15: La primera misión
Mikan Pov
-Lo siento pero Mikan no se pondrá esto –aclaro Emma con seguridad, yo me encontraba con la vista baja, demasiado asustada y avergonzada como para decir cualquier otra cosa o siquiera levantar la mirada
-¿Creen que ustedes elegirán que se pone o que no? –Cuestiono persona con el ceño fruncido, su tono se escuchaba molesto- A mí no me importa porque motivo no quiere ponerse este ridículo vestido, la cuestión aquí es que tienen una misión y se debe poner esto para ir a ella ¿entendido?
Sí, yo no tenía problemas con ponerme un vestido o ir de misión, era algo a lo que estaba acostumbrada. Solo odiaba ese color. Un vestido carmesí, rojo, del color del rubí, apenas lo había visto cuando persona lo puso dentro de mí me paralice por completo y así me había quedado hasta entonces, ni siquiera podía gesticular una palabra, los recuerdos pasaban por mi mente lentamente, como una película antigua y sin sonido…
-A ver, muéstrame ese vestido –pidió Natsume con frialdad, escuche un suave "fru fru" de cuando tomo el vestido, imaginaba sus ojos rojos, mi corazón comenzó a latir, era el único carmesí que no provocaba en mi un odio rotundo y un dolor cargado de memorias insensibles… y luego
-¡¿Qué haces?! –el grito de persona, pegue un respingo asustada y levante la mirada, el chico estaba con una flama en su mano, disolviendo el vestido que me había atemorizado desde que entre a la sala y lo había visto a cenizas, Hikari estaba sonriendo, una sonrisa extraña, como diciendo "yo sé porque hiciste eso, te apoyo". Incluso parecía ¿orgulloso?
-Quemarlo –contesto con frialdad- Mikan ahora no podrá ponerse este vestido… ¿no es verdad, Persona?
Mikan…
Mi corazón retumbo al escuchar mi nombre en sus labios, sonaba tan bien, como si fuese una nueva melodía o el comienzo de una canción, dulce, con lentitud, un llamado… persona fijo su vista en mí, sus ojos estaban furiosos, baje la vista avergonzada por mi actitud
-Lo siento –susurré, me sentía pequeña ante su frialdad
-Ya, no nos molestaremos por un estúpido vestido –pidió Tsubasa con seriedad, acariciando mi espalda- yo lo solucionaré, tengo una amiga
-¿Una amiga? –pregunto Syo, viéndolo de reojo, él guiño un ojo marcando un numero en su celular, al instante le respondieron
-¿Hola, pelirrosa? –saludo alegremente- mira, tengo una urgencia… necesito un vestido… yeps… para Mikan… ¿En cuánto…? Okey, nos vemos
-¿Le llamaste a Misaki por un vestido? –le cuestiono Tony, sorprendido
-Misaki tiene un hobby bastante entretenido y vagamente útil –explico, encogiéndose de hombros- hace ropa, y adivina talles solo con verlos. En cuanto los vio les hizo ropa para ustedes, supuse que tendría un vestido para Mikan y lo único que hice fue llamarla para pedirlo, está emocionada, quiere ver cómo te quedará puesto. Lo hizo de color melón ¿está bien? –me sonrió, me sonrojé y asentí
-Sí, gracias
Rei bufó, rindiéndose, mientras maldecía al aire y a todos nosotros sin la menor delicadeza ni bajar el tono de voz, Emma lo veía como si quisiese asesinarlo pero la mano de Syo y la mirada de Tony la mantenían en su lugar, persona se sentó y comenzó a revisar unos papeles, Natsume se sentó viendo la ventana, dándome por completo la espalda, sentí mi corazón latir contra mis oídos al verlo y me giré, levemente sonrojada, para ver a Hikari y Tsubasa discutiendo sobre un tema que no entendía, pero tenían una revista sobre el tema. No pasaron ni cinco minutos cuando Misaki estaba en el aula, agitada y con un vestido entre sus brazos, me tomo del codo y salió corriendo hacia el baño tirando de mí, tomándonos a todos por sorpresa ante su efusividad.
-¡Vamos, póntelo! –me apresuro, sacando un kit de costurera, me ayudo a ponérmelo, era corte princesa hasta debajo de las rodillas, las mangas eran un suave tul ajustado hasta el codo, sonrió orgullosa mientras pasaba una pequeña cinta decorada por mi cintura para marcarla, de color negro, y acomodó mis cabellos con broches del mismo color y forma de rosas- ¡Oh cielos, es perfecto! Soy un genio ¿no es así? ¡Cuando abra mi boutique serás el primer cliente! ¡Y tendrás varios vestidos gratis! Es más, incluso haré tu vestido de boda
¿Boda?
Me imagine casándome con un vestido blanco, caminando por el pasillo de la iglesia, los bancos repletos de conocidos y amigos, llegaba al altar y me giraba para ver el rostro de mi prometido, de mi futuro esposo, él se giró a verme, una sonrisa malvada en su rostro antes de besarme con desesperación, la noche de bodas llegó a mi mente. Sentí como un agujero negro se me formaba en el estómago, la bilis subió por mi garganta, en cualquier momento me desmayaría.
-¿Mikan, todo bien? –consultó Misaki, abrí mis ojos lentamente, intentando parar el dolor de mi cuerpo y me encontré con sus ojos cálidos, llenos de preocupación, sonreí vagamente
-Sí –conteste, tranquilamente- gracias por el vestido, Misaki, tengo que… volver al aula, Persona me matará si continuo perdiendo el tiempo aquí
-Bien –se burló Persona en cuanto entre- ahora que todos tienen la ropita que quieren y estar peinaditos como a ustedes le gustan ¿creen que podemos comenzar la misión? ¿O preferirían hacer algo, beber una taza de café o algo así? –cuestiono con sarcasmo
-Bueno, el café no me gusta- comento Emma con falsada tranquilidad- pero me gusta el té, ya sabes, descendencia ingle…
-¿Quieres morir? –Le interrumpió Rei con un tono seco- escuchen mocosos. La misión es que vayan, averigüen quienes están en esa fiesta, que hacen, de que trabajan, donde viven ¿entienden? Todo, absolutamente todo. Luego, se regresan.
Rodé los ojos ¿solo era eso? Fácil, de principiantes casi, sacar información…
[…]
-Bienvenidos a la fiesta, por favor entren –pidió el hombre abriendo la puerta, nosotros ingresamos en completa tranquilidad, como si realmente hubiésemos sido invitados a aquel lugar, una vez dentro, nos dividimos el trabajo en áreas y a mí, (Por bendita o maldita suerte) me toco con el chico de ojos carmesí.
-Lunares –me llamo mientras comenzábamos a caminar
-¿Sí? –le cuestione mientras llegábamos a nuestro lado
-No te arriesgues demasiado ¿quieres? –me pidió con un tono indiferente- no hagas estupideces, si ves que algo pasa, nos iremos, no te metas en pleitos ridículos ¿comprendes?
-No te preocupes Natsume, se cómo hacer mi trabajo –le sonreí levemente divertida, encogiéndome de hombros- ahora, encárgate de la derecha y yo de la izquierda, quiero regresar a casa a dormir rápido –le pedí, él puso los ojos en blanco antes de alejarse al lado contrario que le pedí, sonreí vagamente, claro, él nunca me haría caso.
Natsume POV
Suspire mientras terminaba de hablar con un hombre, era detestable hablar de esa forma amigable con personas desconocidas para intentar ganarme sus "favores" y que me den alguna maldita información, pero era peor memorizar nombres, rostros y perfil al mismo tiempo.
Me gire buscando a Mikan con la mirada, parecía que se me había hecho un tic buscarla cada dos minutos, me demoré un poco más de lo usual: estaba hablando tranquilamente con un joven que le sonreía estúpidamente. Bufé sin poder contenerme ¿era tan complicado ver a una chica bonita y no acercarse? Y era tan descarado, que intentaba tocarla a pesar de lo incomoda que ella se veía.
Respiré y me encamine hacia ellos con paso firme, no necesite ni siquiera ponerme a su lado antes de que el rostro del hombre se transformara en uno más serio y de que Mikan se girase para verme, al instante una sonrisa aliviada se instaló en su rostro ampliamente.
-Natsume –susurró, observándome, me acerque hasta ponerme a su lado y el chico desapareció al instante
-¿Todo bien? –cuestione con el ceño fruncido
-Todo bien –confirmo ella tomándome del brazo, mi corazón comenzó a latir aceleradamente contra mis oídos, como si en cualquier momento se me fuese a salir- ¿Vamos a comer algo? Muero por una tarta
-¿A comer? Pero… -comencé, intentándola persuadir, sin embargo ella me miro con los ojitos de cachorrito y la calidez se instaló en mi pecho- Está bien, vamos.
-¡Yei! –exclamo, tomándome del codo y tirándome hacia la barra, rodé los ojos ante su infantil carácter y casi lo vuelvo a hacer cuando pidió una sachertorte con té dulce, yo solo pedí un café. Mientras hablábamos tranquilamente, su mirada se perdió en la nada
-¿Mikan? –Cuestione con el ceño fruncido, intentando seguir su vista- ¿Qué pasa? ¿Qué es?
-Es mi antiguo Jefe de AAO- susurró ella en francés, sin siquiera darse cuenta, al instante me gire, intentando distinguir de quien ella hablaba: un joven de smoquin blanco bebía en la barra de enfrente, de espaldas
-¿Estas segura? –pregunte con preocupación
-Más que eso –susurró ella con un asentimiento, aun en francés- Tenemos que irnos… si él nos ve… nosotros… yo…
-Estará todo bien ¿sí? –Le susurré viéndola fijamente- ven, sígueme
-¿Qué? ¿A dónde iremos? –cuestiono ella mientras me seguía- Natsume, por favor, yo… no... Debemos irnos… por favor
-No podemos –susurré mientras ingresaba al patio interno- Quédate aquí ¿entendido? Y siempre da la espalda a las personas, al ventanal
-¿Qué? –preguntó ella extrañada
-Traeré a los chicos sin que él se dé cuenta, pero deben quedarse acá, la noche y las cortinas evitarán que sean vistos, hace demasiado frío como para que alguien salga- explique con el ceño fruncido- pero debes prometerme que no te moverás, por favor, solo quédate aquí
-Sí –susurró ella mientras soltaba mi brazo, asentí, ingresando de nuevo por la puerta, el tipo aún seguía bebiendo de espaldas, rápidamente busque a los demás chicos con la mirada, estaban repartidos por diferentes lugares, debía moverme para juntarme con ellos.
Pero no quería dejar a Mikan.
-¿Natsume? –Pregunto Tsubasa sorprendido llegando a mi lado- ¿Pasa algo?
Al fin ese imbécil servía de algo.
-Ve a buscar los chicos y adviértele que su antiguo jefe está aquí. Que se escondan y no se dejen ver- le pedí, señalando discretamente al tipo, Tsubasa asintió sin dudarlo, comenzando a moverse entre la vista y yo volví a entrar al patio
-¿Ya? –susurró Mikan mientras se giraba un poco para verme
-No te gires- le reñí con seriedad mientras caminaba para quedar enfrente de ella- solo mírame ¿entendido? Tus amigos están bien
-¿Por cuánto tiempo? –susurró ella clavando sus ojos temerosos en mí
-Solo un poco más –le susurré con tranquilidad- no te preocupes.
-Natsume, no digas que no me preocupe –me pidió con un leve tono de sarcasmo- estoy literalmente a dos metros de volver a una celda o morir, no quiero no preocuparme o estar tranquila
La puerta se abrió y se cerró con un fuerte golpe, levante la mirada levemente, el hombre de la barra se encontraba a menos de un metro, fumando y viéndonos.
-¿Natsume? –cuestiono Mikan levantando la mirada para fijarla en mi- ¿Quién entro?.. fue.. ¿Fue él?
-Sh –susurré, entrecruzando mis brazos por su cintura- finge ser mi pareja ¿sí? no te gires, no hables en voz alta, no te tenses.
-No… -murmuro ella apoyando su mano en mi antebrazo, estaba temblando- Yo no… ¿nos está viendo?
-Sh –le suplique, mirándola- no pasará nada, te lo prometo, antes lo mato si es necesario
El hombre frunció el ceño viéndonos ¿acaso había escuchado lo que dije? ¿Nosotros nos veíamos sospechosos? ¿Había reconocido a Mikan? No… esto... Esto no podía estar pasando. La observe, sus ojos marrones brillaban con miedo, sus rizos se encontraban desparramados y parecía rogar que nos fuéramos de ahí, pero cualquier movimiento podía ser peligroso, entonces, en este caso ¿Qué podíamos hacer?
-No te asustes –le pedí, mientras la tomaba de la barbilla
-¿Qué? –susurró, sorprendida viéndome
-Cierra los ojos, confía en mi –le suplique, ella frunció el ceño, sin embargo hizo lo que le pedí y yo aproveche de acercarme hasta juntar nuestros labios en un casto roce que apenas y juntaba nuestras bocas.
Pero maldición, solo eso basto para olvidarme donde estaba, con quien y porque, me olvide de todo excepto de Mikan y los sentimientos que corrían dentro de mi, literalmente.
Cuando pude abrir mis ojos, el chico se habia ido, suspire alejándome de Mikan, estaba roja como un tomate, observándome
-Se fue –susurré, el alivio se instalo en su mirada y el sonrojo se acentuó- yo… creo que debemos volver. Al menos sabemos que se encontraba acá hoy
-Sí, mejor volvamos- murmuro Mikan mientras se giraba- Tenemos que… encontrar a los demás, me adelantaré
-Sí, seguro –murmure mientras la veía alejarse. ¿Por qué había decidido que la besaría? Era porque eso haría que el tipo se alejara ¿no es así? ¿Solo para eso? No porque yo quisiera ¿Verdad? Realmente no deí haber sentido nada… pero lo sentí ¿Qué estaba mal conmigo entonces? ¿Por qué lo único que hacía era buscarla y pensar en ella?
