CAPÍTULO XVII – En el hospital Parte I

–¡Tú! –gritó un hombre de forma alterada.

Theo entró precipitadamente en la sala de espera, tomado de su mano venía un Raven muy asustado. Theo soltó la mano de su hijo, caminó en dirección a Harry y de un tirón lo levantó del piso. Theo tomó a Harry del cuello de su traje de auror y lo empujó bruscamente hasta chocar con la pared. Tanto Harry como Ron, Neville, Blaise y Draco se quedaron asombrados, ninguno sabía cómo actuar ante la reacción de Theo.

–¡Potter! –Theo estaba rojo de la ira.

Ninguno de los presentes había visto a Theo comportarse de esa forma, era tan callado y calculador que verlo tan agresivo parecía una broma de mal gusto. Harry se había quedado sin habla, estaba intento unir las palabras y que estas tuvieran algún sentido, pero por más que lo intentaba parecía que su cerebro lo había abandonado.

–¡Se supone que la ibas a proteger! –gritó Theo fulminando a Harry con la mirada, sin soltarlo– ¡Eres un maldito auror! ¡¿Qué diantres estabas haciendo?!

Harry empezó a murmurar cosas ininteligibles. Él era un auror y estaba capacitado para enfrentar cualquier tipo de situación adversa, pero la reacción de Theo no la esperaba. El castaño era muy tranquilo, no agresivo, pero en ese momento era un Theo que ni Draco ni Blaise conocían.

–¡Era tu maldito trabajo cuidarla! –seguía vociferando Theo– ¡¿Sabes que es la Ministra de Magia y que esto tendrá graves repercusiones para el mundo mágico?!

Que Theo se pusiera así era tan extraño para todos. Debía haber alguna razón de fondo para que Theo llegará a tal punto de enojo. Si bien es cierto que Hermione era la Ministra, nadie se había puesto así. Theo escondía algo más.

–Theo, debes tranquilizarte hermano… –comenzó a decir Blaise, levantándose de su asiento y acercándose a su amigo.

–Blaise tiene razón Theo, no ganas nada con desquitarte con Potter –dijo Draco levantándose también.

–¡¿Es que no se dan cuenta?! ¡La negligencia de Potter casi mata a Hermione y también a tu madre! –protestó Theo sin soltar a Harry.

Draco sintió una punzada de ira, su amigo tenía razón, pero lo hecho, hecho estaba. Draco bajó la mirada y divisó a unos cuantos metros al pobre Raven a punto de llorar.

–Theo, hermano cálmate –volvió a intentar Draco–. Estas asustando a tu hijo.

Theo por primera vez desvió la mirada de Harry y buscó a su hijo. Lo vio a unos metros de distancia con los ojos vidriosos y a punto de echarse a llorar. Theo comprendió que se había dejado llevar por la ira y el odio, se había comportado como un estúpido. Soltó a Harry, respiró varias veces profundamente hasta que se calmó. Se alejó de Harry y se sentó en una de las sillas que estaban pegadas a la pared frente a Harry y Draco.

–Lo siento, Potter… –se disculpó Theo–… me dejé llevar…

Harry tragó antes de poder contestar– No… te preocupes… tienes razón, fue mi error. Todo pasó por no hacer correctamente mi trabajo…

–Harry no seas duro contigo mismo, eran muchas personas, ¿Cómo ibas a saber que eso pasaría? –dijo Neville intentando calmar a su amigo.

–¡Porque yo registré a todos y los únicos con marcas tenebrosas en sus brazos eran Malfoy y Zabini! –dijo Harry desesperadamente, se sentía estúpido. La vida de su amiga, de la persona que se estaba enamorando estaba en peligro junto a la madre de Malfoy.

Draco y Blaise se tensaron un poco al escuchar la afirmación de Harry. Esa marca que llevan en sus brazos, significaba para ellos que habían hecho cosas terribles pero que estaban dando todo para dejar su pasado atrás, pero al parecer eso les tomaría mucho tiempo.

–Potter –llamó Theo un poco más calmado pero aun respirando rápidamente–, dame tu informe ahora mismo.

–No puedo Theo… –dijo Harry agachando la cabeza. Theo enarcó una ceja–… Dejé a cargo de la misión a Proudfoot…

–¡Diantres, Potter! Eres el Jefe de la Oficina de Aurores, se sup… –una pequeña manita se posó sobre una de las mejillas de Theo. El castaño giró su rostro y se topó con los ojos miel de su hijo mirando de cerca.

–Papi, mami se va a enojar si se entera de que le estás gritando al tío Harry –dijo inocentemente Raven–. Si le hubieras pegado, mami no te hablaría más, ¿verdad papi?

Los presentes se quedaron sin habla. El niño tenía razón, Hermione jamás hubiera aprobado el comportamiento de Theo frente a Raven.

–Tu mami estaría enojada con todos por no detener a tu papi –el que habló fue Ron.

Raven lo miró de arriba abajo. Luego, volvió a mirar a su padre, tomó el rostro de papi entre sus manos y le sonrió, unas cuantas lagrimas escaparon de los ojos del niño. Theo abrazó fuertemente a Raven, se sentía estúpido por actuar así frente a su hijo.

–No llores campeón. Tu mami se va a recuperar…

–¿Y la abuela Narcissa?

Un silencio incómodo se apoderó del lugar. Draco se tensó nuevamente y apretó fuertemente la mandíbula, algo dentro de él rugía con querer salir pero él debía controlarse y no hacer el mismo show que hizo su amigo.

–Ella también se recuperará… –dijo Blaise sonriéndole al niño para darle confianza.

Había pasado más de una hora desde que Theo había llegado al hospital y aún no sabían nada de Hermione y Narcissa. Cada minuto que pasaba era un sufrimiento, como una muerte lenta para los chicos.

Después de un rato, Ron había decidido ir a una cafetería a comprar algo de beber para todos. Blaise se había ofrecido amablemente a acompañarlo para sorpresa de todos. Neville se había sentado al lado de Theo, mientras éste trabajaba con su varita mágica creando notas o comunicados para los que se habían enterado del percance. El hospital había prohibido el ingreso de particulares, Theo había conseguido que dejaran quedarse a Ron, Blaise y Neville a pesar de que no podían estar en el lugar; por otro lado, Draco era familiar de Narcissa, Harry era un auror y Theo la mano derecha de la Ministra y no necesitaban ese permiso. Harry se había sentado en el piso junto a Draco, frente a Neville y Theo. Harry, Theo y Neville de vez en cuando comentaban algo sobre lo sucedido, Draco se negaba a hablar y no despegaba los ojos de la puerta.

Raven era un niño muy intuitivo e inteligente como su padre, en su inocencia sabía que los amigos de su mami estaban tristes, pero en especial el tío Draco porque la abuela Narcissa también estaba herida. El niño se había acercado lentamente al rubio y sin previo aviso se había sentado en las piernas de Draco. Draco se sorprendió por la proximidad repentina del niño, especialmente cuando Raven se acurrucó en su pecho y le había susurrado que Narcissa y Hermione eran súper heroínas y nada malo les iba a pasar; luego de eso, Raven había cerrado sus ojos y se había quedado dormido. Theo se sorprendió de ver a su hijo en los brazos de Draco, el niño solo era así de cercano con él y con Hermione. Theo no comentó nada al respecto y dejó que la calidez de su hijo inundara a su amigo, que se notaba que necesita algo a lo que aferrarse o se desplomaría.

Por el pasillo del hospital apareció Proudfoot. Harry al verlo acercarse se puso de pie de inmediato, Theo hizo lo mismo.

–Jefe.

–¿Qué noticias hay Proudfoot? –preguntó Harry. Theo se acercó a los dos hombres para escuchar el informe que Proudfoot tenía que dar.

–Jefe, el hombre que atacó a la Ministra es Gabe Griffin…

–¿El jugador de Quidditch? –la voz de Ron les hizo pegar un brinco.

El pelirrojo entró acompañado de Blaise, ambos cargaban unas bolsas con comida y unas pequeñas bandejas con las bebidas.

–El mismo –afirmó el auror–. No hemos podido comprobar que sea un mortífago o que actuara bajo la maldición imperio. Solo sabemos que esto no fue coincidencia, fue planeado.

–¿Cómo sabes que fue planeado? –preguntó Blaise.

–Por dos motivos, uno porque sabía que no podría salir del lugar sin ir a Azkaban, por eso llevaba un veneno en una botella y no dudó en tomarlo cuando Harry lo desarmó. Y dos, porque en su bolsillo llevaba esta hoja –el hombre le mostró una hoja que habían arrancado de algún cuaderno.

Theo miró con detenimiento la hoja y se le hizo extrañamente familiar. Decidió tomar la hoja entre sus manos para poder leer el contenido

*Jueves 18 de Mayo, ceremonia de apertura del Centro de Atención a Personas Mágicas con Problemas Mentales y Psicológicos, 5pm. Pedir escolta de aurores, usar los nuevos métodos de seguridad.

*Cena con Narcissa y Draco después de la ceremonia.

*Martes 23 de Mayo, reunión con el Ministro Muggle en su oficina, 8pm.

*Almuerzo con el primer Ministro de Francia, restaurante Clos Maggiore, 1pm. Llevar algún presente. Pedir escolta de aurores.

*Sábado 27 de Mayo, visita al Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas, 10am.

*Miércoles 31 de Mayo, campaña para recaudar fondos para los afectados de la viruela de dragón, callejón Diagon, 8am. Llevar a Raven a ayudar. Pedir escolta de aurores y nueva seguridad mágica.

Theo abrió sus ojos desmesuradamente, esa era su letra. Esa hoja había sido arrancada de la agenda que Hermione había perdido en la sesión fotográfica.

–¡Esta es la agenda de todo este mes de Hermione! –exclamó Theo mientras Harry asentía.

–¿De qué rayos hablas? –preguntó Blaise.

–Cuando ocurrió el accidente en la sesión de fotos de Cambios Mágicos, olvidé el bolso de Hermione en el estudio –explicó Harry–. Cuando volvía a recogerlo, el bolso había desaparecido. En ese bolso había una copia de la agenda de Hermione que Theo había preparado ese día por si la necesitábamos.

–¿Eso quiere decir que el incidente con el grindillow y el ataque de hoy tienen alguna relación? –Malfoy había decidido hablar por fin.

–Me temo que si –dijo Theo–. Le asigné a Potter que me detallara un informe de lo ocurrido en el estudio y que no podía regresar hasta hallar el culpable. En el informe Potter detalló que el incidente con el grindillow había sido premeditado.

–¿A qué te refieres exactamente? –preguntó Neville que no entendía a donde quería llegar Theo.

–El grindillow había sido hechizado para atacar a Hermione –respondió Blaise para sorpresa de todos.

–Zabini me ayudó un poco con la investigación –aclaró Harry–. Descubrimos que el ayudante de Simmons era el encargado de cuidar la pecera durante la sesión, fue él el que hechizó al grindillow.

–Entonces, ¿el hombre está en la cárcel? –preguntó Ron.

–No –respondió Harry–. Nos tomó tiempo encontrar al hombre, cuando por fin lo hallamos se encontraba muerto en su casa, envenenado.

–Eso significa que tanto el ayudante como el jugador fueron hechizados por la misma persona y después tenían órdenes específicas de suicidarse para no revelar información –afirmó Draco.

–Malfoy, no puedes afirmar que fueron hechizados, ellos podrían haber sido mortífagos encubiertos o pueden pertenecer a algún tipo de banda que odie a la Ministra –dijo Ron.

–En serio, ¿cómo llegaste a ser auror? Piensa un poco Weasley –dijo Draco como si fuera todo obvio. Draco vio que no le comprendían– El tipo de hoy portaba una hoja de la agenda de Hermione, que se nota que fue arrancada por las prisas. ¿Cómo alguien iba a dejar una pista tan importante al descubierto? ¿Acaso el primer sujeto tenía alguna pista? –Blaise y Harry negaron– Eso solo significa que este tipo presentía lo que iba a pasar, y en un descuido del atacante arrancó la hoja de la agenda para que la encontráramos.

Todos meditaron las palabras de Malfoy. El rubio tenía razón, esa hoja era muy valiosa para el o los atacantes, no era algo para dejar tirado por ahí.

–Eso quiere decir, ¿Qué el atacante aún tiene el resto de la agenda de Hermione? –preguntó Neville.

–Me temo que sí, y no podemos cancelar así porque sí la agenda de la Ministra de Magia… –comentó pensativamente Theo.

–¡Pero ellos saben qué hará Hermione, dónde y cuándo! –exclamó Ron.

–Es correcto –dijo seriamente Proudfoot–. Por eso debemos actuar ya.

–Proudfoot, sigue al frente de la investigación y mantenme informado. Espera nuevas órdenes –dijo Harry. El hombre asintió y se marchó del lugar.

–Potter debes reforzar la seguridad de la Ministra de ahora en adelante, ya no volveré a aceptar un error así… –sentenció mordazmente Theo. Harry asintió brevemente sin comentar nada.

–¿Familiares de la señora Malfoy y la señorita Granger? –dijo una voz femenina desde la puerta.

Malfoy se levantó ágilmente del piso aun con Raven en brazos y se acercó a la enfermera, los otros hombres también se acercaron.

–¿Cómo se encuentran? –preguntó ansioso Draco.