De todas las cosas que podría llegar a admitir, con sinceridad, que más admiro tanto de Adrien, como de Chat, es sin duda su fortaleza.
Y no me refiero solo a su fuerza física, sino a su fuerza interior.
…
Vale, vale, ¿para que negarlo? ¡No me peguéis!
Más de una vez me he quedado embobada con el paso de los años viéndolo mientras luchaba contra los akumas o cuando practicaba en sus competiciones de esgrima especialmente. Cuando se transforma en su papel de superhéroe tiene un poder y fuerza descomunal. Lo mejor es cuando me ha sostenido y retenido entre sus brazos. Así es más perceptible notar si es fuerte o no…no sé si me seguís…
Pero de eso ya os hablaré en otra ocasión.
Si bien me ha hecho admirarle en más de una ocasión cuando mostraba su fortaleza contra un akuma, su carácter era más impresionante. El poder levantar un camión con ambos brazos, lanzado por un akuma, para evitar que me aplastara, no me resultaba más impactante que cada uno de sus actos diarios de valentía y fortaleza siendo solo Adrien.
Su primer acto de fortaleza para mí fue cuando se reveló contra su padre para poder asistir a la escuela. No tenía amigos y de familia solo tenía a su padre. Todo era nuevo para él fuera de su torre de marfil en la que su padre siempre lo había mantenido, según él, a salvo del mundo y de futuras malas influencias.
A pesar de los riesgos que corrió, se enfrentó a aquella situación y la encaró por lo que él creía mejor para él y su futuro, logrando finalmente convencer a su padre.
Lo siguiente que más demuestra su fuerza interior para mí fue cuando se enfrentó a las réplicas de Stone Heart tras intentar su desakumatización por primera vez.
No tenía la certeza de que yo apareciera para arreglar la situación. Estaba solo, ante el peligro, e incluso antes de conocerme, con mi identidad heroica y de verme en acción, ya estaba dispuesto a darlo todo por detener al malo en cuestión y por ayudar a los demás aunque no los conociera de nada.
Todo era siempre a costa de que descubrieran su auténtica identidad, puesto que siempre tenía labores en su apretada agenda y era difícil siempre que se escaqueara de sus labores para ir a salvar el día.
Él tuvo la fortaleza interior y la confianza en sí mismo que yo no tuve cuando los policías de París nos dijeron que estábamos de más cuando Hawkmoth se presentó ante nosotros por primera vez…
Cuando descubrí que Adrien y Chat eran la misma persona…no pude hacer más que enamorarme aún más de él si cabía…
No solo era el chico honesto, caballeroso, dulce y sincero que había conocido en un día de lluvia…sino un chico con un corazón que no le cabía en el pecho por todo lo que hacía por los demás a pesar de sufrir tanto de puertas para dentro.
Su padre no lo apreciaba como él deseaba o no lo trataba tanto como debería y la falta de su madre siempre se le hizo necesaria. A pesar de todo siempre llegaba a clase como el chico más feliz del mundo y le sonreía a Nino con confianza para que no se pusiera a decir cosas malas de su padre o de los adultos en general después de lo de burbujeo; siempre estaba dispuesto a soltar una broma gatuna de más para aligerar el ambiente en una de nuestras misiones haciendo más ameno e incluso divertido aquello; aprendió a frenar a Chloe en sus caprichos a pesar de ser al principio la única amiga que conocía desde niño y se empezó a relacionar más con la gente y ser más abierto con todo el mundo.
Se hizo el fuerte para seguir adelante cada día…pasito a pasito… de poquito a poquito más cada día…Y yo he tenido el gusto de ver esa evolución en él con el paso del tiempo.
A veces quiero pensar que yo fui al menos un incentivo en su vida para poder mantener su fortaleza, aunque hay momentos en los que me arrepiento de no haberle confesado antes mi identidad secreta para poder estar con él de la manera que ambos deseábamos.
Me hubiera gustado estar a su lado aquella navidad en la que se escapó de casa y solo todos aquellos actos festivos le recordaban a su madre. Me hubiera gustado ser más valiente y fuerte con él y hacer de su cumpleaños, cuando lo de burbujeo, mejor de lo que fue. Me hubiera gustado no haber saber quién era bajo la máscara para haber sido más comprensiva con él cuando intentaba prevenirme sobre que estaba "su identidad civil" a salvo cuando sucedieron los ataques de Jackady o Volphina.
Podría seguir nombrando tantas y tantas cosas que a lo largo de los años me han mostrado esa cualidad de él…y nunca acabaría…porque siempre acababa sorprendiéndome con una nueva.
Él…a pesar de todo…siempre logra convencerme de que lo pasado pasado está y que no he de arrepentirme de nada, puesto que estaba feliz solo con el simple hecho de tenerme a su lado.
Todos los años, el día de nuestro aniversario de boda, lo celebramos de una manera especial: me cantaba una serenata o dedicaba una pieza, cenábamos en algún lugar romántico, viajábamos a cualquier sitio perdido del mundo y nos "perdíamos el uno en el otro"…o las sorpresas más bonitas,…cuando yo le confesaba, a modo de regalo, que estaba embarazada.
Pero en más de una ocasión lo he visto, cuando estamos en casa, ojeando las páginas de fotos de nuestro álbum de boda. A veces sonríe como un bobo enamorado, al igual que yo…pero otras lo veo con una cara que fácilmente refleja melancolía.
Sé que aquel día hecho en falta la presencia de su madre…ese día y siempre.
Por eso siempre procuro darle todo el amor y el cariño que entonces sintió que le faltaba.
Si de mí dependiese, jamás dejaría que perdiera toda era vitalidad y fortaleza que le caracterizan. Por eso, siempre que veo esa escena, me acerco a él, me siento a su lado, nos sonreímos entendiéndonos a la perfección, y con toda mi buena intención intento despejar su mente todo tipo de pensamiento negativo para llenarlo con los mejores momentos y recuerdos que hemos compartido.
Cuando se nos unen nuestros hijos y se ponen a preguntarnos detalles sobre nuestra vida o como nos enamoramos, me encanta la sonrisa de oreja a oreja que porta Adrien cuando lo cuenta como si fuera lo más relevante del mundo.
Ese era mi chico…mi esposo…mi amante…el hombre de mi vida…el chico que con su vitalidad y su fuerza interior había acabado iluminando mi vida más de lo que él creía que yo iluminaba la suya.
Porque yo sería la luna en sus noches más oscuras como él decía…pero él era mi sol radiante…
