22: Salida
Todo el colegio se había enterado que el frio príncipe del hielo sin sentimientos, Natsume Hyuuga, se había comprometido en una relación formal con Mikan Yukihira, la sicario más dulce reconocida en la academia. Y, despues de casi un mes y medio, finalmente los alumnos comenzaban a aceptar lo que estaba sucediendo.
Mikan POV
-Buen día –sonreí mientras tomaba asiento a un lado del chico de ojos carmesíes que desde hacía un tiempo era mi novio. Este solo me brindo una minúscula media sonrisa mientras me pasaba una taza de chocolate caliente- gracias –le murmure, besándole la majilla con rapidez.
-Buen día –susurró con cierta frialdad que jamás le abandonaba.
-¡Buenos días! –Grito Hikari, sentándose enfrente de nosotros- ¿Cómo están?
-Todo bien –conteste mientras bebía de su chocolate, una pequeña sonrisa en mis labios rosaditos.
-¿Sabes dónde están los demás? –pregunto con un suspiro el joven de cabellos rosados, negué con la cabeza vagamente.
-Syo y Emma salían por su día libre –explique, encogiéndome de hombros- y Tony estaría con Sumire y Ruka viendo algo por lo de su grupo… ¿no, Natsume? –pregunte, observándolo
-Al menos eso me comento Ruka –confirmo este con un asentimiento. Hikari suspiro dramáticamente.
-No puedo creer que me sigan abandonando –se quejó, mientras revolvía su cabello- creo que me iré a dormir un rato más y luego acosaré a Tony para tener con que molestarlo para el futuro… ¿Ustedes harán algo?
Observe a Natsume, a su vez este me miro a mi. Y ambos nos encogimos de hombros al mismo tiempo, era fin de semana, sí, pero la verdad no habíamos planeado nada en específico.
-Sí hacen algo divertido inviten –pidió, saliendo de la cafetería con las manos llenas de muffins y chocolates. Observe hacia los costados rápidamente, el lugar estaba vacio excepto por algunos cuantos alumnos que terminaban de desayunar, así como los robots que se encargaban de la cocina y limpieza.
-¿Quieres hacer algo hoy? –me pregunto Natsume, moviendo su mano para entrelazarla con la mía. Una sonrisa escapo de mis labios cuando sentí su calidez, acariciando con mis dedos su palma. Estos pequeños gestos eran los que me hacían adorarlo.
-¿Tienes algo en mente? –le pregunte, recostando mi cabeza sobre su hombro.
-Nada realmente- contesto él con tranquilidad- pero tampoco tengo ganas de ir a donde haya mucha gente. ¿Quieres ir un rato al árbol Sakura y luego ver qué hacemos?
-¡Sí! –Conteste con emoción, levantándome del asiento- hace un día maravilloso, sería genial poder salir… ¿Podemos llevar a Youi? –le cuestione, vi como sus ojos brillaban por un instante antes de asentir.
-Seguro –confirmó levantándose de su asiento y tomando mi mano para ayudarme a levantarme- ¿te parece bien ir a buscar a Youi? Yo ire por unos mangas –explico, asentí vagamente hacía él- no me demoraré nada –susurró, besando con rapidez mi frente.
Senti que mis mejillas se teñían de rojo ante aquel gesto tan sincero y espontaneo, él salio como si nada por la puerta en lo que yo me demoré en reponerle. Un suspiro de niña idiota salio de mis labios ante su imagen en mi mente y salí, debía dirigirme al área de primaria para buscar a Youi…
-¡Buenos días, bombon! –bromee dulcemente al encontrar al niño de cabellos platinados jugando con un rompecabeza sobre una mesa del patio de primaria. El niño levanto su mirada, fijándola sobre mí.
-¡Fea! –canturreo él, señalándome. Apoye mi mano sobre mi cintura, con una ceja levemente levantada hacía él, una sonrisa divertida en mis labios.
-¿Fea? –pregunte, con diversión- pensaba invitarte a jugar conmigo y Natsume pero viendo que no quieres creo que debere jugar sola…
-¿A jugar? –cuestiono él, levantándose de la mesa
-Sí…
-¿Contigo y Natsume? –volvió a preguntar
-Sí –confirme nuevamente, con un asentimiento
-¿Y puedo ir? –pregunto finalmente, inflando sus mejillas. Una sonrisa escapo de mis labios
-Seguro –confirme, extendiendo mi mano hacia él. Youi salió corriendo de su lugar y engancho su pequeña manito con la mia. Sonreí encantada mientras acariciaba su palida mejilla- ¿A que quieres jugar? ¿Te parece bien si jugamos a dibuja y adivina?
-¡Sí! –exclamo emocionado, dando un pequeño salto a mi lado
-¿Entonces ya no soy fea? –pregunte con un tono de diversión. El niño se freno de repente, muy serio, fijando su vista en mi- ¿Paso algo?... era broma Youi…
-¿Prometes no decirle a nadie? –pregunto, mirándome con curiosidad
-¿Decirle que? –pregunte, levantando la ceja- Youi, tu y yo somos amigos. Lo que digas no se lo diré a nadie, no tienes que preocuparte- le prometí, arrodillándome para quedar a su altura.
-Onee-chan es linda –susurró, sonrjandose vagamente- y me cae muy bien. Es alegre y divertida… además hace a onii-chan feliz –explico él pequeño desviando la mirada. Una sonrisa enternecedora salio de mis labios
-Youi también es muy lindo –confesé, acariciándole los cabellos- y yo lo quiero mucho… mucho…
-¿Mucho? –pregunto, ladeando su cabeza dulcemente
-Muchisimo –confirme, besándole la frente, él pequeño se convirtió en un tomate y solte una risita. A veces se parecía demasiado a Natsume.
Natsume Pov
Fruncí el ceño, intentando sin triunfo concentrarme en el libro que intentaba leer. Escuchaba de fondo las voces de Mikan y Youichi, ellos me distraían completamente de los párrafos que no lograban atraparme en la lectura.
-Este es un dibujo hermoso Youi –comento Mikan mientras observaba lo que el niño hacia. Levante la mirada para verlos, ella estaba sentada a un lado mio, con el pequeño entre sus piernas, el mismo se encontraba dibujando sonrientemente lo que parecía un paisaje. ¿Cómo podían ser tan hermosos?
¿Qué era lo que los hacía tan hermosos? Mikan se veía esplendida, con su cabello chocolate cayéndole sobre el hombro izquierdo, su piel clara iluminada por él sol, llevaba la blusa celeste y los pantalones claros… y se veía maternal. Tan hermosa con Youichi en brazos, y él incluso se veía mas animado, mas feliz, más… niño cuando ella se encontraba a su alrededor. Me encantaban. Quisiera estar de esta forma para siempre.
-Onee-chan, tengo sueño –se quejo Youichi pasado unos minutos, dejando su cuaderno de lado. Sonreí vagamente, volviendo a fijarme en mi libro. Escuche la suave voz de Mikan contándole un cuento al pequeño con suavidad; finalmente, sentí un peso sobre mi hombro.
-¿Luna…? –comence sorprendido, moviendme para poder ver porque de repente estaba allí. Se había quedado dormida la idiota, su cabeza chocaba con mi hombro delicadamente, en su pecho descansaba la cabeza del niño- te amo –le susurré, apoyando mis labios sobre su frente, la vi sonreir vagamente entre sueños.
El tiempo paso lentamente, finalmente llego la tarde y finalmente, termine mi libro. Suspire tranquilamente mientras lo cerraba; era la primera vez que me sentía tan en calma por un dia entero.
-Natsume –susurró Mikan desde mi hombro
-¿Sí? –susurré
-¿Podemos comer? –pregunto ella, removiendo sus ojitos- tengo hambre…
-Estaba por despertarlos para eso –confirme, acariciando su mejilla- pero la cafetería debe haberse cerrado… ¿te parece pasta y helado en el departamento?
-Sí –confirmo ella con un susurro, aun medio dormida- ¿despues jugamos con Youichi al monopoli? Quiero ganarle de una vez
-¿Sigues compitiendo con él en ese juego?
-Algún día le ganaré –confirmo ella, sentándose derecha. Me levante del suelo con una sonrisa, tomando el cuerpo del joven platinado entre mis brazos mientras la joven castaña se levantaba para encaminarnos al departamento.
-¿Onii-chan? –susurro el joven de ojos grises, entreabriéndolos con somnolencia.
-Sigue durmiendo Youi, dentro de poco comeremos –susurré, acariciando su espalda con amabilidad
-Hm… -confirmó, removiéndose para volverse a dormir en mis brazos. Mikan sonrio encantadoramente, acercándose para besar mi mejilla de improviso.
-¿Qué? –exclame sorprendido, girándome a verla. Una sonrisa radiante decoraba su rostro.
-Te amo –susurró ella, sus ojos se iluminaban con calidez al decirle esas dos palabras con tanta sinceridad. Sonreí, deteniéndome para pararme en frente de ella.
-Y yo –confirmé con la misma sinceridad, agachándome unos centímetros para juntar mis labios con los de ella- eres encantadora, Lunares.
-¡Mikan! –me regaño ella, golpeándome con suavidad el brazo
-Lunares –le respondí con traqnuilidad, volviendo a mi camino, ella acelero un poco su velocidad para llegar hasta mi lado.
-Lunares… -repitió Youi entre mis brazos, vagamente adormilado. Una sonrisa escapo de mis labios y se ensancho al encontrarme con la mirada endemoniada de Mikan.
-¡Youichi! –exclamo ella, molesta- ¡No soy Lunares! Soy Onee-chan, Mikan o Mikki –dijo con seriedad, el joven de ojos grises abrió sus ojos, fijándose en ella como si fuese parte de un sueño totalmente irreal.
-Fea –susurró con una sonrisa burlesca, Mikan clavo su mirada en mi
-¿Ya ves lo que haces, idiota? –pregunto con fastidio, cruzando los brazos por encima de su pecho. Me encogí de hombros con inocencia.
-¿Por qué es mi culpa? –pregunte
-¡Porque tu le enseñas esas cosas! –exclamo ella, acelerando el paso- ¡te veo en el departamento! Y mas vale que hagas rica pasta o no te disculpare fácilmente Hyuuga –me amenazo, dejándome algunos pasos por detrás. Una risa escapo de mis labios.
-¿Ya estas despierto, Youi?
-¿Por qué llamas lunares a Onee-chan? –pregunto él, fijando sus ojitos en mí. Negué con la cabeza, no podría explicarle eso hasta, quizás, dentro de unos diez años. –Onee-chan no es fea. Pero es divertido molestarla… ¿crees que realmente se enojo?
-No –le conteste con sinceridad- Mikan jamás se enojaría conitgo por eso. Igual, si ves que se molesta y parece de verdad, solo acércate y dile que la quieres o algo similar. Romperas sus barreras.
-¿Rompere sus barreras? –pregunto
-Significa que ella te quiere tanto que no puede enojarse contigo –explique con sencillez, él sonrio encantado ante la afirmación
-Tambien los quiero –suspiro el niño. Saltando de mis brazos para tomar mi mano y caminar a mi lado, intentando seguir mi paso veloz- ¡onee-chan! –grito, la castaña se detuvo al instante, girándose hacia él, que le extendió la mano con un gesto tierno.
-Maldición –suspiro ella, tomando la manito- ¿Cómo son tan malditamente tiernos?
-Poder Hyuuga- dijimos ambos al mismo tiempo, con una sonrisa encantadora
