C de Celoso
No hay mejor palabra para definir a ese gato tonto en cuanto me acerco a cualquier chico…
CE-LO-SO
Es estúpidamente gracioso como se irrita hasta de la mínima cercanía de más que mantengo hasta con su mejor amigo Nino. Por momentos resulta insufrible. Sé que se preocupa por mí y eso me conmueve…Pero por dios, ¿de Nino? ¡Si tiene por novia a mi mejor amiga! Pues no. No hay manera. Me salta con la excusa de que una vez sintió algo por mí y que por muy amigo suyo que sea no se fía. Me resultan terriblemente tiernos los berrinches que me suelta cuando me recuerda que en su día le ayudó para me confesara sus sentimientos y que se siente por ello como un idiota y cegato perdido. "Estuvo a punto de perderme y sin el saberlo contribuyo en ello" según decía él entre lamentos exagerados.
Algunas veces lo provocaba a posta. Me encantaba su vena rebelde y sobreprotectora conmigo cuando estábamos sin las máscaras. Sin embargo era totalmente distinto cuando estábamos transformados en Chat Noir y Ladybug.
A cualquier akuma que se le pasara por la cabeza coquetear conmigo o tener intenciones lo que se dicen no muy buenas para con mi persona podía asegurarse peligro inminente de cataclismo. Un gato demasiado impulsivo, ¿no? Ahg…que se le va a hacer. Cuando me enamoré de él tuve que hacerlo con todo el paquete; es decir, aceptar tanto sus cosas buenas como las malas.
Me daba pánico cada vez que atacaba a un akuma por impulso con tal de defenderme o protegerme y por ello más de una vez le he echado la bronca. Pero resulta lo mismo que si le estuviera hablando a la pared. Aquello era insufrible.
-Yo soy el de la mala suerte Mari.
-Que seas el de la mala suerte no quiere decir que te lleves todos los golpes o que hagas de escudo humano para protegerme ante el ataque de un akuma.
-No, pero lo hago con gusto si es por mantenerte a salvo- Me responde con una sonrisa socarrona.
No había manera con él. Esto es exasperante…Esta vez se había pasado de la raya.
-No me andes con esas. Sabes a lo que me refiero. No nos vallamos de tema. Siempre actúas por impulso pero esta vez debiste controlarte, ¡Lo tenía todo bajo control!
-¿Llamas tener bajo control a tener a un akuma encima tuya contra la pared de un edificio cuando iba a besarte a la fuerza?
-¡Era todo parte del plan! Tenía que coger el objeto donde estaba el akuma.
-Sobre mi cadáver, ¿me oyes? No pienso dejar que nadie, y menos un akuma, te ponga las manos encima.
Esta vez había sido todo más precipitado. Tras salir de la escuela se veía mucho alboroto en el tránsito de las calles cercanas. Alya me avisó de que se iría hacia el centro donde había visto a un posible nuevo villano akumatizado por uno de sus vídeos o alertas del Ladyblog. No quería perderse a los héroes en acción así que se marchó una vez se enteró de ello.
Aquel día Adrien no había ido a clases por una sesión de fotos así que me adelanté yo sola en aquella ocasión tras esconderme en un callejón y transformarme con la ayuda de Tikki.
Me llevé una gran sorpresa y estupefacción cuando vi, desde lo alto de los edificios, que se trataba de un chico con un traje con detalles similares a los míos. Era de pelo oscuro largo recogido en una coleta fina. Tenía unos ojos tremendamente oscuros con destellos azules. Tenía el rostro tapado con una máscara moteada como la mía, y llevaba puesta un traje que recordaba a Spiderman, pero en lugar de con colores azules y rojos, eran negros y rojos.
Confirmé definitivamente que era un fan mío, es decir, de Ladybug, cuando no paraba de gritar mi nombre de heroína y me reclamaba que apareciese pronto si no quería que siguiera armando alboroto y destrozos por toda la ciudad con los dos yo-yos que portaba atados en su cintura. Sabía que me arriesgaba y debía esperar a Chat, pero estaba causando demasiado caos como para esperar al minino. Al descender del edificio y colocarme a varios pasos frente a él su expresión cambió totalmente.
No sabía si reír o poner cara de asco. En cuanto a comportamiento era como ver a un clon del coqueto Chat Noir pero con traje de mariquita. Me quería como su musa y compañera de lucha. Me advirtió que si le entregaba el miraculous de Chat no me haría nada y sería su "media naranja para toda la vida". Su actitud me resultaba demasiado prepotente. Chat era coqueto, pero no tan excesivo como aquel chico akumatizado. Sabía que no debía fiarme de él.
Le respondí con evasivas al principio tal y como lo haría si se tratara de mi compañero mínimo y en el proceso visualicé un pircing en una de sus orejas. Era lo que más llamó mi atención de su atuendo y era fácil de arrebatar. Tal y como viví una vez con Antibug, el akuma debía estar en ese aro. No podía arrebatárselo acercándome yo sola y luchar contra él. Aunque fuera muy buena con el yo-yo, él tenía otro más y eso le daba ventaja. Además en esa ocasión no tenía la suerte de contar con Chat para distraer al akuma mientras invocaba el Lucky Charm…
Así que… ¿cuál fue la solución más fácil y rápida que encontré para quitarle el aro de la oreja? Sí señor, le seguí el royo, Me hice la interesada en su proposición y lo rodee con un intento de coquetería mientras veía como poco a poco dejaba de verme como una amenaza. Todo marchaba conforme al plan…Hasta que apareció Chat Noir con una "imprrrresionante entrada" llevándose por delante al akuma de un puñetazo cuando tenía su pircing en la punta de mis manos…Gato tonto…
Y es ahora cuando me encuentro en mi cuarto, después de desakumatizar finalmente a Lordfan, peleando con mi "novio" por su estúpido ataque de celos injustificado cuando tendría que ser yo la que le estuviera recriminando por chafarme el plan desde el principio…
-Adrien. Soy Ladybug. Por si no lo has notado, no soy una princesa en apuros. Soy la heroína de París igual que tú… TU COMPAÑERA… y puedo defenderme sola.- Dije dándome la vuelta de espaldas a él aún molesta por su falta de confianza.
-Mari, entiende me tú a mí. Confió en ti. Sabía que lo tendrías todo bajo control. Siempre es así. Te confiaría hasta mi vida y la dejaría en tus manos si fuera necesario, ya lo sabes. Pero de quién no me fiaba era de ese akuma y cuando los vi tan…
-Aggh, estoy arta de esta conversación. Hasta que no asumas que actuaste como un completo celoso no volveré a patrullar contigo.-Dije empezando a dirigirme hacia la trampilla de mi habitación mientras él se reincorporaba de golpe con una cara de espanto tal que se cayó de la silla de mi escritorio donde estaba. Ante el estruendo que armó reí levemente, aunque puede sentir las risas de ambos kwamis presentes en la habitación también.
-¿¡Qué!? Princess…No estarás hablando enserio, ¿no?-Dijo con un tono de lamentación y suplica mientras lo escuchaba quejarse del golpe contra el suelo.
Yo lo miré levemente de perfil con los brazos cruzados contra mi pecho y haciendo que lo miraba con indiferencia. Me encantaban aquellos momentos en los que podía sentirme poderosa frente a él. Normalmente sus halagos tanto como Adrien como Chat Noir me dejaban muda e impotente frente a él y sus encantos.
-Mmm-Me hice la pensativa con una de mis manos en mi mentón-¡Ah, se me olvidaba algo más!- Dice con una sonrisa dulce falsa mientras inclinaba mi torso hacia él y sonría todo el tiempo para captar su atención- Y ni se te ocurra pasarte por esta casa y menos por esta habitación tampoco ni una noche más como Chat Noir. Se acabaron las visitas y los croissants y tazas de chocolate nocturnas para ti…
-¿¡Qué!? My lady, Mari, My princess…No puedes hacerme esto... ¿No tienes compasión de este pobre gatito al que vas a dejar desamparado y sin alimento?- Dijo poniéndome ojitos intentando acercarse a mí. Lo frené con una de mis típicas miradas de Ladybug de "a un metro de distancia gatito". Si se acercaba no iba a poder mantener la seriedad ni la risa interna.
Sabía que adoraba pasar cada momento conmigo en el tiempo extra que podía sacar de su agenda. Las noches era cuando más tiempo disponía y se escaba de vez en cuando a mi casa, donde entre dulces y risas pasábamos la noche en mi cuarto o en la terraza viendo las estrellas. Le había dado donde más le dolía.
-Admítelo de una vez y me lo pensaré.-Dije.
-¡No estoy celoso! ¡Solo intentaba protegerte!- Seguía reclamando el orgulloso héroe gatuno- ¡No puedes prohibirme no verte!
-Te seguiré viendo en la escuela para tu suerte y no te preocupes, que la comida que íbamos a compartir no me la voy a comer sola. Plagg.-Dije dirigiéndome al pequeño kwami gato.
-¿Sí Mari?-Dijo acercándose a mí curioso con un trocito de queso en la mano que yo misma le había dado antes porque Adrien no tenía en ese momento. Plagg durante la sesión de fotos se había comido el queso que siempre guardaba el rubio para emergencias.
-Tú no tienes la culpa de lo que ha hecho "TU" portador, así que tú puedes venir cuando y quieras y te prepararé todos los dulces que quieras o te tendré preparado una bandeja de quesos para ti solito- Dijo acariciándole con suavidad la cabeza mientras veía como le brillaban los ojos a medida que hablaba.
-¿De verdad?- Respondió incrédulo e ilusionado el kwami de la buena suerte. Nada más asentirle, complacida, se comió de un trago el resto de queso que le quedaba entre sus manitas y se avalanzó sobre mi rostro abrazándome la mejilla.
-¡Mari eres la mejor! ¿Por qué tu no fuiste mi portadora?-decía en tono soñador ante mis risas y las de Tikki.
-¡Oye!-Recriminaba Adrien más a su kwami que a mí.
Ignoré a Adrien olímpicamente mientras charlaba con Plagg hacia la planta baja para darle más queso en recompensa. Sabía que a veces era demasiado buena con ese kwami, pero era demasiado tierno como para no consentirlo, y el ver las caras y berrinches de frustración de Adrien ante sus celos ahora dirigidos a su kwami, me encantaban.
Solo esperaba no causarle problemas al kwami cuando regresara a casa con Adrien. ¡A saber lo que haría Adrien con el pobre gatito por sentirse despreciado frente a su Lady! Reí ante el pensamiento.
Sabía que dejándolo en la habitación con Tikki a solas se plantearía mejor su aptitud. Mientras, yo consentía un poco a su kwami en la cocina aprovechando que no estaban mis padres en casa y se me pasaba el poco enfado que ya me quedaba hacia él.
No podríamos estar mucho rato peleados. Nos era imposible. Si no era capaz de negarle nada a nadie de mis amigos o de mi familia, mucho menos a ese rubio cabeza hueca, coqueto y celoso.
Aghh, ¿qué se le iba a hacer? Lo quiero aún con sus defectos…
Después de todo…es MI gatito celoso y sobreprotector…
.
.
.
Holaaa a todos y a todas mis queridas maquitas y gatos negros!
¿Cómo andáis?
Espero que muy bien. Como ya sabréis algunos, últimamente me veo un poco colapsada por el tema de tareas y exámenes de la facultad. Pero prometo ponerme al día en cuanto pueda con las historias pendientes. Mientras tanto os dejo con un capítulo nuevo de De la A a la Z.
¿Qué por qué empecé este proyecto?
Siempre me gusto desde un principio hacer una historia como este desde el primer momento en que empecé a escribir fanfics. He pedido permiso y me he inspirado en la estructura de las historias del mismo título de LadySuzume-Chan, quién es una autora también de fanfiction pero que hizo una historia como esta pero utilizando los personajes de CLAMP de Sakura Kinomoto y Shaoran Li. Su historia y la mía no tienen nada que ver; pero si seguimos la misma idea.
En esta historia intento contaros la historia de Adrien y Marinette de una manera distinta a lo típico. Os muestro los rasgos o características con las que describiría Marinette a Adrien utilizando momentos de su vida de tal manera que no están ordenados y todo va cogiendo sentido una vez vas leyendo cada una de las historias en cada capítulo y vas enlazando momentos.
Es una nueva forma y arriesgada de contar la historia de estos dos chicos, pero espero que os guste.
Cualquier duda o vuestra opinión sabéis que siempre la recibo con cariño e intento contestar a vuestros comentarios cuando puedo.
Nos vemos en una próxima entrada; cuidado con los akuma y...
Tikki, puntos fuera!
Plagg, garras fuera
