P de puuurfecto
Adrien Agreste sería el novio perfecto para cualquier chica sin excepción por un millón de razones. Fantasear con ser algo de él cuando lo veía llegar en su limusina a la escuela era algo muy normal para mí…pero al mismo tiempo un sueño, una ilusión…un deseo inalcanzable.
Cuando todo se reveló entre nosotros y empezamos a "salir" pude ir dándome cuenta poco a poco de que esa fantasía no era tan imposible después de todo. Lo cierto es que había colocado a Adrien en un pedestal demasiado alto en mi mente y eso no me permitía acercarme a la realidad de quién era: a la realidad que se ocultaba justo tras la máscara de Chat Noir.
Verlo ser él mismo conmigo si el traje me transmitía una sensación de orgullo interno al ser de las pocas personas con las que podía sentirse él mismo realmente sin tapujos: aunque eso implicara aguantar sus bromas de gatos.
Sin embargo, ¿a quién pretendo engañar? Me hizo acostumbrarme tanto a ellas que me extrañaba el día que no decía una Sí… las echaba en falta. A costa de él muchas veces me reía con Tikki y Plagg cuando yo le respondía de la misma forma a sus ingeniosas ocurrrrencias, porque eso implicaba dejarlo mudo de la estupefacción al no esperarse nunca por dónde podía saltarle mi lado Ladybug.
Entre Plagg y yo si nos lo proponíamos éramos capaces de hacerle imposible la vida al rubio si nos tentaba. Tikki era la que se compadecía del pobre minino. Y hoy era uno de esos días en los que Plagg se estaba vengando dulcemente del modelo por no darle su "considerable" porción de queso diaria.
Debido a que en la tarde tenía que atender otros asuntos fui a hacerle una visita express como Ladybug para sorprenderle. Generalmente era él el que me sorprendía con visitas nocturnas en el balcón de mi casa que acababan en largas charlas hasta altas horas acompañados de un chocolate caliente y humeante. Pero yo fui quién se llevó la sorpresa al asomarme por su ventanal.
El rubio corría de un lado para otro de su habitación intentando atrapar a su kwami, que a duras penas lograba volar con esfuerzo llevando entre sus patitas un libro de volumen considerable. Adrien se apoyó en su rocódromo, saltó sobre su cama y sofá provocando varias caídas cómicas antes las que yo tuve que reprimir una risa y con las que el kwami de la mala suerte se desternillaba.
-¡Plagg!
-¿Qué sucede?-Decía con ironía y burla sobrevolando por su cabeza mientras el rubio gritaba exasperado con el rostro escondido entre las sábanas de su cama boca abajo.- ¿Acaso el gran Chat Noir no puede atrapar a un pequeño minino?
-¡Devuélveme eso!-Saltó de golpe y porrazo el rubio tomando por sorpresa al kwami e intentado volver a arrebatarle el objeto.
-¿Y perderme la cara de tu novia cuando lo vea? –Dijo con burla mientras el rubio enrojecía hasta las orejas- ¡Esto es por mi camembert!
-¡Antes muerto que dejar que ella lo vea!- dijo atrapando por fin el libro ante la queja de réplica de Plagg
-¿Ver qué?-Intervine por fin en la conversación captando la mirada de ambos ojiverdes.
Plagg rió con malicia y Adrien parecía querer esconderse detrás de la cubierta de lo que pude ver era un albúm por las letras de la portada grabadas. Para cuando estaba dentro de la habitación, me acerqué a ellos e intenté tomar el libro de los brazos de Adrien, este se resistió un poco. Lo que no se esperaba era que lo besara por sorpresa dulce y lentamente en la mejilla para distraerlo y así robarle el libro. De un salto me coloqué en la parte de arriba de su cuarto y para cuando él había subido las escaleras corriendo para interceptarme yo ya había visto con los ojos abiertos varias páginas del libro en cuestión.
Y estaba anonadada…
-¿My-my lady?-Dijo en tono inseguro esperando por mi reacción.
No era un simple álbum de fotos. Era mucho más que eso. Había recortes de prensa desde las más simples a las más épicas batallas de Ladybug y Chat Noir desde que comenzamos nuestra aventura de ser héroes juntos. Había fotografías que solo había visto alguna vez a través del móvil de Alya cuando nos perseguía en nuestros ataques contra akumas…y hasta otras…muchas de ellas mías…de cuando patrullábamos a las horas más oscuras de París con la única iluminación de la luna. A medida que fui avanzando las páginas noté como a mitad del libro las fotos no eran solo de nuestro dúo heroico, sino de quedadas en la escuela, con Nino y Alya…y otras de él y mías…unas más antiguas…y otras más recientes…como la última…que había sido de nuestra última cita el fin de semana pasado en la que nos veíamos tomándonos una selfi entre risas y el me besaba la mejilla.
Durante todo el tiempo que permanecí viendo el álbum, Adrien permaneció callado y para cuando alcé la mirada aún sorprendida hacia él pude darme cuenta del nerviosismo y la expectación que emanaban de él.
-¿Desde…-Intenté articular con la garganta seca-desde cuándo llevas con esto Adrien?
Un pequeño silencio se dio entre nosotros en lo que él suspiró para responderme.
-¿Me creerías si te dijera que desde la primera vez… que nos vimos?-Dijo esquivando al principio esquivando la mirada y rascándose la nuca para luego mirarme azorado.
La tonalidad carmín en sus mejillas y en las mías podría competir fácilmente con el tono del traje que portaba puesto. Sonreí bobamente mientras miraba una vez más la portada el libro.
-Aquel día fue tan…intenso y emocionante todo por primera vez en mi vida…que no quería olvidar esa sensación. Cuando llegué a casa no dudé en tomar uno de los libros vacíos de mi estantería y a medida que pasaron los días sin darme cuenta ya había rellenado varias páginas. En el guardo los mejores momentos que he vivido hasta la fecha…por más simples e insignificantes que puedan resultar para el resto…
-Es algo muy bonito Adrien…-Susurré contemplándole maravillada.
Me acerqué a él dando un par de pasos. Una vez el uno frente al otro y apretando el volumen aún sobre mi pecho me apoyé sobre su pecho sintiendo su calidez y pecho retumbar al pegar mi oído sobre él sonriendo. El no tardo en corresponder aquello abrazándome mientras besaba mi coronilla debido a la diferencia de estatura.
Muy en el fondo me alegraba que la mayoría de fotos ahí reunidas fueran conmigo, ya fuera siendo Ladybug o Marinette. Porque de esa manera y con las palabras de Adrien, era como si me hubiera querido decir de manera indirecta y tímida que yo le traía felicidad y sus mejores momentos eran conmigo.
Para mí sin duda era el chico purrfecto en toda la extensión de la palabra.
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