17: Beso
Mikan Pov
No sé cómo mis pies se habían movidos solos hasta quedar enfrente de Natsume, de pie, últimamente todo lo que hacía, pensaba o sentía tenía que ver directamente con esa persona, mis sentimientos me confundían.
Mire a Natsume, estaba durmiendo, se veía bien cuando dormía, como si nadie pudiese arruinar su calma y su paz, yo esperaba que realmente así fuera, incluso cuando estuviera despierto. Sus largar pestañas le hacían una leve sombra debajo de sus ojos cerrados, sobre sus pómulos y tenía los labios entreabiertos de un suave color carmesí, como un rojo muy pálido. Ya no odiaba el rojo, aun no me acostumbraba, pero no lo odiaba, me arrodille frente a él, su cabeza estaba apoyada contra el tronco del árbol Sakura que le daba sombra del sol de la mañana.
Mi corazón comenzó a latir como caballo fuera de control, me gustaba, lo sabía, aunque no lo admitiera y la idea me diera pavor siquiera pensarla. Me acerque aún más, tenía su rostro a centímetros del mío, mi mundo se paralizó.
Tome coraje que no tenía en un fuerte respiro, inhalando por mi nariz, solo quería probar como se sentiría besar a alguien por elección propia, besar a alguien que quisiera y él no tenía por qué descubrirlo nunca, después de todo estaba profundamente dormido ¿no es así?, toque sus labios con los míos, un cosquilleo se instaló en mi estómago, en mi cuerpo entero, sentía que volaba.
Y no me asusté. Pensé que si algún día volvía a hacer algo como esto los recuerdos llegarían mi mente y el miedo detendría mi cuerpo, yo estaba marcada. Estaba destruida, pero al contrario, no pasó nada de eso ¿Era porque Natsume de verdad me gustaba? ¿Por qué yo había tomado la iniciativa?
Me aleje, fijándome en su rostro que aún se mantenía relajado, dormido, en su respiración lenta y sonreí honestamente, como hacía varios años que no lo hacía, desde el corazón.
-¿Qué crees que haces, Lunares? -Cuestionó con los ojos aun cerrados
-¡KYA! Tu... E... Desp... -Las palabras no se formaban, me sentía avergonzada, seguro estaba tan roja como un tomate maduro, el abrió sus ojos
Los ojos carmesíes a los que ya no temía.
-Eres una idiota -confirmo mientras su mano apretaba mi muñeca con delicadeza, di un respingo cuando tiro del agarre haciendo que cayese sentada sobre él, a centímetros de su rostro, incluso podía oír los latidos de su corazón, levemente más rápidos de los usuales, los míos estaban por salir del pecho debido a la velocidad que tenía, solo esperaba que él no los escuchara.
Entonces cerró la diminuta distancia y me beso, pero no un roce como el que yo le había dado, casto y completamente inocente, este beso era cálido, cargado de sentimientos que no lograba comprender por completo, sus labios se movían sobre los míos, haciendo que yo los siguiera con timidez, su lengua mojo mi labio inferior y cuando los abrí, sorprendida, esta entró.
El cosquilleo se intensificó de tal forma que estaba segura de que el mundo había desaparecido para mí, en ese instante estábamos solo él y yo debajo de ese enorme árbol de Sakura. Solo él y yo en todo el mundo, sin Alice, sin personas, sin nada.
Finalmente nos separamos en busca del oxígeno tan necesario para vivir, el sostuvo mi rostro por la barbilla, estaba segura de que tenía un leve tono rosado en mis mejillas pero no me importaba, sus ojos parecían brillar como una hoguera cálida, sus labios se mantenían entreabiertos, cercanos a mí, el aire que salía de ellos golpeaba mi rostro, su aroma a mentas…
-La próxima vez, bésame así -me susurro, en su voz no había sarcasmo ni maldad, solo algo de diversión, me sonroje aún más ante lo que había dicho- ¿entendido, Mikan?
-¡Me llamaste Mikan! -Exclamé, emocionada, sus ojos se pusieron en blanco
-No es lo que pregunte -me refutó mientras acercaba su rostro al mío con cuidado, rozando mis labios lentamente- te pregunte si entendiste
-S... Si, entendí -tartamudo nerviosa, él rio y junto nuevamente sus labios con los míos, en un beso y no en un roce- ¿Eso quiere decir que nos volveremos a besar? –cuestione,
-Sí –confirmó como si fuera obvia- A menos que no quieras, claro… pero creo que esa no es la situación ¿no es así? –pregunto, mi corazón comenzó a latir rápidamente, mis mejillas se sonrojaron y el rio entre dientes, besándome suavemente
Maldito cosquilleo.
-Tengo… Tengo que irme –susurre, poniendo mi mente en orden- ni siquiera sé por qué vine todavía, se supone que tengo clases…
-Es hora del almuerzo –susurró él
-Se terminó hace rato –le conteste, él levanto una ceja extrañado, fijándose en la hora- creo… debemos volver a clases –murmure, sonrojada
-Yo no voy a ir –suspiro mientras se recostaba contra él árbol- tenemos matemática, detesto a Jinno, es más seguro quedarme aquí
-Pero te castigarán, Jinno dijo que… -comencé, viéndolo con seriedad
-Es lo mismo, tu ve –me pidió, yo asentí levantándome, arregle mi falda de a cuadros- ¿Y mi beso de despedida? –Pidió, fingiendo hacerme ojitos, yo reí ante su forma de actuar y el tomo mi mano con delicadeza, tirando hacia él, me agache, dejando los rostros a la misma altura y lo besé- Creo que encontré algo más divertido que ver tu ropa interior… corazoncitos
-¡Maldito pervertido! –grite, levantándome para darle la espalda, lo escuche reír vagamente mientras me iba, era un estúpido, un idiota que hacía que mi corazón latiera como desbocado.
-¡Mikan! –Exclamo Syo, parado en la entrada del edificio de secundaria- ¿Dónde estabas, jovencita? ¿Estás bien? ¿Qué te sucede?
-Sí, perdón por llegar tarde –me disculpe con una vaga sonrisa- ¿entramos?
-¿Bromeas? Jinno nos matará si entramos ahora- contesto mientras me tomaba de la mano- vamos a caminar, quiero hablar contigo
-¿Hm? ¿Hice algo? –Pregunte, sorprendida mientras me dejaba llevar, el no contesto nada hasta que nos sentamos en un bonito patio entre las escuelas- ¿Por qué tanto misterio, Syo?
-¿Qué te sucede con Natsume? –Cuestiono, con el ceño fruncido- no te estoy regañando ni nada de eso, solo quisiera saber que te sucede ¿Qué sientes por él?
-¿Qué siento por él? –Le pregunte, mire mis manos y suspire vagamente- no lo sé, Syo.
-¿Es amor? –pregunto
-¿Cómo se siente eso? –pregunte yo a la vez, él sonrió como si hubiese hablado con un niño pequeño antes de envolverme entre sus brazos
-Eres tan linda –suspiro besándome la mejilla- bueno cariño, El amor es un sentimiento producido por las neuronas que se extiende por todo el cuerpo, tu pulso se acelera cuando estas cerca del susodicho, sientes que no sabes que decir, que todo lo que haces puede estar equivocado, siempre estás pensando en esa persona, y cuando estas cerca de ella no puedes dejar de observarla. Es la persona que te hará la más feliz del mundo, se termina convirtiendo en lo más importante para ti –explico
-Oh –susurré
-¿Entonces, Mikan, sientes eso por Natsume? –cuestiono con amabilidad
-S…Sí –confirme, mis ojos anegados de lágrimas cristalinas
-¿Y por qué lloras?
-Tengo miedo –confesé- de salir herida, de que… mi... el rojo se repita. Yo…
-No, no va a volver a pasar, Mikan –susurró- en primer lugar, porque no estás sola, Hikari, Emma, Tony y yo te protegeremos de todos y todo, estaremos ahí para cuando caigas e incluso antes de que tropieces, la segunda razón es porque ese chico, aunque sea un idiota, No llega al extremo que nosotros conocemos
Yo reí, ciertamente Natsume jamás llegaría a ese nivel de bajeza, él podría ser frio pero no significaba nada, además… lo había visto reír, lo había visto sonreír. El solo necesitaba algo de amor y cuidado para convertirse en alguien impresionante, sabía que dentro de él había un corazón cálido como el fuego que se veía en sus ojos
-Te quiero, Syo –susurre mientras lo abrazaba con una sonrisa
-Yo más –confesó el mientras me besaba la coronilla- pero que Emma no se entere que te lo dije o nos matara a ambos –bromeo
