4: AAO

Mikan Pov

Sus ojos de rubí.

Rojos... Como la sangre

Carmesí como los vestidos desgarrados y los pianos destruidos

Escarlata, como las muertes que pesaban lentamente sobre mi cuerpo, que me ahogaban.

Sus ojos eran rojos.

Sentí que mi respiración se cerraba, baje la cabeza al instante, si no para con estas reacciones ahora mismo terminaría teniendo un ataque mi primer día de clases, los recuerdos comenzaron a invadir mi mente, sonrisas lascivas, golpes, insultos y llanto, mucho llanto. Sentí la mano de Hikari tomando la mía y me devolvió a la tierra como si fuese un globo, apretándome con sus dedos para decirme que él me cuidaría, que él estaba allí por mí.

Me sentía ridícula, como una niña desprotegida cuando ni era una cosa ni era la otra. Quería huir y también quedarme, quería... Quería... ¿Qué quería?

-Bueno, vayan a tomar asientos -pidió el profesor con amabilidad

Hikari tiro suavemente de mi mano mientras íbamos al último banco donde estaban el rubio y el azabache, yo entre primera sentándome a un lado del primero, Hikari junto a mí. Enfrente se sentaron Tony, Emma y Syo con esa chica rara llamada Hotaru.

-Bienvenidos –nos sonrió el rubio con una sonrisa amable- Soy Ruka Noggi, cualquier cosa que necesiten pueden pedírmela, mi Alice es el de feromonas animales

-Gracias- susurré sonrojada por la repentina amabilidad del chico, el joven de cabello negro fijo su mirada en nosotros, el rojo parecía resplandecer con odio

-Tranquila pequeña, todo terminará rápido –susurró el hombre mientras tomaba mi barbilla, ya no vestía de blanco. Nunca más me volví a vestir de blanco, aunque sabía que era una ridiculez adecuar un mal recuerdo a un color, esta vez era un vestido violeta, pero ya daba lo mismo, ya estaba rota- Luego te daré la información que tu jefe necesita ¿tenemos un trato?

Me gustaría decirle que no. Pero la voz no me salía, sentía los ojos llenos de lágrimas que no podían caer, los labios me temblaban

Quería huir.

-¿Quieres, Mikan? –me pregunto Tony sacándome de mis pensamientos, "Gracias" pensé, si hubiera seguido allí quien sabe cómo estaría ahora, me fije en lo que mostraba: chocolates, sonreí al verlos

-Si –pedí mientras extendía la mano, dejo caer unos cuantos sobre esta, me fije en que el profesor no estaba- ¿No tenemos clases? –cuestione

-Usualmente desaparece –explico Ruka encogiéndose de hombros- solo nos quedamos en el aula hasta la hora del almuerzo y después ya no hace falta regresar

-¿O sea, no tenemos clases? –Pregunto Hikari frunciendo el ceño- que decepción

-¿Querías clases? –pregunto Ruka sorprendido

-No sé, nunca fui a una –explico con una radiante sonrisa- supongo que solo quería probar que era ¿entiendes?

-¡¿Nunca fuiste a clases?! –el grito general se escuchó por todo el aula, Emma frunció el ceño, se estaba molestando, esto no era bueno

-¿Dónde vivieron los últimos años? ¿En una cueva? –cuestiono Linchou sorprendido, claro, para una infancia normal era imposible no ir a la escuela, literalmente estábamos obligados por el gobierno

-Una celda- le corrigió Tony con tranquilidad, trague en seco ¿eso era algo que podíamos decir? Ahora que lo pensaba ¿podíamos hablar de nuestro pasado? ¿O solo teníamos que fingir que nada había pasado? Pude ver la misma duda en la mirada de Syo, a Emma no le importaba, a ella le daba igual, Hikari parecía n odiarse cuenta.

-¿Una celda? –cuestiono esta vez Natsume, era la primera vez que lo escuche hablar, su voz era terciopelada, calmada, indiferente. Agradable

-Trabajábamos como sicarios para una organización anti Alice –comento Tony como si no fuese tal cosa, Syo levanto su mano y golpeo su cabeza con el ceño fruncido- ¿No debía decirlo?

-No te presentas diciendo que eras un sicario –contesto él con seriedad, frunciendo el ceño

-Está bien, déjalo –susurró Emma mientras dibujaba en su cuaderno- de todas formas se hubieran enterado. Cuando nos manden a buscar o el mensaje de que la AAO perdió a sus niños sicarios se expanda, no todos en esta escuela son idiotas.

Aunque decía eso, podía ver que estaba levemente preocupada, ¿Por qué, exactamente? ¿Por qué nos rechacen? ¿O por qué estando en esta escuela seamos usados nuevamente, como en la AAO? ¿De qué se preocupaba Emma?

-Eran… Sicarios –comento una chica de cabello verde, dando un paso hacia atrás de nuestra mesa. Ese era el efecto natural que causábamos en los niños que nunca habían pasado por algo semejante a lo nuestro, ellos no entendían como éramos capaces de matar, robar, destruir. Yo tengo la respuesta: para sobrevivir. Y no solo para tu propio bienestar, si no para la gente que te rodea

¿Ellos habían pasado alguna vez el miedo de que amenacen a alguien que consideras a una hermana y debas matar a alguien para protegerla? ¿Saber que, si no haces lo que dicen, le darán la orden a otro y el sufrirá las consecuencias de tu acto egoísta?

No, no lo entendían, habían crecido en paz, quizás encerrados en esta academia, sí, pero más libres de lo que nosotros jamás fuimos.

-¡Son asesinos! –Exclamo la chica de cabello verde- ¿Cómo se les ocurrió a los directores traerlos aquí para estudiar con nosotros…?

-¡Sumire, basta! –le interrumpió Linchou con seriedad, el chico de anteojos no se había asustado, me pregunte porque- no importa que hayan hecho antes, si están acá es por algo ¿Qué sabes tú la situación por la que ellos se convirtieron en sicarios? No seas tan arrogante

La joven se calló, furiosa, la mirada de odio resplandecía en ella y en el pequeño sequito que la rodeaba, al menos no toda el aula nos odiaba, habían varios que nos apoyaban, me pregunte, nuevamente, porque.

-Además, también eres asesina –comentó Tony con su tono inocente y calmado de siempre, como si estuviese hablando del clima

-¿¡Que?! –Grito ella, exaltada- ¡Yo jamás he matado a una persona…!

-Mientras caminaba hacia aquí vi como arrancaste varias flores –susurró mientras hacía brotar una sobre su mano- ellas sienten ¿sabes? La sabia es su sangre, tienen emociones, así como nosotros, solo que no escuchas lo que dicen. El dolor que la flor sintió cuando la arrancaste y el que quedo en las flores que la rodeaban, que eran sus amigas y familiares, fue horrible. Y te vi pateando a un sapo solo porque te resulto asqueroso, a él también le dolió la patada, casi le rompes una de sus patas, si no puede saltar y no vuelve al agua ¿Qué crees que le sucederá si se queda bajo el sol mucho tiempo un anfibio como él?

Tony era así, para él humanos, plantas y animales éramos lo mismo. Su mirada estaba determinada, su tono era como el de un niño

-Si no puedes apreciar y valorar las cosas inferiores, tampoco lo harás con aquellas que están a tu altura, hoy pateaste una rana ¿Quién dice que mañana no patees una persona o golpees a alguien solo porque te desagrada? –comentó con inocencia

-¡TU…! –Comenzó la tal Sumire, sin encontrar palabras suficientes con la que justificarse, ciertamente si hoy golpeaba un animal y arrancaba una flor con tanta frialdad ¿Por qué mañana no haría algo peor? ¿Qué la detenía?

-¿Dije algo malo? –cuestiono Tony pestañeando con amabilidad, Emma rio sin poder contenerse más ante su actitud

-Por algo eres mi gemelo –comento, divertida, ella adoraba cuando Tony se defendía de esa forma tan inocente, era capaz de cerrarle la boca a todos con humildad, la chica de cabello verde se sonrojo con furia, molesta, mientras los demás le daban una sonrisa burlona

-¿Puedo preguntarles cómo se convirtieron en niños sicarios? –cuestiono Hotaru con el ceño fruncido, era la primera vez que hablaba, su voz era indiferente, casi robótica, monocorde- hace un tiempo leí sobre eso, pero no lo entendí

-Hace trece años la AAO decidió capturar y secuestrar a los hijos de dos personas con Alice, se consideraba que si ambos padres tenían el "Poder" entonces el hijo que engendrarían sería aún más poderoso que sus padres. Fueron obtenidos ciento setenta y tres niños de edades entre los cero y tres años, una edad buena para ver su potencial y entrenarlos, hacer que olvidarán de paso el mundo exterior –comento Syo con calma, él era quien más sabia sobre el caso en cuestión

-¿Ciento setenta y tres? –Pregunto una chica de cabello rosa, asustado- ¡Eso es horrible! Pobres las familias ¿Por qué ahora solo son cinco?

-Para convertirse en algo que valiera la pena la AAO entrenaba a los niños –continuo Syo con un tono tranquilizador- los que no completaban el entrenamiento o no podían seguir el paso, eran considerados la "mala hierba" y eran asesinados. Los que morían en las misiones eran expulsados, varios fallecieron por hambre y agotamiento. Así que solo quedamos nosotros

-Es horrible –susurró Linchou con los ojos humedecidos- ¿Estuvieron trece años haciendo eso? ¿Y todos los otros niños murieron?

-Bueno, una vez, hace como cinco años –comente, recordando a algunas personas- un grupo de niños escapó. En una misión, eran diez, no sé qué fue de ellos, quizás lograron desaparecer o fueron encontrados y asesinados, pero no los volví a ver

-Oh cierto, ya me había olvidado de ese accidente- comento Hikari con una sonrisa divertida- fueron muy torpes cuando escaparon, estaban aún muy cerca de la organización AAO, no creo que hayan escapado

-¡Hikari! –exclamo Tony, viéndolo con el ceño fruncido, levanto sus manos en signo de inocencia

-Perdón, perdón

Y entonces comenzamos a hablar de otros temas, de algo más alegre, ellos nos comentaban todo sobre una "vida normal", las clases, casas, comidas, salidas, el funcionamiento de la escuela. Yo aún no podía ver a Natsume, cada vez que me encontraba con sus ojos cargados de odio e indiferencia hacia todos, me paralizaba, mi mente era bombardeada por recuerdos, así que comencé a ignorarlo amablemente, a evitarlo.