CAPÍTULO XVIII – El Acuerdo

La enfermera recorrió con la mirada a los seis hombres que tenía enfrente. Se veían cansados, asustados. La enfermera se preguntó internamente si estarían preparados para escuchar la noticia.

–¿Todos son familia de la Sra. Malfoy y Granger? –preguntó la enfermera.

–Yo soy familiar de Narcissa Malfoy –anunció Draco–. Y estas personas son los amigos más allegados de ambas mujeres, e incluso son subordinados de Granger –aclaró Draco.

–Yo soy su novio –afirmó Ron. Todos volvieron a ver al pelirrojo con mala cara, sabían que mentía pero no era el momento de discutir. Aunque, Ron había sido muy astuto al decir eso en caso de que tuvieran que hablar con los familiares en privado y dado el caso que Hermione no tenía ningún familiar, Ron tendría ese privilegio por su mentira.

–Todos pueden escuchar lo que tenga que decir –dijo Draco fulminando a Ron con la mirada.

–La señorita Granger se encuentra fuera de peligro –todos se relajaron ante la noticia–. La maldición no le dio de lleno, solo fue un pequeño roce pero el impacto la hizo perder la conciencia, esperamos que despierte en las próximas 24 horas o más tardar.

–¿La podemos ver? –preguntó Neville.

–Aún no. Debemos tenerla en observación por si aparece algún síntoma producto de la maldición. La podrán visitar hasta nuevo aviso.

–¿Y mi madre? –dijo Draco con dejo de nerviosismo en la voz.

–La señora Malfoy se encuentra grave, hemos logrado detener la hemorragia pero perdió mucha sangre y algunos de sus órganos internos están comprometidos seriamente, aunque quisiéramos mejorar su estado con magia no podemos. Al parecer como uso su cuerpo de escudo, el hechizo creó algún tipo de barrera que impide que utilicemos magia, por eso debemos intervenir con algunos procedimientos médicos muggles, pero no tenemos sangre compatible con la señora Malfoy. Las que utilizamos su cuerpo las rechazó, creemos que también es producto de la maldición. Asi que no podremos hacer mucho si no encontramos una forma en que el cuerpo reciba la sangre.

–¿Podemos intentar con mi sangre? Soy su hijo, es muy probable que si acepte la mía y…–dijo Draco apretando fuertemente a Raven a su pecho sin darse cuenta.

–Sígame señor Malfoy, haremos unas cuantas pruebas para comprobar si su sangre es compatible –la enfermera dio media vuelta y desapareció por la puerta por la que había entrado.

Draco iba a ir detrás de la enfermera cuando Theo lo detuvo.

–Dame a mi hijo, no creo que sea buena idea que lo lleves a dentro –señaló con la cabeza Theo.

Draco no se había percatado que aun abrazaba contra sí al pequeño niño, se limitó a asentir, le devolvió su hijo a Theo y se marchó por donde había desaparecido la enfermera. Raven abrió sus ojitos al sentir el movimiento, vio como Malfoy le daba la espalda y antes de que las puertas se cerraran, gritó

–Tío Draco, la abuela Narcissa estará bien…

–Lo siento señor Malfoy, pero su sangre es rechazada por el cuerpo de su madre –dijo preocupadamente la enfermera.

Draco sintió que le rociaban un balde de agua fría encima. Su madre necesitaba la sangre con urgencia, pero rechazaba todas. Si no encontraban pronto un donante de sangre compatible a su madre, ella tendría muy pocas esperanzas de sobrevivir.

–¿Qué puedo hacer?

–Por el momento, nada. Espere a fuera, cuando hayan más noticias yo personalmente le informare y…

–La Ministra de Magia ha despertado, necesitamos ayuda. El Dr. Pye la está llamando.

La enfermera se levantó de su asiento, le dijo a Draco que espera afuera y se marchó del lugar. El rubio salió lentamente de la estancia, se sentía impotente de no poder ayudar a su madre, al menos Hermione ya había despertado. Hermione… repitió en su cabeza. Qué habría impulsado a su madre a proteger a la castaña. Recordó la conversación que habían tenido el día anterior.

¿Qué significa ella para ti? –había preguntado su madre mientras tomando té en el patio en Malfoy Manor.

¿Cuál chica? No sé a quién te refieres –había intentado hacerse el tonto pero su madre era muy perspicaz.

Sabes perfectamente a quién me refiero Draco –había dicho sonriendo–. La Ministra de Magia, Hermione Granger…

No sé qué espera que te diga. Simplemente le estoy agradecido por ayudarnos…

Eres un mal mentiroso hijo. Te conozco bien y sé que es más que gratitud lo que sientes por ella –a Narcissa nada se le escapaba.

¿De qué hablas? No te entiendo –¿cómo él iba a sentir algo más por Granger?

Por mucho que te esfuerces en ocultarlo, no puedes esconderlo. Ella te gusta…–él había abierto los ojos desmesuradamente ante el comentario de su madre, ella solo había reído–… eres un Malfoy cariño, y cuando un Malfoy se enamora lo hace para siempre. Creo que tu turno llego…

¿Cómo puedes estar tan segura que me gusta Granger? –había dicho seriamente.

¿Desde cuándo la llamas Granger? Antes de que contestes, este mes que te has acercado a ella, solo lo has llamado Hermione. Y aunque lo quieras negar, nunca antes habías pasado tanto tiempo al lado de una mujer y pendiente de lo que le ocurre –su madre rió al ver las expresiones que hacía su hijo–. Acéptalo Draco, te gusta Hermione Granger tanto como la quiero yo de nuera… –su madre le sonrió dulcemente dejándole en claro que ella quería a Hermione como futura nuera.

–¿Tanto la quieres madre? –preguntó Draco al aire mientras se dirigía a la sala de espera.

–¡Draco! ¿Qué te dijeron? –preguntó Blaise al ver a su amigo llegar.

Todos voltearon a ver a Draco, el chico tenía una extraña expresión en su rostro, no se podía decir si era felicidad o tristeza.

–Mi madre… –Draco tragó el nudo que se quería formar en su garganta–… rechazó mi sangre…

Todos hicieron silencio.

–Lo lamento… Malfoy –dijo Neville acercándose al rubio y dándole una pequeña palmada en el hombro.

–¿Qué más te dijeron? –preguntó Blaise.

–Que debo esperar… y que Hermione despertó.

Todos comprendieron la extraña expresión en el rostro de Draco. Sentir impotencia por no poder ayudar a Narcissa y alivio por la noticia de Hermione. Ellos se sentían igual, a pesar de sentirse alegres por saber que Hermione ya había despertado, Draco sufría por su madre, ellos no eran tan desalmados como para no sentir lastima por el rubio.

–Tranquilo Draco, Narcissa sobrevivirá. Nosotros estamos dispuestos a donar nuestra sangre –dijo Theo.

–¿De verdad? –preguntó Draco recorriendo con la mirada a los presentes. Todos asintieron.

–Gracias…

–Malfoy, esto es para ti –dijo Harry.

Harry se acercó y le entregó un café a Draco. El rubio aceptó la bebida y tomó asiento junto a Theo.

–¿Papi? –preguntó Raven que terminaba de comerse un pastelito de chocolate que le había comprado Ron.

–Dime

–¿El tío Draco me puede alzar? –dijo inocentemente el niño mirando a Draco y luego a Theo.

–No sé si él quiere…– Theo volvió a ver a su amigo.

Draco asintió levemente. Raven al ver la confirmación no espero y se bajó del regazo de su padre y le extendió los brazos a Draco para que lo subiera a los suyos. Draco torpemente levanto a Raven y lo subió a su regazo, el niño le sonrió ampliamente.

–Es extraño que Raven quiera estar contigo –puntualizó Theo.

–Lo sé…

–Yo intenté cargarlo pero me dio una patada en la espinilla –dijo Blaise con cara de pocos amigos.

–Con esa cara ningún niño se te va a acercar… –dijo Harry.

–¿Señor Malfoy?

Draco levantó la vista y observó a la misma enfermera que le había tomado la muestra de sangre, llamándolo. Draco se levantó como un resorte, abrazando nuevamente a Raven, temía lo peor. El niño abrazó al rubio.

–¿Sí…? –dijo entrecortadamente.

–Hemos encontrado un donante compatible con su madre. Hemos iniciado las pruebas y el cuerpo de su madre no rechaza la sangre. Tenemos la certeza de que madre va a sobrevivir pero debemos tratar sus órganos lastimados –dijo la enfermera rápidamente.

Todos se alegraron al escuchar la noticia y se acercaron a darle palmadas de ánimo en la espalda a Draco.

–¿Quién es el donante? –quiso saber Draco.

–Hermione Granger. Le mantendremos informado –dicho esto dio media vuelta y se marchó.

–¿Qué Hermione qué? – dijo exaltado Ron.

–¡Pero si apenas se está recuperando! –exclamó Blaise.

–Ella también perdió sangre, ¿la transfusión no la afectará? –preguntó Neville.

–¡Cálmense! –exclamó Harry– Hermione sabe qué hace… lo importante es que ambas estarán bien…

–Potter tiene razón, Hermione es fuerte, lo ha demostrado. No por nada es la madre Raven… –Theo se cayó cuando se dio cuenta de su error.

–¡Espera! ¿Por qué confiesas tan abiertamente que es la madre de Raven si todos sabemos que no lo es? –preguntó Neville mirando fijamente a Theo.

–No... yo solo… –tartamudeó Theo.

–¡Te gusta! –afirmó Blaise asombrándose de su descubrimiento. Theo por su lado confirmó las sospechas cuando un leve sonrojo apareció en sus mejillas.

–¿Qué te pasa Nott? –lo encaró Ron– Hermione es mi novia, no tienes derecho a enamorarte de ella…

–¿Tú novia? Ron, te lo pasé una vez pero dos no –dijo Harry enfrentándose a su amigo–. Tú y Hermione dejaron de ser novios hace mucho tiempo, es momento de que lo superes…

–A ti nadie te da derecho de decirme que hacer y no hacer. Menos tú Harry, que te enamoraste de ella sabiendo que aun la amo…

Ninguno supo cómo de pronto la conversación había dado un giro tan grande. Todos empezaron a pelear por lo que sentían respecto a Hermione.

–Ron, no vengas a hablar de derechos. Tú los perdiste cuando la dejaste –dijo Blaise mirando fríamente al pelirrojo.

–¿Tú también estás enamorado de ella? –dijo Ron incrédulo.

–A ti no te importa si me gusta o no… –dijo Blaise.

–Ninguno de ustedes es apto para estar con ella –dijo Neville encarando a los chicos–. Harry la pondría en peligro por su trabajo, Ron la lastimó suficiente, Zabini es un don Juan y Nott tiene un hijo…

–Eso quiere decir que ¿TÚ si te consideras apto y mejor que nosotros para ella? –dijo Theo fríamente– No entiendo como tener un hijo es un obstáculo para estar con ella…

–¿Admites que quieres estar con ella? –se mofó Harry– Y tampoco entiendo tu punto Neville, ella y yo hemos sido amigos desde primer año y…

–También ha sido mi amiga desde primero y soy el único que realmente se ha fijado en ella –se apresuró a decir Ron–. Ninguno de ustedes le pidió que salieran antes de que fuera Ministra de Magia, ustedes solo…

–Tú la dejaste como última opción en el baile en cuarto año –le reclamó Blaise– ¿y te haces llamar su amigo?

–¡Sí realmente te hubiera gustado, ella aún sería tu novia pero no lo es! –exclamó Theo.

Los chicos seguían discutiendo sobre quién de ellos era el hombre correcto y que se había ganado un lugar en el corazón de Hermione.

Draco por su parte no había dicho nada, aunque le molestaba de sobremanera saber que cinco hombres también estaban interesados en la castaña. Él no es que no la quisiera, pero no quería pelear por estupideces menos cuando su madre estaba aún delicada y él sin saber nada. Además, esa disputa era un pleito de niños inmaduros, como era posible que esos hombres de 25 años y Theo de 26 se pusieran en esas ridiculeces cuando la decisión al fin y al cabo la tomaría Hermione y no ellos. Draco quería decirles un montón de improperios por ser tan malditamente inmaduros, sin mencionar, que él le había hecho un hechizo mental a Raven para que se durmiera y no tuviera que ver a su "papi" y a sus "tíos" en esas estupideces.

La discusión de los chicos no iba para ningún lado, todos opinaban que sus rivales no eran dignos de Hermione, ya fuera por su pasado, presente o relación que tuvieron con la chica.

–¡Basta! –gritó Draco, su paciencia había llegado a su límite– ¿No se dan cuenta que estamos en un hospital y si no se callan nos van a echar a todos? ¿Son unos niños o qué? Maduren de una vez por todas, por más que discutan ninguno se va a poner de acuerdo quien es el más apropiado para Hermione. ¿Se olvidan que ella también tiene sentimientos y ella escogerá a quién ella quiera? No es el momento ni el lugar para sus estupideces, se supone que son hombres importantes y reconocidos en el mundo mágico, ¿Qué pasaría si los ven en una estúpida disputa de colegiales? Así nunca van a llegar a ningún lado…

Todos se habían quedado callados cuando Draco los empezó a sermonear. Sabían que el rubio tenía razón, ellos se estaban comportando como adolescentes inmaduros y no estaban tomando en cuenta los sentimientos de Hermione. Lo peor era escuchar todas esas verdades de la boca de Malfoy, el chico frio sin sentimientos que solo le importaba su familia o el status social, pero se daban cuenta que no conocían a ese Malfoy que les estaba gritando. Jamás hubieran creído, ni por una apuesta de mil galleones, que Draco Malfoy sería un hombre que hablara de los sentimientos de otras personas.

–Tienes razón Draco, me comporte como un niño. Lo siento –se disculpó Theo. El castaño observó que su hijo dormía plácidamente en los brazos de su amigo–. Gracias por cuidar a mi hijo y no dejar que viera este lado mío…

–El hechizo pasará en unos minutos, pero no le des este ejemplo a tu hijo. Fue suficiente con verte agresivo… –dijo Draco.

–Yo también lo siento, olvidé que Hermione también tiene sentimientos…–dijo Neville.

–Creo que yo igual –dijo Harry– Es raro saber que hay cinco hombres enamorados de Hermione.

–Aunque aún no acepto esto y dudo que tengan más ventaja que yo…–dijo Ron desviando la mirada–… Lo siento…

–Yo… lo siento–murmuró Blaise.

–Ahora que todos se disculparon y se calmaron, creo que es obvio que hay muchos interesados en Hermione –comentó Draco posando sus ojos mercurio en cada uno de los chicos para asegurarse de que no iban a abrir la boca. Los hombres solo asintieron–. ¿Entienden que para ella será muy difícil decidir entre seis hombres?

Los chicos volvieron a asentir sin captar el mensaje escondido de Draco. Draco sonrió para sus interiores, había dicho públicamente que él también se unía a la apuesta por Hermione sin tener que iniciar una nueva disputa, lo mejor era continuar con el plan que había maquinado antes de que entendieran que había querido decir.

–Propongo que cortejemos a Hermione a la manera antigua –dijo finalmente Draco–Ya saben, rosas, chocolates, invitaciones, etc. Solo que habrían un par de condiciones: uno, prohibido besarla, mucho menos propasarse. Dos, nada de hablar mal de los otros, cada uno se ganará el corazón de Hermione por sus propios medios. Tres, nada de hacer trampa para sacar de competencia a los demás, gana el mejor por supuesto. Cuatro, sin importar quién gane el corazón de Hermione, no habrán revanchas, ni duelos, ni nada por parte de los perdedores. Quinto, nada de magia. Todo esto con el fin de garantizar un juego limpio y que somos lo bastante caballeros para ganarnos justamente el amor de Hermione…

–¿Sin magia? –preguntó incrédulo Ron– ¿Cómo se supone que vamos a hacer regalo o sorpresas o lo que sea sin magia?

–Creo que Malfoy se refiere que tratemos de ser lo más románticos posibles –meditó Harry–. Es decir, que no usemos magia para modificar los sentimientos de Hermione o dañemos las sorpresas de los demás…

–Suena complicado, pero me encantan los retos –dijo Blaise sonriendo prepotentemente.

–¿Cómo sabremos que ninguno romperá las reglas? –preguntó Neville.

–Hagamos un juramento inquebrantable aquí y ahora –propuso Draco.

Los chicos se volvieron a ver unos a otros, sería un trato justo. Eso garantizaría que todos estarían en igualdad de condiciones para pelear por el corazón de Hermione. Pero equivaldría a solo un ganador y sería uno de ellos. Uno a uno los chicos se fueron acercando y todos juntaron sus manos.

–¡Un momento! –exclamó Theo– ¿Draco a ti también te gusta Hermione?

El castaño llevaba unos minutos meditando el discurso de Draco y estaba casi seguro que su amigo también gustaba de la castaña, pero comprobó su teoría al ver al rubio levantarse con Raven, depositar al niño en las bancas, para luego colocar su mano izquierda con las de ellos. Los demás volvieron a ver a Draco y comprendieron a que se refería Theo. Draco solo torció su boca, sacó su varita y realizó el juramento inquebrantable ante la mirada incrédula y el "lo juro" de sus compañeros.

–¿Señor Malfoy? –llamó la voz de un hombre.

Draco volteó y vio a un medimago de mediana edad llamándolo. Draco se acercó al mago, esperando que no fueran malas noticias.

Su madre ha salido de peligro. Está presentando una mejoría inexplicable, pero creo que se debe a la sangre suministrada. Sin embargo, me gustaría hablar con usted en privado.

Draco asintió y se alejó de los chicos. Su muñeca izquierda picaba un poco, justo debajo donde se encontraba su marca tenebrosa. Él sabía que en ese lugar había aparecido un pequeño tatuaje de una minúscula flecha apuntando a la derecha, y al lado izquierdo de la flecha había aparecido un pequeño corazón, esa marca era producto del juramento que acababa de hacer; sabía que esa flecha iba a crecer y rodear su muñeca hasta llegar al pequeño corazón conforme Hermione se fuera enamorando de él. También, sabía que Harry, Ron, Blaise, Neville y Theo tenían una marca igual a la de él en sus muñecas. Sabiendo esto sonrió de lado, apretó fuertemente su muñeca izquierda y siguió al medimago