Antes que nada quiero agradecer a MustafaStefanie por sus reviews y sus gritos de Fangirl ¡mil gracias!, así como tambiéna los anónimosque me han dejado un par de comentarios. De verdad mil gracias. A todos los que han leído la historia pero no comentan también ¡gracias!. Por sus comentarios y apoyo, trataré de publicar seguido, ya tengo escrito hasta el capítulo 12, pero no quiero subir todo y después dejarlo mucho tiempo sin actualizar. Como puse en la categoría esto es un humor/drama, vendrán capítulos divertidos, tristes, de reflexiones... espero les siga gustando la historia. Les pido un poco de paciencia, yo misma he notado que a veces no aparecen las líneas para dividir las partes de la historia... soy nueva en esto y estoy tratando de corregir esas fallas.

Y otra vez, tengo que recordar que HP no me pertenece... aún... Sólo puedo jugar con los personajes en mi cabeza y les comparto mis locuras sin fines de lucro.

CAPITULO SEIS

¿QUIEN ERA ELLA?

Theodore estaba bebiendo una copa de licor recostado en su cama mientras recordaba esa noche cuando la conoció, tenía el antifaz que le había dejado a un costado en su cama, ya había pasado más de una semana desde esa noche y no dejaba de pensar en ella. Rememoraba cada movimiento de su baile, sus palabras al oído, las curvas de su cuerpo envuelto en esos trajes de fantasía pero sobre todo su aroma. Si algo caracterizaba a Theodore Nott era su fijación con los aromas. Lo podían conquistar o repeler con ellos. Esa era una de las claves para conquistarlo, pero no cualquier perfume podía embrutecerlo como lo había logrado el aroma de esa chica, el aroma de su Moon.

Porque sí, ahora así la llamaba, su Moon. Era de él desde que ella le dio esa primera caricia, o así lo sentía.

Había ido cada noche desde entonces al Mystic Club con la esperanza de verla nuevamente pero no había tenido suerte, después del fiasco que fue tratar de hablar con ella esa noche deseaba tener la oportunidad de hablar con ella. Finalmente sobornó a una mesera para tener información. La mesera le dijo que no esperaban pronto una presentación de ellas porque se decía en los camerinos de las bailarinas que las tres se habían ido con Al el dueño del bar a un evento internacional de pole dance. Y que no volverían en al menos 2 semanas más de ese viaje.

Dos semanas más sin verla, unas horas bastaron para dejarlo sufriendo por su ahora añorada bailarina.

Volvió a recordar ese momento en la oscuridad cuando le dejó la máscara, como las manos de su chica acunaron su cara y le dio un tierno beso en la comisura de los labios, no se había ella atrevido a besarlo en la boca y en cierta forma lo agradecía, le pareció más intimo el beso que le dio que el que le hubiese robado de los labios. Fue dulce, tierno y al mismo tiempo demasiado erótico, le gustó esa mezcla de inocencia y atrevimiento de la chica. Y su voz susurrándole ese "Hasta pronto Theodore". ¡Sabía su nombre por Merlín! Nunca le había parecido tan candente la forma en que una mujer decía su nombre como hasta ese momento. Y él no conocía el de ella, por más que trato de pagar a las meseras y bailarinas por saber el verdadero nombre de la chica, todas decían lo mismo: Moon. ¿Quién era Moon?

Dejó la copa en la mesa de noche y volvió a tomar el antifaz, lo olió, aun tenía tenuemente ese aroma a manzana y poniéndolo en la almohada de al lado se durmió esperando soñar con su chica.

Blaise y Draco no andaban muy lejos de la misma situación que su amigo, pero no eran tan "románticos" como él.

Blaise era más del tipo caliente, deseaba a esa pelirroja, contadas mujeres en su vida habían tenido la habilidad de encenderlo así. Y él sabía muy bien de lo que hablaba, por su cama habían desfilado decenas de féminas y solo algunas, le sobraban dedos de la mano para contarlas, lograban excitarlo así, deseaba volver a verla y poseerla. Y que fuera solo suya… suya y de nadie más. ¿Pero quién era ella?

Draco tenía un serio problema, esa rubia le recordaba algo, pero no sabía que, era una sensación de familiaridad, pero no en el sentido de ver una hermana o buena amiga, no, sabía que algo le recordaba, pero no entendía ¿qué era?, no se había sentido así de celoso y ansioso desde… desde que era un adolescente… Desde ese baile de Navidad… Ese maldito baile en el cual se la pasó celoso por no llevar él del brazo a la chica que lo había dejado sorprendido.

Pero esa chica era castaña, no rubia como esta. Pero había algo tan similar entre ambas que no sabía ¿Qué era?, sólo que deseaba volver a verla y no solo eso, deseaba más de ella, no solo un beso inocente en la nariz, esa que le había roto la castaña, no la rubia. Acompañó a Theo cada noche a buscarlas, todo fue infructuoso. Tendrían que esperar y tal vez al volver a verla descubriera que era esa sensación en su pecho. ¿Quién era Star y porque sentía eso?

FLASHBACK

Como ninguno de los tres reaccionaba, las mismas bailarinas que los empujaron al escenario los sacaron igualmente a empujones, después vino el caos.

Muchos de los asistentes del lugar se acercaron a Theo ofreciéndole grandes sumas de dinero muggle por el antifaz, la reacción de los otros hombres era de celos, algunos trataron con dinero, otros de plano por la fuerza. Draco y Blaise cubrieron a Theo de los ataques, sabían que no podían usar magia porque estaba el mismísimo jefe de Aurores presente, el cual trató de ayudar a contener a los hombres... Bueno, intentó contener a Rolf que también quería el antifaz. Fue Al y su gente de seguridad los que terminaron sacando a los agresores y no de muy buenas maneras.

Una vez calmados un poco los ánimos Theo trató de llegar al área de camerinos, quería hablar con ella, con su Moon. Unos grandes agentes de seguridad le impidieron el paso. Trató de sobornarlos pero fue imposible, Al vio todo y con una seña ya convenida con los agentes hizo que se "distrajeran" un momento. Theo pensando que era afortunado, se coló en el lugar seguido de sus dos amigos.

Abrió y cerró varias puertas y tuvo que ir dando disculpas cuando sorprendía a otras bailarinas en sus cambios de vestuario, ¿cómo era posible que ese lugar fuera tan grande y no la encontrara?

Finalmente abrió una puerta y supo que era el lugar correcto, sobre un tocador descansaba un de los antifaces usados por otra de las integrantes de la Triada, estaban los trajes colgados del primer show, pero no estaban ellas. Los tres entraron y revisaron el lugar a ver si estaban en un baño que había al fondo, en el pequeño closet, pero nada, no había rastro de ellas.

-Demasiado tarde caballeros- los sorprendió la voz de Al detrás de ellos, se volvieron a verlo – se fueron por la puerta trasera cuando empezó la trifulca. Así que por favor acompáñenme de vuelta al área pública, ya bastante desorden hicieron entrando así a esta zona, evítenme el prohibirles la entrada de nuevo a mi club- Draco y Blaise fueron los primeros en salir, Theo se resistía, miraba a su alrededor – Moon nunca había hecho algo así, de bailarle a alguien en particular o besarlo por lo que veo en tu mejilla o ¿debería decir boca?, y más me sorprendió que te dejara su más preciado antifaz, ella misma lo hizo, cuídalo- Le dijo un muy serio Al.

Theo se sorprendió con las palabras y miró de nuevo con mayor adoración el pequeño objeto que tenía en sus manos –Ah! Y ese de ahí es su tocador, a veces deja olvidado su perfume, es algo distraída- Al no era tonto, aún sin magia tenía otros dones y supo que Theo tenía esa manía con el olor desde que lo tuvo enfrente y olió las bebidas antes de probarlas, salió de la habitación dejándolo un momento solo y sí, justo donde dijo había un pequeño frasco en forma de manzana de cristal, un perfume muggle, lo olió pero algo faltaba para la ecuación perfecta y lo supo, faltaba el aroma de su piel. Suspiró derrotado y salió de ahí.

FIN DEL FLASHBACK

En otro punto de Londres Mágico, en su oficina del ministerio, el jefe de Aurores se encontraba enfrascado trabajando en medio de una investigación a esas horas de la noche. Pero no se trataba precisamente de una que tuviese que ver con mortífagos o criminales. Estaba investigando cierto Club, sus dueños, sus trabajadores, sus recibos de compras de bebidas, todo lo que pudo conseguir sobre el Mystic Club usando sus contactos en el gobierno muggle estaba sobre su escritorio, pero… no sabía ¿qué hacer?… había decenas de nombres de bailarinas pero no sabía cual pudiese ser el de la pelirroja.

Sabía que la conocía, de primer momento pensó en Ginny, pero era imposible que fuera ella, sus mismos hermanos lo dijeron, Ginny nunca bailaría así, aunque algo en su cuerpo lo hacía pensar lo contrario, él había recorrido muchas veces el cuerpo de Ginny, lo conocía a la perfección, era suave, con algunas curvas, algo musculoso por su trabajo como cazadora pero nada que ver con el esculpido cuerpo de esta otra chica, y esas piernas tan fuertes, dudaba que Ginevra Weasley tuviera esa fuerza y destreza para moverse de la manera que lo hizo Sun y esa aura sensual que la envolvía, transformando sus movimientos en algo casi felino, suaves y elegantes.

Pero nada, no encontraba nada que lo llevara a saber algo de ella, no podía usar su cargo como auror en el mundo muggle para imponerse al dueño del local y hacer que la trajeran a su presencia… Y no es porque no lo hubiera querido, de hecho lo había intentado valiéndose de que eran squibs los dueños y lo único que sacó fueron gritos por parte de una señora llamada Kate corriéndolo e insultando hasta a su más remoto familiar desconocido. Pocas veces había escuchado maldecir tanto a una persona, hasta aprendió nuevos insultos, sonrió ante ese recuerdo.

Y había más cosas que lo desconcertaban, en el momento no había tomado nota de ellas debido a los tragos encima y la excitación, pero ella había tocado justo su cicatriz al momento de cantarle ese fragmento de canción donde mencionaban una, y recordó una de las peleas con Ginny donde ella le decía que esa cicatriz no solo le había atado a Voldemort sino a todo su maldito séquito de por vida y él lo permitía, dejando su vida de lado y a ella también. Esas miradas que le lanzó de nuevo lo hacían pensar en su novia de tantos años, pero eran otro color de ojos, no había pecas, no era Ginny y al mismo tiempo sentía que era ella. Se estaba volviendo loco.

Con Ron había averiguado que Ginny se había ido de campamento con su equipo antes de comenzar la temporada oficial de partidos, por lo que no estaba en la ciudad, así que era otro punto en contra a su suposición de que era ella. Decidió dejar todo por ese día y salió rumbo a su casa pensando: ¿Y si fuera ella?

Ron se había mudado a vivir con Lavander casi de inmediato después de dejar a Hermione, no porque la quisiera con locura, de haber sido así se hubiera casado con ella, sino más por comodidad, tenía a la perfecta mujercita que lo mimaba y consentía todo lo que él deseaba, no había discusiones como con la castaña, ni trataba de llevar Lavander la batuta en la casa, era casi como si fuera el amo y señor y la otra solo su esclava, pero... No era feliz.

En el fondo extrañaba las peleas con Mione, esas reconciliaciones tan candentes que tenían, ese fuego cuando estaban juntos, hasta su pelo enmarañado después de tener sexo con ella lo extrañaba. Ron gustaba de las mujeres y esa fue su perdición con Hermione, ella quería exclusividad y Ron no se la pudo dar. Y ahora tenía una nueva fijación, una rubia, no como la que dormía en ese momento a su lado, sino una mucho más ardiente, una que se atrevió a mirarlo a los ojos, cantarle al oído con una rabia que le hizo temblar y temer, una que prefirió antes besar a Neville y al maldito hurón que a él que también la estaba viendo.

La volvería a ver y entonces sí, la tendría, después de todo pocas mujeres se habían resistido al héroe de guerra, la haría pagar por esa humillación y luego volvería con su sosa Lavander a seguir su vida tranquila, sí, eso haría. Solo necesitaba saber ¿Quién era ella?

Algo similar pasaba con Rolf, estaba acostado junto a la que en unos días sería su mujer para toda la vida y llevaba a su hijo en el vientre, y aun junto de ella solo podía pensar en la pelinegra de la otra noche, por un momento unas sonrisas de ella le hizo evocar a Luna Lovegood, pero no, Luna era demasiado buena como para ser tan descarada de coquetear con varios hombres a la vez. No tenía esa picardía en la sonrisa que tenía esa bailarina… ¿Quién era ella?.

¿Y porque estaba pensando en su ex cuando él fue el que la dejo y estaba a punto de casarse con la prima de esa loca rubia soñadora? Porque, tal vez, si Luna hubiera sido un poco más como esa bailarina nunca la hubiera dejado, la llegó a amar, pero se le acabó rápido el interés, o tal vez no era amor. Necesitaba una mujer más interesante, pero no más inteligente que él, le gustó como Anne no importando que era prima de Luna lo sedujo, se sintió importante y eso era su pecado: el egocentrismo. Anne lo sabía y lo usó para atraerlo a su lado, lo hizo sentir importante y dejar a su loca prima por ella.

-Luna….- dijo su nombre mirando el techo de la habitación antes de apagar la luz.