Hola! Perdón por la tardanza, este fin de semana estuvo muy ocupado por eso casi no tuve chance para escribir, pero finalmente aquí está el nuevo cap. Espero que les guste y que haya valido la pena la espera :D

A las personas que dejaron reviews, muchas gracia las que comentaron pero no les pude contestar, fue porque no me salió la opción para responderles :S Pero les agradezco sus comentarios, y sí subí el fic en un día xS creo que por eso hay pocos reviews y demás pero lo importante es que cada uno de ustedes han leído la historia y les ha gustado!

Muchas gracias por seguir leyendo la historia 3

Les mando un abrazo psicológico de oso :3

CAPÍTULO XX – Menta y Vainilla

–Oh… yo… bueno… –Hermione quitó su mano del pomo de la puerta–… creo que pediré que me preparen otra habitación…

Hermione iba a voltear cuando Draco tomó su mano y la apretó con un poco de fuerza para impedir que Hermione se marchará. La castaña miró a Draco con extrañeza por la acción del rubio.

–No te vayas… –susurró Draco–… quédate conmigo esta noche… por favor…

Hermione se congeló. La propuesta de Draco la tomó desprevenida, pero mirar los ojos grises de él le hacía creer que aquella propuesta escondía algo más, era como si él necesitara aquello; o eso era lo que ella quería creer.

–Draco… no creo que sea correcto… –murmuró Hermione sin apartar su mirada–… Por respeto a Cissy y a….

–Hermione, por favor –pidió Draco–. Solo quiero conversar, prometo que no pasará nada… dame esta oportunidad como regalo de cumpleaños…

Escuchar esas palabras de la boca de Draco, hicieron que el corazón de Hermione temblara. Tal vez esa sería la oportunidad perfecta para saber que pasó realmente después de la guerra en la vida de él. Sin embargo, saber que Draco no tenía intenciones de que pasara algo entre ellos esa noche, decepcionó un poco a Hermione.

–Solo un rato…

–Hasta que tú te quieras ir –aseguró Draco sonriéndole de lado.

Hermione asintió y le devolvió la sonrisa. Draco abrió la lentamente la puerta de su habitación sin dejar de mirar a Hermione. Luego, entró seguido de Hermione. Ninguno soltó el agarré.

La habitación de Draco era un espacio amplio, rodeado de paredes pintadas de color verde y con una gran puerta de vidrio que daba a un balcón. Las cortinas de un tono de verde más claro que las paredes, combinaban con las sedosas sábanas de la cama de Draco. Al lado de la puerta, había un gigantesco armario color negro, al frente de la cama había un escritorio bastante lujoso; también, había una puerta que al parecer daba al baño. En toda la habitación no había ningún tipo de decoración o fotografías, a excepción de un retrato de Lucius, Narcissa y Draco que había sobre el escritorio.

–Había imaginado tu habitación un poco diferente –comentó Hermione aun recorriendo con la mirada la habitación.

–¿A qué te refieres exactamente?

–No sé… imaginé que sería un poco más…lujosa.

–Muchas de las cosas que tenía aquí decidí botarlas o las llevé a mi casa –respondió Draco.

–¿Casa?¿No vives aquí? –preguntó Hermione.

Desde que hablaba con Malfoy nunca le había preguntado donde vivía, siempre había asumido que aún vivía en Malfoy Manor. Además, de cuando visitaba a Narcissa, él siempre estaba o se queda ahí. Jamás imagino que Draco viviera en otro lugar.

–Aunque te cueste creerlo, hace un par de años compré una casa en Gloucester. La mayoría del tiempo estoy aquí con mi madre, pero cuando necesito alejarme de todo me quedo allá.

–¿Gloucester? –preguntó confundida Hermione.

–Ajá… –dijo Draco mientras se sentaba en su cama.

–¿Vives en Gloucester? –Hermione intentaba procesar ese pequeño detalle dado por Draco– ¿Vives en el mundo muggle?

–Ajá… –repitió Draco. Conociendo a la chica, preguntaría hasta más no poder.

–¿Draco Malfoy viviendo en el mundo muggle? –Hermione estaba atónita– ¿Cómo es posible?

–Hermione, de vez en cuando todos necesitamos un cambio de ambiente. Vivir entre magos no siempre es genial, especialmente después de haber sido un mortífago…

–Oh… Draco… –Hermione no supo que decir.

Ahora podía entender por qué Draco había decidido vivir en una ciudad muggle, porqué el cambio de actitud del rubio. Tal vez él no hubiera compartido con los muggles dónde vivía, pero el cambio de ambiente lo había hecho recapacitar en muchos aspectos.

–No tienes que decir nada, no es nada del otro mundo. Simplemente tengo mi propia casa, en la cual no paso mucho tiempo y no me relaciono con mis vecinos –aclaró Draco–. Aunque… no niego que cuando he podido, he observado a mis vecinos. No entiendo como los muggles pueden vivir sin magia.

Hermione soltó una carcajada. El gran Draco Malfoy viviendo entre muggles, jamás lo hubiera imaginado; mucho menos observarlos.

–Antes de Hogwarts, nunca necesité la magia. El mundo muggle tiene muchos recursos que impidan la necesidad de usar magia –comentó la chica mientras recordaba su niñez–. Sin embargo, ahora que puedo usar magia, no sé cómo hice para sobrevivir en el mundo muggle.

–Lo vez –carcajeó Draco–. Con todos los aparatos muggles que existen y admites que no puedes vivir sin magia. Los magos somos increíbles.

–Había olvidado lo prepotente que podrías llegar a ser –dijo Hermione irónicamente.

–Dejemos eso de lado –dijo Draco quitándose sus zapatos y acomodándose mejor en su cama–, ven…

Draco extendió su brazo para que Hermione se acercara. Hermione se puso levemente roja, camino despacio hacia él. Cuando tomó la pálida mano de Draco, él la atrajo suavemente hacia la cama y la recostó en su pecho. Hermione aspiró el olor a menta que desprendía la piel de Draco. Ella no pudo contenerse más y preguntó lo que rondaba su cabeza desde que entró a la habitación.

–¿Por qué me invitaste a pasar a tu habitación?

Draco sonrió de medio lado. Sabía que tarde o temprano la chica le preguntaría eso, él solo quería estar con ella y aprovechar cada instante a su lado. Además, eso le daría ventaja con respecto a los otros chicos, él no iba a desaprovechar esa oportunidad. Llegaría hasta donde la castaña se lo permitiera, él estaba dispuesto a contarle todo lo que ella preguntara con tal de ser el único en el corazón de la bruja.

–Creo que… debo darte muchas explicaciones sobre mí… –dijo Draco apretando fuertemente a la chica.

–Quiero saber todo de ti… –susurró sinceramente Hermione.

–Pregunta todo lo que quieras.

–¿Qué pasó con Draco Malfoy después de la guerra? –preguntó directamente y sin titubear.

Sabía que esa pregunta respondería todo, pero dejaría que él le contara solo que quisiera, ella no quería presionar nada. Draco estaba listo para esa pregunta, pero no imaginó que sería la primera que ella preguntaría. Sin embargo, no quería reservarse nada, respiró profundamente y comenzó a relatar su historia.

–Bueno, resumiré un poco al inicio porque son cosas que ya sabes. Antes de que Potter matara definitivamente a Voldemort, me fui con mis padres. Durante unos meses vivimos en Brasil, donde mi padre tenía contacto con la directora de la academia de Castelobruxo. No es que estuviéramos huyendo, sino que no queríamos vivir aquí –Draco sin darme cuenta había comenzado a jugar con un rizo suelto del peinado de Hermione. Por su lado, Hermione solo escuchaba sin interrumpir sintiendo la respiración de Draco sobre su cabeza–. Al principio, mi padre llegó a un acuerdo con Benedita Dourado para que pudiera terminar mis estudios en Castelobruxo, pero llegó el momento de los juicios. Gracias a las declaraciones de tus amigos y tú, mi madre y yo no tuvimos que ir a Azkaban pero ya sabes que mi padre no corrió con la misma suerte. Mi madre quedó devastada y comenzó a deprimirse. Mi padre era el que trabajaba, así que sin su ayuda estábamos desprotegidos y sin dinero, ya que el Ministerio de Magia registró nuestra casa y decomisó muchas de nuestras pertenencias; además, de que no podíamos tocar nuestra fortuna por investigaciones del Ministerio. A pesar de todo lo que estábamos sufriendo, me convertí en la cabeza de la familia forzadamente, así que tuve que tomar decisiones difíciles por el bien de mi madre. Decidí vender muchos muebles y artefactos que el Ministerio no había decomisado para poder solventar los gastos que mi madre y yo teníamos. Apenas pude conseguir dinero, lo primero que hice fue contratar a unos elfos para que limpiaran esta casa, que no quedara ni un solo rastro de lo que aquí había ocurrido. Fue difícil conseguir ayuda, pero después de un mes, mi madre y yo pudimos vivir aquí nuevamente, intentando olvidar los horrores que aquí se habían cometido. Por aquel entonces, ya había desechado la idea de terminar mis estudios, no podía irme a Brasil y dejar a mi depresiva madre sola; pero para mi sorpresa, McGonagall me envió una carta para volver a Hogwarts. Al inicio me pareció una locura, pero mi madre insistió que era lo correcto, que debía ir, con eso conseguiría limpiar mi nombre y conseguir un futuro más prometedor para mí. Debo admitir que ese pequeño discurso me convenció y acepté ir, no solo por mí sino por mi madre y su futuro. Bueno, ya sabes que sigue, porque también estuviste ahí –Hermione solo asintió y Draco comenzó a desatar el peinado de Hermione–. Regresé a Hogwarts y durante ese último año intenté pasar desapercibido, dejé el Quidditch, aunque mantuve mi posición de premio anual ya que eso sería beneficioso para mi futuro. Fue difícil afrontar todo aquello, las miradas de odio y asco de cada estudiante; también, había miradas de lástima, sin mencionar, que ya no tenía amigos. Blaise no regresó ese año y los demás habían decidido ignorarme por recomendación de sus familias. El único que se mantuvo a mi lado fue Theo, él siempre ha sido diferente a los demás Slytherins, aun no entiendo porque quedó en Slytherin. Sin embargo, no quería involucrarlo en mis problemas, apreciaba mucho lo que hacía por mí; pero no quería que por mi culpa, el futuro de Theo se viera manchado por relacionarse conmigo. Sabes que Theo nunca fue un mortífago, él es un mago increíble y lo que más me gusta de él, es que a pesar de la presión de su padre, él nunca se pasó al lado oscuro, el amor a su madre pudo más que todo. Me hubiera gustado tener la convicción que él tiene de no dejarse influenciar por nadie –Draco terminó de desatar el peinado de Hermione, ¿cómo pudo aguantar toda la noche con semejante peinado?

–Prosigue –le incitó Hermione.

–Bueno ese año fue de lo peor, los insultos iban y venían, las bromas de mal gusto también. Pero por recomendación de mi madre intenté tranquilizarme los más que pude y no ser el niño inmaduro que alguna vez fui. Después de Hogwarts, decidí volverme un empresario; pero también fue difícil, inicié de la nada, sin apoyo, dónde todos me daban la espalda. En ese momento, fue donde me alejé de Theo ya que tuve que empezar a buscar personas que apoyaran mis proyectos y no era tarea fácil, ya nadie confiaba en lo que alguna vez fue el respetado apellido Malfoy, por primera vez en mi vida, odié ser un Malfoy. Cuando pensé que no lograría alcanzar mis metas, apareció mi tía Andrómeda y me ayudó a crear mi empresa, encargándose de buscar patrocinadoras e infundir buenos rumores acerca de mí. Gracias a ella, mi madre y yo pudimos sobrevivir y volver a ganarnos poco a poco el aprecio de los magos. Meses después, mi padre comenzó a padecer una extraña enfermedad, mi madre no dejaba de llorar y llegué a pensar que se moriría, desesperadamente busqué ayuda para mi padre pero las personas al darse cuenta que la ayuda era para él, nuevamente volvían a darme la espalda. Ya había logrado hacerme de una pequeña fortuna, así que había intentado por todos los medios conseguir con dinero esa ayuda, pero nadie estaba dispuesto a ayudarlo. Mi padre presentía que no viviría mucho en esa situación le pidió a mi madre que buscara una mujer digna de portar el apellido Malfoy, al inicio hubieron muchas candidatas. Por un tiempo salí con Pansy, mis padres pensaron que era la indicada debido a que nuestras familias siempre fueron cercanas, pero Pansy solo estaba conmigo por mi nueva fortuna y porque poco a poco las miradas del mundo mágico se fijaban nuevamente en mí, ser la futura señora Malfoy le otorgaría fama, renombre y un buen impulso para su carrera de diseñadora; nunca pensé en ella románticamente, tal vez ella si tenía sentimientos por mí, pero darme cuenta que más que sentimientos, ella solo pensaba en mí como su impulso a la fama y prestigio social, me hicieron comprender que no quería pasar el resto de mi vida a su lado. Luego, Astoria entró a mi vida, mi madre pensó que ella tal vez tendría más clase para portar el apellido Malfoy que Pansy, pero con el tiempo eso cambio. Astoria era más frívola que Pansy, ella solo pensaba en verse bonita y como mi figura ayudaba a realzar sus deseos, Astoria se encaprichó conmigo pero nunca hubo comunicación ni sentimientos entre ambos, yo solo era la joya de su corona. Mi madre descubrió que Astoria solo era una niña caprichosa con sed de dinero; a su parecer, ella no tenía nada de educación. Varias veces escuché decir a mi madre que Astoria era muy corriente, y con un gusto nulo para vestir, sus atuendos dejan mucho que decir de ella y para mi madre todo esto era importante, especialmente para la futura señora Malfoy. Asi que esa fue la primera vez que vi a mi madre ir en contra de las decisiones de mi padre, para ambos era importante que yo me casara, pero antes de todo eso mi madre decidió que más que casarme por apariencias, debía casarme para ser feliz, ella cree que a pesar de todo lo que ha ocurrido en nuestras vidas, aun merezco ser feliz, que lo que ocurrió fue por las malas decisiones de mi padre, ella no quiere que yo viva lo mismo.

–Cissy tiene razón, Draco. En algún lugar debe estar la persona indicada para ti –comentó Hermione. Se sentía tan cerca de Draco, tan cómoda, aquello se sentía genial y ella no quería separarse de él, pero escucharlo hablar de sus ex prometidas le hizo un nudo en el estómago y sintió celos de Pansy y Astoria. Ellas habían tenido la oportunidad de compartir con Draco, estar con él en los peores momentos de su vida; ¡Gracias a Merlín que ellas desaprovecharon sus oportunidades! Por otro lado, le preocupaba que Narcissa entrara y la encontrara acostada en la cama con su hijo–. Gracias por contarme todo esto.

–Aún hay más pero tal vez tengamos otro momento para conversar.

–Por supuesto… creo que debo irme ya…

–¡No! –exclamó Draco sujetando fuertemente a Hermione, impidiendo que la chica se pudiera mover– Duerme conmigo…

Hermione se tensó, podía sentir el aliento de Draco sobre su cabeza, el rápido palpitar de ambos corazones, la fuerza varonil de Draco que la sujetaba al duro pecho de él, el manojo de sentimientos que se agolpaban en su estómago, esa petición que endulzó sus oídos; simplemente, Hermione se sentía extasiada.

–Pero Cissy…

–No te preocupes por mi madre, ella no se molestará –aseguró Draco aspirando el olor a Vainilla que desprendía el cabello de la chica–. Solo quiero sentirte cerca de mí…

Las palabras de Draco sonaban tan dulces en sus oídos. Con algo tan simple, él lograba que su corazón de mujer palpitara rápidamente y quisiera que el tiempo al lado del rubio nunca acabara. Sus palabras eran pequeños empujones que la guiaban a aceptar cada cosa que Draco le pidiera.

–Solo por hoy…

–Solo por hoy –repitió Draco.

–¿No vas a usar pijama? –preguntó Hermione notando que Draco no se había quitado ni el saco.

–No, así estoy bien. ¿Tú necesitas una? –preguntó Draco fijándose en el atuendo de la castaña.

–No, el vestido es cómodo.

–Se nota… –comentó Draco observando los hombros descubiertos de la chica.

Aquel vestido la favorecía bastante a ella, y tenerte tan cerca de él una pequeña parte de la piel desnuda de Hermione, le hacía desear tocar cada centímetro de esa sedosa piel. Hermione sintió un hormigueo en su cuello al escuchar la voz de Draco cerca de oreja. Ella se acomodó mejor sobre el pecho del rubio y cerró lentamente sus ojos.

–Buenas noches Draco.

–Buenas noches Hermione –dijo Draco dándole un sutil beso en la cabellera castaña de la chica.

–¡Nooo! ¡No quiero! ¡No quiero hacerlo!

Hermione se despertó sobresaltada por los gritos. Buscó rápidamente con su mirada de dónde venían los gritos. En la oscuridad divisó como Draco se había alejado de ella y se revolcaba en su cama, parecía que una pesadilla lo estaba atormentando.

–¿Draco? –llamó Hermione– ¡Draco!

Draco abrió sus ojos instantáneamente. Su respiración estaba alterada, sus ojos se encontraban un poco dilatados y un sudor recorría su frente.

–¿Draco estás bien? –preguntó Hermione acercándose lentamente a Draco y tocando su brazo.

–¿Hermione? –preguntó Draco tratando de respirar calmadamente.

–Si soy yo… ¡Draco estas empapado en sudor! –dijo Hermione al ver las gruesas gotas de sudor del rubio– ¡Quítate el chaleco al menos!

Draco se enderezó y aun intentando recuperarse de la pesadilla, lentamente se quitó el chaleco arrojándolo al piso. Luego, pasó sus manos sobre el rostro intentando despejarse. Se dio cuenta que había dejado su marca tenebrosa al descubierto, abrió sus ojos como platos al notar su error y rápidamente busco con que tapar el horrible tatuaje en su brazo, no quería que Hermione lo viera. Sin embargo, la chica había estado prestando atención a lo que hacía Draco y notó como él intentaba desesperadamente cubrir algo en su brazo. Hermione cayó en la cuenta que era lo que quería esconder Draco. Ágilmente tomó el brazo de Draco y lo miró directamente a los ojos.

–No la escondas… –susurró Hermione–… también es parte de ti.

Sin previo aviso, Hermione se acercó lentamente a Draco sin dejar de mirar a sus ojos mercurio, extendió el brazo donde se encontraba aquella marca y para el asombro de Draco, besó tiernamente cada milímetro de piel donde se encontraba el tatuaje. Draco podía sentir el cálido aliento de Hermione contra su fría piel, los suaves labios de la chica presionados dulcemente sobre aquella fea marca, un escalofrío recorrió su columna vertebral.

–Yo también tengo mi propia marca… –dijo Hermione sonriéndole tímidamente y señalando una parte de su brazo que cubría la manga del vestido.

Draco entendió perfectamente a que marca se refería Hermione, el lugar donde la chica señalaba se encontraba escrita la palabra sangresucia que su tía Bellatrix había marcado en el brazo de la chica.

–No debes avergonzarte de ello… –susurró Hermione–… estas marcas son la prueba de nuestro pasado, y nos recuerdan a donde no debemos volver…

Draco sentía que su corazón se iba a salir de su pecho. Hermione estaba provocando en él sensaciones que desconocía por completo, en toda su vida nunca había experimentado esos escalofríos que recorrían todo su cuerpo. Ni siquiera cuando estuvo con una mujer por primera vez, había experimentado aquello. Ni siquiera en su primer beso, ni en las miles de aventuras que tuvo.

–Ven, cuéntame que pasó –dijo Hermione dulcemente.

Draco se volvió a acostar en la cama y extendió sus brazos, Hermione se acurrucó mirando la marca tenebrosa en el brazo de Draco y esperó a que él hablara.

–Tuve una pesadilla…

–¿Quieres hablar de ello?

–Solo… recordé cuando pusieron esa marca en mi brazo y me dieron mi primera misión… –el dolor que había experimentado cuando marcaron su brazo lo sentía vívidamente.

–Tu primera misión… ¿fue matar a Dumbledore? –preguntó tímidamente Hermione, no quería perturbar a Draco pero esperaba que el chico aun mantuviera abierto su corazón a ella.

–Si…

–No puedes borrar tu pasado, pero con lo que viviste e hiciste debes forjar tu futuro, si realmente te perturba todo lo que pasó, ahora debes intentar no volver a hacer aquel Draco…

–Lo sé… –susurró Draco, volteándose a ver la espalda de Hermione, podía ver el cuello descubierto de la chica sobre su brazo–… Por eso… perdóname Hermione por todo el daño que te pude causar hasta el día de hoy, especialmente en Hogwarts. Perdóname por llamarte sangre sucia…

–Disculpas aceptadas… –dijo entrecortamente Hermione, podía sentir el aliento de Draco cerca de su cuello, el olor a menta nublaba su mente–… ya todo quedó en el pasado…

–Gracias… –susurró Draco acercándose lentamente a Hermione y dándole un tierno beso en la parte trasera de su cuello. Hermione sintió como una corriente eléctrica recorría todo su cuerpo–… ¿Te moleta?

–No… –respondió Hermione intentando controlar cada una de las sensaciones que Draco estaba provocando en su cuerpo.

Draco sonrió y continuó besando tiernamente el cuello de Hermione mientras pasaba su brazo libre sobre Hermione y la estrechaba fuertemente contra sí mismo. Los besos siguieron hasta que ambos lentamente se quedaron dormidos, en medio del fuerte abrazo y la mezcla de menta y vainilla.