B de beso

Muchos han sido los momentos que he pasado tanto con Adrien como con Chat Noir desde que nos conocimos el primer día de clases. Unos fueron buenos y otros malos. Pero todos para mí tienen una especial importancia.

Como cada momento diferente que hemos vivido también tuvimos muchos besos diferentes. Algunos eran un simple contacto de labios; otros eran dulces y suaves; otros tímidos; otros pasionales…

¿Mi primer beso?

Se podría considerar que mi primer beso fue con Chat Noir después de todo; cuando nos enfrentamos a Dark Cupid. Pero en ese entonces no tenía en claro lo que realmente sentía por mi compañero felino. Para mí solo era mi compañero de batallas y estaba lo suficientemente ensimismada con Adrien como para no ver a Chat.

Cuando descubrí la verdad no hace falta decir que me sentí como una idiota por negarme a sentir por Chat lo mismo que por Adrien…cuando eran el mismo chico que me enamoró un día bajo la lluvia. Aunque con muy distintas personalidades, ambos eran la misma persona tanto por fuera como en su interior. Y eso fue lo que más me perdió en él con el paso del tiempo.

Tiempo atrás me hubiera negado incluso a escribir en mi diario lo que aquel beso entre Chat y yo significó para mí. Sé que fue una situación extrema y que mi única prioridad era librarle de ese conjuro del akuma para que no me atacara con su cataclismo. Pero ahora cada vez que lo recuerdo me resulta imposible no reírme por lo ciega que estuve.

De manera poco común en mí, no dudé en sujetar su rostro y acercarlo al mío para besarle. Iba a ser solo un contacto, un mero roce. En teoría eso debía de romper el hechizo según lo que recordaba de clases. Pero no sé cómo fue que poco a poco ambos fuimos perdiendo presión. El no parecía tenso y el roce de nuestros labios ya no se sentía como un simple roce o contacto…sino como algo diferente. Sentí su calidez y suavidad; una sensación abrumadora que por instantes me recorrió todo el cuerpo y sentí como hasta mi propio cuerpo se contagiaba de su calidez. Nuestros labios parecían encajar…Pero para cuando me di cuenta de la realidad y la situación en la que estábamos aparté mis manos de su rostro y mis labios de los suyos como si quemaran…Aunque de verdad por un momento sentí que si seguía manteniendo ese contacto con él me quemaría…si no estaba ya quemada…Fue una alivio que él no hubiera abierto los ojos o que no recordara nada de ese suceso, pues, la situación tras desakumatizar a Kim hubiera sido más incómoda de lo que ya fue…

Nunca le conté lo que realmente pasó a aquel día y él nunca me ha preguntado desde aquel entonces. Lo guardó en mi recuerdo con cariño y puede que un día lo use para restregárselo en la cara cuando se pone en plan coqueto y seductor conmigo. Me encantaría ver la cara a cuadros que pone él cuándo le dijera que no se acuerda del que fue su primer beso…y que precisamente fuera conmigo.

A pesar de todo no me quejo. El que tanto considera él, como considero yo, nuestro primer beso fue algo mágico y memorable. ¿Qué cómo fue? Aunque parezca mentira no fue cuando nos revelamos nuestras identidades; no fue cuando nos confesamos que nos queríamos mutuamente o cuando me pidió salir oficialmente…

Si bien es cierto que ya nos habíamos revelado nuestras identidades, seguíamos tratándonos como buenos amigos y compañeros. Desde que los secretos se acabaron entre nosotros poco a poco fuimos teniendo más confianza entre ambos. Yo era más extrovertida como Marinette frente a Adrien y él más tímido como Chat frente a Ladybug. Nuestras personalidades se mezclaban entre sí y había una pacífica armonía entre ambos que me hacía sentir más cómoda con él que con nadie más. Durante un tiempo me olvidé por completo de mis sentimientos por él y lo vi como siempre creí ver a Chat…al compañero y confidente que siempre quise tener y necesité en ciertos momentos a mi lado en mi vida. Éramos camaradas; los mejores amigos que podía haber. Pero también sabíamos ambos que las cosas no dudarían nunca así. Aunque las cosas no fueran como antes, no quería decir que no siguiéramos sintiendo lo mismo el uno por el otro…o incluso que se fuera incrementado aquello con el tiempo y la confianza que nos íbamos tomando el uno al otro.

En el último día de clases, a pesar de ser verano empezó a llover. Yo tuve que quedarme en clase como delegada para ayudar a la maestra con unos papeles y me retrasé en la salida, por lo que no pude irme aquel día con Alya. Cuando con prisas para volver a casa, estaba a punto de cruzar el portal de la escuela, Tikki me avisó de que llovía y que si salía me empaparía, haciendo frenar en seco en la entrada antes de empaparme.

Había de ser una tormenta tropical porque se veían algunos destellos de algún relámpago por Notre Dame al otro lado del río Sena frente a la escuela. Más de uno se mojaría de regreso a casa como Alya. Resignada me quedé de pie esperando a que escampara un poco para luego apresurarme corriendo hacia mi casa para acabar de mojada no en exceso. Ya era tarde y la verdad es que tenía un poco de hambre. Apenas había almorzado bien en el receso por los nervios ante el último examen.

-¡Ey Mari!

Me volteé sorprendida al escuchar esa voz.

-¿Adrien? ¿Qué haces aquí aún?

Dije viéndolo acercarse hasta mi lado y quedándose parado en el portal de la escuela con una mochila de deporte en una de sus manos además de que su típica bandolera para los libros.

-Es que tenía que recoger los materiales que esgrima que me dejé aquí el otro día. Acostumbrado a tener seguidas las prácticas no me había acordado del fin de clases y que si no las recogía de mi taquilla se quedarían aquí hasta el año que viene- Dijo mientras alzaba un poco su maletín de deporte y rascándose un poco la nuca ante su descuido y que lo hubiera descubierto. Reí levemente.

-Silly Kitty-Dije en broma con una mano en su hombro- Ya no solo pareces dejarte la cabeza atrás en las batallas, que ya de por sí es malo, ¿sino también como civil? Vas a hacer que dude hasta de tus notas. A ver si es verdad que tienes favoritismo con los maestros- Dije para picarle riéndome.

-Me ofendes My Lady. No solo soy belleza pura,-Dijo al más puro estilo Chat Noir presumiendo. Aún era chocante, pero gracioso, ver como interactuaba conmigo actuando como Chat siendo Adrien- también tengo una mente brillante.

-Das que pensar, gatito…-Dije siguiéndole el juego.

-Soy más listo de lo que parece My Lady. Todos tienen sus defectos- Dijo bromista viéndome de perfil para después mirar cómo estaba el tiempo.

-¿No que tú eras puuuurrrrfecto?- Dije contagiada de su humor.

-¡Marienette! ¿A-acabas de hacer una broma de gatos?- Dijo medio sorprendido medio en broma para picarme él ahora a mí.

Yo no podía hacer más que reír. Y él también se vio contagiado por la risa. Sonreí levemente al levantar la mirada y verlo. Me encantaban esos momentos con él. Era el auténtico Adrien. El Adrien que solo tenía la suerte de conocer yo por completo…y me gustaba…mucho…

Mi risa cesó de repente al pegar un pingo por un rayo repentino que había sonado muy cerca. Ambos miramos al cielo preocupados.

-Parece que la tormenta va para peor-Dijo el un susurro a lo que yo únicamente asentí.

Tikki se asomó levemente de mi bolso.

-Marinette, ¿cómo vas a hacer para volver a casa?- Preguntó ella.

Ante esa situación no pude más que empezar a sentirme nerviosa porque la sonrisita burlona de mi kwami era de todo menos preocupada. Era demasiada casualidad que hubiéramos quedado los dos en la misma situación el que yo me quedé flechada por él… ¿no?

-¿No has traído paraguas tú tampoco?- Preguntó entonces el rubio haciendo que ahora enfocara mi vista en él y no en mi kwami. Oí unas risitas de fondo de parte de Tikki. Y yo por dentro me juré recriminarle lo más grande a mi kwami después en al volver a casa. Solo nosotras dos sabíamos lo que significaba para mí este momento con Adrien…y la situación no me estaba siendo muy favorable.

-Bueno…-Dije intentando disimular lo mejor que podía mi nerviosismo. No tartamudeaba ante él desde que descubrimos nuestras identidades. De hacerlo ahora, él sospecharía de mi actitud-Sí. No me he traído paraguas. El tiempo parecía raso hoy y no pensaba que habría hoy tormenta de verano. Así que…-Evité su mirada y dejé la frase colgada ante mi obvio despiste.

Conociendo su lado bromista, creí que entonces utilizaría eso en mi contra después de que yo hubiera antes empezado a burlarme de él por lo de su maletín de deportes. Pero no fue así. Simplemente me sonrió comprensivo…o eso me pareció entrever. No sabía cómo interpretar su sonrisa entonces. Parecía estar a punto de decirme algo, pero fue interrumpido.

-¡Adrien! Dame mi queso, ¡quiero camembert!

Yo no pude evitar reír ante el don de la oportunidad de su kwami negro.

-¡Ahora no Plagg!- Dijo apartándose levemente la camisa para ver a su kwami escondido en un bolsillo interno de la remera-¡Eres un tragón! ¿No puedes esperarte a casa?- Decía molesto pero a la vez resignado.

A pesar de todas las quejas del rubio a su kwami al final le acabó dando un trocito pequeño del queso que tanto adoraba y guardaba siempre de emergencia.

Yo, ensimismada, miré al frente viendo las gotas de lluvia chocar contra los charcos que se formaban en la calle. De repente, sentí una melodía tranquila y melancólica, acogedora y suave…Volteé la mirada de nuevo hacia el chico a mi lado. Con tal cuidado que no me había dado cuenta, había colocado un casco de sus audífonos en mi oído derecho mientras se colocaba en su oído izquierdo el otro casco. De esa manera ambos escuchábamos la misma música de su walkman. Nuestras miradas se cruzaron hasta que el nerviosamente la apartó al notar que al colocarme el aparato en el oído había rozado mi mejilla y acariciado mi cabello. Me paralicé ante aquel acto tan dulce…

-Em…T-tengo que esperar a que lleguen a recogerme de todas formas así que…te haré compañía…sí quieres…-Dijo lo último en su susurro. Yo me limité a asentir levemente. No sabía que decir en esa situación tan íntima que se había formado entre ambos y bajo aquella tormenta.

Nuestros brazos se rozaban por la cercanía debida a los cascos para escuchar la música. La reconocí al instante y me sumió en un mar de pensamientos agradable mientras sonreí levemente y luego apoyaba la cabeza en el hombro de él. "In the rain" era una de mis canciones favoritas en los días de lluvia como aquel. Me recordaba cómo empezó todo…

El silencio entre ambos era cómodo junto con la música de fondo. De repente sentí como el posaba un brazo en torno a mis hombros. Actos como aquel me demostraban que él no necesitaba ser Chat Noir para que yo me sintiera protegida junto a él. Adrien también podía.

-¿Y tú…por qué te retrasaste hoy?- preguntó para que volviéramos a entablar conversación mientras permanecíamos en la misma postura y él con la cabeza poco a poco apoyándola sobre la mía. Mi sonrojo ya era más que evidente y rezaba porque no se diera cuenta.

-Me…me quedé en clase con la maestra…ya sabes…cosas de delegada y demás…

-Tan responsable como siempre my lady- Apenas susurró.

-No es cierto-Sonreí modesta.

Él se movió un poco para enfocar su vista en mi cara. Me sentía diferente…aquello…se sentía diferente. Aquella mirada esmeralda me hacía soñar despierta.

-No te menosprecies-Susurró mientras me acariciaba el contorno del rostro. Luego posó su frente sobre la mía y nuestros alientos chocaban.- ¿Por qué no puedes ver lo especial que eres cuando los demás sí lo hacemos?- Me susurró con candor.

Por un segundo mi mente jugó conmigo y pensé que quiso decir "¿Por qué no puedes ver lo especial que eres cuando yo si lo hago?". Puede que sus palabras no hubieran dicho aquello, pero sus ojos decían lo que mi corazón quería creer y latía en un sin vivir.

Azul cielo y verde esmeralda se encontraron sin más para después acercarnos en un impulso que ninguno retuvo. El contacto entre nuestros labios fue mucho más de lo que yo hubiera imaginado. No sentí como soltaba su macuto de deporte. Una de sus manos aún permanecía acunando mi rostro y la otra la había posado en mi cintura para acercarme a él. Yo al principio las posé sobre su pecho y después, de manera progresiva, una fue ascendiendo hasta colocarla en torno a su cuello y por su nuca acariciando el nacimiento de su cabello tan brillante como el sol.

Sus labios eran suaves. Me inundó una sensación en vuelta en menta y cítricos que me maravilló. Apenas fue un contacto; un simple roce de labios…pero apenas podía describir con palabras lo que sentía. Una de mis fantasías con el chico de mis sueños se me estaba haciendo realidad y yo no era capaz de asimilarlo mientras nos separamos mínimamente con nuestras frentes apoyadas en la del contrario. La música poco a poco pasaba a segundo plano por el mar de sensaciones que me inundaba.

Pero fue entonces cuando escuchamos una bocina. La limusina de Adrien ya había llegado, pero ninguno se había movido de como estábamos.

-¿Te acompaño a casa?- Dijo en un susurro tal que apenas era parecía irreal. Yo negué con la cabeza con timidez y escondiendo la mirada mirando hacia abajo sin saber aún que decir.

No sabía cómo trabar si quiera una palabra…

-Yo…

Escuché como reía levemente. La lluvia había cesado un poco. Poco a poco, y tras retirar los audífonos con delicadeza de nuestros oídos, se apartó de mí para después reclinar su torso, tomar una de mis manos y besarla. Creí tener ante mí a al atrevido Chat Noir con su sonrisa coqueta y landina y no al dulce y caballeroso Adrien Agreste. ¿Estaba haciendo aquello aposta?

-Te veo esta noche en la Torre Eiffel pues, My Lady…

Dijo para después acercarse fugazmente hacia mí y besar esta vez mi mejilla. Tras esto lo vi de espaldas dirigiéndose presuroso de nuevo con su maletín de deportes hacia la limusina que lo llevaría a la mansión Agreste.

Sonreí como una boba cuando se marchó.

Si de ahí en adelante, ese gatito iba a sorprenderme con besos así cuando menos lo esperaba, más me valía que me fuera acostumbrando a que me tomara por sorpresa…Aunque para seros sincera…Nunca me terminé de acostumbrar del todo…

Tampoco puedo negar…que me encanta que me tome por sorpresa…