Capítulo 7.

Nota de la Autora: ¡Hola, amigos! Fiu, este capítulo me llevó mucho más tiempo del que esperaba. Hay mucho que hacer aquí en el Fuerte de los Parsons, algunos días, pienso que jamás me pondré al día. Pero ahora que las pequeñas están dormidas, finalmente me voy a poner con los últimos detalles de este pequeño capítulo. ¡Siento la espera!

Sin embargo, han estado llegando unas cuantas preguntas y comentarios; y he pensado que debería tomarme un tiempo para responder unas pocas; porque no tengo tiempo para contestar individualmente. Primero de todo, para todas las mamis que han demostrado su aprecio a esta pequeña historia mía: ¡gracias! Vuestro apoyo me mantiene escribiendo. Sin embargo, recordad-la gloria no es mía; es la obra de una causa mayor. Y a la gente que me insulta: un Cristiano creyente-en-la-Biblia es como un gran monstruo feo que vive bajo un puente; ¿y querer que todo el mundo haga lo correcto y vaya al cielo lo convierten a uno en un "fanático", hmmm [¿Qué dices? ¿Te encuentras bien?]? ¡Bueno, aquí tenéis el mundo moderno! Y finalmente, para la gente que dice que estoy "promoviendo el odio"-echadle un ojo a algunos de los comentarios publicados aquí; diciendo que soy una escritora terrible y una madre terrible cuyas hijas la odiarán un día. ¿Quién es quien está promoviendo el odio aquí? ¡Porque no creo que sea yo [A ver, siendo sincera, considero que sí promueves el odio porque, aunque vas de buena cristiana por la vida, no respetas las ideas de los demás. Petunia es atea y la tachas de ignorante, Ron adora estatuas y haces que parezca muy maleducado, Luna es hippie y la llamas arrogante y Draco… Bueno, es que Draco es un capullo]!

El Gran Comedor estalló en aplausos cuando una gorra de béisbol amarilla y roja con un león bordado en el frente apareció en la cabeza de Harry. Se bajó de un salto de la mesa hábilmente y aterrizó sobre sus pequeños pies. Podía sentir el amor del Señor penetrando en su interior [¿QUÉ?]; y supo que había tomado la decisión correcta.

Estuvo incluso más seguro de su decisión cuando Hermione corrió hacia él atravesando la cafetería y le dio un gran abrazo espontaneo [Madre mía, que su brújula moral está más al sur de lo que creía]. Ella también llevaba una gorra de béisbol roja y amarilla; aunque su gorra llevaba un gatito en ella en lugar de un león [¿Qué me estás contando, desgraciada? ¿Me estás diciendo que, si eres una Ravenclaw, llevas un gorrión en lugar de un cuervo? ¿Qué puta mierda es esa?].

-¡Soy tan feliz, Harry!- gritó felizmente, delicadas lágrimas cayendo por su cara.- Cuando te vi comiendo con esa familia, tuve tanto miedo. Pensé que te convertirías en un Slytherin.

[Sinceramente, no entiendo como en este colegio no se han liado a hostias los miembros de los diferentes "sombreros".

En la historia original, las Casas servían para crear una fraternidad entre los alumnos de un mismo grupo y, a la vez, generar un ambiente de sana competitividad. Al final una Casa solo era mejor que las demás si sus miembros se esforzaban todo el año para conseguir la Copa de las Casas. Aquí, sin embargo, todos son unos prepotentes que creen tener la verdad absoluta y miran a los demás por encima del hombro]

-Jamás te preocupes por eso,- declaró Harry brava y valientemente.- Soy un Gryffindor, ahora y siempre.

-Bien elegido,- declaró Dumbledore aprobantemente mientras daba pasos largos y energéticos a través de la abarrotada y ruidosa habitación.- ¡Bienvenido al Sombrero Gryffindor, Harry!

Harry radió felizmente. ¡Realmente, había sido bendecido! Mientras se sentaba a terminar su desayuno; y seguía brillando de felicidad [Espera, ¿radia de verdad? ¿Es radiactivo?], se sentó de nuevo junto a Ronald.

-¿Seguirás siendo mi amigo, incluso aunque eres un Sombrero diferente?- preguntó Ronald tímidamente.

-¡Por supuesto!- declaró Harry generosamente [Harry tiene una hostia que no se la termina]; y empezó a comerse sus huevos. Había esperado que sus huevos estuviesen ya fríos-con todo ese tumulto-pero nada más lejos, seguían estando en su punto. No iba a fingir que lo que Ronald pensaba sobre adorar a los muertos; pero seguiría ofreciéndole amistad al jovencito siguiendo el espíritu de Mateo 2:16-17 [1. Termina las frases, maldita sea. 2. Harry no podría ser más prepotente].

-Gracias, Harry,- pronunció Ronald felizmente. Puede que llevase un sombrero negro [Plateado] y verde con una serpiente en él; lo que testimoniaba sus creencias Slytherin; pero podía reconocer la pureza celestial-de-corazón, generosidad, humildad y bondad inocente de Harry [*suspiro*]. Miró a sus hermanos, todos llevando sombreros idénticos al suyo; y se preguntó por qué ninguno de ellos era así [Lo de esta mujer está llegando a unos límites ofensivos].

-Atención, estudiantes,- anunció autoritariamente el Reverendo Dumbledore mientras saltaba sobre el escenario; y se acercó el micrófono a la boca [Los aparatos electrónicos no funcionan en Hogwarts].

-Felicidades por elegir vuestros Sombreros,- continuó amablemente [No cambies de renglón cuando habla el mismo personaje].- Estoy seguro de que todos habéis elegido sabiamente [Menos los que no estéis en Gryffindor, que sois todos unos pecadores].

Harry hmmeó para sí mismo. Sabía que el Reverendo lo decía por bien; ¿pero les estaba haciendo bien a los miembros de los demás Sombreros decirles que todo era lo mismo cuando no lo era? ¿No serían todos más felices si supiesen leer la Biblia y tomársela en serio [Draco se la toma en serio y es un gilipollas]? Dumbledore pensó que estaba haciéndolos felices a todos; y quizá lo hiciese a corto plazo; pero a largo plazo, a Harry le preocupaba que estuviese haciendo más daño que bien [Vamos a ver, Harry, VAMOS A VER. Acabas de llegar, te has hecho cristiano AYER y has elegido un "sombrero" AL PUTO TUNTÚN. ¿QUIÉN COÑO TE CREES QUE ERES PARA DAR LECCIONES DE RELIGIÓN O MORALIDAD A NADIE, PREPOTENTE DE MIERDA?].

Harry no dijo nada; porque era nuevo en el rebaño y no sentía confiado en su conexión con el Señor. Pero a veces, son los recién llegados los que señalan los fallos que no vemos en nuestras propias comunidades.

El reverendo aplaudió sus manos la una contra la otra una vez [Le está volviendo a bajar el azúcar]; y entonces habló entusiasmadamente,

-Ahora, compartiréis la mayoría de vuestras clases con otros miembros de vuestro Sombrero; así que será bueno para vosotros que los conozcáis ahora. Sombreros Ravenclaw, por favor reuniros alrededor del Sr. Moody [NO]. Sombreros Hufflepuff, por favor reuniros alrededor del Sr. Sprout [Es la SEÑORA Sprout]. Sombreros Slytherin, por favor reuniros alrededor del Sr. Finnegan [Seamus Finnigan es un alumno del mismo año que Harry y está en Gryffindor]. Y Sombreros Gryffindor, por favor reuniros alrededor del Sr. Snape [¡NO! ¿QUÉ COÑO DICES? ¿¡ERES TONTA!?].

Ahora, al principio del desayuno, Harry se había fijado en un hombre-misterioso y alto con el pelo largo negro y facciones demacradas y enigmáticas [Hemos acompañado a Harry en todos sus pasos hasta aquí y no se había fijado en nadie]. Estaba vestido estilosamente con un impecable traje negro; y su corbata era una explosión de rojo en un atuendo por lo demás totalmente negro. El oscuro pelo en su pálido pecho estaba casi rasurado pero era notablemente grueso [1. No necesitaba saber cómo es el pecho de Snape. 2. Si lleva puesto un traje con corbata, ¿cómo demonios le están viendo el pecho? 3. Parece que a Harry le atraen mucho los hombres masculinos, siempre se fija en ellos. 4. Esta mujer de verdad que tiene algo con los machotes, ¿eh?]; y llevaba elegantes zapatos de cuero negro en cada uno de sus dos pies [*aplauso*]. Ahora se había dado cuenta de eso, en la mesa donde estaba sentado este hombre, había un cartel que decía, "Sr. Snape".

Harry siguió a los otros valientes niños que llevaban Sombreros Gryffindor.

Nota de la Autora: ¡Bendiciones!

Mateo 2:16-17 - Y cuando los escribas y los Fariseos le vieron comer con publicanos y pecadores, le dijeron a sus discípulos, ¿Cómo es que comieres y bebieres con publicanos y pecadores? Cuando Jesús lo oyó, les dijo, "Aquellos que están enteros no necesitan al doctor, sino aquellos que están enfermos: viene no para llamar a los justos, sino para hacer que los pecadores se arrepintiesen [Dato curioso: esta cita no es Mateo 2:16-17]."