21: La relación
La sangre rodeaba el suelo.
Un olor penetrante estaba en el aire, como si algo se estuviese prendiendo fuego y el humo rodeaba cada esquina de aquel lugar. Un hombre sin rostro se acercaba, cuchillo en mano, sin embargo no la veía directamente a ella…
¿A quién veía?
No estaba segura, pero la desesperación le llenaba el pecho. No sabía a quién iba el hombre, pero si sabía que lo último que quería era que esa persona sea lastimada; sentía impotencia, era incapaz de moverse, de gritar, de salvarle… era de nuevo una niña inútil frente a la mayor maldad del mundo.
-… ¿Mikan? –Susurró una voz a su lado, removiendo con cuidado a la chica de cabellos marrones- ¿Miki? ¿Qué tienes? Despierta pequeña…
-¿Hikari? –Susurró la joven de ojos castaños aun adormilada mientras tomaba asiento en el sillón- ¿Qué tienes?
-¿Yo? Nada –contesto el chico, negando con la cabeza y el ceño levemente fruncido- ¿Qué es lo que tú tienes? Parecías tener pesadillas, pensé que las habías dejado de lado despues de tanto
-¿Pesadillas? –susurró la chica, pasando una mano por sus cabellos- yo… no lo recuerdo ¿tenía una pesadilla?
-Eso parece- confirmo el chico- pero si no recuerdas tampoco debe ser tan importante, así que solo lo dejemos de lado y vayamos a desayunar ¿bien? –pidió, Mikan asintió, medio atontada aun
-¿Vamos a cambiarnos, Mikan? –consulto Emma, teniéndole a la castaña su ropa- por cierto ¿cómo hiciste anoche para cenar? Me quede preocupada pero cuando llegue solo te vi dormida, no te acostaste sin cenar ¿verdad?
-No –contesto la muchacha tomando su ropa, recordando que aquel día no tenía que llevar el uniforme pues tenía libre- iré a cambiarme
-¿No está un poco rara? –susurró Tony, frunciendo el ceño- ¿O solo me parece a mí?
-Esta rara -confirmo Hikari- es la primera vez que no recuerda una pesadilla
-Y esta como… ¿dormida? –Consulto Syo, con un leve suspiro- solo espero que nada malo le pase a ella, no podría soportar que la dañen
-Quizás están haciendo una montaña de un grano de arena, chicos –dijo Emma con un suspiro- es Mikan, ella siempre está bien ¿lo olvidan?
-Hm… -suspiro Hikari, encogiéndose de hombros
-Mikan ¿Qué harás hoy? –consulto Syo mientras abrazaba a la joven azabache por la cintura
-No tengo nada especial planeado –contesto ella, encogiéndose de hombros- ¿ustedes?
-Iré a ver unos temas con Sumire –explico Tony, terminado de arreglar su cabello para girarse hacia los chicos- es por el club de herbologia que queremos abrir
-¿Un club de herbolaria? –Consulto Hikari, asombrado- eso es genial
-Yo iré con Syo –dijo Emma, mientras besaba la mejilla del susodicho, quien solo le apretó suavemente la cintura- vamos a tomar un helado y luego veremos una película en el aula de audiovisuales, aprovechando que está desocupada
-Y yo me iré a entrenar –explicó Hikari- ¿quieres acompañarme? Es mejor que ir con alguna de estas dos parejitas felices
-¿Perdona? Yo no tengo ni soy una pareja feliz. Sumire solo es una conocida- declaro Tony con seguridad y el ceño fruncido
-Bueno, no creo que tu comportamiento diga lo mismo… -comenzó Hikari, con todo el intento de iniciar una pelea con el joven, Mikan rodo los ojos, una pequeña sonrisa escapando de sus labios ante la ridícula situación infantil de enfrente suyo
-Está bien, Hikari –le detuvo la castaña, negando la cabeza- Prefiero quedarme aquí a descansar, la verdad me siento un poco mareada
-¿Quieres quedarte sola? –consultaron al mismo tiempo los cuatro chicos, una risa escapo de sus labios
-Segura –confirmo ella- solo veré televisión y dormiré un poco –explico
-Bien… -suspiro Syo, antes de acercarse y abrazarla con dulzura, apoyando su cabeza sobre la de ella- pero sabes que cualquier cosa nos llamas por teléfono y vendremos enseguida ¿verdad?
-Sí –susurró ella, correspondiendo el abrazo- gracias chicos… ahora ¡váyanse! O perderán su mañana por mi culpa
Mikan suspiro mientras se acurrucaba en el sillón, acomodando los pies sobre el borde y fijando su mirada en la película a la que no le estaba prestando atención. Su cabello estaba en una coleta desarmada y sus pensamientos viajaban como la luz, aunque definitivamente no todos eran malos… ¿realmente lo de anoche había sucedido y fue solo un sueño? ¿Estaba saliendo con Natsume? ¿Él la había curado? La cicatriz en la espalda le decía que si a esa parte ¿y entonces? ¿No había sido parte de su imaginación? ¿Y que era aquel sueño que había tenido? No era una pesadilla, parecía más ¿una profecía? ¿Eso siquiera tenía sentido?...
El golpeteo en su puerta la quito de su ensoñación y al instante la castaña se levantó del sillón con el fin de ir a abrir, casi segura de que se trataba de Hikari o Tony volviendo por ella para sacarla de allí; sin embargo, quien se encontraba al otro lado no era otro más que Natsume Hyugga, apoyado con toda su pose arrogante contra una de las paredes laterales, sus ojos carmesíes clavados en ella.
-¿No piensas salir en tu día libre? –pregunto, levantándole la ceja con aires de indiferencia. La castaña sonrió vagamente, diga lo que diga, a pesar de ese tono de falsa arrogancia mezclada con ignorancia, podía sentir un tono de preocupación por su parte
-Pensaba quedarme a ver una película –explico, encogiéndose de hombros con tranquilidad- si quieres, puedes acompañarme
-Eso depende –dijo el joven, acercándose a ella- ¿Es de Disney?
-No –contesto, negando con la cabeza- esta vez busque una de misterio
-Entonces acepto –confirmo él, tomándola de la mano y haciéndola entrar en el departamento, ella soltó una risita y se dejó guiar hasta el sofá, donde ambos se sentaron- ¿La herida cicatrizo?
-Sí –confirmo ella, girándose para darle la cara al chico- gracias, Natsume
-De nada- susurró él, acomodando uno de los rizos que salía de su coleta desarmada- pero ¿Qué tienes? ¿Por qué decidiste quedarte aquí a ver una película? ¿Por qué no me hablaste? ¿Y porque te ves tan distraída? ¿Paso algo? –consulto, esta vez sin intentar esconder sus verdaderos sentimientos. Eran solo ellos dos dentro de una habitación ¿Qué deberían ocultar?
-Es que… tuve un sueño –explico ella, frunciendo el ceño
-¿Una pesadilla? –Consulto él- sabes que pronto se irán, te lo prometo, los malos recuerdos terminaran sanando Lunares…
-Mikan –le corrigió ella con una sonrisa divertida- y no, no es una pesadilla, es más como una… profecía, un sueño profético, pero hace mucho no tenía uno
-¿Uno de esos sueños que muestran el futuro? –Consulto el joven de ojos rojos, ella asintió- ¿Y que viste? ¿Era algo malo?
-Creo que si –susurró- había mucha sangre, pero mucha, no sé de donde salía… y estaba todo en llamas, humo en el edificio, un hombre se acercaba pero no le podía ver el rostro, tenía un cuchillo en la mano…
-Hey, bonita –le interrumpió el azabache, apoyando su palma sobre la mejilla de ella- no dejaré que te hagan daño ¿comprendes? Así que olvídate del sueño, es totalmente falso –le trato de confirmar, la castaña sonrió sinceramente, juntando sus labios con los de él en un casto beso
-Sé que me cuidarás –susurró ella- pero no era a mí a quien el intentaba dañar. Y es por eso que estoy preocupada, si es conmigo al menos sé que esperar, pero en este caso… ¿a quién quería herir? ¿Por qué? Y yo no me podía mover, Natsume, lo intentaba, pero sencillamente mis piernas no se movían. Era horrible –confesó, con la voz temblorosa; Natsume soltó un vago suspiro antes de acercarla a él, tomándola por la cintura
-Tranquila –le pidió, acariciando su espalda con amabilidad- te prometo que eso no pasara. Yo me encargare de que no te lastimen ni a nadie que quieras, y por supuesto que no dañaran a nadie a quien yo quiera. Te cuidaré
-Y yo a ti –susurró ella, resguardando su cabeza en el cuello de él con cuidado- te cuidare, Y a quienes amas
-¿Y si dejamos esta estúpida película más obvia que el final feliz de una comedia romántica y nos vamos a desayunar como se debe bajo el árbol Sakura? –Consulto Natsume, acariciando sus cabellos con cariño- podemos robar comida del comedor y aprovechar que somos estrellas especiales…
-¿Pero no deberías estar en clases? –consulto ella, separándose unos centímetros
-Se supone, sí –confirmo, encogiéndose de hombros
-¿Y si no te ven en hora de clases comiendo conmigo te castigaran? –volvió a preguntar, con la ceja levantada hacia la chica
-Posiblemente- dijo, encogiéndose de hombros otra vez- pero prefiero desayunar contigo que dos horas seguidas de matemáticas con Jinno, él es insoportable. Vos igual, pero al menos te tolero -bromeo
-¿Y si salimos a desayunar en medio del patio no todo el colegio se dará cuenta que estamos juntos? –consulto ella finalmente, mirándolo a los ojos, Natsume soltó una pequeña sonrisa arrogante, nuevamente.
-¿Y qué diablos importa eso? –contesto con sorna
-Natsume ¿no estarás acaso suavizándote? –consulto ella, levantando la ceja con diversión, Natsume soltó una sonrisa arrogante antes de besarla con suavidad
-¿Yo? Jamás. Solo me gusta tu ropa interior de Lunares más que la de cualquier otra persona, Lunares.
-¡Es Mikan, Natsume! –se quejó ella, inflando sus mejillas- ¡MI-KAN!
-Ajá ¿te quejaras o te moverás, LU-NA-RES? –Consulto él, levantándose del sofá- si te demoras no pienso dejarte galletas para el desayuno
-¡Eso es chantaje! –Le reclamo ella, mientras lo seguía hacia la puerta- ¡Y no deberías amenazarme! Se supone que soy tu novia
-¿Y eso que tiene que ver? –consulto el, saliendo por la puerta- creo que también me quedaré con los cereales de ositos
-¡Natsume! –le reclamo ella nuevamente, saliendo tras él y cerrando la puerta detrás
