9: Habilidades peligrosas
Hikari Pov
Patee con furia una piedra, alejándola de mi lado y haciendo que caiga sobre un jardín de flores, si Tony hubiera estado por aquí seguro me regañaría por lastimarlas, yo solo podía concentrarme en mi propia furia. Y todo por un mensaje.
"Soy Persona, tienen entrenamiento en este lugar (XXX) a las 22.00, así que muévanse. Avísales a tus amigos y lleguen en 40"
¡Entrenamiento! Tenían entrenamiento. Lo cual indicaba que tendrían misión en un futuro no tan lejano, esta vida era una repleta mierda, uno salía de una mugrosa celda podrida donde nos usaban de sicarios para terminar en una escuela abusadora donde nos usaban como "Agentes" o "Peones". Era la misma mierda con distinto nombre.
Lo peor era que le había prometido a Mikan y a Tony que todo estaría bien, que ya no volverían a mancharse las manos con sangre.
¡Tony incluso sufría cuando cortaba flores! ¿Cómo le iba a explicar que íbamos a volver a matar? Y Mikan aún tenía pesadillas, cada noche, sin falta. Se despertaba llorando y se dormía cuando no daba más de hacerlo ¿Y entonces?
Syo era fuerte, él pensaba que si debía proteger a su familia (O sea, nosotros) no importaba asesinar, robar o destruir. Después de todo dormiría tranquilo sabiendo que nosotros estábamos vivos y que Emma estaba junto a él, yo opinaba igual exceptuando la parte de Emma, eso solo se lo dejaba a él.
Y Emma, bueno, ella con tal de protegernos a todos con su carácter endemoniado podría ir al mismo infierno y salir con las almas perdidas, estaba segura de que era una persona sin conciencia, desde pequeña mataba a todos sin preocuparse por qué pasaría, incluso asumía las responsabilidades de su hermano para cumplirlas ella, jamás lloro, sufrió ni se sintió culpable. Era fuerte, mucho más de lo que cualquiera admitiría
Habíamos salido del inframundo para llegar al infierno.
-¿Hikari? –consulto una voz dulce, me gire aun con la furia a flor de piel para fijar mi ojos en la castaña que me llamaba- ¿Qué sucede?
-Nada –murmure intentando contener el odio que llevaba encima, los cálidos brazos de la chica me rodearon en un abrazo
-Sabes que puedes hablarme de lo que sea ¿no? –Cuestiono, con amabilidad- estoy aquí para escucharte, Hikari, no estás solo.
Sonreí mientras acariciaba su espalda, enterrando mi cabeza en el hombro de ella, molesto conmigo, con la vida, con nuestro futuro. ¿Cómo podían hacernos asesinar? ¿Cómo podían usarnos como si fuésemos muñecos? Estaba furioso con ellos por no darse cuenta de que teníamos una vida y sentimientos.
-Quieren que vayamos a entrenar- confesé, escuche mi propia voz temblorosa salir- No quiero Mikan… se repite. Otra vez. Lo odio
-Tranquilo –me consoló, mientras acariciaba con amabilidad mi espalda- no es como piensas, iremos a entrenar, sí, pero el lunes volveremos a clases, veremos profesores, alumnos, asistiremos a clases e incluso podremos ir a la ciudad central, tenemos nuevos amigos, una nueva vida ¿O no lo recuerdas? Quizás tenemos que hacer una o dos misiones, pero al final del día no iremos a dormir en una celda y podremos comer delicias
Suspire en su hombro, recordé porque ella era mi mejor amiga, mi salvavidas y no otra persona. Estaba seguro de que si pudiera enamorarme, si quisiera enamorarme, lo haría de alguien como ella, cálida y brillante, estaba seguro. Lástima que no me interesará el amor, ni ella en un aspecto amoroso.
-Gracias –le murmure, mientras la apretaba más contra mí- Te adoro. Sabes que no estaría vivo si no fuera por ti ¿verdad?
-No exageres, no hubieras muerto de todas formas –me refuto, alejándose un poco para verme
-Créeme, me hubiera rendido si me hubieses dejado –suspire, mientras besaba su frente- ¿estás hablando en serio cuando dices que estará bien ir a entrenar?
-Sí –contesto mientras me besaba la mejilla con amabilidad- ¿Cuándo es? –consulte
-En veinte –bufé, bajando la vista
-¿Entonces, que esperas? –Cuestiono ella, empujándome- los chicos ya nos esperan
-¿Qué nos esperan? –Cuestione, sorprendido- ¿Ya lo sabían?
-Syo recibió un mensaje –explico con una sonrisa amable- supusimos que te pondrías así por lo que vine a verte
Reí mientras cruzaba mi brazo por su cintura, caminando hacia donde se suponía que nos reuniríamos, ¿Cómo podría haber creído que ellos no lo sabrían? Observe a Mikan, ella acariciaba el dorso de mi mano, era mi efecto sedante. Si no fuera por ella hoy estaría muerto o me hubiera convertido en un asesino a sangre fría y sin sentimientos, ella se encargaba de mantener viva la parte buena de mí, para que continúe siendo humano.
-Hasta que se dignan a llegar –Bromeo Emma de brazos cruzados, Syo la estaba abrazando por detrás y puso los ojos en blanco cuando ella dijo eso, nosotros nos reímos y Tony apareció con una enorme bolsa
-¿Qué es eso? –pregunto Mikan, sorprendida de ver que la guardaba en su mochila
-Aperitivos –le contesto él- luego de entrenar iremos de picnic
-¿A la mitad de la noche? –consulté con la ceja levantada
-Iremos a ver estrellas –suspiro Emma como si fuera obvio- Syo dijo que quería verlas
Estrellas… nunca nos habíamos detenido a verlas ahora que lo pensaba, si la habíamos visto, cuando hacíamos misiones nocturnas, pero solo una o dos, las luces de la ciudad la opacaban y no teníamos tiempo de detenernos a verlas, pero todos decían que eran hermosas.
-¿Vamos? –pregunto Syo mientras comenzaba a caminar, nosotros lo seguimos, mientras antes llegáramos más rápido saldríamos de ahí
[…]
-Llegan tarde –nos riño el hombre de mascara, dentro habían varias personas, reconocí al instante a Natsume, el compañero de Mikan, había olvidado que él era estrella especial, también estaba el idiota de Tsubasa, nos saludó emocionado al verlos
-Nos perdimos –mintió Emma sin el menor tono de sinceridad, quise golpearme dramáticamente el rostro ¿es que no podía quedarse un día sin contestar? ¿Al menos no podría mentir bien? ¡Era la mejor mintiendo!
-Sí, me gustaría si no volviera a pasar- comento el profesor con el ceño fruncido- Ellos serán sus compañeros, chicos, preséntense
-¡Hola! –grito Tsubasa saltando de su silla- Soy Tsubasa Ando, aunque ya nos conocemos, poseo el Alice de manipulación de sombras ¡Espero que nos llevemos bien!
-Idiota- susurré sin poder contenerme poniendo los ojos en blanco
-¡Hikari! –me regaño Tony dándome un leve golpe en el brazo, supongo que no quería que ese profesor nos castigará, asustaba más que el de lentes.
-Yo soy Nobara –murmuro una chica de cabello celeste, levemente sonrojada- tengo el Alice del control de Hielo –explico, sonrojada, parecía bastante tímida, se llevaría bien con Tony. Quizás hasta terminarán juntos… Esperen ¿en que estaba pensado?
-Yo soy Rui Amane –se presentó un chico rubio, acercándose a nosotros y evaluándonos con la mirada uno a uno- Poseo el Alice de maldición ¡Son tan lindos! –suspiro, tomando la barbilla de Emma, al instante cayó al sin fuerzas, Syo lo miraba con furia- ¿Tu novia? –cuestiono
-La tocas de nuevo y te mato –susurró con frialdad
-Acá no se matan entre ustedes –gruño Rei, levantando al chico rubio de un simple movimiento y moviéndolo hacia su acento- y deja de comportarte como un imbécil, Rui
-Sí señor –gruño Rui mientras dejaba caer su rostro sobre la palma de su mano, guiñándonos un ojo con diversión, vi como Syo cerraba su mano, controlándose y pensando cuanto se demoraría en quitarle toda la fuerza vital. Yo lo ayudaría si ese chico con síndrome de príncipe seguía comportándose como un príncipe.
-Yo soy Hayate Matsudaira –explico un chico de cabellos claros bastante alegre- Tengo el Alice de manejo de aire. Espero que nos llevemos bien
-Yo soy Hajime Yakumo –se presentó un chico que se encontraba vendado de pies a cabeza, me pregunte porque, pero también supe que no era lo mejor preguntarle el primer día que nos conocíamos, el chico parecía bastante indiferente- Tengo el Alice de feromonas de insectos
-Natsume Hyuuga- se presentó el chico de ojos carmesíes con frialdad- manipulación de fuego y él es Youichi Hijiri –explico señalando a un pequeño niño de cabellos grises y ojos negros, que nos miró con curiosidad oculta- Manipulación de espíritus
-Hola pequeño –lo saludo Mikan con una amplia sonrisa, el pequeño la observo con el ceño fruncido
-¡Fea! –le grito, mientras se giraba para darle la espalda aun en brazos de Natsume, este sonrió aparentemente orgulloso y yo tosí para ocultar mi risa, igual que Syo y otros de habilidades peligrosas, Tony solo sonrió y agacho su cabeza para que Mikan no lo viera, esto sería divertido.
