaban que Remus era un chico tranquilo y amable no tenían ni puta idea de la persona que había debajo de esa fachada. Sin embargo, Sirius sí que lo sabía. Claro que lo sabía. Porque ese chico bueno era el mismo que ahora estaba arrodillado frente a él, con las mejillas rojas, completamente mojado y los labios hinchados después de haberse metido su polla en la boca. Era el bastardo que no lo dejaba alcanzar el orgasmo y que se dedicaba a toquetearlo con una obscenidad que haría desmayar hasta al humano más pervertido.
—Joder Lupin, deja que me corra —exigió Sirius y el otro estudiante sonrió.
—¿Quieres correrte, Black? ¿Quieres correrte en mi mano o quieres hacerlo en mi boca? —murmuró y sus palabras sonaron tan eróticas que Sirius sintió un tirón en su polla—. ¿Qué dices? ¿Cuál eliges?
Black tuvo la agilidad de mover una de sus manos y presionarla en la parte de atrás de la cabeza de Lupin, empujándolo contra su pene y sonriendo al ver los labios del hombre chocar contra la piel de su miembro.
—Ya sabes qué quiero —susurró con voz ronca y la sonrisa volvió a aparecer en el rostro contrario.
Remus volvió a llevarse el pene de Sirius a la boca, tratando de tragar todo lo que podía sin ahogarse y maldiciendo mentalmente al pelinegro por ser tan grande y grueso. Movió su cabeza con lentitud al principio hasta que sintió la mano de Sirius en su cabeza una vez más, comenzando a marcar el ritmo que quería que llevase.
Dejó que el chico controlase el momento, una de sus manos atendiendo su propio pene mientras seguía chupando el miembro ajeno. Remus no tardó mucho en sentir la tensión en su cuerpo y en el de Sirius, anticipando el orgasmo de ambos. Aumentó la velocidad tanto en su mano como en su vaivén en la polla de Sirius, precipitándolos a ambos al éxtasis en cuestión de minutos.
Remus se separó con un chasquido y se relamió los labios tras tragar todo el semen de Sirius. Black jadeó sonoramente ante la imagen y, con la misma mano que había mantenido en la cabeza de Lupin, empujó a Remus para que se levantase y pudieran besarse.
Juntaron sus bocas con rapidez, comenzando un beso lujurioso donde trataban de dominar al otro; sus cuerpos recuperándose con una rapidez sorprendente, listos para una nueva ronda. Se separaron por la falta de aire, pero juntaron sus frentes y respiraron sobre los labios del otro.
—Date la vuelta —susurró Black y Remus acató la orden de inmediato.
Sirius movió las manos para hacer un accio sin varita y así poder atraer el lubricante que estaba perdido en uno de los bolsillos del pantalón de Black. Cuando el bote estuvo en su mano, el chico lo destapó y vertió una generosa cantidad en su mano.
Remus primero sintió un dedo bordeando su entrada antes de que finalmente se comenzará abrir paso en él, con una velocidad calculada y dándole tiempo suficiente para acostumbrarse al intruso. A los pocos minutos, cuando Lupin ya se encontraba gimiendo, Sirius enterró un segundo dedo comenzando a moverlo junto al otro en forma de tijeras para dilatar al chico, y cuando sintió que el interior de Remus ya estaba más suelto introdujo un tercer dedo.
Comenzó a mover los tres dedos con rapidez, escuchando los gruñidos y jadeos de Lupin mientras arrastraba los dígitos en su interior. Con una sonrisa petulante, Sirius dobló los dedos en el ángulo correcto para golpear la próstata del hombre, escuchándolo gemir con fuerza y sintiendo como se empujaba en busca de más contacto.
—No desesperes, Lupin.
Sirius retiró los dedos del interior caliente de Remus y tras dar un par de sacudidas a su pene comenzó a penetrar al chico; sus manos sosteniendo las contrarias sobre su cabeza para que no pudiese moverse. Remus jadeó con fuerza y su cuerpo se tensó por la mezcla de placer y dolor que lo inundaba; Black esperó pacientemente a que el otro se acostumbrara a la intromisión antes de comenzar a moverse.
Remus tiró de su cuerpo hacia atrás cuando se acostumbró a la sensación e jadeó al sentir la deliciosa fricción. Black entendió la indirecta y comenzó a moverse, suavemente al principio y más rápido después, embistiendo en el interior de Lupin con fuerza y gruñendo al ver la espalda arqueada del chico y escuchando los roncos gemidos que escapaban del hombre lobo.
—Joder —murmuró Sirius.
Cambió el ángulo de sus embestidas, colocando las piernas de Lupin a su placer y sonriendo cuando escuchó a Remus gemir con fuerza en el momento en el que su polla encontró su próstata. Dirigió todas las estocadas a ese punto, amando ver como el otro hombre se deshacía en gemidos roncos y sacudidas de su cuerpo.
El orgasmo se fue construyendo en ambos con pasos agigantados; de alguna forma Sirius bajó una de sus manos hasta el miembro desatendido de Remus y comenzó a masturbarlo con rapidez sintiendo la tensión en el cuerpo contrario cuando el clímax golpeó a Lupin.
El apretón sobre su polla, el jadeo de Sirius recitando su nombre y sus propias ganas de correrse catapultaron a Black rápidamente al orgasmo, llegando hasta él pocos minutos después que Remus y jadeando el nombre de este mientras se corría.
Salió de Remus con un sonido obsceno y una sonrisa satisfecha. Sus músculos estaban completamente relajados después del reciente orgasmo y la vista de Remus, completamente destrozado tras el sexo, era una imagen que no quería olvidar.
—Te dije que las duchas del vestidor están para usarse, Lupin.
—No soy parte del equipo, Black —replicó el otro y se giró con una sonrisa, apoyándose en la pared mientras trataba de recuperar la fuerza en sus piernas—. Y tengo entendido que estas duchas son para uso exclusivo de los jugadores.
—Eres prefecto, Lunático, y eso es excusa suficiente para que puedas entrar aquí —susurró el otro y lo atrajo para darle un beso, mucho más calmado y suave que los que habían intercambiado desde que pisaron ese lugar.
—Eres idiota.
—Sí, bueno, pues este idiota te acaba de dar el mejor orgasmo de tu vida.
Las risas de ambos resonaron por todo el vestuario antes de que uniesen sus labios en otro beso, ignorando el cansancio que sentían y el agua que todavía caía sobre ellos.
