16: ¡Semana de exámenes!
Natsume Pov
Todo había sido muy extraño con Mikan desde que nos besamos en la misión. En realidad, aparentemente, todo seguía igual, ella me enseñaba lenguajes dos horas, yo matemáticas e historia, continuábamos hablando, a veces comíamos juntos ¿entonces, que era lo que se encontraba diferente?
Que cada vez que nos mirábamos a los ojos directamente terminábamos desviando la mirada, sintiendo que mi corazón latía justo en mi garganta, con un nudo que no sabía cómo destruir. Me molestaba verla con otros, escucharla reír de lo que decía alguien, incluso el simple hecho de que ella sonría viendo a alguien (hombre o mujer) me fastidiaba, y yo no comprendía mis sentimientos.
¡Incluso intente incendiar el uniforme de Hikari! Aunque claro, Ruka me contuvo antes explicándome que solo eran amigos, claro, yo ya lo sabía, sin embargo a pesar de eso me molestaba. Lo odiaba.
Así había pasado el mes que quedaba y finalmente hoy entregaban las notas de los exámenes, la pequeña castaña temblaba a mi lado, haciendo sonar sus uñas sobre la mesa, preocupada por las calificaciones, yo solo sonreí vagamente, casi sin darme cuenta ¿Se ponía así solo por unos exámenes?
-Tranquila, seguro aprobamos –le calmo Hikari acariciándole la cabeza, un gruñido leve salió de mi pecho y abrí el manga que tenía sobre el banco, si no me distraía podría prender fuego el aula entera en un dos por tres.
-¡Rosas y margaritas! –Grito el profesor Gay ingresando al aula con un estúpido traje rosa- Tengo los sobres del fin del mundo, digo, de las calificaciones. Se los iré entregando ¿sí? ¡Espero que a todos les haya ido bien!
Apenas empezó a repartir, escuche las quejas provenientes por la mayor parte de las personas presentes, claro, los exámenes finales eran los más complicados y difíciles, lo bueno es para recuperarlos solo debías dar el tema en el que habías fallado y no la materia completa de nuevo… a menos que hayas fallado la materia completa.
-¡APROBE BIOLOGÍA! –grito Sumire levantándose de su asiento- ¡Aprobé! –repitió, esta vez observando al melli, él le sonrió con orgullo, sus ojos brillando ante la chica…
¿Se estaba enamorando? Nah, imposible, eran el sol y la luna, tan diferentes que la frase "Los opuestos se atraen" ya no servía para ellos.
Hotaru abrió su sobre con desinterés, y luego suspiro, tenía todo 10 y 9.5, como siempre. Los mellizos igual, bastante bien para haber ingresado al colegio hacia casi cinco meses, Syo aprobó todo, aunque su nota máxima era un 8.6.
Luego, Narumi dejo los sobres sobre nuestro banco. Cada uno tomo el suyo y observe como Mikan respiraba profundamente, tomando valor. El primero en abrirlo fue Ruka: de 8 a 10, todo aprobado. Hikari le siguió, dos materias desaprobadas (Matemáticas y Biología), lo demás con 8.4; Yo abrí mi sobre, sonreí con orgullo
-¡¿Todo con diez?! –Grito Mikan sorprendida al lado de mi oído- ¡Es injusto!
-¿Cómo puedes decir que es injusto cuando aún no viste tus notas, baka? –cuestione con el ceño fruncido
-No quiero abrirlo, moriré –se quejó, volviéndose a sentar sobre su silla
-Déjate de llorar castaña, no estará tan mal –le dijo Hikari tomando el sobre- lo abro yo, si es algo importante te aviso
-¡¿Qué?! ¡No, espera! –Grito Mikan viendo como el chico abría el sobre de sopetón, sacando el papel, se quedó en silencio mientras lo leía- ¿Qué tan mal?
-Todo aprobado –sonrió Hikari entregándole la nota
-¡¿TODO APROBADO?! –cuestiono ella emocionada, tomando la carta: tenía notas de siete a diez, su único diez era en idiomas, pero ahí estaba- ¡TODO APROBADO!
-Felicitaciones idiota –sonrió Hotaru viendo a la pequeña castaña
-¿Viste? Y eso que te preocupabas –se burló Syo con diversión- temes mejores notas que Hikari
-¡Hay! –exclamo el susodicho falsamente dolido
Las risas provinieron de varias partes, la mayoría había aprobado, por supuesto, solo dos habían desaprobado casi todas las materias, entre ellos Koko. Sonó el timbre de recreo y los gritos se unieron a él, por supuesto, era víspera de navidad, lo que significaba ¡Fin de curso!
Respire profundo, tirándome sobre mi cama ¿Quién diría que finalmente terminaría comiendo en el salón con los de mi curso debido a que la maldita castaña me lo pidió con ojos brillosos? Era ridículo. Yo era ridículo, esto era estúpido. El teléfono que tenía en mi bolsillo comenzó a vibrar
-Ahora no, por favor- me queje mientras lo tomaba, pensando en que sería Persona pidiendo una nueva misión ¡Acababan de comenzar las vacaciones! ¿No podía dejarme tranquilo una semana? Pero esta vez quizás, solo quizás, pudiera decirle que no quería a ese hijo de…
-¿Natsume? –Susurró la dulce voz de Mikan al otro lado, me senté de sopetón en la cama, no esperé que fuera ella la persona a la cual atendí- ¿Natsume?
-¿Sí? –conteste, tragando el nudo que se me formo
-Te… te había prometido que tocaría el piano para ti –comentó ella con timidez al otro lado del teléfono- Y quería sabía si… ¿Aún quieres escucharme tocar? –cuestiono
¿Qué si aún quería? Temía que lo hubiese olvidado y tampoco quería recordárselo, no deseaba obligarla, una sonrisa estúpida salió de mis labios
-Seguro –le comente con cierta indiferencia en mi tono
-¿Quieres venir a mi departamento? Tengo el piano –comento ella con tranquilidad, asentí, a pesar de que sabía que no podía verme y le mande un seco si antes de cortar
Maldición, iría al departamento de la castaña a oírla tocar.
Mikan POV
Solté un leve soplido, era impresionante lo que estaba pasando. Yo, Mikan Yukihira estaba invitando a Natsume a mi departamento para tocar el piano, era sencillamente imposible, algo totalmente desquiciado ¿Cómo se me había ocurrido esto? Pase de odiar el piano a estar nerviosa por tocarlo y sentir mariposas en el vientre ¿pero era por el piano o por él? ¿Por él? ¿Quizás? No… No… ¿O sí?
-Maldición –me queje, sacudiendo mi cabello discretamente, al instante el timbre sonó en el departamento- Maldición, maldición –susurre mientras me levantaba ¿en dónde me había metido?
Me acerque y abrí la puerta, estaba Natsume, me saludo con calma mientras entraba y yo cerré la puerta tras él.
-¿Segura que quieres hacer esto? –Pregunto con el ceño levemente fruncido- Si quieres solo podemos ver una peli, traje una de las infantiles que TIENES que ver…
-¿Trajiste una peli? –Pregunte, sorprendida
-Y para hacer palomitas –comento encogiéndose de hombros
-Espera –le interrumpí levantando mi mano- te prometí lo el piano, luego vemos la película –le explique
-¿Pero estás… segura? –pregunto con el ceño fruncido- no es algo necesario yo…
-Solo muévete –me reí mientras lo tomaba de la muñeca, él parecía más histérico que yo ante la idea de tocar el piano.
Me senté en el banquillo del piano, él tomando asiento a mi lado, sonreí vagamente y comencé a tocar. Entonces, las ideas se desvanecieron de mi mente, dejándola en blanco, y miles de mariposas se transportaban desde mi vientre hacia mis dedos, tocando melodías que ya no recordaba cómo se llamaban.
-Es hermoso –susurró Natsume cuando deje de tocar- es la primera vez que escucho a alguien tocando tan hermoso –confesó, provocando que me sonroje a más no poder
-No bromees- reí sacudiéndolo por el hombro- Solo toco promedio
-¿promedio? Yo ni puedo tocar una tecla –comento el con diversión- No deberías dejar de tocar el piano, Mikan, se nota desde lejos que es así, que amas tocarlo.
-Hm… -susurré, inflando levemente mis mejillas ¿volver a tocar el piano?...
-Hola linda –susurró la voz de mis recuerdos haciendo presencia, claro, él no permitiría que fuese feliz.
-Ya deja de pensar en cosas tristes –me regaño Natsume pellizcándome las mejillas con seriedad
-No estaba pensando en cosas tristes –exclame con el ceño fruncido, solo estaba recordando, me gustaría decirle
-Vamos a comer, yo preparo la cena ¿quieres hamburguesas?
-Engordare si sigo comiendo eso –sonreí con diversión
-Solo camina niña o me arrepentiré. Apresúrate –me ordeno, empujándome por la cintura hacia la puerta- Vamos, siéntate ahí y espérame mientras pones la película, no destruyas nada ¿lo entiendes?
-Si papá –me burlo, sentándome sobre mi sillón
-Hola linda –volvió a susurrar la voz de mi recuerdos- ¿Sabes que tocas el piano muy bien?...
Cerré los ojos, deseando que el deseo se desvaneciera pronto. Natsume no podía verme así, no quería que me viera así.
-¿Quieres saber cómo juegan los adultos?...
El recuerdo debía irse, por favor, que se fuera… que termine pronto… sentía mi pecho arder, mis ojos lagrimar.
-Tocas hermoso –susurró la voz de Natsume, abrí los ojos, sorprendida ¿en que momento había llegado a mi lado? Ah… no estaba ¿Entonces? ¿Era un recuerdo?, mi corazón comenzó a latir con fuerza, la calidez que quemaba comenzó a extenderse, pero era algo tierno, que no hería- No deberías dejar de tocar el piano, Mikan, se nota desde lejos que es así, que amas tocarlo.
Oh, claro. Ahora me daba cuenta, Natsume era el medicamento de mis malos recuerdos.
-Mikan, apresúrate –grito la voz del chico carmesí desde la cocina- si tengo que ir a poner el DVD no haré tu hamburguesa
-¡Si señor! –exclame con diversión, levantándome del sofá
Natsume era mi cura, quien borraba los malos recuerdos y me sacaba de los momentos heridos.
