L de leal

Definición de "leal": [persona, animal] Que es incapaz de traicionar o engañar, actúa con respeto y fidelidad a sus principios morales, a sus compromisos o hacia la persona que lo ayuda, protege o mantiene.

Adrien, visto de este modo, es en muchos aspectos "leal".

En primer lugar, siempre lo fue hacia su padre, quién le dio la vida, lo vio crecer, lo cuidó y protegió. Si bien durante los años tras lo de su madre no fue muy expresivo, el mayor de los Agreste en verdad adoraba a su hijo, al igual que su hijo lo adoraba por el gran corazón que tenía y muy pocas veces mostraba a los demás. Adrien siempre quiso cumplir el deseo de su padre de ser el modelo ideal y ejemplar de hijo para que su padre se sintiera orgullo de él. Cumplía con todas las peticiones o mandatos de su padre porque sabía que en el fondo quería lo mejor para él pese a que no siempre era la mejor opción la que tomaba. Cuando Adrien obtuvo su miraculous y sintió que tenía por primera vez en mucho tiempo la libertad que tanto anheló, también se sintió culpable por no seguir los preceptos de su padre a veces. A pesar de todo ello, aquello lo compensaba. Aunque fuese el héroe de París que tenía que escaparse a veces de sus actividades civiles para luchar con el mal, nunca dejó atrás el resto de sus actividades y siempre fue a su padre hasta el momento que empezó a decidir su propio camino en la vida.

Y ese es otro de los puntos por lo cual considero a Adrien alguien "leal". Era fiel a sí mismo, a sus principios y valores. Como héroe nunca dejaba a nadie atrás si de él dependía y daba la vida por todos los que lo necesitaban y por lo que él creía que era justo; como todo un héroe ejemplar de París. La ciudad o el mundo entero podría considerarme la heroína ejemplar si ellos lo deseaban, pero yo siempre lo tendría a él de ejemplo a seguir. A cualquiera que me preguntaba se lo decía en alguna de las entrevistas que nos tomaban tras derrotar a un akuma. Chat Noir tan buen héroe como ella o incluso mejor que ella; y si no fuera por él jamás habría logrado alcanzar tantas cosas y logros durante todos sus años juntos protegiendo la ciudad de los villanos que la acechaban. Cuando por primera vez tuvieron que enfrentar a Hawmoth, ella palideció ante sus miedos y se dio por vencida. Fue él quien le mostró ante aquel monstruo de piedra frente a la torre de París que podíamos mostrarles a la gente mucho más de lo que ellos creían. Creía en sí mismo y en sus capacidades. Creyó en mí hasta incluso mucho antes de ver de lo que era realmente capaz. Pero sobretodo, creyó en nosotros.

En su faceta de gato negro aquella cualidad en el rubio era intachable. Pero si bien eso es cierto, en su faceta civil tampoco se queda atrás. No solo me había demostrado en más de una ocasión que era de una moral intachable y que nunca faltaba a su palabra. También me había demostrado, por encima de cualquier cosa, que también me era leal. Y a veces me llegaba a sorprender hasta que punto lo era de verdad.

-¡Marinette! ¡Aquí!

¿Qué sucedió esta vez?

Lo típico.

¿Qué sucede cuando tienes por novio a un chico inocente en apariencia, inteligente, risueño, educado y encima sexy como el mío siendo modelo?

Lo típico.

Tras ir a visitar la oficina de industrias Agreste para mostrarle unos bocetos al padre de Adrien que me había pedido para un especial en su nueva campaña para introducir a nuevos integrantes en el mundo de la moda, decidí pasarme por uno de los sets de estudio donde sabía que aquel día Adrien tenía sesión de fotos. Primer problema: no me había dicho que en esa ocasión era una sesión compartida con otro compañero de profesión. Segundo problema: ese otro compañero, era, más bien, "otra" compañera. Tercer problema: cuando me enteré de aquello fue entrando al set llevándome de primera plana la imagen de la chica lanzándose a los brazos de MI NOVIO y besándolo sin que él se resistiera. Ella era una de las nuevas debutantes; guapa y con estilo, y yo me llevé un palmo de narices. Nada me detuvo a salir del lugar tras aquello sin mirar atrás hasta buscar un taxi. Ni siquiera los llamados de Adrien por los pasillos me detuvieron. Como si de verdad creyera que me iba a detener a escuchar sus excusas en ese momento, fúrica como estaba de la rabia y el rencor hacia esa azabache de melena exuberante.

No era la primera vez que me encontraba a Adrien en una situación comprometida con otra chica. Sabía perfectamente lo que implicaba que él estuviera metido en el mundo de la moda por su padre. Pero eso no quitaba que fuera inevitable no poder soportar presenciar esas escenas cuando se daban. Y él bien lo sabía.

Hoy después de varios días, o más bien una semana, tras aquello, decidí contestarle a sus mensajes de texto. No había querido ni siquiera darle la cara en las patrullas nocturnas y evitaba los lugares por los que sabía que frecuentaba él o los que yo frecuento a menudo para que así no me siguiera o me encontrara. Fue una total y rotunda ley de hielo para su conciencia por mi parte.

Me pidió una cita para poder arreglar y hablar las cosas. A medida que subía las escaleras del Trocadero hasta donde él estaba veía su cara de nervios y preocupación por no querer meter la pata. Pese a todo, me pareció tierno. A mí misma me dio lastima muchas veces durante aquella semana cuando lo veía como Chat Noir desde alguno de los tejados cerca de mi casa con la esperanza de que corriera las cortinas o abriera las ventanas para que nos viéramos. Pero mi orgullo herido me lo impedía y mis ganas de justicia también. Quería que castigarlo en cierta medida por no actuar cuando debió, aunque de cierta forma, sabía que no era justo porque él no tenía la culpa, sino yo, por lo estúpidamente celosa y posesiva que me había vuelto en los últimos años que llevábamos juntos desde que empezamos a salir.

Pero como dije antes, el nunca terminaba de sorprenderme.

Yo llevaba un vestido rosa palo que había acabado de diseñar, con mi característico diseño de flores que le daba mi toque personal a modo de marca. Me recogí el pelo en una trenza pequeña apoyada en el hombro y llevaba también el bolso que portaba siempre desde la escuela para esconder en ella a Tikki. Adrien por otro lado, llevaba un look casual pero arreglado: unos pantalones azul marino pitillo y unas sudaderas negras, así como una camisa blanca y una sudara vaquera y negra con un pequeño logo de una huella de gato verde en la parte alta derecha del pecho. El gorro de la sudadera cubría sus cabellos rubios para pasar desapercibido entre la gente que se congregaba aquel fin de semana en aquel lugar emblemático de París. Si bien era inevitable sonreír como una boba cada vez que quedábamos juntos para salir en una cita al ver como cada día lo veía más guapo, en aquella ocasión me sorprendió más que llevara precisamente aquella sudadera; aquella que, meses antes, le había diseñado yo misma y le había entregado como regalo, mientras compartíamos un chocolate caliente entre risas con nuestros kwamis en mi habitación durante la víspera de Navidad.

Ese sí que era un momento entrañable y tierno.

-Hola-Saludé a ciencia cierta un poco tímida para lo que realmente quería sonar ante la sorpresa de verlo con ella puesta.

-Marinette…-Dijo con la cabeza gacha rascándose la nuca y tapándose más el rostro si podía ser posible con la sudadera.

Se dio cierto silencio entre ambos hasta que nos contemplamos frente a frente.

-¿Algo que añadir en tu defensa, chaton?- Dije con un poco de picardía pero sin dejar de lado mi tono serio característico de Ladybug y que usaba para recriminarle sin llegar a enfadarme.

-Yo…Debí estar más atento y no confiarme con ella cuando en más de una ocasión me dio a entender ciertas cosas lo sé…Pero…en ese momento estaba atento a un pedido por el móvil y no me di cuenta de que…Te juro que…

-Suhh…Lo sé…-Dije cortando su discurso torpe y atropellado con una leve risa cómplice que luego empezó a compartir conmigo. Sentí la curvatura de sus labios sobre mis dedos; aquellos que había utilizado para callarle- Sé que tú nunca harías eso…Ya te costó bastante tiempo atrapar a la mariquita, gatito, como para que la dejes escapar ahora.-Dije guiñándole un ojo.

-Eres cruel conmigo, my lady- Dijo con un leve mohín al apartar mi mano de sus labios y apoyarla sobre su pecho mientras reía levemente ante ese marco tan infantil de mi novio.-Te echado de menos, lo sabes, ¿no?-dijo tomando un tono más serio mientras tomaba mi mano y volvía a colocarla cerca de su rostro, pero esta vez, posada en su mejilla.

Sentía su calidez y cariño a través de la caricia que daba a través de mi mano, intentando mostrar en un pequeño gesto toda la añoranza que había o habíamos sentido el uno por el otro durante esa semana. Hacía mucho tiempo que no habíamos estado por tanto tiempo sin hablar en verdad, y eso me había hecho plantearme muchas cosas entonces.

Lo amaba, de eso no tenía dudas.

-Sí…y siento no haber podido darte antes la oportunidad de hablar…Yo también te he echado de menos Adrien…Es solo que…-Me corté por unos instantes y agaché la cabeza yo antes de suspirar profundo y admitir aquello en voz alta-…Fue más duro de lo que creí…Estaba celosa, para que negarlo…-Dije con una sonrisa tonta, sabiendo también lo mucho que él también disfrutaría de verme así y de admitirlo en voz alta cuando él se había visto así por mí con varios chicos en más de una ocasión. Ya habría perdido la cuenta de ello.

-Siempre seré tu más fiel y leal gatito, bugaboo-Dijo con una sonrisa burlona acariciando con un pulgar mi mejilla y acercándose a mí para besar mi frente. El roce de sus labios era como un soplo de aire fresco aquella tarde o más bien anochecer.- ¿De verdad me perdonas?-Susurró tan bajito que apenas pude oírle.

-¿Qué remedio?-Dije yo burlona para romper el hielo y con una pequeña lágrima rebelde en mis ojos, producto de la ligera brisa que empezaba a levantarse y de mis más profundos deseos arraigados durante aquella semana por volver a estar así con él, entre sus brazos.-Estoy atascada con un gato negro muy testarudo y adulador.- Dije provocando una leve risa en él mientras apretaba su agarre fuerte alrededor de mi cintura con sus brazos, apegándome fuertemente a él y escondiendo su rostro en el hueco de mi hombro.

-Siempre tuyo Marinette. Este gato se pierde tras el rastro de su mariquita.

Tras aquello, y sin temor alguno a ser ya descubierto, se apartó su sudadera para posarla sobre mis hombros, abrigándome ante la fresca brisa de aquel invierno. Puede que pronto empezara a nevar, pero la sensación de calidez que sentía agarrada de la mano de Adrien nunca desaparecería, más aún al descubrir la sorpresa que me tenía preparada más tarde en la noche. Una sorpresa que conllevaba un anillo y una promesa eterna entre ambos.

Después de todo, aquella semana no solo me había servido para reflexionar a mí sobre lo mucho que adoraba a este chico rubio de ojos risueños, sino también él también a él para conmigo. Sin saberlo, cada uno reafirmamos nuestros deseos de permanecer toda la vida junto al otro durante aquel tiempo. Antes de saber lo que se avecinaba esa noche, yo ya tenía su respuesta; y él, que lo tenía todo preparado para mostrarme una vez más lo leal y fiel, no sabía que de cualquier manera le diría siempre…

"Sí quiero"

.

.

.

Holaa a todos y a todas mis queridas mariquitas y gatos negros!

Que tal os ha parecido este nuevo capítulo? Tenía muchas ganas de escribir este a decir verdad por lo que entraña. Quizás si el resto de capítulos de este fanfic tienen éxito siga con la parte que prometí a algunos ppor reviews de hacer un De la Z a la A versión Adrien diciéndo todas la cualidades de Marinette. En ese fanfic podría revelar algunas de las cositas que no saldrían a la luz en un principio en este fanfic (como lo que ha quedado inconcluso por ejemplo al final de este capítulo ejem).

Vosotros podéis hacerse cuentas ya de los capítulos que quedan de esta sencilla historia, pero de lo que queda por leer espero que os entusiasme tante como hasta ahora. ¿Queréis un adelanto? El próximo capítulo se titula...M de modelo...

¿Qué os imagináis que vendrá en la próxima actualización?

Vivo de vuestros reviews, amo vuestros reviews, mil gracias por ellos y espero muchos más para seguir adelante con esta historia y con otras muchas que aún tengo pendientes.

Saluditos a todos, cuidado con los akumas y...

Tikki, puntos fuera!

Plagg, garras fuera!