Capítulo 3.
Nota de la Autora: ¡Hola, amigos! Me ha costado mucho decidir si continuar o no con esta historia; pero, rezando mucho, mi marido y yo hemos decidido que es lo correcto [¿Qué tiene tu marido que ver con todo esto? Se supone que este es tu proyecto personal]. Queremos que nuestras pequeñas tengan buena literatura Cristiana que leer; y en el mundo moderno, a veces, ¡eso puede ser difícil de encontrar! Así que simplemente me tendré que apañar [Entonces, ¿vas a continuar escribiendo esto solo porque tu marido te ha dicho que lo hagas?] =)
-Encantado de conocerte, Reverendo Dumbledore,- replicó Harry entusiasmadamente [Harry es un lameculos de primera]; y se puso de pie.- ¡Este lugar que tienes aquí sí que es bonito [Cuidado, Harry, que todavía te queda un poco de culo por lamer]!
El Reverendo radió.
-¡Hombre muchas gracias, pequeño!- Su voz tenía un distintivo acento sureño [JA JA JA JA] que hizo que Harry se sintiese muy a salvo y bienvenido. Supo en ese momento que el Reverendo era un hombre de Dios [Pero, ¿sabe ya qué es Dios?].
-Este pobre pequeño se estaba criando en una situación terrible,- declaró Hagrid preocupadamente.- Estaba vigilado por una canguro cada segundo del día [1. Lo malo sería que le dejasen solo sin nadie que le cuidase. 2. ¿Qué dices, mentiroso de mierda? Si cuando tú llegaste estaba con su tío y con su tía]. Su tía le veía como parte de su vida ideal [No]. Como la casa grande, una buena carrera, el coche rápido.
[Lo más gracioso de esta historia es que, si lo hubiese dejado todo como estaba, este secuestro por parte de una secta religiosa estaría casi justificado. Sin embargo, aquí Harry vivía bien y sus tíos le quieren]
Dumbledore agitó su cabeza tristemente.
-Una lástima que nadie le contase: ser padre va sobre los hijos. No los padres. ¡Por eso se llama ser padre [Creo que te has liado]!
Hagrid asintió sabiamente.
Dumbledore se giró hacia Harry y anunció autoritariamente,
-Ahora, puedes empezar tus clases mañana por la mañana [Entonces, ¿es ahora o mañana por la mañana? ¡Aclárate!]. Hoy, puedes acomodarte en tu dormitorio. Pero primero, ¿por qué no te comes la cena con mi familia y conmigo?
-¿En serio?- jadeó Harry excitadamente.- ¡Nunca he tenido una cena familiar antes!
-¡Entonces, por qué no vienes con nosotros!- gritó Dumbledore amablemente; y entonces se puso de rodillas. Todo el mundo hizo lo mismo. Alzando sus grandes, gigantescas y masculinas manos hacia los cielos, Dumbledore chilló con una voz todavía más alta que de lo que lo había sido la de Hagrid,- ¡Señor, por favor llévanos a la cocina [1. Este sistema de transporte me parece fantástico porque implica que Dios es una herramienta. 2. Mirad, puedo admitir que esta gente use el poder de Dios para teletransportarse a lugares lejanos, pero ya me diréis qué les costaba caminar hasta la puta cocina. 3. Esta mujer tiene un fuerte fetiche con las manos de los hombres, ¿eh? 4. No puedes aparecerte en Hogwarts]!
¡De pronto, todos se encontraron en una cocina decorada con mucho gusto!
-¡Wow!- gritó Harry alucinado. ¡Todavía se estaba acostumbrado al poder de la oración! ¡A veces, damos por sentado las cosas maravillosas que el Señor nos da; y hace falta que venga alguien nuevo para que nos demos cuenta de lo bendecidos que estamos [Espera, ¿cree que puede teletransportarse rezando en la vida real? ¿Está bien?]!- ¡Eso ha sido alucinante!
Hagrid asintió sapientemente [Me hace gracia que haya elegido precisamente a Hagrid para que sea el tío listo que lo sabe todo].
-Dios es un tío alucinante.
-Seguro que sí,- la mujer del reverendo soltó una risita [A esto ha quedado relegada Minerva McGonagall], antes de ponerse de rodillas y levantar sus propias manos hacia arriba.- Querido Señor, por favor pon la mesa con el mantel azul-cielo y los platos de los Domingos, y por favor danos galletas que estén bien doraditas y un cremoso puré de patatas, el cocido de maíz de mi tía abuela Eleanor, mazorcas de maíz aderezadas con mantequilla, y de postre, algunas galletas de chocolate y frambuesa [Espera, que Dios también es empleado del hogar. Ya que estás, pídele que te limpie el culo cuando cagues, ¿no?].
Todas estas cosas aparecieron en la mesa exactamente como la esposa del reverendo las había pedido, preparadas de forma magistral y oliendo-deliciosamente. La boca de Harry se abrió de par en par. ¡Esta mujer era, realmente, una verdadera esposa Proverbios 31* [¡Pero si ella no ha hecho nada!]!
-¡Hermione!- Llamó el reverendo sonoramente.- ¡Hora de la cena!
Inmediatamente, y con una obediencia llena de gozo [¿Qué?], una chica de once años con un bonito vestido rosa con un lazo a juego bajó corriendo las escaleras. Corrió hacia su padre [¿QUÉ?]; y le dedicó esa sonrisa encandiladora que tienen las hijas.
[¿Me estás diciendo en serio que Hermione es la hija de Dumbledore y McGonagall? ¿Por qué? ¿Y qué es todo eso de la "obediencia llena de gozo" y el vestido rosa? Esa NO es Hermione]
-¡Bienvenido a casa, papi [Espera un momento. Si sus "padres" habían salido para recibir a Harry, ¿eso significa que la habían dejado sola en casa? ¿Eso no es de ser malos padres?]!- Sonrió y entonces se volvió hacia la esposa de él.- ¿Puedo ayudar en algo con la cena, mami?
-Está todo preparado, todo gracias a Dios,- replicó su madre llena de gracia. Hermione asintió sapientemente.
-Hermione, me gustaría presentarte a Harry Potter, nuestro nuevo estudiante en Hogwarts Escuela de Rezo y Milagros,- presentó Dumbledore magnánimamente [¿Qué?].- Harry, me gustaría presentarte a Hermione Granger, mi querida hija [Si tú te apellidas Dumbledore, ¿por qué tu hija se apellida Granger?].
-Encantada de conocerte,- respondió Hermione dulcemente, con una tímida sonrisa.
Harry apenas podía responder [Él también se ha dado cuenta de que los apellidos no encajan]. Esta era la jovencita más hermosa a la que había conocido jamás [¡Eh! ¡Que solo tienen 11 años!]. Tan diferente de todas las chicas de la escuela pública; que estaban tan centradas en ser como las mujeres con carrera de Sexo en Nueva York [A ver, no es que esas mujeres sean un gran referente, pero me parece bastante positivo que una niña de 11 años esté centrada en tener una carrera profesional]. Esta pequeña era la viva imagen de la inocencia y la divinidad.
-Ahora,- pronunció genialmente Dumbledore,- ¡comamos!
Mientras los hombres santos, la mujer y los pequeños se lanzaban al delicioso maná que Dios había creado para ellos; la conversación entre los adultos se volvió hacia temas más oscuros. Harry escuchó intencionadamente [Vamos, que puso la oreja]; y no lo entendió; pero estaba muy interesado [¿Cómo puedes estar muy interesado en algo que no entiendes?].
-Se acercan días oscuros,- pronunció Hagrid con gravedad con la boca llena de cocido [Educación ante todo].- Fuerzas malvadas están entrando en este mundo; ¡y los pequeños de Hogwarts pueden ser nuestro último recurso [¿Están formando un ejército de niños?]!
-Salmo 127:5**,- citó Dumbledore solemnemente, y los otros alrededor de la mesa asintieron sapientemente. ¡Hogwarts podía ser la última esperanza de las fuerzas del bien en este mundo!
Nota de la Autora: ¡Bendiciones!
*A grandes rasgos, es una descripción de cómo debe ser la esposa ideal: tiene que fabricar la ropa para la familia, preparar la comida, cuidar de sus hijos…
**"¡Feliz el hombre que tiene muchas flechas como ésas! No será avergonzado por sus enemigos cuando se defienda de ellos ante los jueces."
