N de novio

-¡Corre Mari!

-¡E-espera!

Cuando se lo proponía Alya podía ser tan explosiva e hiperactiva como la pólvora. No me había dado tiempo a contestarle cuando ya me agarrado de la muñeca y me arrastraba con ella hacia nuestro objetivo…la orilla.

En esta ocasión fuimos a la playa Nino, Alya, Adrien y yo juntos para disfrutar de nuestro fin de semana libre como hace tiempo no lo hacíamos debido a nuestras obligaciones, ya fueran estudios o trabajo.

Una vez nos lanzamos entre risas de cabeza al agua agradecí internamente a Alya que me hubiera arrastrado con ella cuando volví a enfocar mi mirada hacia el lugar en donde habíamos abandonado a los otros dos chicos en la playa, colocando las cosas.

Ver a mi novio con bañador…no era muy sano para mi mente si quería acabar entera para aquel día… ¿Por qué tenía que tener ese cuerpo de Adonis para torturarme? Con el paso de los años sus prácticas de esgrima y baloncesto durante la secundaria junto con las responsabilidades de Chat Noir no habían hecho nada más que favorecer su cuerpo… Lo peor era cuando se soltaba y me presumía coqueto ante ello tal y como lo haría su alter-ego gatuno; era lo peor porque, para mi desgracia, no podía rebatírselo por mucho que me encantase la idea y así bajar un poquito su ego de las nubes.

No soy santa y tampoco inmune a sus encantos…¿qué se le va a hacer?

-Dios, el agua está genial, y con esta calor se agradece.-Expresó la morena junto a mí boca arriba flotando en el agua.

-Sí…-dije imitándola poco después dejando de pasarle el escáner de rayos X una vez más a Adrien.

-¿Me has dicho que sí a lo que he dicho o era porque te estabas comiéndote con la mirada a Adrien?

Odiaba cuando mi amiga me pillaba en esos momentos. Sabía leerme como a un libro. Me sumergí debajo del agua para refrescarme e intentar rebajar un poco la calor de mis mejillas, mezcla de la vergüenza y de la calor. Al salir de nuevo a la superficie la vi terminando de reír.

-Como si yo fuera la única-Dejé caer con sorna.-Ha sido quitarse la camiseta Nino y tu agarrarme para salir pitando porque te iba a dar una combustión.

-Tenía calor- Me replicó con una mirada retadora.

-Yo también-Respondí de manera automática.- Pero no sé a qué tipo de calor te refieres tú…

-¡Marinette!- Exclamó por fin a voz en grito intentando atraparme para ahogarme en el agua. Eran muy pocas las veces en las que lograba sacar a Alya de su zona de confort, bien haciéndola rabiar o avergonzándola. No podía dejar pasar aquella oportunidad.

Después de unos cuantos juegos y bromas, salimos del agua más frescas y relajadas para volver de camino a la sombrilla donde estarían los chicos.

-Yo sigo sin entender aún porque es que estás hoy tan tranquila y relajada, viendo el panorama que hay.

-¿A qué te refieres Alya?

-Tu chico, el top model de las revistas de moda, en traje de baño y en una playa…que podría estar llena de fans suyas reclamando su atención…¿enserio me lo estás preguntando?

Alcé la mirada hacia nuestras toallas ante su pregunta, viendo a los chicos tumbados en la arena conversando de cualquier cosa. Lo cierto es que a lo lejos vi a algunas chicas o grupillos que parecían verlos desde la distancia. Pero ninguna lo hacía.

-Estoy bien Alya. No estoy preocupada si es eso lo que piensas.

-Ajam… Entonces, si una chica se le acercara en este momento con intenciones "no buenas", ¿seguirías igual de calmada?

-Sí…porque sé que no la aceptaría…-Dije resolutiva mientras terminábamos de llegar con ellos.

Habíamos pasado por demasiados cosas como para no confiar el uno en el otro.; mucho menos para que a esas alturas dudáramos de nuestros sentimientos. Sabía que él me quería tanto como yo a él o si no más. Me consideraba afortunada, y no por tener el miraculous de la suerte, si no porque después de todo lo que se nos vino encima siendo Adrien Chat Noir y yo Ladybug él finamente correspondiera mis sentimientos tras todo.

-Chico, tienes a la novia perfecta-Dijo resolutiva y resignada mi amiga a Adrien mientras me acercaba a darle un beso en la mejilla y me sentaba en la toalla para tumbarme al sol. Sus intentos por ponerme celosa no le habían servido en esta ocasión.

-Eso no hace falta que me lo digas Alya. Lo sé de sobra.- Dijo mirándome de reojo y guiándome un ojo.-¿Algo que deba saber?

-Sigo sin entender porque no fuimos a la playa privada esa de la que nos hablaste hace unas semanas. Seguro que estaríamos mejor que en una pública y sin llamar tanto la atención, "señor de revista".

-Sabes que por mí no había inconveniente.-Dijo el rubio ante la réplica sin mala intención de la periodista.- Fue Marinette quién replico ante ello y me negó pedir reserva en esa playa.-Dijo bebiendo un trago de su refresco.

-¡Aquí estamos bien de todas formas, dude! Lo mismo de arena y agua va a ver en un lugar que en otro.-Dijo apartándose unos cascos de música para pasárselo al rubio para que escuchara una melodía.

-Nino tiene razón Alya. Me negué porque primeramente no nos lo podemos permitir ninguno de los tres y no quiero que Adrien se haga responsable de todo.

-A pesar de todo…Es una lástima-Replico Alya de morros sentándose a mi lado y colocándose una visera para tomar el sol.

-Oye Nino, ¿queda algún refresco de cola?- Pregunté sedienta.

-Me temo que no. Adrien propuso antes de ir a comprar algunos refrescos o helados para aguantar mejor la calor, pero quisimos esperaros a que salierais del agua para preguntaros.

-Iré entonces a por uno, no te preocupes-Dije tomando mi macuto y cogiendo un pequeño monedero.- ¡Vuelvo en seguida! –Dije mientras aligeraba el paso tras incorporarme. En verdad tenía la garganta seca. Aquellos 40 grados de temperatura no eran usualmente normales en Francia.

Al llegar al quiosco pedí mi bebida y me senté en la barra para tomarme tranquilamente el batido de frutas que había decidido tomar al final.

-¿La señorita desea algo más?- Preguntó coqueto el barman.

-No gracias.-Contesté simple dejando el dinero en la barra para que lo tomara el mismo una vez me lo acabé de beber todo.

Cuando iba de camino a las toallas me desorienté un poco debido a la cantidad de sombrillas que impedían la visión bien. De un momento a otro me vi interceptada por alguien que posó su mano sobre mi hombro. Al girarme solo puede ver a un chico castaño de mirada azul y con pose relajada.

-Hola guapa, ¿te has perdido?-Iba a contestarle un poco cortante y esquiva viendo el tono de coquetería que estaba empleando, pero me vi interrumpida cuando alzó mi mentón intentando acercarse considerablemente a mí- Te ayudaría encantado, aunque si te soy sincero, creo que yo también me he perdido nada más verte, ¿quieres que nos perdamos juntos?

Posé mis manos, reticente a tan solo tocarle, sobre el pecho desnudo del chico y me aparté con rapidez antes sus insinuaciones y la proximidad.

-Y yo creo que te has equivocado de chica.-Dije con el tono de voz más frio que pude y me alejé unos pasos. Para el momento en que por fin pude alcanzar a ver a Nino y a Alya charlando alguien me agarró de la mano de un jalón y me abrazó apretándome contra su fuerte pecho. Ya me imaginaba que sería el mismo chico de antes.

-Por si no lo has notado no necesito tu compañía. Y además tengo una mejor que tú.-Dije apartándome bruscamente sin mirar y empujándolo con fuerza. Para mi sorpresa…no era quien yo esperaba. Él me miraba con una de esas sonrisas felinas que me mataban y a la vez con algo que denotaba cierto…peligro. Me volvió a atrapar entre sus brazos rodeándome la cintura y haciéndome sentir el tacto suave y caliente de sus manos por mi piel. ¿Por qué sentí que la temperatura se había incrementado en un millón de grados más mientras sentía lo verdaderamente fuertes que eran sus músculos manteniéndome tan cercana a él? Acercó su rostro al mío para susurrarme al oído.

-No me ha gustado verte en brazos de otro chico, pero voy a considerar que lo que me has dicho hace un momento era para él y no para mí…porque sí prefieres mi compañía, ¿no bugaboo?- Me mordió el lóbulo de la oreja de manera descarada pero disimulada y yo tuve que esconder mi rostro en el hueco de su hombro para no soltar un grito de sorpresa y expectativa en mitad de la playa, con tanta gente alrededor y con nuestro amigos conversando a unos metros de distancia.

-E-e…eso tendrás que comprobarlo tú mismo, gatito- Logré articular a duras penas sintiendo como me temblaban las piernas.

-Los gatos somos muy territoriales Marinette.-Dijo besando muy lentamente mi mentón con besos dulces y cortos calmando mi nerviosismo de a poco.- Todo lo mío lo cuido y me aseguro bien de ello.-Dijo creando una pausa entre amobos mientras me acariciaba luego la mejilla y besaba mi frente.-No te alejes mucho de mí hoy, ¿vale bichito? Estás demasiado tentadora hasta para mi propio bien.

Aquello terminó de matarme de bochorno con su sonrisa traviesa ante el último comentario.

-¡Adrien!- Reclamé para que después me callara sin más con un beso y una mirada determinante.

-Es enserio my lady, no tientes hoy a tu suerte; porque ya se está conteniendo bastante este gatito.

Tras aquello no pude más que quedarme mudo e ir tomada de la mano junto a él hasta las toallas procesando todo.

Más tarde entendí tras aquello porque Adrien insistió tanto en ir a la playa privada y no a una pública. Así su lado "novio protector" o modo "gato territorial" no hubiera salido a la luz. Pero lo que no sabía es que me encantaba que por alguna vez que otra fuera él el que sintiera celos de que otros chicos se me acercaran. Después de todo, él vivía todo el tiempo en el trabajo rodeado de chicas por las que yo también podría estar celosa.

Me encantaba tener el gusto de poder decir que era "mi novio" y por tanto que era más especial para él que cualquier otra. Y lo mismo era para él.

.

.

.

Holaaa a todos mis queridas mariquitas y gatos negros!

¿Entusiasmados todos por la segunda temporada? ¿Spoileados? ¿En shock? ¡Yo al menos muchísimo!

Espero que os haya gustado este pequeño capítulo más dentro de nuestro abecedario dedicado a Adrien Agreste.

¿Qué será lo siguiente?

...

Sí...

O de ...Optimista

Saluditos,

Ladyaqua198