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Pairing: Matt Murdock/Karen Page


By your side

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— Foggy, ¿estás seguro de esto? — preguntó Matt un tanto inquieto, ajustando su corbata por enésima vez

— ¡Claro! Sé que no lo esperaba, pero estará contenta de volver a verte. Siempre pregunta por ti

— Ajá... Si eso dices

El invidente detectaba que su amigo decía la verdad, pero a pesar de ello, no estaba totalmente convencido. Por alguna razón, ella no le devolvía las llamadas. Es obvio que no deseaba saber nada de él luego de todo lo ocurrido.

Tomaron un par de tragos mientras aguardaban que Karen llegara a Josie's, lugar que frecuentaban visitar cuando solían trabajar juntos.
Pero el tiempo transcurrió y ambos comenzaron a preocuparse...

— ¿Qué le habrá pasado? — inquirió tras revisar su celular de nueva cuenta en busca de algún mensaje suyo

— No tengo idea. Ella acostumbra ser puntual

Cuando se disponen a salir para buscarla, finalmente aparece entrando con velocidad al local y una vez que los visualiza en la barra junto a la mesa de billar, va hacia su encuentro

— ¡Karen! — el rubio se acercó a abrazarla para saludarle — ¿Estás bien? ¿Porqué tardaste tanto en venir?

Murdock no necesitaba preguntar, pues podía sentir que andaba alterada. Su corazón latía rápidamente, tenía la respiración agitada, algo le afectó.
¿A qué se debía? ¿Alguien la habrá amenazado camino al bar? Porque incluso percibió que había llorado momentos antes

— Mi... mi abuela enfermó

Así que de eso se trataba. Ni siquiera se dio cuenta que era Matt quien puso una mano sobre su hombro a modo de consuelo, ella sólo necesitaba un pecho donde sollozar y automáticamente se acurrucó ahí para romper en llanto

— ¡Oh, no! ¿Es grave? — Foggy quiso saber. Acarició su espalda para confortarla

— No, según lo que me informaron... — respondió entre jadeos, tranquilizándolos un poco — Pero necesito ir a verla — se separó un poco apenada de su reacción. Con el dorso de la mano limpió sus lágrimas y tomó aire, tratando de recobrar la compostura. Detestaba mostrar su lado frágil, pero no lo pudo evitar

— Con gusto iría contigo, pero esta semana estaré muy ocupado en el trabajo

— No te preocupes, Fog—

— ¡Pero Matt está libre! — interrumpe de pronto. El susodicho casi brinca del susto, no suponía que le pidiera hacer algo así, sabiendo que la situación entre ellos no es completamente estable

— ¡No! Bueno, sí... E-es verdad, no he tenido casos que atender... P-pero si ella no me quiere de copiloto... — tartamudeó

— ¿Porqué no? Me mantendrías distraída... — arregló su cabello detrás de su oreja, con timidez — ¿Te gustaría acompañarme?

— Oh... Por supuesto

— Es un trato. Mañana a primera hora paso por ti — le da un apretón de manos — Lo siento, chicos. No podré acompañarles esta noche

— Lo comprendemos, Karen. Lamentamos lo sucedido

— Si en algo más puedo apoyarte, sabes que cuentas conmigo — agrega Nelson y vuelve a estrecharla entre sus brazos con fuerza

— Gracias. Hasta mañana...

— Cuídate

Esperaron hasta que saliera para regresar a sus respectivos lugares. Matt le propinó un leve golpe en el brazo cuando éste quiso sostener su bebida

— ¡Hey! ¿Y eso por qué? — se queja y soba su brazo del dolor

— ¡Mira en que líos me involucras!

— Bah... Como si no te hubieras ofrecido, te morías de ganas — refunfuñó — Sólo te di un empujón

— En otra ocasión lo hubiera hecho... ¡Pero no ahora, Foggy! Ella y yo...

— ¡Es el momento perfecto, Matt! Ahora se te presentó esta oportunidad y no podías dejarla pasar

— Pero... ¿No crees que estoy sacando ventaja de la situación?

— ¡Te necesita! Y jamás has estado ahí para ella

— Hmph. Tienes razón...

— Descuida, estarán bien. Luego me lo agradecerás...

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Al día siguiente, Matt había preparado su maleta desde temprano y se vistió con ropa más cómoda de la que habita usar. Karen no mencionó si se quedarían a dormir o regresarían esa misma noche, y no quiso llamarle en la madrugada para preguntar, temiendo causarle alguna molestia. Pero más vale prevenir que lamentar.

Al desayunar, estaba tan ansioso que al llevar la taza de café a su boca, derramó un poco del contenido sobre su camisa

— ¡Maldición! — exclamó furioso por su torpeza y corrió a su habitación, esperando tener tiempo de cambiarse antes de que Karen llegara por él.

Se colocó una nueva prenda y la otra la arrojó al cesto. Después se encargaría de lavarla, ojalá no deje mancha. Se dirigió al baño a cepillarse los dientes y justo cuando terminó de arreglarse, escuchó el claxon de un automóvil y al prestar atención, distinguió la esencia de aquella mujer que reconocería en cualquier lado.

Fue a la cocina y dejó los trastes en el fregadero, tomó las cosas que había organizado en la entrada y tras cerrar la puerta de su departamento, bajó con rapidez los escalones, deteniéndose en el recibidor principal.

Tomó unas cuantas bocanadas de aire para relajarse y salió para reunirse con ella

— ¡Buen día, Karen! — saludó inclinándose hacia la ventana del carro para que pudiera mirarlo sonreír

— Ni tan bueno, ¿verdad? — respondió tajante sin despegar la vista al frente — Pero tendré que fingir que lo es cuando esté frente a ella

La sonrisa desapareció de su rostro al instante que escuchó angustia en su tono de voz — Yo sólo...

— No, Matt... — aporreó las manos contra el volante con frustración — Es que estoy tan... ¡Ugh! Perdón, no debo desquitarme contigo

Matt suspiró y se recargó sobre la puerta del carro. Él había lidiado con esto anteriormente así que sabe bien cómo se siente. No había porqué culparla por su comportamiento

— Tu abuela es la persona a quien más amas y temes perderla. También he pasado por eso, ¿recuerdas?

— Sí — voltea para finalmente observar a su acompañante

— Lo entiendo perfectamente. Que no te de vergüenza hablar de esto

Asintió con la cabeza tras cerciorar que cuenta con él y que está aquí para apoyarle

— Vamos, se nos hará tarde — recuerda y él volvió a curvar los labios tras haberla animado — ¿Te ayudo con tu equipaje?

— No, puedo acomodarlo. Mientras enciende el motor — y eso hizo cuando él cerró la cajuela y regresó para tomar asiento junto a ella.

Se abrochó el cinturón de seguridad y enseguida comenzó a sentir tensión acumulada en su espalda

— ¿Sucede algo? — indagó al ver que cambió su expresión

— Nunca he salido de Manhattan — admite, abstraído en sus pensamientos — Todo esto es nuevo para mi

— Tranquilo, no pasará nada... No es como que de repente caigan aliens del cielo, ¿no? — se retracta — ¡Oh, espera! Eso ya pasó...

— No estás ayudando — murmura

— Estás en buenas manos. Te lo aseguro

— De eso no hay duda, pero amo tanto mi ciudad que sólo en imaginar que la estoy abandonando...

— Vaya, ¿tanto así? — detuvo el carro cuando alcanzaron un semáforo en rojo y aprovechó a verlo de reojo — Creo nunca antes había conocido a alguien que se sintiera así por el lugar en el que nació

— ¿Tú no extrañas tu ciudad?

— Sí, claro... La comida, los paisajes, la gente...

— Pero...

— Sólo quería salir de ahí lo más antes posible — y dio justo al punto, tenía tiempo intuyendo que Karen les ocultaba algo. ¿Debía presionar?

— Y... ¿Puedo saber a qué se debe?

— No quiero hablar de eso... Menos ahora — contestó, esperando no sonar grosera

— Cierto... Lo siento, no debí...

— Debemos dejar de disculparnos, ¿no crees?

Matt rió junto con ella para relajar los nervios. Ella misma había dicho que lo quería aquí para amenizar su viaje, no para traerle malos recuerdos a la cabeza.

Así que apenas se pusieron nuevamente en marcha, comenzó a relatar algunas de las locas anécdotas que Foggy le ha contado sobre cómo ha querido impresionar a Marci Stahl y termina fallando en el intento.

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— Entonces él me dijo: Viejo, estoy loco por esta chica. ¡Pero ella no quiere nada serio conmigo!

— Aw, pobrecito. ¿Y qué le aconsejaste?

— Pues que siga intentando. Si de verdad la quiere conquistar, ya le dije cuál es la forma más fácil de llegar a su corazón

— ¿Su cartera?

— Exacto

— ¡Oh, Dios! No pensé que fuera de ese tipo de mujeres — opina entre risas

— Y no lo es, pero debo admitir que es bastante interesada. Y es lo único que le ha faltado intentar a Foggy

— Pero ha tenido bastantes gastos como para comprarle algo caro

— Le dije que no se desespere. Si ella es la indicada, no lo dejará ir... Puedo notar que le tiene mucho cariño, pero no sé porqué no quiere demostrarlo — deja salir otra risita — No le he dicho nada a él o si no, haría algo imprudente. Conociéndolo, sería capaz

— Hablas como si fueras todo un experto en el tema — comentó sarcástica

— Bueno, quizás no haya tenido una relación duradera... Pero eso no quiere decir que conozca cómo hacer feliz a una mujer. Siempre estaré dispuesto a hacer lo que fuese necesario

Karen sabía que con eso, sutilmente le volvía a pedir que le diera otra oportunidad. Decidió ignorarlo por el momento

— Ahora tenemos un poco de prisa en llegar, pero prometo que cuando regresemos podemos hacer unas cuantas paradas en la carretera si gustas. Hay algunos lugares que me gustaría enseñarte

— ¿Lo podré disfrutar a mi manera?

— Absolutamente. Te lo describiría todo de ser necesario

— ¡Excelente!

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Luego de casi 7 horas de viaje, finalmente llegaron a Vermont.

Estaban hambrientos, por lo que decidieron ir por algo de comer antes de llegar al hospital. Y Karen conocía el lugar perfecto.

Era un pequeño restaurante donde servían comida casera, el favorito de los comensales, pues además del ambiente acogedor animado con música en vivo, también ofrecían toda clase de platillos con verdura y carne fresca, los cuales Matt no dudó en probar y quedó encantado con la variedad de nuevos sabores que su paladar pudo encontrar

— ¡Muy sabroso! — comentó al terminar su postre y se limpió con una servilleta — Tenías razón, aquí la comida es buenísima

— Te dije — concordó — Lástima que no nos podemos quedar más tiempo

— No importa, esto bastó para darme una muy buena impresión

Karen sonríe de vuelta y hace un gesto para llamar al mesero y pedir la cuenta — Iré al baño. Puedes esperarme en la salida — dice sacando su cartera de su bolso. Matt la detuvo

— ¿Qué haces? Yo pago

— Viniste hasta acá por mi, mínimo deja que te invite

— De haberlo sabido, no hubiera comido tanto — reprocha avergonzado

— Ay, exageras — lo empuja hacia la puerta — Andando

Con la cabeza baja, Matt salió del lugar. No insistió, pues no quería provocar alguna discusión frente a las personas a su alrededor, solo siguió su camino y esperó en el auto hasta que ella saliera. Ya después encontraría la manera de recompensarla por su generosa acción.

Pensó que durante la ruta al hospital sería incómodo, pero ella no le tomó importancia y continuaron hablando como hace un rato.

Al estacionar el vehículo, Karen tomó una bocanada de aire para relajarse y Matt tomó su mano con cariño

— Tú puedes — le aseguró, inspirándole confianza.

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— Bienvenidos, ¿en qué les puedo ayudar? — preguntó la recepcionista con amabilidad

— Buenas tardes, vengo a visitar a Penélope Page. Sufrió un infarto ayer por la tarde — se le quebró un poco la voz al mencionar lo último — ¿Me puede decir en qué habitación se encuentra?

— Permítame un momento... — luego de buscar información en su computadora, respondió — Está en la #201. Sólo familiares tienen permitido el acceso. ¿Me permiten sus identificaciones?

Matt ya se estaba dirigiendo a la sala de espera, cuando ella le pide su billetera y también entrega la suya

— Es mi prometido — agrega sosteniendo su mano, con una sonrisa torcida. Matt sólo alcanzó a afirmar con la cabeza, aún algo confundido.

La muchacha anotó sus nombres en una lista para registrarlos — Todo en orden. Ya pueden pasar. Tomen el elevador, 2da planta a la derecha — indicó

— Muchas gracias — respondió Matt un tanto apenado, dejándose guiar del brazo hacia el ascensor. Una vez dentro, soltó su agarre y cuestionó — ¿Karen? — no obtuvo respuesta por parte de ella — ¿Me podrías explicar qué pasó ahí?

— ¿En verdad quieres que lo diga? — suspiró audiblemente — No puedo hacer esto sola, ¿OK? ¡No puedo!

Matt inmediatamente la abrazó, ella se aferró a su cuerpo y por más que sus lágrimas amenazaban por salir, se mantuvo fuerte para evitar llorar y no verse vulnerable frente a su querida abuela

— Aquí estoy para ti — susurró en su oído — Jamás volveré a apartarme de tu lado

Las puertas se abrieron y tuvieron que romper contacto para salir. Al llegar al cuarto, tomó aire antes de entrar

— ¡Abuela! — gritó Karen con emoción y corrió hacia ella para abrazarla

— ¡Con cuidado, cielo! — dijo entre risas su abuela, tratando de levantarse un poco para poder mirarlos mejor. Karen oprimió un botón para hacer que el respaldo se levantara y estuviera en mejor posición

— ¡No sabes cuánto me alegra que estés bien!

— Oh, falta mucho para deshacerse de mi

— ¡No digas eso! — rieron y después la señora levantó la cabeza para poder mirar a quien se encontraba detrás de Karen

— Cariño, ¿porqué no me habías presentado a ese hombre tan guapo?

Matt se sonrojó y se retiró los lentes para que pudiera contemplarlo mejor. Se acercó e inclinándose un poco para quedar a su altura, besó su mano con delicadeza

— Matt Murdock. Me alegra finalmente conocerle. Karen me ha hablado tanto de usted — hizo que la señora sonriera, halagada

— Entonces supongo que mi nieta ya te preparó mi receta especial, ¿verdad?

— Oh, por supuesto. Fui digno de ella en una ocasión ¡Y es una delicia!

— ¡Basta ya! — lo frenó antes de que pudiera decir algo inapropiado, contagiándose de la risa — Abue, él es sólo mi amigo

— ¿Qué? P-pero la enfermera me avisó que vendrías con tu prometido

— Sí, es algo que inventé para que pudiera acompañarme. Es todo — la señora se veía bastante decepcionada.

— Creí que me traías buenas noticias...

— Lamento haberte ilusionado

— Ya te estaba imaginando vestida de blanco. ¿Cuánto más debo esperar para ese día?

— Eh... yo... — no tenía la intención de romper sus ilusiones y ahora no sabía qué responder. Si supiera lo mal que le ha ido en su vida amorosa...

— Señorita, ¿me puede regalar unas cuantas firmas para un formulario? — pidió una enfermera que se asomó por la puerta. Salvada por la campana

— Claro. Con permiso — y se retiró. Dejando solo a Matt con su abuela.

Tragó en seco. Podía percibir que la mujer frente a él tenía un sin fin de preguntas por hacer y temía no tener respuestas para saciar su curiosidad

— Y dime, Matty... ¿Cómo conociste a Karen?

¿Qué podía decir? "Oh, fue la primera cliente de mi firma, mi compañero y yo fuimos sus abogados para no fuera incriminada en una escena de muerte. Puse su vida en riesgo varias veces..."

— Karen trabajó para mi, era nuestra asistente. Nuestros caminos se distanciaron, pero seguimos siendo amigos... supongo — contestó inseguro

— Oh, entonces... ¿Tú y ella...? — quiso intuir, sabiendo que había un poco más en la historia

— Sí, existió algo entre nosotros

— ¡Lo sabía! — dio una palmada tras haber adivinado — ¿Y qué pasó?

— Hubieron ciertos malentendidos... No fui honesto con ella

— Oh... Bueno, no hay nada que no tenga solución...

— Lo sé... Pero recuperar su confianza ha sido difícil

— ¿Aún la amas?

Matt no respondió, sólo bajó la cabeza avergonzado y afianzó el agarre a su bastón blanco

— No necesitas responder, querido. Puedo verlo en tu mirada. ¡Amas a mi niña! — festejó

— Así es — no lo negó — Pero...

— No te preocupes... Sé que es duro, pero una vez que te ganas su corazón, no hay marcha atrás. Créeme

La señora estiró su brazo y él se acercó a la cama para que pudiera tomar su mano

— Se nota que eres un buen muchacho. Por favor, cuida de mi 'rayo de sol'

— Lo haré. Daría mi vida si fuera necesario

La mayor sonríe ampliamente y deja escapar una lágrima, que limpió rápidamente cuando Karen regresó a la recámara

— ¿Todo bien aquí? — preguntó al ver lo serenos que ambos lucían

— ¡Perfecto! — respondió la abuela palpando la mano de Matt antes de soltarlo — Ahora cuéntame... ¿Qué has hecho en Nueva York? ¡Quiero saberlo todo!

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Pasaron toda la tarde platicando con la abuela de Karen y cuando salieron ya estaba anocheciendo, el cielo comenzaba a tornarse oscuro. Decidieron pasar a un puesto de comida rápida cercano y pedir la cena para llevar

— Qué agradable es tu abuela

— Me alegra que ustedes se llevaran bien. A veces es muy quisquillosa

— ¡No me digas! ¿Esa adorable señora? — ríe y echa la cabeza hacia atrás. Karen adoraba cuando logra provocar esa reacción en él — ¿En qué sentido?

— Bueno, le preocupa las personas que me rodean. No siempre he tenido buenas influencias

— Oh...

— Y si supiera quién eres en realidad...

— Ouch... Golpe bajo

— Nah... Igualmente te admiraría... Siempre ve las noticias para saber qué nueva hazaña han hecho The Avengers, ¿porqué no haría lo mismo por Daredevil?

— Pues si me comparas con ellos, yo estoy por los suelos

— Seguro pronto se darán cuenta de tu potencial y pedirán que te unas a su equipo

— Y también me darán un traje de vibranium... ¡Sí, claro! En tus sueños — ambos ríen a carcajadas mientras pasean por las calles para ir al estacionamiento. Matt se arma de valor y la abraza por los hombros. Karen no se apartó, eso era una buena señal.

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— ¿Crees que conseguiremos un hotel a esta hora sin reservación? — pregunta una vez que se suben al vehículo

— No te preocupes por eso — saca unas llaves de su bolso — Mi abuelita pidió que nos quedáramos en su casa

— Oh, qué bien. Porque no te sentía lo suficientemente fresca como para volver a conducir por horas

— No. Necesito descansar. Y tampoco nos vendría mal un baño

Matt ríe y nega con la cabeza.

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Al llegar al recinto, Karen se dirige a abrir la puerta mientras él bajaba las bolsas de comida y las pertenencias de ambos del vehículo.

Después de cenar y pasar una agradable velada, ella le da un breve recorrido del lugar y le muestra a Matt cuál es la habitación de huéspedes para ponerse cómodo.

Colocó su maleta sobre la cama y se iba a disponer a sacar su ropa para cambiarse e ir a cenar, cuando ella se detiene antes de salir de la habitación, da media vuelta y se recarga contra el marco de la puerta

— Matt... Debo decir que escuché parte de tu conversación con mi abuela — confesó — ¿De verdad piensas eso?

Tragó en seco. No imaginó que ella había logrado escuchar algo, debía estar alerta. Pero mejor se relajó y lo tomó como otra oportunidad para demostrar lo que siente

— Por supuesto, Karen. Sabes que haría lo que fuera por ti

Sus ojos se aguaron y no pudo evitar sentirse amada. Hace mucho que anhelada ese sentimiento.

Matt se acerca a ella y deposita un beso en su frente

— Muchas gracias por todo — la rubia toma sus manos y besa sus nudillos — No sé qué hubiera hecho sin ti — declara, abrazando sus manos contra su pecho. Matt ahora podía sentir sus latidos, no sólo escucharlos. Y era fascinante

— No tienes nada qué agradecer. Siempre permaneceré a tu lado — promete, deslizando sus dedos hasta posarse en su mentón y acerca su rostro al de él, sellando sus labios en un apasionado beso.

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Lamento haber llamado así a su abuela. No leo cómics, en la serie no lo han mencionado y estuve buscando en Internet cómo se llama, pero no encontré nada. Simplemente tomé el nombre de su madre XD

¡Gracias por leer! Hasta la próxima