R de ronroneo

-Purrrrr…

-¡Oh my god, Chat! ¿Es enserio?- Dije entre risas continuando acariciándole el cabello.

En las noches más tranquilas, cuando acabábamos nuestras patrullas nocturnas ciertamente temprano, nos quedábamos los dos por largas horas conversando sobre cualquier cosa.

Tiempo atrás Tikki me había hecho reflexionar sobre algo. Puede que por seguridad si que fuera bueno que no nos reveláramos el uno al otro nuestras identidades; pero eso no significa que no pudiera conocer mejor a nuestro compañero. Al fin y al cabo, y después de tanto tiempo, yo al menos no solo consideraba a ese gato tonto como un compañero de batallas, sino como a un amigo fiel y en quién podía confiar en lo que sea.

Cuando en una de nuestras noches por las calles le propuse a Chat de quedarnos un rato más para charlar o pasar el rato, me alegré solo con verle el rostro alegre. Podía ser un gato coqueto y bastante molesto o torpe cuando teníamos que enfrentar batallas y estaba más pendiente de mí que del villano, pero era un chico humilde y muy alegre. Sentir que yo podía alegrar la vida a mi amigo por algo tan sencillo y que me había estado pidiendo por tanto tiempo me congratuló mucho.

Desde aquel entonces he podido conocer mejor al chico cuya cabeza ahora reposaba sobre mi regazo con gusto ante mis caricias. La pequeña brisa fresca que se sentía y respiraba desde el arco del triunfo aquella noche era relajante y calmada.

-Puuurdona que a este minino le gusten tan tus mimos, my lady- Dijo encantador alzando la mirada y guiñándome un ojo. Sonreí ante su desenvoltura para pasar de largo mi comentario mirando de nuevo al frente. Los campos elíseos se extendían a lo largo iluminados por las luces de los vehículos que circulaban por él, las farolas de las aceras y fachadas.

-Creo que nunca terminaré de acostumbrarme a tus manías gatunas…

-¿Qué manías?

-Oh por dios Chat, ¿de verdad lo preguntas? ¡Eres totalmente un gato! Ronroneas como uno, tienes el sentido del oído y del olfato como el de uno y para rematar ves en la oscuridad. Estabas destinado a que tu miraculous fuera el de un gato, minou.

-Todas esas cualidades son por mi anillo y tú lo sabes- Dijo concluso alzando el dedo índice para hacerse el inteligente.

-Dudo que el ronroneo venga dentro del pack de traje heroico gatuno- Me burlé acariciando el cabello alrededor de sus orejas falsas provocándole otro leve ronroneo desde el fondo de la garganta.- Tienes el cascabel y todo. Solo te falta la correa y ya eres un dulce gatito doméstico.

-Será que mi ama no me echado el lazo aún.- Dijo abriendo los ojos con cierto interés ante lo último viéndome con atención.

-Así que tu ama, ¿eh? Ya me apeno por la pobre desafortunada que tendrá que hacerse cargo de ti.

-¡Oye!- Exclamó con un mohín incorporándose y encarándome cruzado de brazos haciéndose el ofendido. ¡Era como un niño pequeño! Era imposible no acabar la noche sin acabar entre risas con él y haciéndonos burlas mutuamente.

-¿Ofendido minino?-Pregunté con sorna palmeándole en el pecho en lo que el deshacía su cruce de brazos.

-¿Yo? Puurr favor my lady, la duda ofende.- Dijo con orgullo y diversión en la voz dándome su mejor perfil de rostro alzando su mentón mientras yo reía.- En tal caso, me ofendería más por la dama que me acoja que por mí mismo.

-¿Enserio?-Dije siguiéndole la corriente pero escuchando atenta con cierta curiosidad.

-¡Claro! Al fin y al cabo, la chica que me acoja debería de ser la chica más maravillosa y con el corazón más puro de París. Yo sería quién tendría la suerte de compartir algo con ella-Sentenció luego mirándome con cierta ternura.

-¡Oh Chat! Nunca pensé que tendrías una manera tan romántica de pensar.

-¿Qué puedo decir?-Alzó los brazos para después volver a tumbarse de nuevo sobre mi regazo con los brazos encogidos tras su cabeza.-En mi defensa solo puedo decir,…que ya hay una linda chica en mi mente que espero pronto me ate a ella. Lo aceptaría con gusto.-Dijo cerrando los ojos y suspirando con tal calma que me sorprendió.

-¿No te corresponde?- Pregunté ahora más intrigada por mi amigo. Nunca hasta ese momento habíamos hablado de nuestra vida sentimental o de nuestros intereses amorosos. Aunque conocía su carácter galán y coqueto conmigo de siempre, me daba a veces mucha curiosidad por saber cómo sería realmente Chat frente a la chica que le gustara de verdad. Lo nuestro lo consideraba un pasatiempo y entretenimiento para la diversión del joven a mi lado, el cual está demás decir que le encantaban las bromas. ¿Sería igual de tímido y cortado con ella como lo era yo con Adrien?

-Más bien no me ve.-Volvió a suspirar abriendo los ojos y mirando a un punto fijo del firmamento sobre París.- Puedo estar a su lado todo el tiempo pero no le alcanzan mis sentimientos. Es como mirarse al espejo y querer hablarle a tu reflejo. Quieres decir algo pero sabes que hay un muro separándolos de por medio, que en este caso es el cristal. Hasta hace poco en podido conocerla mejor y congeniamos bien. Pero no sé si se sienta de la misma manera que yo o alguna vez lo sentirá.

A medida que explicaba cómo se sentía…no pude evitar sentirme identificada con él. Me sucedía de manera irónica exactamente lo mismo que él con Adrien.

-Daría lo que fuera por un poco de su atención todos los días. El verla sonreír es…bueno…es como si me hubiera tocado el premio gordo por así decirlo. Es tan dedicada, gentil…tiene un montón de cualidades que hacen envidiarla al mismo tiempo. Y eso es lo que hace que me resulte aún más fantástica de lo que ya es.

-Debe ser sin duda una chica increíble para captar de esa manera tu atención.-Dije alzando mi mirada de nuevo ante el paisaje frente a nosotros.

-Sin duda lo es… Es la chica más prodigiosa que he conocido en la vida…

Sus palabras me dejaron helada por un momento dejando de acariciarle el cabello. El que hubiera utilizado ese adjetivo tan característico que yo empleaba para mi conjuro mágico me provocó algo en mi interior que no supe identificar.

Por un lado me complacía saber que él fuera feliz con una chica así…pero por otro lado me sentía mal.

¿Sería mi lado egoísta?

Siendo Ladybug siempre recibía todos los halagos y alabanzas que no recibía siendo Marinette excepto por mis amigos y mi familia. ¿Me hacía sentir mal que Chat ya no me viera de forma tan especial por tener a otra persona más importante en su vida a la que alabar?

No es que fuera malo…

Creo que el hecho de que él fuera la primera persona en creer en mi como Ladybug es algo que hiere mi orgullo…solo ha de ser eso… ¿no?

Al verlo nuevamente logro ver como sonríe complacido y yo le correspondo el gesto sin pensar. Tras un impulso se vuelve a estirazar para incorporarse y estirar su brazo para ayudarme a mí también.

-Bueno my lady, creo que ya va siendo hora de marcharnos por hoy. Purr desgracia a este miníno le toca madrugar mañana.

-Qué pena…-Dije con pena fingida mientras tomaba mi yo-yo de sus manos.-Esta bién. No hay problema. ¿Mañana nos vemos de nuevo para patrullar si no hay akuma?

-Dalo por hecho, bugaboo.-Contestó coqueto y guiñándome un ojo.

Estaba a punto de marcharme por el extremo contrario del arco a él cuando iba a saltar. Pero…

-¡Oye Chat!- Exclamé llamando de nuevo su atención.

-¡Dime!

-¿Por qué no te animas y se lo confiesas? No pierdes nada por intentarlo.

Lo que dije fue una cruel mentira. Yo sabía que confesando tus sentimientos a esa persona si que se pueden perder muchas cosas: como la relación de amistad que puedas tener con esa persona. Ese era el mayor miedo que tenía al pensar en decirle algo a Adrien y por lo que nunca me animé.

-Porque hasta ahora solo conoce una parte de mí.

Aquello…nunca me lo esperé…

-Quiero que me conozca y se fije en mí siendo yo mismo…tanto con mi identidad civil como en la de Chat Noir…No quiero que haya secretos con la persona con la que, si puedo, quiero compartir todo… Quiero que me ame en todas mis facetas, aún si eso incluyen todas mis extrañas costumbres de gatos, como son los ronroneos…

Aquella confesión tan natural me pareció la más tierna y romántica que había escuchado en mi vida…

Desee tras escucharlo poder ser igual que él. Solo de pensar que alguien pudiera amar tanto mi lado introvertido siendo Marinette como a la valiente Ladybug…

Con mirada decidida reté con la mirada a Chat…

-Entonces te propongo algo chaton.-Alcé la voz para que me oyera fuerte y claro.-Derrotemos juntos a Hawkmoth pronto. –Resalté con entusiasmo y con una sonrisa sincera.- Y cuando lo hallamos hecho y no tengamos que preocuparnos por villanos akumatizados amenazándonos te le confesarás a esa chica. ¿Le dirás entonces que eres Chat Noir?

-Te prometo que será lo primero que haga nada más tengamos el prodigio de la mariposa en nuestras manos. ¿Me dirás tú también entonces tu identidad entonces?

Su pregunta…ya me la había contestado en mi mente…

Sin miedo a villanos atacando París o acechando a los que quería…al fin podría conocer al chico que se había convertido en mi mejor amigo por tanto tiempo.

-Dalo puuur hecho, kitty- Respondí guiñándole un ojo y saltando del monumento usando mi yo-yo.

¿Quién me diría meses después, cuando al fin derrotamos a Hawmoth, que me tragaría mis palabras al descubrir quiénes éramos realmente bajo la máscara y lo que sentíamos el uno por el otro? ¿Desafortunada quién atara a ese gato? Ni en sueños podría ser más afortunada de lo que era.

.

.

.