W de walkman
Me moría de los nervios. Hacía tanto tiempo que no nos veíamos y mis ansias me consumían. Esto era demasiado nuevo y frustrante.
Pie izquierdo, pie derecho…un paso al frente y otro atrás…giro y acercamiento…cruce y pie izquierdo de nuevo…
La música que entraba por los altavoces de walkman me envolvía de forma melódica. Mis pies se movían por sí solos a medida que yo acompañaba a la música cantándola en susurro por toda la habitación.
El pequeño objeto en el bolsillo de mi pantalón había sido curiosamente el último regalo de Adrien para mi cumpleaños. Me lo entregó justo antes de irse en el viaje en el que se encuentra ahora. Iba a estar durante una semana fuera debido a una sesión de fotos para la campaña de verano.
Si bien hace unas pocas semanas nos descubrimos el uno al otro quienes éramos, todo había surgido de manera tan fluida entre nosotros, que no podía evitar flotar sobre una nube cuando estaba junto a él.
Me llamó mucho la curiosidad que me hiciera prometerle fervientemente que escucharía toda la lista de reproducción en ese pequeño aparato para cuando él volviera. Me dijo divertido que ocultaba un pequeño secreto en uno de los audios y quería saber si mi astucia como Ladybug era lo suficientemente buena como para descubrirla para que se lo contara a su vuelta.
Regresaba hoy…y apenas me quedaban un par de canciones por escuchar…
La que sonaba ahora mientras intentaba bailar con un ente invisible en mi habitación era aquella que curiosamente era mi favorita: la de la fiesta de Chloe Bourgois y que bailamos él y yo por primera vez.
¿Pasaría algo si admito que sonrió como una boba solo con recordar cómo me envolvía entre sus brazos? Era irónico todo aquello entonces… ¿Cómo hubiera reaccionado de saber que en aquellos momentos estaba bailando con Chat Noir, mi compañero de batallas y al que tantas veces negué por su coquetería? ¿Cómo hubiera reaccionado él de saber que yo era "su Lady"?
Los colores empezaban a subir por mis mejillas solo de pensarlo. Cada aspecto que iba reconociendo con el tiempo de Adrien en Chat y de Chat en Adrien me encantaba.
¿Cómo pude ser tan estúpidamente ciega todo este tiempo?
Ante mis ataques de histeria por mi ceguera Tikki se unía entre risas para mi tortura. Por no hablar de las noches de patrulla en las que coincidíamos él y yo y pasábamos finalmente hasta las tantas conversando amenamente hasta que Plagg interrumpía con sus pullas hacia nosotros. Aunque…si debo admitir algo…es que en esos momentos adoro al kwami de la mala suerte al poder apreciar, por sus comentarios sarcásticos para nosotros, que yo no soy la única que puede ruborizarse en esas situaciones de forma avergonzada.
Mientras terminaba de limpiar algunas de las estanterías de mi habitación suena la siguiente canción: Miraculous, la canción de la estrella del rock Jagged Stone que le dedicó a mi alter-ego meses atrás.
Reí tontamente al escuchar esa canción. ¿Se acordaría de mí con esas canciones? ¿Debía de interpretarlo así? Aún había ciertas cosas en Adrien o Chat Noir que me costaba entender. No es fácil querer tratar por igual dos personalidades de una misma persona. Pero realmente quería conocerlo. Quería intentarlo. ¿Merecía la pena? Cada segundo que pasaba con él lo merecía.
Si la adaptación a todo lo que éramos podía resultar inevitablemente compleja, el hecho de que…nos quisiéramos fuéramos quienes fuéramos…lo hacía todo…más…más…
-¡Marinette! ¿Has terminado de limpiar tu habitación?-Gritó mi madre desde la planta baja.
-¡Ya casi acabo!-Dije apartándome un momento los cascos de música para contestarle y oírla mejor.
-Tu padre está abajo en la panadería y yo voy a salir a hacer unas compras, ¿de acuerdo cariño?
-¡De acuerdo!-Le contesté asomándome por el hueco de mi habitación para despedirme de ella con un gesto mandándonos un beso mutuamente. La sentí salir por la puerta y entonces volví a encerrarme en mi cuarto colocándome de nueva cuenta los audífonos del walkman.
Qué grande fue mi sorpresa al notar que la canción ya había acabado sin yo darme cuenta…y había empezado a sonar otra cosa…y no precisamente una de las canciones favoritas de Adrien en su walkman.
-¡Hola my lady! Si estás escuchando esto debe de ser porque increíblemente has aceptado mi petición de escuchar las cientos de canciones que tengo a aquí una de detrás de otra hasta al final o porque, simplemente, estoy en reproducción aleatoria.-Reí ante aquella última conclusión al haberlo pronunciado el rubio con cierto tono lastimero. ¿Había grabado ese audio especialmente para mí?-En fin, sea cuál sea de las dos opciones me alegra que lo hayas hecho. Porque eso implica que no has despreciado mi regalo en una punta escondida de tu habitación y de verdad te ha gustado. ¿Te ha satisfecho la lista de reproducción? Una de las cosas que siempre me maravilló de ti desde que nos conocimos es tu inteligencia. Es por eso que no dudo en que ya sabrás más o menos el mensaje que te mando con todas estas canciones. Porque sí. Con cada una de ellas he pasado ratos interminables en el silencio de mi habitación pensando y soñando contigo hasta que el mundo por fin me ha quitado la venda de los ojos y disfrutar de la hermosa y asombrosa chica que he tenido siempre a mi lado. Sinceramente, no sabía que regalarte por tu cumpleaños. Eres tan talentosa en todo lo que haces que me cuesta imaginar una cosa que no sepas hacer o que no puedas conseguir por ti misma. Sé también que todo lo que hemos pasado últimamente ha sido un poco…confuso para ambos…Pero quiero que sepas que…realmente…no cambiaría nada de lo que he vivido contigo todo este tiempo. Realmente quiero vivir más cosas a tu lado. Literalmente, siempre has sido, eres y serás la chica de mis sueños. Por muy coqueto que pueda actuar a veces contigo siendo Chat, he de sincerarme contigo y confesarte que muero de la angustia de solo pensar en abrirme más si cabe hacia ti cara a cara y que la magnitud de mis sentimientos te eche hacia atrás. Ahora que te tengo conmigo, lo que menos quiero es separarme de ti. Eres mi mi luz, mi sonrisa, el lugar en el que quiero estar y el sentido de armonía de mi vida…Es por esto y por más cosas que…yo…yo…Agh, en verdad quería decirte esto pero en persona pero…creía que pedírtelo de una forma especial y diferente podría resultar mejor…Marinette…Me encantas…¿Aceptarías salir conmigo en nuestra primera cita oficial?-Dijo aquello último en un tono burlón a modo de aligerar su discurso…Era tan romántico…Tan tierno…A medida que seguía la reproducción del audio empezaba a sentir lágrimas tontas correr por mis mejillas…Si esto es lo que hacía por mi apenas empezando a tener algo…¿Cómo sería el resto de mi vida con él? ¿Una vida entera con Adrien Agreste a mi lado? Eso sonaba tentadoramente bien…-Te dejo finalmente una de mis canciones favoritas para que la escuches. Hay veces en las que incluso la toco al piano y pienso que tú estás a mi lado inspirándome. ¿Estoy siendo demasiado empalagoso y romántico con esto? Tú eres la causante de que me esté volviendo un loco de ser así. Espero que este humilde regalo de cumpleaños te haya gustado. Estas canciones son solo una muestra de lo mucho que siento por ti y de lo que quiero seguir compartiendo contigo. Tuyo…Adrien Agreste…
Y finalmente tras ese largo audio de voz sonó la última canción del reproductor: Tout les chances du monde. Ciertas partes de la canción me encogieron el corazón al coincidir con sus palabras en el audio y con nuestro momento actual…
Las máscaras caídas…
Las sonrisas que iluminan el mundo…
La suerte que es un tesoro…
Qué irónico que yo simbolice el prodigio de la buena suerte, ¿no?
La música por fin ha dejado de sonar…Me quedo en silencio durante unos segundos en mi habitación. No sé si gritar del entusiasmo o no ante semejante petición romántica por parte de él. Tikki está dormida sobre los cojines mullidos de mi cama y no se ha podido enterar de nada al ser yo la única que escuché su mensaje por los audífonos.
-Gato tonto…-Susurré finalmente con el walkman contra el pecho empezando a pegar saltitos de la alegría como una desquiciada en mi habitación hasta acabar finalmente por tropezarme con el aspirador que había por medio y que había usado mientras limpiaba antes.
-¿Qué ha sido eso?-Dijo un somnolienta Tikki desde la parte de arriba de mi habitación, en mi cama, ante el estruendo que había armado con mi caída. No me importó la mirada extrañada y preocupada de Tikki en aquel momento mientras empezaba a dar vueltas por el suelo gritando y riendo sin parar.
-No me lo puedo creer… ¡No me lo puedo creer!-Repetía una y otra vez con una sonrisa que llegaba de una punta a otra de mi rostro. Besé el walkman entre mis manos y rápidamente me puse otra vez a escuchar la última canción. Se convertiría en una de mis favoritas también a partir de ahora junto con el resto que había estado escuchando durante una semana.
No fue hasta pasados unos minutos después de mi estado de shock y entusiasmo que pude contarle con tranquilidad sin gritos locos a Tikki sobre la petición original y romántica de Adrien para que saliéramos juntos en nuestra primera cita.
Aquella noche, cuando nos encontramos frente a frente en la torre Eiffel después de una semana no dudé en lanzarme a sus brazos mientras que asentía y repetía mil veces sí como nunca pensé hacerlo. Con cierta sorpresa inicial ante mi reacción y confuso me apartó el rostro del hueco de su cuello, donde yacía escondida, y me hizo admitirle que había escuchado todo lo que en "su regalo" guardaba. Ante esto y mi respuesta, no hizo más que besarme y sonreír satisfecho mientras agarrados de la mano y sentados al borde de la torre compartíamos anécdotas de nuestra semana y planeábamos que podríamos hacer juntos en aquella salida que ya se me hacía tan esperada.
