T de tonto
En más de una ocasión he recalcado lo celoso que puede ser mi compañero gatuno y de clase. Pero creo que es necesario recordar lo posesivo que puede llegar a actuar, al menos para conmigo, en modo de defensa.
El día de hoy fue una prueba de ello y fue una jornada muy intensa.
A pesar de no tener clases en sábado y en un principio no tener responsabilidades de tipo deberes o Ladybug, tuve que ayudar durante prácticamente todo el día a mis padres en la panadería llegando a cancelar una quedada en el cine con Alya en la tarde. Lo mismo me pasaba el rato amasando, con el horno, decorando o con la caja. En épocas navideñas, en pleno mes de diciembre como estábamos, era cuando la panadería tenía más demanda y teníamos que estar los tres arrimando el hombro más que nunca.
Precisamente el problema del día erradico al atender la caja. Varios días entre semana se me había presentado la ocasión de atender la caja porque mi padre estaba horneando o haciendo postres y mi madre tenía que ir a reponer materiales y despensa con la alta demanda. Si bien ya a estas alturas conozco a algunos clientes particulares que suelen visitar la tienda no me imaginé que lo que sucedió llegara a suceder.
Logan era un chico alto de pelo castaño y ojos ámbar, extrovertido y muy divertido que solía ir a la panadería para comprar magdalenas una o dos veces por semana desde hacía ya varios meses después de las clases. Suponía que estaba apuntado algún club en la escuela y se pasaba por el lugar para recargar pilas. Era un año mayor que yo pero al acudir en la misma escuela las veces que había coincidido con él era capaz de tener una conversación fluida y amena con él. Era simpático y cuando tuve un día problemas con la caja se ofreció hasta para ayudarme. Nunca me hubiera imaginado que sus visitas a la panadería no eran espontáneas. Cuando lo veía a lo mejor de pasada en la escuela le saludaba por cortesía y el me correspondía. Nunca me fijé en las pocas veces que se trabó conmigo.
Visto de esta manera, jamás se me hubiera pasado por la cabeza que un día, ese día, fuera akumatizado por mí. Alya me había llamado después de la hora de almorzar para concretar otro día para quedar juntas a lo del cine. En cierto momento de la conversación surgió el tema de Adrien y que mi amiga tenía que competir ahora además de con mi despiste común con "mi novio" para llamar mi atención o pasar rato conmigo. Logan debió de entrar aquel día a la panadería y haberme escuchado mientras estaba de espaldas colocando postres en los estantes con el teléfono pegado al hombro, por lo que no le vi. Cuando comenzó el desorden y el caos por mi calle escuchándose la voz de un nuevo akuma y salí a ver el panorama no pude evitar sorprenderme al verle y reconocerle confundida.
Se hacía llamar "Heartbreaker" y a diferencia de Dark Cupid, quien en el pasado rompía con sus flechas los corazones de las personas o los volvía malignos, este creaba esferas oscuras pequeñas en un principio en sus manos y las lanzaba como una pelota de voleyball o balonmano. Estas aumentaban de tamaño al ser lanzadas atrapando generalmente a las chicas que se volvían fieles enamoradas de Heartbreaker. Deseaba amor y esa había sido su perdición para caer en manos de Hawkmoth. Al mismo tiempo que avanzaba hacia la panadería en busca mía y yo me refugiaba en ella, él reclamaba a voz en grito los miraculous de Ladybug y Chat Noir. Mi padre al salir de la cocina y percatarse del escándalo cerró como pudo la panadería y subimos a casa para intentar refugiarnos del akuma hasta que pasara todo. Llamó a mi madre, quién estaba fuera de compras en ese momento para que no se acercara a la zona por el momento quitándole la preocupación que pudiera tener por nosotros.
Estaba apurada y de los nervios. Debía transformarme pero acompañada de mi padre no podía y el akuma no paraba de gritar mi nombre ante las puertas del edificio expectante a que saliera por propia voluntad. Si caía bajo su hechizo sería adiós Ladybug y por tanto adiós a purificar el akuma. Sin previo aviso, una de las ventanas del salón de casa se abrió de golpe, entrando por él el akuma, mirándonos a mi padre y a mí detrás de él cubriéndome con diversión. Vi una luz violácea en los ojos de Logan mientras me pedía "amablemente" que fuera con él por voluntad propia. Mi padre habló por mí negándose y con una mirada desafiante por parte del akuma fue atrapado dentro de una de las burbujas, quedando después de rodias alabando al "perfecto Heartbreaker. Este pasó sobre él avanzando hacia mí mientras que yo aún reticente a todo aquello retrocedía hasta toparme con la puerta de entrada de mi casa. Me tenía acorralada. Solo podía rezar porque al menos Tikki estuviera bien escondida en mi cuarto para que no fuera descubierta.
El akuma me tentaba a ser su musa sin tener que someterme a la fuerza como las demás víctimas mientras empezaba a acariciar mi mentón con suavidad provocándome escalofríos. Quería rehuirlo, pero si tenía alguna posibilidad de derrotarlo por mí misma siendo Marinette encontrando su objeto akumatizado solo podría lograrlo siguiéndole la corriente, logrando que no me hechizara. En el fondo me dolía porque eso implicaba rechazar, aunque fuera de mentira, mis sentimientos por Adrien. Cuando estaba a punto de responder a su petición de forma afirmativa, una sombra negra demasiado rápida para mi vista apareció en mi salón apartando a Heartbreaker de mí y arrojándolo a otra punta del salón lanzándolo por la ventana abierta y cayendo finalmente sobre el pavimento de la calle.
Para cuando reaccioné a todo lo sucedido de manera tan rápida. Chat Noir me había agarrado del brazo y me estaba arrastrando escaleras arriba hasta mi habitación, donde una vez con ventana y puerta cerrada Tikki se dirigió a nosotros preocupada.
Ya me esperaba uno de sus comentarios sarcásticos cuando me volteé hacia él. Pero para mi sorpresa su expresión facial me asustó tanto que caí de espaldas contra el sillón de mi habitación. La mirada tierna de gatito que solía mostrarme se había transformado en una de pantera rabiosa que parecía iba a comerme en cualquier momento.
-¿¡Se puede saber en qué estabas pensando cuando te dejaste acorralar por el akuma!?-Me gritó con rabia pura…Y eso no hizo nada más que encenderme más… ¿Quién se creía que era?
-¡Oh dios! Perdona que estuviera con mi padre, no tuviera a Tikki y ¡no pudiera transformarme para defenderme!-Respondí de vuelta una vez de pie frente a él y golpeando insistentemente mi índice contra su pecho.
-No sería la primera vez que Marinette se resiste a un akuma.-Reclamó molesto.
-¿Qué mosca te ha picado Chat? Solo iba a seguirle la corriente para quitarle el akuma. Por si no lo has notado, el chico va detrás de mí.-Exasperé alzando las manos.
-¡Genial! ¿Y eso implica dejarte llevar por un akuma?-Dijo con la mandíbula casi desencajada entre dientes.
-Creo que hasta ahora no he caído al menos bajo su encantamiento a diferencia de cierto gato que siempre cae bajo el hechizo de los akumas.-Respondí con sorna
-¡Esto no tiene nada que ver conmigo Marinette! ¡Estamos hablando de ti! ¿Hasta qué punto pensabas llegar para ganarte al akuma?
-¡Ni se te ocurra reclamarme por tus celos de siempre Chat Noir! ¡No habría tenido que llegar a ese punto o ni siquiera planteármelo si tu hubieras llegado antes a enfrentarlo!
-¡Ah! ¿Así que ahora la culpa es mía?
-¡Idiota!
-¡Testaruda!
-¡Tonto!
Nada más terminar de decir aquello me hizo gritar de la sorpresa y del susto al agarrarme por las muñecas y acorralarme contra la pared más cercana. Su mirada ahora me parecía mucho más sería y desafiante que antes una vez pasado mi susto inicial y habiéndose calmado un poco mi furia reprimida. ¡Es que no podía entender que al menos lo único que quería era que hubiera llegado antes para ayudarme! ¡Gato ton…
Mis pensamientos se cortan y toda tensión acumulada se desploma al sentir el contacto cálido de sus labios contra los míos al mismo tiempo que su cuerpo se pegaba al mío encajando y aplastándome contra la pared. Me mordió el labio con rabia y me devoró sin permiso con su lengua obligándome a seguirle el ritmo. Su respiración al igual que la mía parecía volverse más frenética y pensaba que en cualquier momento me ahogaría ante la agonía de aquello. Quería mover mis brazos pero él seguía reteniéndome fuertemente contra la pared. En un cierto momento abandonó mi boca dejándome respirar de forma errática besando con más suavidad mis párpados, pómulos, el contorno del rostro, las mejillas, el mentón y la mandíbula bajando con lentitud hasta el cuello…Esta última acción me provocó hasta el punto de gemir sin evitar poder taparme la boca ante las sensaciones de aquella actitud tan posesiva del rubio frente a mí.
-Óyeme bien lo que te voy a decir…Ladybug-Dijo con total seriedad sujetándome ahora las dos muñecas con una de sus manos sobre mi cabeza y alzando mi mentón para que no esquivara sus esmeraldas profundas. Sus pupilas parecían haberse vuelto más finas…y mucho más peligrosas…-Podrás sacarme todo el genio que tú quieras…Pero entre tú y yo nadie se mete.
Antes de que pudiera llegar a articular nada para responderle me volvió a callar con uno de sus besos abrasadores mientras que su mano en mi mentón me iba guiando al ritmo que él deseaba para luego abandonarlo y posarse sobre mi cintura y caderas haciendo que doblara un poco una de mis piernas en torno a una de las suyas.
Aquello estaba resultando peligrosamente exci…
-¡Chat Noir! – El grito casi explosivo fue la advertencia que nos obligó a separarnos cuando escuchamos de nuevo la voz del villano en la calle.
Chat Noir me soltó muy lentamente a duras penas mientras me sentía con la cabeza embotellada y el corazón martirizándome. No dudaba en que el color de mis mejillas superaría al carmesí habitual que uno simple de sus besos podía causar en mí. Puse las manos sobre mi pecho de manera disimulada intentando calmarme y respirar con tranquilidad ante la agitación de aquel rápido encuentro en un momento de crisis como aquel. No supe como Chat Noir podía estar tan tranquilo echando un vistazo por una de mis ventanas viendo como el akuma había creado un ejército de seguidores a su alrededor dispuesto a registrar toda la periferia para saber a dónde me había arrastrado Chat Noir con él.
Si solo supiera que estaba en el piso de arriba haciendo…
-Ahora me vas a escuchar-Expresó Chat señalándome con el dedo y haciéndome reaccionar dejando atrás mis pensamientos…aún nerviosa.-Voy a alejarlo de aquí, lo distraeré a él y a su ejército fanático como pueda y una vez este calmada la situación entrarás como Ladybug para purificar el akuma, ¿está claro?
No me dio tiempo de nuevo por tercera vez a responderle cuando ya saltó sobre mi cama en dirección hacia la claraboya de mi habitación y salió por la azotea. Inmediatamente fue captado por el akuma desde la calle, quién lo persiguió por los tejados sin deparar en que yo me había asomado levemente por la claraboya y las fieles al akuma lo seguían por la vía clamando por su amor. Tanto hombres como mujeres de todas las edades…y hasta mi propio padre.
-¿Ma…Marinette?-Dijo tímidamente después mi kwami viéndome mirar aún inmóvil en la dirección en la que se marchó aquel gato negro junto con el resto.
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-¡Agh!-Grité exasperada mordiéndome el labio y tirándome de las coletas para ocultar mi cara con ellas muerta de la vergüenza.- ¡Gato idiota!
Definitivamente era el gato más tonto e impulsivo que había conocido…
Muy muy tonto…
Pero en el fondo, no sé si me digo esto siempre para consolarme ante sus ataques por sorpresa cuando me pilla con la guardia floja, para irritarlo, para burlarme…o porque realmente lo era…
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