U de único
Sentir el duro hormigón del tejado bajo mis pies, impulsándome al siguiente tejado en mi carrera por París, se sentía liberador. La ligera brisa otoñal empezaba a correr aquella noche, apartándome el cabello del rostro y permitiéndome visualizar todo el panorama mucho mejor. A medida que saltaba y me desplazaba de un edificio a otro las primeras luces de las farolas de las calles empezaban a prenderse.
Ciertamente había sido un día muy tranquilo. Hacía buen tiempo; cosa no muy común debido al clima frío y las lluvias que parecían querer visitar la capital francesa con frecuencia.
A cualquiera le podría resultar molesto, pero la mayoría de los habitantes de la ciudad se habituaban a ello y no lo veían con una connotación negativa, sino como uno de los muchos encantos de la ciudad del amor.
¿A qué pareja, o más bien, a qué chica enamorada no le encantaría ir de la mano con su chico por el puente de las artes y bailar con él bajo la lluvia como si no existiera nada más en el mundo que ellos dos?
Ver la imponente figura de la Torre Eiffel durante esos duros días de lluvia la hacía ver, para la mayoría de los ciudadanos, como un imponente gigante incapaz de ser derrumbado; un pensamiento muy optimista para muchos, puesto que podría llegar a interpretarse esto como "a pesar de la adversidad, sigue adelante".
Era algo único de la ciudad en la que vivía y a la que amaba.
Como el chico al que amaba…
Tras un último vistazo al simbólico monumento de la ciudad de las luces, lancé mi yo-yo al edificio más cercano en dirección a Notre Dame, y de allí a mi casa. Durante todo el día y parte de la noche que llevaba había tenido pensamientos y sentimientos encontrados. No paraba de pensar en todo lo que había vivido hasta ahora, y lo que me deparaba de cara al futuro.
Llegar a la terraza de mi balcón y sentir el cosquilleo de la destransformación fue como despedirme de una parte de mi vida como Ladybug…porque a partir del día siguiente sabía que nunca no tendría por qué hacer las patrullas sola…o todo en la vida…
-¡Marinette! ¿Estás en tu balcón? ¡Baja, que Alya te está esperando abajo!-Escuché el llamado de mi madre desde la planta baja.
-¡Ya voy!-Dije contestándole de vuelta asomando mi cabeza por la claraboya de mi habitación para que me oyera.
Alcé la cabeza para echar una última ojeada a aquel lugar de mi hogar en el que había pasado tan buenos momentos: mis primeras transformaciones como Ladybug, mis charlas confidentes con Tikki contemplando las estrellas, mis encuentros fortuitos y no tanto con Chat Noir o Adrien acompañados en ocasiones de una taza caliente de chocolate…
Suspiré con añoranza, para mirar después por enésima vez el objeto que portaba ahora en mi mano y al que tenía tanta reticencia de apartarme como de mi propio miraculous.
Recordar el día y el cómo me hizo aquella soñada petición hacía que boqueara irremediablemente y se me empezaran a aguar los ojos muerta de la felicidad. Aún no creía que todo aquello fuera cierto…que solo en 24 horas fuera oficialmente su…su…
Dios… ¡Hasta me costaba admitirlo mentalmente! ¿Cómo iba a ser capaz de procesarlo? Todo aquello parecía un sueño demasiado bonito para ser real…sino fuera porque él mismo me recordaba que no lo era todos los días.
Acaricié la alianza ante la mirada curiosa y feliz de Tikki que aún me contemplaba. Su sonrisa animada era contagiosa.
-¿Lista para tu última noche de soltera?-Dijo divertida, sabiendo que, siendo todo organizado por Alya, debía de temer lo que ocurriera en las próximas horas y las ideas que fueran corriendo por su cabeza.
-Lista.-Dije acariciando su cabecita devuelta para que se escondiera en mi bolso y marchara escaleras abajo por mi casa.
.
.
.
-¡Venga chicas! ¡Otra ronda!
-Chicas, ¡Os amo! ¡Un brindis para la futura señora Agreste!
-¡Chin chin!-Gritaron todas entusiastas acercando todas sus vasos de bebidas.
-¡Y que lo digas! ¡Pensaba que nunca se lo iba a pedir!
-Por no hablar de cuando estábamos en la escuela… ¡No he visto a dos tórtolos más ciegos!
-En eso estoy totalmente de acuerdo.-Respondió con una sonrisa tonta Alya a lo dicho Alix.
-¡Chicas!-Reclamé yo muerta de la vergüenza.
No podía negar que me alegraba ver a todas mis amigas juntas después de tanto tiempo. Muchas cosas habían cambiado en nosotras con el paso de los años, pero nuestras relaciones de amistad seguían intactas…y algunas hasta habían mejorado. Si no era así, ¿quién me iba a decir a mí que, además de Alya, Chloe Bourgois iba a ser mi dama de honor?
Nuestra reunión de solteras se había concretado en el hotel Grand Paris por influencia de la rubia hija del señor Bourgois. Estábamos más amplias y libres de hacer lo que quisiéramos en la suit de lujo de ella que en cualquier restaurante o pub de París de haber reservado alguna sala. Mientras, desde el restaurante del hotel, la madre de Alya nos servía algunos de sus mejores platillos para celebrar la ocasión.
No podía elegir dos mejores amigas y damas de honor ahora. Ambas eran fantásticas, y a pesar de las diferencias que tuve con Chloe en el pasado, ahora podíamos disfrutar de buenos momentos juntas.
El teléfono de una de las chicas sonó de repente entre las risas de mis amigas por mi reacción anterior ante sus comentarios. Era el de Chloe. Cuando la vi levantarse, tambaleante, del corrillo que habíamos creado todas juntas en el suelo entre almohadas, colchones y cojines, me pareció ver una mueca en su rostro.
Después de un par de bufidos, réplicas y gritos exasperados colgó a quién estaba al otro lado del teléfono y volvió hacia nosotras.
-¿Ocurrió algo?-Pregunto inocentemente Mylène al notar mi mirada intrigada y preocupada en Chloe.
-Déjame adivinar… ¿Nathaniel?-Preguntó burlona Alya lanzando un cojín.
-¡Qué más quisiera!-Exclamó la rubia.-Está tan metido en la exposición que va a presentar la semana que entra que no hay manera de sacarlo de sus dichosos cuadros. ¡Yo soy más importante que un dichoso cuadro!
-Es su manera de ganarse la vida Chloe.
-¡Pero no necesita hacerlo si está conmigo!
-La pintura es su pasión Chloe, eso lo sabes mejor que nadie.-Me pronuncié ante el asunto.- Se siente realizado y el hecho de que tú dirijas el hotel de tu padre y tengo de sobra para vivir no quiere decir que él se sienta cómodo con ello. Créeme. Sé lo que se siente.
Las primeras veces que nos intercambiábamos regalos Adrien y yo eran cosas sencillas o hechas a mano como los guantes y el gorro que les hice a juego con su tan querida bufanda azul o el pequeño álbum de fotos nuestras que tenía Adrien desde que nos conocimos y acabó regalándome. Pero con el tiempo quiso ser más expresivo y dar todo lo que tenía para él, aunque eso en verdad no me hiciera falta. Sin que me regalara cosas materiales de gran valor, cada día me enamoraba más, porque, ya de por sí, él lo era todo para mí. Antes de la boda, me había recalcado muchas veces que no me preocupara por el tema económico y que nunca nos faltaría nada. Pero, al igual que Nathaniel, yo también quería sentirme realizada y no depender del salario o la vida de lujo de mi pareja. Por eso seguí con mis bocetos, proyectos e ideas desde que acabé mis estudios. Participé en pasantías y ahora, gracias a todo ese esfuerzo, me encontraba trabajando por mi propio talento en la empresa del que será oficialmente mi suegro mañana.
-Eso es lo peor…-Replicó la rubia-...que lo entiendo y no puedo reclamarle por ello. Porque también quiero verle cumplir sus sueños. Y esto lo es.
Su sonrisa era de enamorada. Conocía los síntomas a la perfección después de haberlos experimentado en carne propia durante tantos años.
-¿Quién nos iba a decir en la escuela que te acabarías fijando del chico con el que más te metías después de Marinette?- Dejó caer divertida Rose.
-¡Oh, callarse ya!
-Te han pillado Chloe. No lo niegues ahora.-Le soltó Sabrina para picarla.
-Oye, y entonces, ¿quién te ha llamado a esta hora y para crisparte así de los nervios?-Expresó Mylène.
-¿Quién va a ser?-Dijo mirándome con una ceja alzada- Si no fuera porque es mi amigo desde que tengo memoria, te juro que lo ahorcaba y te quedabas sin novio mañana para la boda.
-¿Adrien?-Preguntó Juleka, siempre la más reservada y contenida con el alcohol.
-¿Qué quería?
-Vamos a ver. Le he prohibido al novio ver a nuestra querida novia durante las próximas 24 horas antes de la boda para que el encuentro en la capilla sea más romántico. Cuando hablamos de esto, organizando los preparativos de la boda, él aceptó sin problemas. ¡Pero ahora parece que se le cae el cielo por estar un dichoso día sin verla!
Todas reímos de fondo ante las exclamaciones de la Bourgois.
-Doy gracias a que al menos Marinette lo está llevando con mejor cabeza y sensatez, porque si tuviera que aguantaros a los dos en ese plan yo me pego un tiro.-Manifestó- He tenido que pedirle a su padre, como favor personal, que no lo deje salir de la mansión Agreste bajo ningún concepto el día de hoy, mientras iba a hacer algunas últimas compras con Marinette. Y además, hemos bloqueado su contacto en el teléfono de ella desde la mañana temprano para que no pudiera telefonearla. Pero en su lugar, me ha llamado a mí constantemente todo el rato, gimoteándome, como un niño, solo para poder verla de lejos. ¡Intentó escapar de casa y su padre ha tenido que activar sus medidas de seguridad más extremas y mandar a Gorila escoltarlo todo el rato!
-Desde luego, no se puede decir que el chico no mueva cielo mar y tierra por ella- Dijo Alix divertida.
-¡Es tan romántico!-Dijo con voz encantadora Rose- Ya puedo imaginarme el encuentro en el altar…
-Chicas, ¿me disculpáis un momento? Voy al baño.-Dije incorporándome y dejando a mis amigas un momento en la habitación, burlándose de mi novio y de todas mis vivencias con él de las que habían sido "testigas".
-"Si solo conocieran todo lo que intentaba por mí y con tal de llamar mi atención bajo la máscara del gato negro" pensé divertida para mí misma. Pero eso era algo que solo sería de ambos.
Me dirigí hacia otra de las habitaciones comprobando antes que no hubiera nadie que me viera. Había dejado mis cosas, además de a Tikki, dentro de mi bolsa en la habitación de las chicas para no levantar sospechas. Todas excepto una... Sí había tomado mi celular.
Entendía la postura de Chloe ante este asuntillo previo a la boda. Pero, honestamente, y al igual que mi novio, tampoco era capaz de estar un solo día al menos sin hablar con él. Cuando marché a patrullar hoy pensé que al menos tendría la oportunidad de encontrarme con él siendo héroes, pero tras escuchar lo dicho por Chloe, ahora entendía el motivo de su ausencia por los tejados que solíamos recorrer vigilando la ciudad.
En esos casos, aunque no lo supiera la propia Chloe, resultaba muy conveniente tener como padre del novio al villano que intentó akumatizar a media ciudad. Aún recordaba las medidas de seguridad activadas en la mansión durante aquella ocasión de la akumatización de Jackady años atrás. Adrien no la tendría fácil para escapar ni siendo Chat Noir. No podría ni plantearse tampoco el hecho de transformarse para huir usando su cataclismo. Sería en vano siendo vigilado las 24 horas por Gorila. No dejaría que nadie jamás descubriera su identidad.
Desbloqueé a Adrien del celular. No me fijé en las llamadas o mensajes perdidos, puesto que directamente marqué, ciertamente nerviosa, su número de teléfono. Tras un par de segundos escuchando la línea, una voz más que conocida para mí inundó mis oídos.
-¡MARINETTE!
-Hola amor.
-Dios, cómo deseaba escuchar tu voz-Reí divertida aunque un poco sonrojada ante su arrebato tan natural y sincero- Chloe es una arpía y esto es un calvario.
-Deberías refrescar tu memoria y recordar que es tu mejor amiga y mi dama de honor. No te metas con ella por intentar hacer algo especial para los dos.
-¡Pero es que no es justo bugaboo!-Reclamó en tono lastimero.
-¿Te recuerdo que estuviste de acuerdo en su debido momento cuando se habló esto?
-Perdone, my lady. "Adrien" aceptó no verte… ¡Pero no dijo nada de que no hablara contigo tampoco! Además, a unas malas, no prohibió a "Chat Noir" visitar a su Ladybug. ¡Si no fuera por mi padre y sus medidas de seguridad, mis planes no se hubieran chafado!
-Me ha dicho que ha tenido que recurrir a tu padre para no dejarte salir de casa e ir en busca mía. ¿En serio Chaton? ¡Ni que fueras un gato en celo!-Dije divertida.
-Casi…-Dijo en susurro secándome la garganta.-Muero por tenerte conmigo mañana.
Sonreí bobamente…Solo el con una simple frase podía mover mi mundo entero.
-Bobo...Espero que esto te merezca al menos la pena. He tenido que escapar de mi fiesta de soltera solo para hablar contigo.
-Y más…-Respondió él con un suspiro de fondo que yo imité feliz también de poder escuchar por fin hoy su voz.
-Bien gatito, ahora que pareces más calmado de tu desasosiego… ¿Qué tal te ha ido el día?-Pregunté para escuchar una leve risa quejosa de su parte
-De lo más normal y aburrido sin ti… No he pisado el apartamento en todo el día. La mayoría del tiempo la he pasado en la mansión ultimando detalles. He echado en falta visitarte en la tarde a la panadería y comer juntos uno de esos chocolates calientes tan buenos que nos hace siempre tu madre.
-Te prepararé todos los que quieras cuando esto haya acabado…
-No digas eso…
-¿Por qué?-Pregunté extrañada.
-Porque no quiero este sueño que vivo contigo acabe nunca.
Oh, mi madre… ¿Se podía ser más romántico? ¿Cómo no iba a casarme con él?
-Pensaba que yo era, de los dos, la que pensaba que todo esto era un sueño-Dije para recordarle las tantas veces que él me había hecho recordar que no lo era; que sí era real todo.
-Mi sueño es la realidad que vivo contigo desde que caíste del cielo sobre mí, princess…
Y pensar que la primera vez en que realmente nos conocimos fue cayendo, literalmente, del cielo sobre él y por no saber todavía controlar las habilidades de mi yo-yo recién transformada... Aquello me recordaba mucho la expresión inglesa de "fall in love" que curiosamente quería decir "enamorarse".
-Estás muy adulador esta noche…-Dije con un sonrojo incontenible en mis mejillas.
-Y tú muy suelta hablando… ¿Has estado bebiendo?
-Un poco, pero no mucho -Respondí- No quiero llegar borracha y tarde el día de mi boda al altar.
-De cualquier manera estarías perfecta para mí.
Quise decirle algo más, pero escuché a alguien de fondo reclamándole para que volviera. Luego reconocí la voz.
-¿Ese era Nino?
-Sí… No tenía pensado preparar nada esta noche, la verdad. Ya estoy lo suficientemente nervioso para dormir como para tener que añadirle una fiesta. Pero Nino ha insistido y ha reunido a los chicos en la mansión debido a mi doble aislamiento por parte de tu dama de honor.
-"Tú amiga",-Le recordé con retintín para fastidiarle- y a la cuál defendías cuando se portaba de mala manera con todos en la escuela.
-Puff… Aún no me puedo creer que tantas cosas hayan cambiado en todo este tiempo- Se expresó.
-Adrien…
-¿Sí?
De manera progresiva, había acabado sentándome en el suelo con la espalda contra la puerta y las rodillas encogidas, rodeándolas con un brazo. Cerrar los ojos e imaginármelo de frente con sus profundas cuencas verdes me llenaba de mariposas el estómago.
-Te amo.
Lo escuché sonreír a través del altavoz del celular.
-Y yo a ti- Dijo con tal sinceridad que se me estremeció la piel- Te amo con locura, Marinette Dupain-Cheng.
Me mordí el labio interno. Unos profundos sentimientos de agonía me embargaban a medida que deseaba poder estar cerca de él, verle, tocarle o besarle… Definitivamente este plazo de 24 horas iba a hacer que me lanzara en sus brazos nada más verle en la Iglesia si no me contenía.
Escuché de nuevo la voz de Nino llamando a Adrien.
-Marinette, tengo que dejarte, yo…
-No te preocupes. Mañana tendremos todo el tiempo del mundo para hablar lo que queramos. Además, no creo que me sirva por mucho más tiempo, si seguimos con el móvil, la excusa de ir al baño sin que Chloe sospeche nada.
-Admiro lo bien que suenas con toda esta situación… Yo no puedo aguantar un segundo más sin verte…
-Chaton… Si estuviera ahora mismo ahí contigo, frente a frente, no opinarías lo mismo.-Admití cohibida y removiéndome un poco en mi lugar- Muero por verte Adrien.
Él rio levemente.
-Entonces me alegra saber que no seré el único que eche de menos al otro o que sueñe con el otro en el altar… Si es que logramos dormir.
-¿Marinette?- Escuché como me llamaba Chloe por el pasillo.
-Tengo que colgar Adrien. Chloe me va a descubrir- Expresé nerviosa incorporándome del suelo.
-¡Marinette!
-¿Sí?
-Gracias… No solo por llamar hoy, aunque realmente me has quitado un peso de encima...-Se expresó tímidamente nervioso. No remedié sonreír al imaginármelo revolviéndose el cabello- Sino También por... querer pasar el resto de tu vida conmigo…
Era mi pequeño gatito, coqueto e inocente, pero siempre en busca de calor y amor.
Sonreí por última vez mordiéndome el labio inferior.
-Gracias a ti por aparecer en mi vida.
-Te amo.
-Te amo.
Y después colgamos los dos. No fue una de las conversaciones más largas que hubiéramos tenido por teléfono. Pero me infundaba de más ánimos para dar el paso que estaba por dar al día siguiente.
¿Cómo no iba a amar a alguien tan único como él?
Era mi vida entera.
