Z de zalamero

Zalamería: [El término zalamero normalmente se emplea cuando se quiere dar cuenta que una persona resulta ser excesivamente mimosa, es decir, que se muestra más cariñosa de lo que lo hace la media considerada normal, por tanto, quien es zalamero se dice que lo es que porque constantemente realiza zalamerías. Una zalamería es aquella demostración de cariño que se caracteriza por su exageración y empalago]

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¿Había mejor palabra para definir la actitud de Chat Noir con Ladybug?

-¡Chat Noir!-Grité exasperada intentado escaparme de los tentáculos.

-¿My lady necesita que su gato valiente la proteja?-Dijo el rubio burlón a mis espaldas mientras terminaba de conectar algunos cables.

-¡No es momento para tus comentarios gato tonto! ¡Arregla esos cables ya!

¿Por qué tenía que ser siempre tan oportuno en las peleas?

Estaba de los nervios. Había tenido una salida con Nino, Alya y Adrien después de clase y durante su paseo escucharon gritos y alarmas procedentes del zoo. Tuvo que dejar a sus amigos con una vaga excusa para ir a salvar el día del nuevo akuma y dejar la compañía de su querido "Adrien". ¡Hacía semanas que no podían quedar nunca con él por motivo de una nueva campaña de su padre! No era justo que en el único día libre que tenía para pasar con el chico apareciera un akuma para estropearle los planes. Los comentarios burlones de Chat no hacían más que agravar mi mal humor. Quería acabar eso rápido para volver con los chicos, pero si se tardaba tanto Chat Noir con su tarea por andar de mimoso con ella… ¡no acabarían nunca con el akuma!

-¡Chat! – Grité al final más asustada que enfadada.

En mi despiste y divagaciones mentales, el pulpo humanoide en el que se había convertido la nueva víctima me había atrapado por la cintura con uno de sus tentáculos. Con mi Lucky Charm habíamos tendido una red metálica a sus pies y solo faltaba conectarla a la corriente para provocarle una pequeña descarga al akuma; suficiente como para confundirle y arrebatarle el objeto con el akuma de uno de sus tentáculos.

-¿La mariquita no tiene alas para volar?-Dijo malévolamente el chico akumatizado mientras me acercaba a él con la intención de quitarme el miraculous. Estaba empezando a pitar después de utilizar mi ataque especial y no me quedaba mucho tiempo.

-Yo que tú liberaría a esa mariquita de tus tentáculos, Octopus-Respondió Chat desviando la atención del akuma de mis aretes.

Alargó su bastón golpeando el tentáculo que me aprisionaba. Una vez libre, utilizando el impulso de la caída, lancé mi yo yo a una farola cercana para huir de la zona y al momento, Chat Noir, con una sonrisa traviesa unió los dos cables finales.

-¡Sayonara baby!

El akuma no se esperó la descarga. Utilizando mi yo-yo nuevamente atrapé al vuelo el objeto que soltó por instinto de sus tentáculos y, una vez, junto a Chat, cortamos la corriente y destruí el muñeco de juguete para purificar el akuma.

Las mariquitas producidas por mi conjuro repararon todos los desperfectos ocasionados en el recinto y después nos acercamos al pequeño que yacía confundido en el suelo.

-¿Qué ha pasado?

-No te preocupes pequeño. Ahora todo está bien. –Dije cogiéndole de las manos y ayudándolo a alzarse.

Podría tener la misma edad de Manon, llevaba un chaleco propio de los niños que salían a una excursión escolar y una gorra. Si mirada acongojada me provocó pesada. No podía resistirme a ver un niño pequeño triste.

-¿Y esa cara larga chico?-Interrumpió Chat Noir a mi lado. Se agachó a su altura y provocó una ligera risa divertida en el infante al agitar su cabellera castaña y le colocaba bien su accesorio en la cabeza.

-Mis compañeros de clase se estaban riendo de mí porque sé mucho sobre animales. ¡Quiero ser veterinario cuando sea mayo!-Dijo entusiasta y con decisión mirando a los ojos a Chat.

-¡Vaya! Eso es increíble-Dijo gesticulando el gato exageradamente ante la revelación del pequeño.

-¿Enserio lo crees?- Preguntó un poco incrédulo y dudoso el infante.

-Claro que sí-Sonrió Chat.-Si esos chicos se meten contigo no saben al buen amigo que tienen contigo.-Dijo consolador entregándole su pequeño juguete con forma de pulpo en la mano-.

-Gracias Chat Noir-Dijo el chico más alegre recibiendo su objeto y abrazándolo con cariño-. En mi clase no hacemos más que hablar de vosotros y de lo increíbles que sois.

-¿Así que os gustan los héroes de París?-Dijo con cierto tono orgulloso que me resultó hasta divertido.

-¡Sí!

-¿A los chicos que se reían de ti también?

-Sí…

-Pues diles de mi parte esto. Tienen que respetar a los animales y tus gustos. Ladybug y yo seremos héroes pero representamos también a animales: ella a la mariquita, y yo al gato negro. Si se vuelven a meter contigo, se meten con nosotros, ¿sí?

-¡De acuerdo!-Contestó más animado el chico después de recibir un abrazo sincero de mi compañero.

-Sé positivo y no te dejes amedrentar por ellos. –Dije yo al fin interviniendo entre esos dos y agachándome también para quedar a la altura del pequeño.

-Te lo agradezco Ladybug-Dijo asintiéndome y mirándome con cariño y admiración.

Pocos segundos después aparecía su profesora tutora y algunos de sus compañeros de clase en el zoológico para asegurarse de que estuviera bien y marchar a casa tras todo lo sucedido.

-Siempre me sorprendes gatito-Dije resignada de brazos cruzados mientras le miraba observando al grupo que se alejaba de nosotros.

-¿Cómo?-Dijo confundido volteando a mí.

-Olvídalo-Dije mientras sonaba un nuevo pitido de mis aretes.-Debo irme.

-Espera, ¿eso ha sido un cumplido, my lady?-Preguntó Chat Noir colocándose frente a mí e impidiéndome partir.

-Puede…gato presumido- Dije divertida tocándole divertida el cascabel de su traje e intimidándolo por un momento. Se aclaró la garganta. Pensé que se apartaría y me dejaría pasar, pero para mi sorpresa, lo único que conseguí fue que aproximara su rostro al mío, casi rozando nuestras narices.

-¿Tanto deseabas que te rescatara del villano, bugaboo?-Dijo con tono encantador casi en susurro. Su comportamiento podía en ocasiones exasperarme…pero en otras muchas como aquella podría resultar más que nada divertido.

-Deseaba no ser comida de pescado-Dije aclarando el punto divertida y apartándolo un palmo de mí con el dedo índice en su nariz.

-Técnicamente era un chico con tentáculos de pulpo lo que te atrapó, no un pescado en sí mismo- Respondió elocuente el chico.

-¡Qué locuaz!-Respondí con los brazos cruzados con ironía.

-Tú lo eres más, Ladybug-Respondió divertido.

-Muy adulador gatito, pero esta mariquita se tiene que ir.-Dije dispuesta a lanzar mi yo-yo de nuevo con él en la mano.

-No adulo my lady,-Dijo mirándome a los ojos de una forma bastante…penetrante- solo digo la verdad que ven mis ojos.-Dijo con un amago, haciendo que se inclinaba ante mí.

Sin yo resistirme como otras veces, tomó mi mano y besó los nudillos de está. Por unos segundos no supe que contestarle. Parecía hablar de manera tan sincera y honesta que no pude replicarle nada. A los segundos él fue quién dio un par de pasos hacia atrás y estiró su bastón para marcharse del lugar.

Aquel día hubo un cambio en mí. Sonreí bobamente viendo el camino por el que se marchaba. Si bien desde que lo conocía pensaba que era un zalamero conmigo, viéndolo interactuar con ese niño pequeño me hizo descubrir que Chat era un chico especial. En su trato con las personas akumatizadas se podía apreciar tras la purificación…pero verlo interactuar tan de cerca y con esa familiaridad…con ese afecto…Esa escena y esas palabras de motivación hubieran dado aliento a cualquiera en mala situación…

Me retiré del lugar con una sonrisa satisfactoria olvidando mi cabreo mental anterior durante la pelea con el akuma. Me negaba rotundamente a admitirlo..pero internamente sabía que aquello me había provocado un vuelco agradable en el pecho. No sería hasta mucho tiempo después que me daría cuenta de que aquellos pequeños gestos por parte del minino serían los que terminarían por conquistarme…incluso antes de saber quién era bajo la máscara.

Era un adulador, mimoso, cariñoso, celoso, impulsivo, sensual, intelectual, intrépido, patoso… y muchas cosas más que nunca terminaría de enumerar….jamás… Pero este pequeño abecedario ha resumido gran parte de esas cualidades importantes que terminaron por conquistarme en él… De la A a la Z…

Gracias Adrien…por ser siempre la luz en mi vida desde que apareciste en ella…

Siempre hechos el uno para el otro…

Tuya,

Marinette Agreste

FIN