Capítulo 13.
Nota de la Autora: ¡Hola, amigos! Muchos de vosotros me habéis llamado la atención por la falta de ortografía del capítulo anterior… ¡Oops! Me sentía muy confiada en mis nuevas dotes de escritora en la última clase; y no pensé que necesitase pedirle al profesor que lo revisase entero. De nuevo: ¡oops! Supongo que esto viene a probar que Proverbios 16:18 se nos aplica a todos =) Y por eso, amigos míos es por lo que este capítulo ha tardado tanto en salir… Me he esperado a publicar hasta que Greg ha tenido la oportunidad de revisarlo en detalle [Espera, ¿Greg es tu profesor de escritura? ¿El mismo Greg al que confundiste con Snape, el que tanto te pone? Creo que tienes algo que contarle a tu marido]. Dice que estoy definitivamente estoy mejorando; pero sigue teniendo algunas sugerencias. ¡Espero que disfrutéis todos!
La multitud emocionada convergió en los dos muchachos virtuosos. Fueron guiados por Dean Thomas, Hermione, y Ronald. Hermione alcanzó primero a Harry. Lágrimas de felicidad caían por su cara y su falda rosa de encaje se enroscaba alrededor de sus piernas. Cuando llegó hasta Harry, cerró sus delicados brazos alrededor de Harry en un abrazo casto.
-Tenía tanto miedo,- susurró hecha un mar de lágrimas.
Harry se apartó y le golpeó la cabeza calmándola [Las mujeres son perros, por lo que se ve]. Le dijo,
-No hay nada de lo que asustarse. No cuando estamos del lado de la virtuosidad [Mira, Harry, que te estás ganando la hostia que todavía no tienes].
Hermione sonrió admirantemente. Exclamó,
-¡Eres tan valiente!
Harry sonrió humildemente [Utilizaría cualquier palabra para definirle excepto "humilde"] y se puso colorado y se frotó la nuca como un tímido colegial [¿Esta señora ha visto anime?]. No sabía por qué, pero se sentía muy diferente cuando estaba con ella que con otras personas. Quizá era porque ella era muy divina. Pero Harry sintió que quizá era más que admiración lo que sentía. ¿Cuál era la palabra [Pubertad]? ¡Lo tenía en la punta de la lengua!
Dean Thomas dio un paso adelante y le dio un apretón de manos muy educado.
-Un trabajo excelente,- comentó inteligentemente [*empieza a cargar el revólver*].
Harry sonrió humildemente.
-Fue obra de un poder mayor que el mío.
Dean Thomas agitó su cabeza con admiración por lo humilde que estaba siendo Harry [*hace girar el tambor*]. ¡Reamente, una luz brillaba en este pequeño!
Ronald era el siguiente. Le caían lágrimas por la cara y le caían mocos hasta la barbilla [Qué asco da Ron en esta historia, por Dios]. Se limpió la cara con su gran mano pecosa. Adelantó la otra para que Harry se la estrechase. Harry le devolvió la acción generosamente [¿Cómo puede alguien considerarse generoso por estrecharle la mano a un amigo? En serio, deberías hacértelo mirar, mujer].
-Ha sido alucinante,- sorbió Ronald honestamente.- ¿Cómo hacer yo ser tan sagrado como tú [¿Qué hacéis exactamente Greg y tú durante las "revisiones" después de clase? Porque corregir no, ¿eh?]?
Harry, Dean Thomas, y Hermione intercambiaron una mirada sapiente.
-Quizá,- sugirieron.- tenga algo que ver con el sombrero en tu cabeza [Menuda panda de hijos de puta tienes por amigos, Ron. Yo que tú les metía un tiro a cada uno y que Dios los juzgue. De hecho… *tira del percutor*].
Ronald tenía una mirada pensativa en la cara. A sus muchos hermanos que eran demasiados como para que sus padres los cuidasen [Y no se está metiendo con los católicos, ¿eh?] no les gustó esa mirada. Todos juntos, se acercaron y agarraron a Ronald y se lo llevaron a rastras [Me parece excesivo pero, si yo viese a mi hermano con estos sectarios, también lo rescataría]. Harry, Dean Thomas, y Hermione estaban tristes, pero desearon de corazón que sus palabras de verdad plantasen semilla y crecer [Madre mía, que se confirma romance con Greg].
Pero antes de que pudiesen pensar mucho sobre eso, un coche aparcó en el aparcamiento [A ver, ¿no se suponía que Draco y Harry habían quedado para pegarse de noche? Puedo aceptar que la gente los viese y saliese a ver qué pasaba, pero que ahora alguien de fuera venga de visita me parece un poco inverosímil]. No parecía el tipo de coche que una mami o un papi atareados fuese a tener. No, este era un coche pequeño y supuestamente eco-friendly. Harry, Dean Thomas, y Hermione lo miraron con suspicacia. No sabían quién iba a salir de él, pero tenían el presentimiento de que no sería alguien bueno [Claro, porque solo las malas personas se preocupan por el medio ambiente].
El coche se detuvo. La puerta se abrió. Salió un hombre. Era alto y con la piel pálida. Era un hombre más joven [¿Más joven que quién? ¿Que los niños?], con tan solo una pequeña capa de pelo escondida bajo su camisa [Qué obsesión tienes, hija mía]. Llevaba una camiseta y pantalones de chándal y zapatillas deportivas.
Nadie pareció darse mucha cuenta de que estaba allí. Pero entonces apareció en escena la mujer del reverendo [Aquí llega McGonagall lista para patear traseros]. Gritó. Se desmayó [... *empieza a pegar tiros*]. Ante el sonido de súplica de ayuda, el Reverendo Dumbledore llegó corriendo al rescate. Mucha gente supuestamente "a favor de los derechos de las mujeres" piensa que Efesios 5:22-25 va solo de las esposas siendo sumisas. De lo que no hablan es de que también habla de los maridos sacrificándose por sus esposas. ¡Wow! ¿Suena eso opresivo [Sí]? Cuando vio al hombre que había salido del coche, se detuvo y jadeó y entonces gritó [Y se desmayó],
-¡Atrás, estudiantes! ¡Este es Voldemort en persona!
Nota de la Autora: ¡Bendiciones!
Proverbios 16:18 - Delante de la destrucción va el orgullo, y delante de la caída, la altivez de espíritu.
Efesios 5:22-25 - Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella.
