23: El cumpleaños de Mikan

Mikan POV

-¡Buenos días! –grito Misaki, entrando en mi habitación con una radiante sonrisa. Frunci el ceño mientras me giraba del sofá, estaba viendo una nueva serie. Ella estaba demasiado animada para ser… ¿Recién las nueve?

-¿Qué haces aquí a esta hora un sábado? –consulte, levantando la ceja con curiosidad

-Venimos a prepárate para este día tan especial –confirmó con una radiante sonrisa, detrás de ella ingresaron Emma y Hotaru.

-¿Día especial? –repetí, adormilada- ¿a que se refieren?

-Hoy es tu cumpleaños, tonta –declaró Emma rodando los ojos- ¿lo has vuelto a olvidar?

Por supuesto si festejas todos tus "cumpleaños" dentro de una jaula sin nada que disntinga un día de otro a la larga se te olvida hasta la fecha… así que… ¿hoy era mi cumpleaños? Sonreí vagamente ante el pensamiento. Hoy cumpliría diecisiete…

-¡Vamos! –declamo Misaki, tomándome del codo- Nobara nos esta esperando con Anna y Nonoko para arreglarnos

-E incluso Sumire irá –confirmo Hotaru con indiferencia- dijo que iría, auqnue solo sea para mostrarnos como es que "nos deberíamos maquillar"

-¿Maquillar? –refunfuñe, imaginando hacía que tema iba orientando y lo doloroso que sería aquella sesión de belleza…

Natsume POV

Me sentía ridículo mientras terminaba de acomodar mi camisa negra simple. Pasé años pasando desapercibido en esta escuela, tomando una actitud fría y lejana, sin asistir a ningun tipo de clase o baile en particular y ahora… me estaba arreglando para la fiesta de mi novia.

Mi novia… sonaba tan bien…

Y yo era tan ridículo.

-¿Listo? –consulto Ruka ingresando, la fiesta era semi-formal, como todas las fiestas nocturnas de la academia. Mikan tendría un festejo un poco más novedoso de lo normal debido a que, en diecisiete años, nunca había tenido siquiera uno.

-Sí –confirmé, tirando mi corbata al suelo. Era algo que jamás usaría.

-¿Vamos? –exclamo Tsubasa entrando a mi habitación- ¡Que apuestos están! Syo, Tony e Hikari ya nos esperan afuera

-No quiero que alguien como tú diga que estoy apuesto –le declaré al pasar por su lado. Ese imbécil solo me dedico una sonrisa divertida y estuve a punto de maldecirlo, pero ver a Youichi vestido con un mini trajecito me detuvo. Era malditamente adorable.

-¿Vamos al cumpleaños de onee-chan? –pregunto, enredando su mano con la mía

-Vamos –confirmé, con una cálida sonrisa… ¿desde cuando yo sonreía?

Bien. Recordaba al menos porque no me gustaban las fiestas, eso no había cambiado. La mesa dulce estaba siendo vorazmente atacada, luces de colores iluminando el lugar, bebidas en el suelo, música a un volumen promedio-alto y gente por todos lados… odioso… aunque claro, despues estaba ella. Y auqnue suene cursi (pues me estaba empezando a sensibilizar) cuando la veía sabia porque había decidido venir a esta ridícula fiesta.

Tenía un vestido rosa cereza de encaje negro y mangas tres cuartas, ajustado hasta la cintura, la cual estaba mostrada con un cinto negro, y luego caía la falda lisa y vagamente redonda hasta encima de las rodillas, ya sin encaje. Su cabello estaba recogido dejando caer los rizos sobre un costado y apenas estaba maquillada, en una esquina se reía alegremente junto con sus compañeros…

Era hermosa.

-Onii-chan –susurro Youichi acercándose a mí

-¿Sí? –le pregunte, levantando la ceja vagamente

-Tengo un problema

-¿Algo grave? –le cuestione, levemente preocupado

-Mas o menos –confirmó con un asentimiento- olvide el regalo que le hice a Onee-chan en la habitación… ¿podemos ir a buscarlo?

Me observo, sus ojos totalmente cargados de pura ilusión. ¿Cómo se le podía decir a él que no?, Asentí, extendiéndole mi mano y él sonrió rápidamente, recibiéndola. Deberíamos caminar hasta los departamentos y despues volver… la mera idea me daba sueño, pero valía la pena.

-¡Gracias! –grito Youichi, mientras salía corriendo hacia el enorme edificio. Negué con la cabeza, recostndome contra el árbol, estaba a solo unos metros así que podía vigilarlo sin tener que ir tras él, necesitaba que comenzase a independizarse.

-¿Te gusta seguir personas, Lunares? –pregunte, aún observando el edificio. Sabia perfectamente que esa chiquilla me había comenzado a seguir unos minutos despues de que nosotros nos fuimos, también sabia que a ella no le importaba ser descubierta, ni siquiera intentaba ocultar el hecho de que iba detrás.

-Me gusta seguir a mi novio –contesto ella, acercándose hasta quedar enfrente mío. Se veía aun más hermosa que cuando la observaba de lejos- sobre todo porque él no me saludo por mi cumpleaños… -comentó, aunque una sonrisa cálida me hizo entender que no estaba de verdad molesta, extendí mi mano hacia ella, tirándola con suavidad hacía mí

-¿Ah sí? –pregunte con un pequeña sonrisa- de verdad espero que solo te guste seguir a tu novio ¿sabes? Es peligroso seguir a extraños en las noches

-¿Crees? –consultó ella, levantando la ceja con diversión- Suerte que solo lo sigo a él ¿verdad?

-Claro –declaré, encogiéndome de hombros- y ¿él se olvido de tu cumpleaños?

-¡Oh, no! –exclamo ella con rapidez y diversión- es un novio verdaderamente genial, estoy segura de que no se olvido. Pasa que no le gustan las multitudes y no sabe como acercarse a mí cuando estoy rodeada de gente… por eso tengo que seguirlo cuando sale, aunque pensé que solo iría por un poco de aire y no hasta sus departamentos, me gusta pasar tiempo con él más que con las otrs personas y es por eso que deje ese lugar -explico, encogiéndose de hombros. Sonreí ante su declaración y acaricie su mejilla con suavidad, tomándola por la barbilla

-Felices diecisiete años, Mikan- susurré con sinceridad, su sonrisa se ensanchó

-¿Mikan? –consultó ella con orgullo

-Lunares –corregí antes de juntar mis labios con los de ella- feliz cumpleaños, Lunares.

-Es Mikan, estúpido gato pervertido –me regaño ella mientras me abrazaba por los hombros- A todo esto ¿Qué vienes a hacer aquí con Youichi? ¿Ya es hora de que duerma?

-¿Bromeas? –consulté- apenas deben ser las diez… pasa que el niño olvido tu reglo y casi me suplico venir por él

-¿De veras? –me interrogo- ¡Es asombroso! Ese niño de verdad se gana mi corazón

-Lo sé, es genial –confirmé, tomando sus muñecas- y tu eres relmente lenta

-¿Y a que se debe ahora el insulto? –refunfuño ella, inflando sus mejillas. Le bese la frente con suavidad

-Cuando te tome de la mano, te di un regalo –susurré, ella frunció el ceño, extrañada, y luego separo sus manos de mi cuello para observarlas. Sobre su muñeca derecha colgaba una delicada pulsera plateada que tenía petalos de Sakura y el dije de un gato negro, una encantadora sonrisa escapo de sus labios a la vez que acariciaba el adorno

-Es hermoso –susurró, fijando sus brillantes ojos en mí- es lo mas bello que me regalaron en toda mi vida, Natsume, gracias.

-De verás no debes seguir a nadie –le adverti, señalándola con el dedo índice- no eres silenciosa, ni discreta, ni fuerte, además de que cualquiera podría darte o ponerte cualquier cosa y no te darías cuenta, de noche solo sales si estas conmigo o alguno de tus amigos ¿comprendido?

-Vamos papá ¿Qué me puede pasar? –bromeo ella, besándome con rapidez, como un pétalo cayendo por unos segundos sobre mis labios- se cuidarme, es más, si quieres te cuido a ti –bromeo

-¿Te estas poniendo más atrevida, Lunares? –consulté con cierta diviersión, levantando la ceja

-Mi novio es una mala influencia –se justifico ella encogiéndose de hombros

-¡Onii-chan! ¡Onii-chan! ¡Oni…! ¿Onee-chan? –pregunto Yuichi cuando llego a nuestro lado

-¿Ya regresaste? –consulté, revolviéndole los cabellos- ¿Encontraste lo que buscabas?

-Sí –susurró él, ladeando la cabeza con extrañeza- ¿Qué hace acá onee-chan?

-Vine a buscarlos porque los extrañaba –confesó con tranquilidad la joven castaña ¿cómo a ella le resultaba tan fácil dcir cosas que a mi me tardarían un siglo?- ¿Está mal? –pregunto con inocencia, Youichi se sonrojo hasta los ojos y negó rápidamente con la cabeza, tomando la mano de la joven de ojos chocolates. Eran increíblemente adorables.

-Para ti –declaro el pequeño tendiéndole a Mikan un sobre, esta lo recibió con una sonrisa- pero tienes que verlo cuando estes sola ¿lo prometes? Y si lo muestras a alguien más ¡Te odiare por siempre!

Me reí ante la declaración del pequeño y Mikan asintió con firmeza, guardando el en un bolsillo oculto de su vestido

-¿Vamos a la fiesta? –pregunto Mikan observándome- quiero bailar y comer con ustedes dos antes de que todo termine, señoritos

-Yo no bailo –declaré con seguridad, tomando la mano suelta del pequeño platinado

-¿Ni siquiera conmigo? –consultó ella, pestañeando con velocidad para hacer una mirada tierna. Rode los ojos

-Es paso a paso –le declaré con seguridad- acepte venir a la fiesta, para tu próximo cumpleaños quizás socialice y en la otra bailaremos

Ella inflo sus mejillas, pero rápidamente la cambio por una sonrisa radiante.

-¿Qué? –consulte

-¿Eso significa que tienes planeado quedarte conmigo por al menos tres años más?

-Realmente eres idiota –confirme, rodando los ojos. Solo ella se ponía a pensar en eso, o a sacar cuentas, yo estaba seguro de que jamás terminaría con esa mujer.

-¡Idiota! –confirmo Youichi, Mikan lo miro con el ceño fruncido

-¡Youi! No copies el vocabulario de Natsume –le regaño- Y Natsume, no puedes decirle a tu novia que es una idiota

-¿Por qué? Si lo es, lo es –confirme, encogiéndome de hombros

-¿Ah sí? –pregunto ella, yo asentí- ¿Entonces estas admitiendo que te enamoraste de una idiota? ¿Eso no te convierte en un idiota?

Ok. Bien jugado.

-Supongo que ni siquiera yo puedo ser perfecto todo el tiempo –suspire dramáticamente- aunque va a ser el único desliz en mi perfección –bromee, ella rodó los ojos ante mi comentario.

-Onii-chan –me llamo Youi, agache la cabeza para fijarme en su mirada curiosa- ¿Mañana me acompañas a la ciudad central?

-Hm… ¿seguro? –respondí, levemente extrañado por su repentina propuesta

-Onee-chan –la llamo Youi, tirándole de la mano- ¿Mañana podemos ir a la ciudad central?

-Seguro Youi –confirmo la joven castaña sin siquiera pensarlo- ¿Quieres invitar a Tsubasa, Hikari y los demás para tomar un helado todos juntos?

-¿Esta mal si Youichi quiere ir solo con onee-chan y onii-chan mañana? –consultó, ladeándose levemente hacia nosotros. Mi mirada se encontró con la de Mikan y antes de que nos diéramos cuenta, ambos negamos.

-Onee-chan saldrá contigo y Natsume todos los días si quieren –susurró Mikan, besando los cabellos platinados del pequeño. Una sonrisa se expandió por mi cara… ¿cómo podían ser tan maravillosos? Estaba seguro de que mi corazón de hielo estaba solo dividido entre ellos dos y una porción para Ruka, se lo habían ganado con justa razón.