Disclaimer: Todo lo reconocible de Harry Potter es de JotaKá.
Dedicado a MrsDarfoy que sigue siendo una morosa de reviews.
Anécdotas de un romance
O de Otoño.
Sirius nació en la estación del cambio. Cuando los árboles perdían sus hojas y sus colores, el paisaje se teñía de gris y el frío comenzaba a calar en los huesos de los viandantes. Sus cumpleaños siempre habían sido fiestas llenas de gente que no conocía, bromas que no entendía y risas falsas que no compartía. Personas que sus padres invitaban todos los años para dar esa imagen de buena familia que tanto adoraban.
Él siempre había odiado celebrar tal fecha y no cambió mucho cuando entró en Hogwarts. Sus amigos no se enteraron de su cumpleaños hasta que llegó y una chica de Slytherin se acercó a felicitarlo tendiéndole una caja de chocolates. Sirius, con la poca amabilidad que le caracterizaba a esa edad, aceptó el regalo con una sonrisa forzada y en cuanto la estudiante desapareció le dio la caja a Peter.
James había sido especialmente pesado con el tema de su cumpleaños, pero cuando llegó el cuarto año y Sirius seguía igual de reticente con la idea de hacer algún tipo de celebración para el tres de noviembre todos terminaron desistiendo en su idea de hacer que Black aceptase festejar su cumpleaños. Sin embargo eso cambió cuando en su cumpleaños número dieciséis un Remus algo borracho a causa del whisky de fuego le plantó un beso torpe y descoordinado antes de dejar caer su cabeza en su regazo y quedarse dormido.
El gesto había tomado desprevenido a Sirius, descolocándolo en cuanto sintió los labios de Remus abordando los suyos y anonadándolo aún más cuando vio a su amigo acomodarse sobre sus piernas para quedarse dormido a los pocos segundos como si no acabase de besarle. Y aunque su idea inicial fue dejar ese acontecimiento pasar como si nunca hubiese sucedido, la mañana siguiente cuando Remus preguntó sobre la noche anterior Sirius decidió que debía recordarle esa última parte descubriendo dos cosas: el Remus sobrio besaba igual de torpe que el borracho y quizá celebrar los cumpleaños no fuese tan malo si se iba a llevar ese tipo de sorpresas.
