CAPÍTULO XII – Larga noche

Harry se apareció en la entrada del edificio donde vivía Hermione. Era pasada la media noche, con desganas le había enviado un patronus a Theo pidiéndole que abriera el departamento de Hermione y pusiera la calefacción, había ocurrido algo.

Cuando el elevador se detuvo en el piso donde vivía Hermione, Harry corrió hasta el departamento de la chica, donde Theo había dejado abierta la puerta y esperaba dentro del mismo con su inquieto hijo. Harry le había reclamado a su amiga que le hubiera dado la contraseña de su casa a Theo y no a él que era su amigo. La castaña había alegado que Theo la conocía por Raven, después de varias quejas había terminado dándole la contraseña también a él.

–¡Por Merlín! ¿Qué ocurrió? –preguntó Theo corriendo a abrir la puerta del baño donde había preparado la bañera de Hermione con agua caliente, por órdenes de Harry.

–¡No lo sé Nott! ¡No lo sé! –dijo Harry ofuscadamente.

–¡Mami!, ¡Mami! –repetía Raven a punto de llorar. Hermione reaccionó a la voz del niño, giró la cabeza y sonrió débilmente.

Harry depositó a la castaña dentro de la tina de baño y salió de la habitación junto a Theo, para que la chica pudiera bañarse y recuperar su temperatura.

–¿Sabes que Hermione necesita ayuda en el baño? –preguntó Theo mirando a los ojos del azabache.

–¡Diantres! Claro que lo sé, pero es una mujer. Ni tú ni yo podemos simplemente meternos al baño, desnudarla, ayudarla y demás –dijo Harry intentando con todas sus fuerzas evitar imaginar a su amiga desnuda.

–Sé perfectamente Potter, que Hermi es una mujer. Nunca lo he dudado, pero por mi cabeza no pasó absolutamente nada de lo que tú te estás imaginando –dijo severamente Theo.

Harry ya no pudo evitar su sonrojo, el hombre frente a él era tan maduro, tan serio. ¿Tenía sentimientos? ¿Al menos sentía algo por una mujer? Harry pensó que nunca se daría cuenta de eso, ni lograría entender al Slytherin.

–Raven –llamó Theo, haciendo que Harry se sobresaltara. El niño llegó corriendo, se había quedado pegado a la puerta del baño esperando que su mami saliera.

–¿Papi? –preguntó el niño aun con los ojos llorosos.

–¿Estas preocupado por tu mami? –Raven asintió.

–Hermi necesita ayuda en el baño, pero ni Potter ni yo podemos entrar, porque tu mami se enojaría –dijo Theo agachándose y tomando entre sus manos la cabeza del niño.

–Potter y papi no pueden entrar porque son niños y mami es niña ¿verdad? –Theo asintió y Harry solo desvió la mirada, Raven era tan inteligente. Poco a poco se había ganado la aceptación del niño, pero no dejaba de llamarlo Potter. Lo único bueno de aquello era que ni a Neville ni a Draco lograba llamar por sus nombres.

–Exactamente, cariño. Pero ella es tu mami ¿verdad?

–Sí, es mi mami, solo mía –dijo Raven haciendo pucheros. Harry frunció el ceño, no le gustaba el apego que tenía el niño con su amiga, creyéndola solo de su propiedad y de su padre.

–Pues Hermi necesita ayuda, pero solo tú puedes entrar porque es tu mami... –Harry volteó a mirar a Nott, sabía lo que el chico tramaba y él no iba a permitir que eso pasara.

–Ni lo pienses, Nott. ¿Cómo se te ocurre que un niño tan pequeño puede hacerse cargo de Hermione en el estado que está? –explotó Harry.

–Yo puedo cuidar a mami, ya soy grande –respondió Raven fulminando con la mirada a Harry.

–Potter, deja tus estúpidos celos para otro momento. Solo Raven puede entrar al baño y ayudar a Hermione, sin que ella entre en cólera y mande hechizos a diestra y siniestra, o aviente las cosas que tenga a mano, así que cállate y no le grites a mi hijo –dijo Theo seriamente, pero sin levantar la voz–. Raven, tu mami te necesita. Ve al baño y ayúdala.

El niño asintió, volvió a ver a Harry, le sacó la lengua y salió corriendo al baño. El azabache supo que ese día había perdido la poca confianza que se había ganado del niño. Se sentía tonto e impotente, lo único que pudo hacer por Hermione fue llevarla a su casa, lo más importante lo había hecho Zabini y ahora Raven.

–Lo siento... –se disculpó Harry–... Es mi mejor amiga y no puedo ayudarla, es frustrante... –confesó Harry, sentándose en el sofá y tomando su cabeza entre sus manos.

–Mira, Potter. Ambos sabemos que no somos muy cercanos, pero sé cómo te sientes –Harry no daba crédito a sus oídos, como un tipo como Nott podía hablar de sentirse impotente por no poder ayudar o salvar a alguien a quien amaba. Harry iba a replicar, pero Theo se adelantó–. ¿Piensas que no sé cómo te sientes? Potter, se lo difícil que ha sido tu vida desde que tenías un año de edad, que has perdido frente a tus narices a las personas que más amabas y que te sientes así con Hermione. Pero, ¿te has detenido a pensar que vi morir a mi madre frente a mis ojos sin poder hacer nada por salvarla? ¿Qué mi padre fue un estúpido mortífago con esperanzas de que yo también lo fuera y me botó a la calle cuando supo que no iba a ser un mortífago como él? Es obvio que yo no pude parir a Raven, ¿sino que tuve una esposa que amaba como nunca amé a nadie, que ella murió y tampoco pude salvarla? –Theo dijo todo aquello serenamente, aún le dolía en el alma cada recuerdo de su pasado, pero las experiencias le habían enseñado a ser fuerte y que siempre habría algún motivo por el cual vivir, su motivo era Raven. Harry comprendió que en realidad no sabía nada del hombre frente a él –. Potter, no ganamos nada con gritar o hacer estupideces. Piensa fríamente cómo podemos ayudar a Hermione. Sé que no soy santo de tu devoción, pero he aprendido a querer a la chica que ama a mi hijo.

–Yo... lo siento, Theo –por primera vez Harry llamó por su nombre al chico. Él apreció que el ojiverde se abriera y le contara un poco de su vida privada, sabía que haber dado ese paso fue difícil para Nott– ¿Qué puedo hacer por ella?

–Por el momento nada...

La puerta del baño se abrió. Raven apareció tomado de la mano de Hermione, a la castaña le goteaba el cabello, vestía un pijama de manga larga y pantalón largo, la chica ya había recuperado su color de piel.

–Lamento... haberlos preocupado –dijo Hermione. Su voz sonaba rasposa.

Harry se levantó inmediatamente y Theo se aventuró a la cocina para preparar bebidas calientes. Hermione se acercó lentamente al sofá y se sentó en él, Raven se apresuró y se sentó en el regazo de Hermione, Harry rodó los ojos y tomó asiento en el sillón frente a la castaña.

–¿Cómo te sientes? –preguntó Harry. Desde donde estaba le llegaba el olor a vainilla que desprendía el cabello y la piel de su amiga.

–Confundida... –admitió Hermione, comenzando a acariciar la cabeza del niño, de vez en cuando le besaba la cabellera. Harry estaba embelesado con la imagen, Hermione daba toda la pinta de ser una buena madre. Algo se removió dentro de Harry, la escena era tan tierna, el problema es que él hubiera deseado que el niño fuera su hijo y no el de Nott.

–¿Qué pasó realmente? Cuando llegué Zabini estaba sobre ti...

–¡¿Zabini?! –dijo Hermione aun confundida.

–¡¿Blaise!? –dijo Theo que entraba en la sala con una bandeja.

–Eh... ajá –respondió distraídamente mientras observaba como Theo le tendía una taza con chocolate a Hermione, otra a Raven, una a él; el cual aceptó cortésmente, y otra para sí mismo. Lo peor fue cuando el Slytherin se sentó en el sofá al lado de Hermione y levantaba a su hijo de los regazos de Hermione y lo sentaba en las suyas. Un monstruo interior rugió en el interior de Harry, ver a Theo tan atento con todos, tan cerca de Hermione, con el niño en brazos, parecían una familia y él se sentía fuera de lugar.

–¿Blaise era el modelo contratado por Don Simmons?

Hermione asintió con la cabeza, olió el líquido que tenía su taza y dio un pequeño sorbo. Raven se relamía los labios por el chocolate, el niño sabía que su papá era el mejor cocinando.

–No sé qué pasó exactamente, solo recuerdo que el grindillow se volvió loco y me atacó, no podía subir a la superficie a tomar agua, me quedé sin aire y perdí el conocimiento. Cuando desperté escuchaba ruido a mi alrededor, sentía como mis pulmones se llenaban de aire, pero era como si alguien me estuviera dando ese aire de boca a boca... –Hermione se detuvo y abrió sus ojos como platos. Zabini le había dado primeros auxilios boca a boca.

Harry se tensó, recordando como el moreno estaba sobre Hermione. Así que el chico si la había salvado, tendría que recordar agradecerle. Theo se removió en su asiento un poco confundido, desde cuando Blaise era tan caballeroso o héroe como para salvar a Hermione, es que no era cualquier chica, era Hermione. Blaise junto con Draco habían fastidiado a la chica en Hogwarts. Él jamás lograría entender que pasaba por la cabeza de aquellos Slytherins.

–Lo extraño es que usara un método muggle y no usara magia para reanimarte –puntualizó asertivamente Theo. Harry miró asombrado a Theo como si le acabara de revelar una profecía. Ese estúpido de Zabini se las pagaría, él había notado como la estaba cortejando durante la sesión fotográfica y se había aprovechado de la situación para besar a Hermione, ya no le agradecería nada, por el contrario, le patearía el trasero si se volvían a cruzar en el camino.

–Ya no importa –dijo Hermione. Zabini había sido un desgraciado durante toda la sesión, pero al final le había salvado la vida. Necesitaba descansar con urgencia, su cuerpo se lo pedía a gritos, había sido una larga noche, pero tenía miedo de dormir y no despertar, tenía miedo de estar sola esa noche.

Theo a diferencia de Harry era muy intuitivo y observador. El ojiverde había sido siempre así, pero esa parte de él se había afinado al convertirse en padre. En realidad, muchas cosas en él se habían afinado con la muerte de su mujer y la llegada de Raven. Él notaba que la castaña estaba cansada, pero a la vez percibía algún tipo de batalla interior, probablemente no quería pasar la noche sola, pero si Potter y él la acompañaban, probablemente causarían un mal entendido.

–Potter, creo que Hermione necesita descansar –Hermione se puso ansiosa. Harry volteó a ver a Theo.

–¿Estás diciendo que me vaya? Ni creas que me voy a ir y dejar que TÚ cuides a Hermione –enfatizó Harry empezando a molestarse. Hermione iba a decir algo al ver que aquello terminaría en una disputa, pero Theo se le adelantó.

–Potter, yo también me marcho. No es una buena idea que dos hombres se queden en el departamento de la Ministra de Magia, será un problema si la prensa se da cuenta. Raven dormirá con Hermione, ¿lo harás campeón? –preguntó Theo mirando a su hijo.

–Si papi, amo estar con mami –dijo el niño sonriendo y tirándose a los brazos de Hermione. La castaña suspiro de alivio y beso la frente del niño.

–Asunto arreglado –Harry lo meditó unos momentos, y tuvo que admitir que Nott tenía razón. Luego, simplemente asintió.

Ambos chicos se levantaron. Harry comenzó a despedirse de Hermione mientras Theo recogía las tazas y las iba a dejar a la cocina. El ojiverde tomó entre sus manos el rostro de su amiga para verificar que estuviera bien. Después, le dio un suave beso en la frente sin prestar atención a las protestas del niño, volteó a ver a Raven y le desacomodó el cabello. Harry se dirigió hacia la puerta y esperó a Theo, que se despidió de su hijo abrazándolo fuertemente y besándolo en la frente. Theo volteó hacia Hermione le deseó buenas noches, tomó una de las manos de la castaña y le besó el dorso de la mano. Theo se dirigió hacia la puerta y salió junto a Harry. Harry se dirigía al elevador cuando Theo lo llamó.

–Potter, no voy a preguntar porque no estabas con Hermione cuando pasó lo ocurrido, si se supone que ibas como su escolta y era tú responsabilidad estar todo el tiempo junto a ella –Harry iba a responder, pero Theo levantó una mano para callarlo–. El informe de lo ocurrido me lo darás cuando averigües qué pasó exactamente, dudo que el grindillow atacara de pronto a Hermione, tal vez alguien lo hechizó. Es tu deber como auror averiguar lo ocurrido, y no es un pedido, es una orden del despacho de la Ministra. Tu reporte me lo entregaras a mí, no a Hermione, ella debe descansar.

Harry solo asintió. Theo era más inteligente de lo que creía, él había pasado por alto esos detalles por preocuparse por su querida amiga, olvidando todos los procedimientos que tuvo que haber hecho como auror. Suerte que Theo no parecía enojado y mantenía la cabeza fría cuando se necesitaba. Hermione estaba logrando que él descuidara su trabajo y su vida.

–Buenas noches, Theo –dijo Harry suspirando y retomando su camino.

–Buenas noches, Potter –respondió Theo y entró a su apartamento.