Espero les esté gustando la historia, vienen algunos capítulos con algo de drama, ojalá sean de su agrado, este no es uno de ellos, pero ojalá lo disfruten. Y aún no logro comprar los derechos de Harry Potter, seguiré jugando con ellos solamente, sin dejar de tener en claro que son propiedad de J.K. Rowling.

CAPITULO 12

DE HURONES BIPOLARES Y CABALLEROS DE BRILLANTE ARMADURA.

-Debo haber hecho algo muy bien para tener "el honor" de que visites dos días seguidos mi oficina- Dijo Mione al entrar a su oficina y encontrarse al mismísimo Draco Malfoy sentado en su silla detrás del escritorio.

Se quedó parada junto a la puerta viendo como Malfoy con toda la elegancia que lo caracterizaba se levantaba de su silla –Yo sé que es un honor estar en mi presencia, y si, hiciste algo muy bien-

-¿Ah sí? ¿Y que hice tan bien para merecer tal honor?- le cuestionó la castaña. Malfoy se acercó a ella lentamente y cuando estaba a centímetros de ella le dijo –Eso es un secreto-. La miró fijamente, Mione nunca lo había tenido tan cerca, bueno, siendo ella y no Star, pudo ver sus ojos gris plata y sus finos labios, ¡rayos! de verdad son apetecibles pensó, nunca se había puesto a verlos con otros ojos y Ginny tenía razón era un hombre muy atractivo. ¡Demonios! ¿Cómo puedo pensar que es atractivo este hurón? De verdad he pasado mucho tiempo sin una pareja.

-Malfoy, hay algo llamado espacio personal y tu estas invadiendo el mío, así que ¿puedes por favor alejarte y dejarme pasar a mi escritorio?- le dijo con toda la calma que pudo, no quería dejar ver lo nerviosa que la estaba poniendo su cercanía.

-Draco, mi nombre es Draco y preferiría que así me llamaras, seremos pareja el viernes y creo que sería mejor que te acostumbres a mi nombre, sería extraño que me llames Malfoy en la cena- le dijo haciéndose a un lado, solo lo suficiente para dejarla pasar. Hermione intentó pasar lo más alejada del cuerpo de ese rubio, pero tuvo la mala fortuna de tropezar con la pata de un mueble que estaba ahí, iba a caer, cuando fue sostenida por los brazos del rubio que la atrajo hacia él -Cuidado, no te vayas a lastimar- le dijo casi en su oído.

La tenía en sus brazos por primera vez y no tenía ganas de soltarla, sintió el suave perfume que se desprendía de sus cabellos, la breve cintura de ella, sabía cómo era su cuerpo al usar otras ropas que no fueran esa fea túnica del Ministerio. Hermione se recuperó del susto de caerse y fue consciente de la forma en que la sujetaba el rubio, más pegada al cuerpo de él que lo estrictamente necesario para detenerla. Se sintió algo incomoda por la cercanía –Gracias Draco, ahora ¿puedes soltarme por favor?-.

Muy a su pesar Draco la soltó y ella se movió rápidamente hacia su silla. Tomó asiento y le hizo una indicación al hurón para invitarlo a sentarse frente a ella.

-Entonces me puedes decir ¿a qué se debe este honor?- le dijo mirándolo a los ojos. Necesitaba aparentar seguridad aunque por dentro estaba hecha un lío.

-Leí que tienes un juicio el jueves, las van a enjuiciar por lo sucedido en el partido- Hermione asintió con la cabeza y Draco continuó –Como representante de los orfanatos vengo a poner a tus órdenes a todos nuestros abogados para su defensa- si a Hermione le había sorprendido la invitación a cenar del día anterior esto de verdad la dejó sin habla ¿Draco Malfoy le ofrecía ayuda para salir del problema? ¿Acaso el mundo se va a acabar?

-¿No vas a decir nada?- le preguntó después de esperar un momento y no notar que la castaña fuese a decir nada. –Perdón, es que de verdad estoy sorprendida ¿De verdad me estas ofreciendo ayuda para salir bien librada de esta situación? –

-Si- fue la respuesta de la serpiente, Draco la miraba tan fijamente que se le hacía difícil hilar las ideas en su mente.

-Hermione ¿vas a decir algo o te vas a quedar pensando todo el día?- El comentario hizo que la castaña saliera de su estupor.

-Malf… Perdón, Draco te agradezco tu intención de ofrecernos tus abogados, pero ya está todo solucionado, yo misma seré nuestra defensa- le contesto mirándolo tan fijamente como él a ella.

-Te van a hacer pedazos, no sabes en lo que te estas metiendo, acepta la ayuda, no seas orgullosa- le dijo regañándola. En sus ojos se notaba una furia que estaba creciendo.

Antes de que la serpiente se ponga más enojada tengo que calmarlo pensó Hermione. –Draco, no es orgullo, aprecio sinceramente tú ayuda, pero te juro que todo está resuelto, no va a pasar nada- Draco se puso de pie y avanzó hacia la Leona la que por miedo a la extraña reacción de la Serpiente se levantó de su silla y caminó hacia atrás hasta topar con pared, donde la acorraló.

-¿Prefieres pudrirte en Azkaban a aceptar mi ayuda? ¿Tanto te molesta mi ofrecimiento?- Le dijo con rabia contenida mientras se acercaba más y más.

Hermione decidió no dejarse y sacar las garras, se plantó firme frente a él para contestarle –No, no me molesta tu ofrecimiento, ni planeo pudrirme en Azkaban. Te estoy diciendo la verdad, ya todo está solucionado y de verdad aprecio, valoro y agradezco tu oferta y te puedo jurar que si no estuviese tan segura de lo que digo la aceptaría, no por mí sino por mis amigos- Se miraron fijamente, castaño contra gris, pudo ver como poco a poco iba bajando el enojo en los ojos de su ex-compañero, pero no se alejaba de ella sino que se acercaba más.

Draco puso sus manos en la pared a los costados del cuerpo de ella, y para total desconcierto de la castaña apoyó su frente en el hombro de ella. – Prométeme que todo va a estar bien- le escuchó decir en un susurro.

-Sí, todo estará bien, te lo prometo- la voz de Hermione apenas fue audible, lo suficiente para que él la escuchara. Draco levantó el rostro y sin decir nada asaltó los labios de ella pegando su cuerpo al de ella y este a la pared. Sujetando con ambas manos la cara de la castaña no fue un beso tierno, fue un beso desesperado, uno que le trasmitía tanto la rabia como el miedo y desesperación del rubio. Nunca la habían besado así, fue tan sorprendente que antes de darse cuenta estaba correspondiendo al beso de la misma manera, disfrutando del sabor a menta de la Serpiente. Tal vez todo el estrés que le había generado la situación le estaba llevando a tener ese comportamiento, no lo sabía, pero… Por Merlín, Morgana y todos los magos… ¡Qué bien besaba ese rubio!

Y así como inició terminó, Draco repentinamente se alejó de ella y caminó hacia la salida –Te veré el jueves y más te vale que todo salga bien, o te juro que te visitaré en Azkaban todos los días para hacerte más miserable tu estancia ahí- se giró para verla aún pegada a la pared con los labios rojos e hinchados y sumamente desconcertada por el beso que habían compartido, le guiñó un ojo y finalmente salió cerrando la puerta tras de sí.

-¿Qué rayos?...- Estaba en shock, solo pudo atinar a caminar hacia su silla y dejarse caer. Maldito hurón bipolar, ahora ¿qué rayos traía en mente? se preguntó.

-O-O-O-O-O

En el campo de entrenamiento de las Arpías el entrenador le hacía señas a Ginny para que bajara. Al tocar suelo le dijo que alguien la estaba buscando, que era urgente, la estaban esperando en la sala de visitas.

Ginny no esperaba a nadie, y como no le se le ocurrió preguntar quién era, entró a la sala sin imaginarse que se encontraría a Blaise Zabini en el interior.

-¿Zabini?- y al escuchar su nombre el moreno se volvió a verla y le dirigió una deslumbrante sonrisa.

-Ese tono de bronceado te queda bien, de hecho muy bien Weasley- se acercó a ella con paso seguro, al estar frente a ella le tomó la mano y se la besó –Deberías tomar más seguido esos baños de sol, te sientan de maravilla, te ves hermosa-.

Ginny solo bufó, no sabía si era verdad o no, puesto que esta con su uniforme de entrenamiento el cual no era nada favorecedor, sin gota de maquillaje, toda sudada y son una simple coleta en su cabello. -¿Querías verme?- le preguntó para tratar de regresar lo más rápido posible a su entrenamiento.

Blaise sonrió –sí, quería verte, estoy aquí para ofrecerte mi ayuda, creo que vas a necesitar algunos defensores para tu juicio, por lo que yo, el gran Zabini pensó en ofrecerte los servicios de algunos buenos abogados- la miraba y estudiaba las reacciones de la cara de Ginny, se notaba la incredulidad de ella.

-Te agradezco pero, no es necesario que me proporciones abogados, ya Hermione se está encargando de todo eso- Le dijo mientras se alejaba un poco de él, su presencia la intimidaba, era de verdad un hombre muy atractivo y en ese momento ella se sentía la mujer más fea del mundo, otra cosa sería si no se sintiera toda llena de sudor.

-No estaría de más contar con un poco de ayuda, deberías aceptar mi oferta preciosa- si alguien era necio ese era Blaise, y no se iría de ahí hasta lograr que ella aceptara la ayuda. –Hermione es una bruja inteligente, pero no tiene el colmillo para tratar con todo el Wizengamot en pleno, tal vez termines en Azkaban para el fin de semana si no aceptas mi ayuda-.

-Te lo vuelvo a decir, te agradezco tu ofrecimiento, pero lo tenemos todo controlado- le dijo con más confianza y fuerza en su voz, no le gustaba que la quisieran presionar a aceptar algo que ella no deseaba, además de que no lo iba a necesitar.

Si algo le gustaba a Blaise era que se le resistiera una mujer, y más cuando esa mujer podía ponerlo inquieto como ella lo había logrado, ¿Cómo no la había notado en la escuela? ¡Ah! ¡Cierto! Era novia de Potter en ese último año y un año antes estuvo en las guerrillas contra los Carrow, por lo que no tuvo mucho trato con ella.

Aún con ese feo uniforme y toda desarreglada la Weasley tenía lo suyo, era muy atractiva. Y tan solo recordar como lucía como Sun le agradaba mucho más, imaginar que ese sudor y el cabello así fuera por una sesión de sexo con él lo encendió más. –Tienes hasta el jueves antes del juicio para aceptar mi ayuda, mi oferta seguirá en pie hasta ese momento ¿ok?- se acercaba a ella con elegancia, Ginny tenía que aceptar que Blaise era un hombre guapísimo, cada vez se acercaba más a ella y la tenía hipnotizada viendo su brillante sonrisa -¡Joder! que labios tan deliciosos tiene el maldito, ¿Cómo será besarlo?- pensaba.

Blaise estaba ya a menos de un paso de ella, Ginny iba a contestarle cuando una voz los interrumpió –Ya te dijo que no es necesaria tu ayuda, así que puedes irte- Tanto Blaise como Ginny se voltearon a ver al dueño de la voz, Harry Potter estaba en la entrada de la sala, y se veía bastante molesto.

-¡Potter! que sorpresa verte aquí- le dijo sonriendo Blaise, sabía que era el exnovio de la pelirroja, pero verlo ahí confirmaba sus sospechas de que aún iba tras ella. Sería un rival peligroso.

-Más sorprendente es verte a ti aquí, no sabía que tenías tratos con Ginevra- le contestó. ¡Demonios! pensó Ginny, me ha llamado Ginevra, está enojado el idiota y mucho.

-No tengo tratos con Blaise Zabini, y aunque los tuviese no tendrías tú porque saberlo-. Se volvió hacia Blaise –Te agradezco nuevamente, pero como te dije, todo está controlado, ahora si me disculpan tengo que volver a mi entrenamiento-. Ginny tomó la escoba que había dejado recargada en una pared y pasó junto a Potter que no se había movido de la puerta ni había dicho la razón de encontrarse ahí.

Harry miró a Blaise y viceversa, se estaban midiendo como lo que eran: rivales por esa pelirroja que acababa de salir.

-Entonces yo me retiro Potter, te estaré viendo en el Ministerio- trató de pasar por la puerta, pero Harry le puso un brazo para bloquearlo.

-Más te vale que no intentes nada con Ginny o haré que lo lamentes- le advirtió.

-¿Ah sí? Pues eso está por verse, veremos quien lo lamenta más, si yo que intento algo con ella o tú que la pierdes definitivamente, porque hasta donde yo sé, no son pareja hace mucho, no me vengas con el cuento de que tienes algún derecho sobre ella, todos sabemos que ella te dejó, ahora no te hagas el salvador de su honra o su caballero de brillante armadura que la protegerá de serpientes malvadas- Le quitó el brazo con un empujón y salió de ahí.

Harry estaba furioso, había ido para hablar con Ginny sobre lo del jueves y asegurarle que la iba a proteger, no esperaba encontrar a esa maldita serpiente tratando de ser el héroe con su chica, porque aún la consideraba su chica, aunque sabía que no tenía ningún derecho. Salió de la sala y fue al campo de juego, la vio volando se veía preciosa, le hizo unas señas, pero ella solo le volteó la cara, supo que no bajaría a hablar con él. Eso lo hizo enojar más. Se dio la vuelta maldiciendo a cierta serpiente y desapareció.

o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

En casa de Theo se aparecieron Draco y Blaise después de haber ido a ver a sus respectivas leonas.

-¿Alguna acepto?- Les preguntó nada más verlos entrar juntos. Los dos negaron con la cabeza.

-Brujas necias- dijo el rubio –Creen que podrán salir bien libradas, Granger será la que las defienda-

-Luna se veía muy tranquila, está muy confiada- les platicó Theo –Hasta pareciera que no van contra todo el Wizengamot ellos solos-.

-Ginny está igual, tranquila, o al menos así estaba hasta que llegó Potter a interrumpir, entonces si pude ver la molestia en ella- se rio Blaise –Se nota que no tolera a Potter y Potter está que se muere de celos, me advirtió que no me meta con ella- y se volvió a reír –Estúpido Potter por su culpa perdí la oportunidad de robarle un beso-.

-Lo siento mi amigo, yo en cambio tuve mucha más suerte- se rió Malfoy, no acostumbraba a contar ese tipo de cosas, pero estaba tan feliz que se le salió sin pensar.

-¡Vaya! al menos alguien tuvo algo de acción- Blaise se giró para ver a Theo que súbitamente se había movido de su sillón hacia la ventana -¡No me digas! ¡Tú también tuviste una buena oportunidad con Lovegood!-

-No pienso decir nada- les dijo dándoles la espalda a sus amigos.

-Tu actitud lo confirma y la próxima vez, arregla mejor tu cabello- le dijo entre risas el rubio.