CAPÍTULO XI – BLAISE

–Hermosa, no hay mejor modelo en todo el mundo mágico que yo –sonrió pícaramente el hombre.

Probablemente el chico tenía razón, el cuerpo de ese hombre era de envidiar. Los músculos bien formados se notaban a leguas de distancia bajo la camiseta blanca ajustada que vestía, los jeans negros ajustados delineaban sus bien trabajadas piernas, su tez morena se notaba bien cuidada. Hermione notó el inicio de un tatuaje en la clavícula donde la camiseta no tapaba, sin embargo, ella no podía decir a ciencia cierta qué forma tenía el tatuaje. También, observó que en el antebrazo izquierdo tenía una banda amarrada, no cabía dudas que el chico intentaba ocultar la marca tenebrosa.

–Zabini, puede que tengas razón en eso de modelo, pero no se te ha quitado lo idiota y arrogante –dijo mordazmente Hermione pasando al lado del chico sin voltear a mirarlo, y añadió–. Y para ti soy Ministra Granger, no hermosa.

Blaise endureció la mirada y apretó con fuerza la mandíbula. Ninguna chica se había negado jamás ante sus cumplidos, mucho menos decirle idiota y arrogante a la cara, bueno, si le habían dicho uno que otro insulto, pero después caían a sus pies. En cambio ¿Qué se creía esa castaña? Que podía insultarlo así no más y ni siquiera mirarlo; para variar, exigirle que la llamara Ministra Granger. Eso jamás iba a suceder, aunque eso significara hacerle la vida imposible de ahora en adelante. La chica lo había tentado a molestarla y también, lo había inducido a querer seducirla hasta que ella aceptara lo increíble que él era. Él sabía que iba a ser un reto, pues sabía que la chica era una cabeza dura, pero él amaba los retos y no iba a dejar pasar este.

–Tú te lo buscaste, Ministra Granger –susurró Zabini sonriendo de medio lado, maquinando un plan para fastidiar a la castaña.

–Blaise, ya todos están en el estudio, solo faltas tú –dijo una voz de mujer a su espalda. El moreno dio media vuelta y se fue en dirección al estudio.

El estudio era un lugar bastante amplio, rodeado de paredes blancas, varias cámaras mágicas, una pecera de vidrio gigante que contenía un grindillow, una sirena y un tritón; también, había varios magos y brujas caminando de aquí para allá. Alrededor de un pelirrojo se encontraba una elfina doméstica, un centauro, un duende de Gringotts, Hermione y Harry. Simmons le hizo señas a Blaise para que se acercara a escuchar, el moreno asintió y se colocó en medio de Hermione y Harry fastidiando a Hermione, Harry; por su lado, se asombró que el modelo de clase mundial del que estaba alardeando Simmons fuera nada más y nada menos que Zabini. Otra serpiente que se metía en la vida de él y la castaña.

–...como iba diciendo, la idea es proyectar los cambios mágicos que ha hecho el Ministerio de Magia en la sociedad mágica. Por eso, haremos tomas por separado, también en pareja con la Ministra aquí presente y por último, tomaremos un plano entero con todos ustedes posando juntos. ¿Alguna duda? –terminó de decir Simmons.

–¿Cómo va a posar Hermione con ellos? –él que preguntó fue Harry, señalando la gran pecera donde estaban el grindillow, el tritón y la sirena.

¿Hermione? Repitió internamente Blaise, ¡Maldito Potter! ¿Por qué el cara rajada si podía llamarla Hermione y él no? Blaise sabía la respuesta a esa pregunta: Ellos eran amigos desde el primer año en Hogwarts, todo el caso contrario a él, que apoyándose en Draco la había tratado mal durante mucho tiempo, sin mencionar que fue mortífago. ¡Por Merlín! Él se había redimido, todo el mundo lo sabía y lo creía; además, ¿Cómo alguien se podía negar ante él? No por nada era considerado el modelo más guapo del mundo mágico, aunque Draco dijera que ni con eso sería más guapo e importante que el rubio. La primera vez que su amigo dijo ese comentario, él lo fulminó con la mirada, pero qué podía hacer sí tenía razón. Draco era un Malfoy y aunque su apellido ya no era tan importante gracias a su padre, el chico había hecho lo imposible por limpiar su apellido y demostrar que no solo tenía sangre Malfoy, sino que la sangre Black también corría por sus venas. La voz de Simmons lo sacó de sus pensamientos.

–...gida. Son solo unas cuantas tomas, luego aplicaremos un hechizo de secado rápido para las tomas que falten –¡Diantres! Por estas pensando en estupideces no escuchó completamente la explicación. Por suerte, Potter no era tan idiota como parecía, o estaba muy interesado en todo lo relacionado a la castaña.

–Si lo que quieren es una buena toma de Hermione con las criaturas acuáticas, no creo que el hechizo casco burbuja sea lo mejor –comentó el azabache–. En el agua ese hechizo puede distorsionar la imagen de ella, afectando la fotografía. Creo que lo mejor es que Hermione haga las tomas al estilo muggle.

–Es un buen aporte. Pero, ¿a qué se refiere con estilo muggle? –preguntó Simmons.

–Creo que Harry se refiere a que salga a tomar aire de la superficie y contenga la respiración bajo el agua, de forma que se vea más natural –respondió amablemente Hermione.

–Entiendo, pero tomar fotografías mágicas así será muy lento...–comentó el pelirrojo.

–Potter tiene razón, Don –dijo Blaise. Ante la intervención del moreno, Harry y Hermione se sorprendieron–. Lo que podemos hacer, si te parece, es hacer todas las tomas que no incluyan a la... MINISTRA –enfatizó la palabra ministra provocando que Hermione sonriera con satisfacción–... dentro de la pecera y esas dejarlas para el final.

–¡Buena idea Blaise! –alagó el pelirrojo. Blaise solo sonrió con superioridad– Vamos a comenzar con las tomas individuales de la Ministra, luego en pareja, las de plano entero y por ultimo las de pareja en el agua. ¡A sus puestos! –ordenó Simmons– Ministra, colóquese aquí solo sonría y siga mis indicaciones.

Hermione asintió y se colocó en el lugar indicado. La sesión de fotos comenzó. Hermione recibía cada dos tomas nuevas indicaciones de cómo posar, la chica se sentía un poco incomoda pues era la primera vez que hacia un trabajo así y pensaba que se veía ridícula.

Lo que la chica no sabía era que dos pares de ojos observaban detenidamente cada movimiento, gesto, pose que ella hacía. De no ser porque había muchos testigos, Blaise se le hubiera tirado encima. No sabía que le pasaba realmente, pero esa chica estaba encendiendo algo dentro de él que solo Pansy había logrado despertar, pero eso era un cuento muy antiguo. La seguridad y a la vez timidez con que se movía la chica, provocaba que él quisiera levantarla del suelo y estrecharla en sus fuertes brazos. ¡Blaise que carajos te pasa! Se reprendió internamente el moreno, se supone que tú la vas a torturar a ella no al revés. El moreno estaba metido tanto en sus pensamientos que no notó como un par de ojos verdes también devoraba con la mirada a la castaña.

Harry no podía quitar la mirada de su amiga. Era como una ensoñación, las finas facciones de su rostro, su dulce y seria mirada con esos bellos ojos color miel, su cabello pulcramente peinado, su esbelta figura, definitivamente cada curva estaba bien posicionada, todo en ella era perfecto. ¿Desde cuándo ella había dejado de ser su hermana, su querida amiga, para convertirse en una mujer frente a sus ojos? La respuesta se agolpaba en su garganta, pero no era momento de recordar el pasado.

Cuando terminó la sesión individual, Hermione tuvo que posar con el centauro. Hermione se veía un poco intimidada por la presencia de la criatura. El tipo era muy serio y se erguía con autoridad, no era para menos la actitud de Hermione. Pero a pesar de ello, el centauro le comentó a Hermione que su manada se encontraba agradecida de que el Ministerio les hubiera devuelto sus tierras, no solo en Hogwarts sino en todo Inglaterra, esto le había dado confianza a la chica.

Luego, Hermione posó junto a la elfina doméstica, con un poco más de confianza. Después, posó junto al duende un poco más seria, pues el duende tenía cara de pocos amigos. Por último, para su desdicha, tuvo que posar junto a Blaise. El moreno se empeñaba en hacer poses sexys luciendo su bien trabajo cuerpo, Hermione solo podía sonrojarse ante cada pose y perdía la compostura, Blaise sonreía burlonamente ante su primer movimiento de tortura para la chica; el problema era que ese juego arruinaba las fotos logrando que la sesión de ellos durara más del tiempo requerido. Después de unas cuantas llamadas de atención por parte de Simmons, Blaise y Hermione hicieron una tregua y lograron unas buenas fotos.

Hermione se sentía cansada de tanto flash y poses que ella jamás haría en su vida diaria. Sin mencionar, que cada vez que Zabini se le acercaba le dedicaba miradas pervertidas o decía comentarios lascivos, ella solo quería terminar rápido con todo, irse a su casa tomar un relajante baño y si Theo se lo permitía, dormir con Raven. Se había acostumbrado al calor del niño en su cama, no le había dicho a nadie, pero ella realmente se estaba creyendo la mamá del niño.

La castaña dejó que retocaran su maquillaje por décima vez. Aquello era demasiado para ella, nunca podría trabajar como modelo; la chica se preguntó cómo haría Zabini para aguantar todo aquello. Simmons dio unas cuantas órdenes para tomar las fotografías en conjunto.

Hermione notó que el moreno hacia lo imposible para quedar cerca de ella en las fotografías, lo cual era muy incómodo para ella. ¿Es que ese chico no podía entender que ella no quería tenerlo cerca, que no quería nada de él? Durante la siguiente media hora que duró esa parte de la sesión, Hermione se dedicó a huir de Blaise. La chica se refugiaba colocando en medio al centauro, o abrazando a la elfina doméstica. El moreno se dio cuenta de las intenciones de la castaña, y entre más se empeñaba ella en alejarse de él, más cerca intentaba estar. Era divertido ver como huía de él, esa sensación era de los más placentera para él, para la castaña era todo lo contrario y en su cara se empezaba a notar el fastidio que sentía. Sin embargo, el moreno tuvo que detener su juego al ver como la paciencia de Don se estaba agotando y él no quería una nueva llamada de atención.

Por fin terminó esa parte de la sesión de fotos, para alegría de Hermione pues eso significaba que ya no tendría que estar cerca de Zabini. Blaise; sin embargo, decidió quedarse a observar hasta el final la sesión de fotografías.

–¡Buen trabajo a todos! –dijo alegremente Simmons mientras aplaudía–. Vamos a iniciar con las fotografías bajo el agua, intentaremos tomarlas lo más rápido posible, ya que es muy tarde y la Ministra debe descansar.

Los presentes asintieron y comenzaron a preparar las cosas para las últimas fotografías. Las maquillistas aplicaron un hechizo para que el maquillaje de la Ministra no se corriera por el agua; también, arreglaron la capa y el traje. Mientras tanto, un ayudante supervisaba la pecera y que todo estuviera en orden.

Hermione tuvo que subir por una pequeña escalera para poder meterse en la pecera. El agua estaba realmente fría, Hermione no pudo evitar estremecerse varias veces, esperaba que nadie escuchara como sus dientes empezaban a castañear. Harry conocía bastante bien a su amiga y sabía que algo no andaba bien.

–¿Hermione? –después de haber escuchado la fastidiosa voz de Zabini durante tres horas, la voz de Harry sonaba tan cálida a los oídos de Hermione.

–Dime –sonrió cariñosamente la castaña.

–¿Te encuentras bien? ¿Pasa algo? –preguntó preocupado.

–El agua está más fría de lo que esperaba... –dijo Hermione desviando la mirada.

–¿Segura que solamente es eso?

–Bueno... –Hermione miró directamente a los ojos verdes de su amigo–... no soy buena nadando, menos conteniendo la respiración. No sé si podré hacer esto.

Harry pudo ver el miedo en los ojos de su amiga. Internamente rió, pues no imaginaba como la chica que lo acompañó durante la guerra ahora se acobardaba ante un poco de agua– Hermione, todo estará bien, yo te ayudaré si lo necesitas. Solo respira profundamente, y cuando sientas que te quedas sin aire, sal a tomar aire. No eres una super mujer, así que está bien que tengas que salir a respirar varias veces. Solo relájate y hazlo lo más natural que puedas, de lo contrario te atrasaras más con todo esto.

Hermione sabía que Harry tenía razón, así que asintió con su cabeza y sonrió. Simmons se acercó a darle unas instrucciones, Hermione escuchó atentamente y asentía a lo que le decía el pelirrojo. Luego, hizo varias inhalaciones antes de respirar profundamente y sumergirse en la fría pecera.

Las primeras fotografías bajo el agua salieron inesperadamente bien para alivio de Hermione. Había seguido el consejo de Harry, y tanto Simmons como el tritón y la sirena habían tenido la amabilidad de esperar que ella recobrara el aliento antes de seguir con la sesión. Hermione posó primero junto al tritón y luego junto a la sirena; la sesión estaba por terminar pues solo faltaba posar junto al grindillow. Hermione salió a respirar nuevamente y se acercó al borde de la pecera. Harry aprovechó la oportunidad y se acercó rápidamente a la pecera mientras el ayudante revisaba que todo estuviera en orden otra vez.

–¿Hermione? –la voz de Harry era tan cálida en medio de aquella agua tan fría. Hermione se preguntó internamente, sí el cuerpo de Harry sería en ese momento tan cálido como su voz.

–¿Sí? –preguntó la castaña saliendo de su ensoñación.

–El agua sigue estando un poco fría, ¿cierto? –preguntó dulcemente Harry–. Por lo que estaba pensando, ¿si quieres, puedo ir a comprar alguna bebida caliente para cuándo termines?

–Gracias Harry, me encantaría –Hermione se levantó un poco sobre el borde de la pecera, y le dio un beso en la mejilla a su amigo. Este gesto, ni el leve sonrojo en la cara de Potter pasó desapercibido ante un moreno que observaba desde lejos, el chico apretó fuertemente la mandíbula. Harry se despidió y desapareció por la puerta del estudio.

–Ministra, vamos a continuar –dijo Simmons.

–Esta bien. Pero, ¿todo está en orden? –preguntó Hermione.

Simmons levantó una ceja– Mi ayudante dijo que todo estaba en orden. ¿Ocurre algo, Ministra?

–No, es solo que... –Hermione metido que decir exactamente–... sentí como si algo no anduviera bien en la pecera, pero tal vez fue mi idea.

–Tal vez sea el frío, Ministra. Ya llevaba casi una hora dentro del agua. Debemos terminar pronto, si no agarrará un resfrío o peor, hipotermia –Simmons dio media vuelta y comenzó a dar órdenes para terminar rápidamente. Hermione volvió a respirar profundamente antes de sumergirse.

La castaña hizo unas pocas tomas junto al grindillow antes de intentar volver a salir a la superficie. Pero mientras nada hacia la superficie, algo jalaba su pie derecho impidiendo que pudiera subir. Horrorizada miró hacia abajo y vio como una alga estaba atada a su tobillo, de pronto sintió como algo la golpeaba en la espalda logrando que se le escapara el poco aire que le quedaba, comenzó a mirar a su alrededor, vio como el grindillow se había vuelto loco y la comenzaba a golpear. Hermione empezó a tragar agua, se había quedado sin aire, se estaba ahogando.

Blaise estaba sentado detrás de Simmons observando la parte final de la sesión, cuando ocurrieron varias cosas. Vio como el grindillow nadaba rápidamente hacia los pies de Hermione, luego la chica intentaba salir a tomar aire, pero no lo lograba. Se levantó de la silla, para ver que un pie de la chica estaba atado a las algas y el grindillow comenzaba a atacarla, la chica empezaba a moverse sin control por el agua, intentando desesperadamente salir a tomar aire. Los presentes comenzaron a gritar sin hacer nada, Simmons se había quedado congelado, la sirena y el tritón intentaban alejar el grindillow de la Ministra, pero al ser la criatura tan pequeña corrían el riesgo de lastimar a la chica que se estaba ahogando. Blaise sin saber que estaba haciendo realmente, corrió hacia la pecera subió lo más rápido que pudo las escaleras y sin dudarlo, se lanzó al agua con su varita en la mano, la cual llevaba en el dobladillo del abrigo que vestía.

Blaise confundió con un hechizo no verbal al grindillow, se apresuró a cortar el alga amarrada al pie de Hermione, y sujetándola por la cintura se impulsó a la superficie. A como pudo logró subirse al borde de la piscina, levantar en brazos a Hermione que se encontraba inconsciente. Bajo rápidamente los escalones y recostó a Hermione en el piso del set. El moreno se asustó al ver que la chica se encontraba muy pálida, él no supo en que momento había quedado inconsciente la chica, ni cuánta agua había tragado.

–¡Granger, Granger! –comenzó a llamar y zarandear a la chica. Se acercó a la chica y notó que no respiraba, el pulso del moreno se aceleró. Su mente se bloqueó, olvidó que era un mago e hizo lo primero que se le ocurrió: respiración boca a boca.

Mientras Blaise intentaba reanimar a Hermione al estilo muggle, Harry entró al estudio llevando un chocolate bien caliente. Notó que todos estaban reunidos en círculo alrededor de algo que él no lograba distinguir; también, observó que en la pecera la sirena y el tritón tenían sujetos al grindillow que se movía como un perro rabioso. Una tos y varias arcadas llamaron su atención, y todo encajó dentro de su cabeza: algo le había ocurrido a Hermione en su ausencia. Harry soltó el chocolate y corrió hacia el coro de magos y brujas, empujando logró hacerse un espacio y observar como Zabini estaba sobre Hermione; por su lado, su amiga estaba pálida y botaba agua por la boca.

–¿Za...bi...ni...? –logró preguntar Hermione con voz ahogada. Sentía como su garganta ardía y raspaba.

–Granger, ¿cómo te sientes? Vamos apóyate en mí, voy a llevarte a San Mungo para que te revisen –ordenó Blaise, pasando el brazo de Hermione detrás de du cuello.

–No... casa... llévame a mi casa –logró articular Hermione con dificultad.

–¡Hermione! –exclamó Harry saliendo de su asombro y arrodillándose junto a su amiga– ¿Qué pasó?

–No estorbes Potter –casi gritó Blaise–. No es momento para hablar, Granger necesita...

–No me des órdenes, Zabini –dijo enojado– Dámela, yo la llevaré. Es mi responsabilidad –Harry sin esperar respuesta, le arrebató la castaña a Blaise y salió corriendo del lugar. Dejando a un Blaise muy sorprendido y estupefacto.