Capítulo 9.

Nota de la Autora: ¡Hola, amigos! Pido disculpas por lo mucho que me ha llevado publicar este capítulo; pero-¡tengo buenas noticias! Empezando esta noche, ¡voy a hacer un curso para escritores principiantes en la universidad pública local! Dejando a un lado todo el odio de los Evolucionistas, Feministas y Romanistas [¿Qué?], ha habido críticas legítimas sobre mi habilidad para escribir [Es cierto que usa mal los puntos y coma y que a veces sobre describe las cosas, pero en general no escribe tan mal]. Mi madre lo hizo lo mejor que pudo; y realmente me enseñó mucho; pero la gramática no era lo suyo. Me ha costado un poco convencerle-mi maridito no estaba seguro de que me diese tiempo a hacerlo todo si empezaba a tomar clases-pero he creado un horario; y creo que podemos hacer que funcione [Me da MUCHA pena que una persona que tiene un interés tan grande en aprender tenga que pedirle permiso a su marido para poder hacerlo] =)

Pasada una semana del inicio de curso, Harry se estaba acostumbrando lenta y gradualmente a la rutina diaria de Hogwarts Escuela de Rezo y Milagros. Había desayuno en el Gran Comedor cada mañana; y entonces había una sesión de oración guiada por el Reverendo (los Slytherins se salían para tener su propia "sesión de oración" a su manera; y los Hufflepuffs y Ravenclaws rezaban con los Gryffindors; pero los Hufflepuffs se quejaban de que el Reverendo citase la Biblia; y los Ravenclaws se quejaban de que el Reverendo no parecía odiar realmente a los pecadores; simplemente odiaba el pecado [A ver, teniendo en cuenta que aquí hay cuatro facciones religiosas y el Reverendo es de una de ellas, es normal que las demás se quejen]). Tras la sesión de oración; todos los pequeños iban a sus clases-había clases normales de Matemáticas e Inglés, por supuesto- aunque eran de un nivel mayor del que se encontraría en la Escuela Pública-y entonces había Estudios de la Biblia e Historia Cristiana.

Después de eso estaba el almuerzo en el Gran Comedor. Después del almuerzo había más clases sobre Historia Americana; y Derecho Constitucional [¿Esto para qué sirve? ¿Son abogados acaso?]; y Entrenamiento de Misionario. Tras estas clases estaba la cena en el Gran Comedor; después de la cual los estudiantes tenían tiempo libre [Los cinco minutos justos para lavarse los dientes, hacer un pis e irse a dormir. No, ahora en serio, ¿cuándo se supone que estudian para los exámenes? Porque supongo que habrá exámenes. ¿Y no hacen nada de ejercicio?].

Era una de esas cenas la que Harry se estaba tomando ahora. Estaba sentando con sus nuevos amigos: Hermione, Ronald y Dean Thomas [1. A dos de estos "nuevos" amigos ya los conocía. 2. Qué obsesión tiene esta mujer con Dean Thomas].

-¡Ciertamente la comida es deliciosa!- observó Harry agradecidamente; y estaba saboreando un trozo de pollo perfectamente dorado.

-Realmente lo es,- estuvo de acuerdo Dean Thomas inteligentemente. Va vestido de un modo muy respetable hoy; y llevaba una camisa abotonada de arriba a abajo y vaqueros azules limpios; y su pelo estaba muy bien peinado [No quiero sonar racista, pero Dean Thomas es negro y supongo que debe tener unos rizos imposibles de alisar].

Hermione asintió estando de acuerdo; y el lazo amarillo con el que se había recogido el pelo le rebotó arriba y abajo.

Ronald sonrió ampliamente pero se mantuvo en silencio mientras metía en su pequeña boca otro puñado de brotes de col de Bruselas rebozados. Ronald tomó el desayuno y el almuerzo con su familia; pero cada vez cenaba más a menudo con sus amigos Gryffindor. Nunca dejaba de alucinarle lo majos que eran con él, incluso aunque él llevaba un sombrero diferente. ¡Un poco de amistad incondicional puede llegar realmente lejos en el corazón de una persona!

Fue entonces cuando un grupo de hermosas personas con alas que llevaban brillantes túnicas blancas pasaron zumbando por las enormes ventanas del Gran Comedor. Halos amarillos estaban suspendidos sobre sus cabezas; y llevaban bolsos de cuero marrón alrededor de sus hombros. Grácilmente metieron la mano en sus bolsos y arrojaron gloriosamente los sobres a los estudiantes que estaban debajo [Espera, espera, espera. ¿Los ángeles son las lechuzas de esta historia? ¿Qué me estás contando?].

-El correo está aquí,- observó Dean Thomas acertadamente [Anda, ¿sí? ¿Cómo lo ha sabido?]; y se protegió los ojos con la mano mientras miraba hacia arriba maravillado.

Harry apoyó su barbilla hacia arriba sobre su mano y observó como en un sueño a estos magníficos carteros mientras distribuían sus mercancías. ¡Amaba tanto mirar a los ángeles [Una pregunta tonta: ¿cómo me puedo suscribir a este servicio?]!

Se sorprendió cuando una carta bajó revoloteando hacia él; y aterrizó suavemente sobre la mesa frente a él. ¡Nunca había recibido una carta antes! Le sonrió inocentemente al ángel que se la había entregado; y el ángel le saludó de vuelta.

-Fijaos en eso,- pronunció Dean Thomas fluidamente [Me gustaría hacer notar que en este capítulo prácticamente solo ha hablado Dean Thomas. Está MUY enamorada de él por algún motivo].- Tienes una carta, Harry [Es muy avispado].

Con manos excitadas, Harry rompió el sello y sacó el pergamino que estaba dentro del sobre. Lo aplanó en la mesa y vio la letra familiar cursiva e impecable.

Querido Harry-

¿Cómo estás pasando tu primera semana en Hogwarts? ¡Espero que la estés disfrutando mucho! Que te parece si vienes a tomarte el té esta noche después de la cena; y me lo cuentas [Cuidado, Harry, que esto suena a trampa].

-Hagrid [1. Me gusta mucho que Hagrid, que en la saga original es prácticamente analfabeto, aquí tenga una letra "cursiva e impecable". 2. Espera, ¿cómo puede resultarle familiar esta letra si no había recibido ninguna carta antes? 3. Y, a todo esto, ¿sus tíos qué están haciendo? Hace una semana que secuestraron a su sobrino].

Harry sonrió mientras doblaba la carta y la metía de nuevo en el sobre. ¡El bueno de Hagrid!

-¿Qué dice, Harry?- preguntó Hermione tímidamente; y jugó con uno de sus suaves y adorables rizos.

-Hagrid quiere que me pase por su casa a tomar el té,- reportó Harry excitadamente.- ¿Os gustaría venir conmigo [Harry, que no puedes invitar a la gente a una casa que no es tuya]?

-Me encantaría,- replicó Hermione dulcemente.

-Eso suena divertido,- respondió Dean Thomas elocuentemente [Creo que odio a Dean Thomas].

-¿Puedo ir yo?- preguntó Ronald prudentemente después de haber tragado sus brotes de col de Bruselas.

Harry, Hermione, y Dean Thomas compartieron una mirada cómplice; y entonces Harry contestó amablemente,

-Claro que puedes [Y una mierda. Habéis estado a un segundo de hacerle el vacío por no ser de Gryffindor, malditos fascistas].

Ronald sonrió agradecidamente antes de volver a sus brotes de col de Bruselas.

Cuando terminó la cena, Harry se puso de pie; y entonces declaró valientemente,

-¡Vamos!

Nota de la Autora: ¡Bendiciones!