Capítulo 12.

Nota de la Autora: ¡Hola, amigos! Tenía este capítulo listo para publicar hace una semana después de la clase del último Sábado; pero entonces por supuesto se metieron cosas por el camino como parece que pasa siempre. Pero ahora que las cosas se han calmado (¡un poco!) aquí en el Fuerte de los Parsons; pensé que finalmente lo iba a publicar.

El campus estaba oscuro cuando Harry, Hermione, Dean Thomas, y Ronald salieron de sus dormitorios [1. ¿Hermione no debería vivir con sus padres? Porque sabemos que tienen casa allí. Y supongo que Ron también tendría que estar con su familia. 2. ¿Por qué se han levantado todos? Que yo sepa, el desafío era solo para Harry]. Todo estaba en completo silencio, porque todos los demás pequeños estaban dormidos. Las brillantes y relucientes estrellas titilaban dándole su aprobación al justo trío de jóvenes Cristianos [A Ron le miraban mal].

-Estoy nervioso,- pronunció Ronald temblantemente.- ¿No va esto en contra de las normas [Mirad, Ron no tiene muchas virtudes, pero él no se achanta cuando hay una pelea o cuando tiene que romper las normas]?

Harry, Dean Thomas, y Hermione intercambiaron una mirada sapiente. No era culpa de Ronald. Era simplemente como le habían criado [1. ¿Se puede ser más asqueroso que estos tres? 2. Pues a Harry le criaron en un entorno ateo y parece que es la reencarnación de Jesucristo]. Los Sombreros Slytherin no solían cuestionar la autoridad. Piensan que simplemente necesitan hacer lo que el líder de los Sombreros Slytherin les dice hagan. Nunca piensan que quizá la obra del Señor es importante.

-Esta es la obra del Señor [No, esta es una riña infantil y absurda],- explicó Harry pacientemente [*suspira y se toma un chupito de vodka*].- Esto es más importante.

-Eso es cierto,- dijo Dean Thomas sabiamente, y no pronunció mal ni una sola palabra [¿Por qué iba a pronunciarlas mal?]. Iba vestido bastante respetablente para la ocasión. Su cara estaba bastante limpia. Cualquier mami estaría orgullosa de que fuese hijo suyo [*bebe directamente de la botella*].

-Oh,- murmuró Ronald maravillosamente [¿Qué?]. Nunca había pensado que algo podría ser más importe que cumplir las normas [Ronald Weasley, damas y caballeros]. Ni siquiera la obra del Señor [Insisto: liarse a hostias en mitad de la noche NO ES la "obra del Señor"]. Ronald estaba empezando a preguntarse las grandes preguntas-preguntas que quizá podrían llevarle a la salvación. ¡Simplemente imagina qué habría pasado si Harry no hubiese sabido amar el pecado y no al pecador [JA JA JA JA. Eres tonta. JA JA JA JA]!

Justo entonces, Draco salió de detrás de un árbol [¡Es ninja!]. Llevaba otro chaleco de lana; y llevaba orgullosamente un Sombrero de Ravenclaw [Me gustaría hacer notar que Draco ha venido solo al enfrentamiento, no como OTRO que yo me sé].

-Bueno, bueno, Potter,- arrastró las palabras Draco con chulería.- Parece que viniste a la competición de rezo después de todo.

-Eso es,- contestó Harry lleno de coraje [Y acompañado por tres secuaces].

-Bien entonces,- Draco sonrió con autosuficiencia.- Vamos a rezar.

Harry y Draco se pusieron de rodillas y alzaron sus manos hacia el cielo.

-Empezaré yo, porque Dios me ama más,- declaró Draco confiadamente. Con eso, gritó,- Querido Señor, si estás de acuerdo conmigo en que las mujeres son estúpidas y Potter está equivocado, por favor que lo parta un rayo [Vale, esto viene a confirmar que los demás "sombreros" también pueden usar la magia divina, así que queda claro que a Dios sus diferencias le importan una mierda].

Dean Thomas y Ron jadearon. Hermione empezó a llorar [Es decir, que estos tres merluzos no creen tener razón]. Pero Harry no se inmutó. Sabía que él era un hombre del Señor.

Draco sonrió viciosamente mientras miraba al cielo esperando que cayese un rayo; pero no cayó ninguno. Sus ojos se abrieron de par en par y su boca se abrió. Empezó a llorar.

Ahora, era el turno de Harry para rezar.

Alzó sus manos más alto de lo que las había alzado Draco; y gritó, con una voz más alta de lo que lo había sido la de Draco,

-Querido Señor, si estás de acuerdo conmigo en que las mujeres son tan buenas como los hombres solo que diferentes, por favor…..- por un momento pensó en pedir que a Draco le partiese un rayo. Pero entonces le invadió la piedad [*empieza a echarle pastillas al vodka*].- ¡Por favor, conviértele en un Sombrero Gryffindor!

En ese momento, el sombrero en la cabeza de Draco cambió a uno rojo y amarillo con un león en él; y las lágrimas cayendo por su cara no eran lágrimas tristes. Eran lágrimas alegres. La multitud de espectadores prorrumpió en aplausos [¿Qué multitud? ¿No se suponía que se estaban saltando las normas?]; pero Harry no notó los vítores de estudiantes y profesores. Se estaba bañando en el amor del Señor [*se bebe la botella entera de un trago*].

Nota de la Autora: ¡Bendiciones!

[Si os fijáis, todo lo bueno de Hermione ha ido a parar a Dean Thomas y todo lo malo a Ron. Lo demás es solo una cáscara bonita que sonríe y llora según le momento]