Después de siglos al fin actualización, y antes de que me maldigan por tardar tanto se los explicaré brevemente. Este tiempo tuve que estudiar las veinticuatro horas para rendir unos exámenes que debía aprobar sí o sí, además de uno que otro inconveniente que surgía de la nada. Así que por esa razón me encontraba "desaparecida", pero a veces en ratos libre (muy escasos) me ponía a leer uno que otro fic corto. Milagrosamente aprobé y bla bla bla.
En fin, los dejo en paz y espero les guste el cap.
Los personajes de Vocaloid no me Pertenecen.
Capítulo Cuatro: Más que simple sexo
Poco a poco acercaba aun más su mano hacia la perilla de la puerta, a medida que los gritos de su amiga, que se oían del otro lado de la puerta, eran cada vez más intensos. Dudaba en si entrar o no ya que podría ver algo que no sabe si podría soportar.
Su mano, que rodeaba la perilla, estaba como congelada; no se estaba moviendo ni un solo milímetro.
Los gemidos y jadeos que oía resonaban en su cabeza, haciendo que su mente imagine a su amiga siendo tocada, besada, disfrutada, por otra persona… que no era ella.
— Luk-a! v-vas d-dem-masiad-do r-rápido! ahh! —
De a poco iba retrocediendo, alejándose silenciosamente de ese lugar, un paso a la vez. Hasta que sus pies empezaban a acelerar, llegando al punto en el que estaba corriendo.
Iba sin rumbo alguno, tratando de escapar de los gritos de placer de su amiga que a menudo pronunciaba el nombre de la persona con quien estaba.
Aunque su vista era borrosa, debido a las lágrimas que se formaban en sus ojos, no quería detenerse. Simplemente quería dejar de pensar en la chica de la que se había enamorado desde hace mucho tiempo. Aunque ella sabía que sentía cosas por una chica no quería admitirlo ya que pensaba que era algo que estaba mal, que era una aberración. Había ocultado muy bien lo que sentía ya que Miku nunca se percató de las ocasiones, cuando estaban solas, en las que Gumi era demasiado cariñosa con ella. Pero ahora que siente que está perdiendo la oportunidad de sincerarse ante ella se arrepiente de no habérselo dicho claramente.
Aunque conocía mucho a Miku no sabía que a ella le gustaban las chicas desde siempre, y que además estuvo con varias en secreto.
Luego de correr, sin tener intención de detenerse, se dio cuenta que terminó frente al aula en la cual asistía a clases. Ella entró, cerrando la puerta tras de sí, haciendo que se escuche fuertemente en ese vacío lugar. Apoyó su espalda en la puerta, cubriéndose la cara con ambas manos, mientras se deslizaba lentamente hacia el suelo, llorando libremente para intentar desahogarse, haciendo que su llanto provoque un eco en ese lugar — ...Mi...ku... —
Permaneció así por un tiempo, hasta que de a poco se iba calmando, limpiándose los rastros de lágrimas del rostro. Volvió a ponerse de pie, dirigiendo su mirada hacia un lugar en particular; el pupitre de Miku. Se quedó viendo a ese lugar por unos segundos, hasta que sus piernas se empezaron a mover por si solas. Ella terminó por sentarse en ese lugar, apoyando la cabeza sobre su mano derecha con el codo sobre el pupitre.
Ella miraba hacia la ventana, pero sus pensamientos la mantenían distraída de lo que veía.
Como la ventana estaba abierta, hacía que su cabello, verde como las hojas de los arboles en primavera, se moviera con la brisa del viento.
Escuchó como la puerta se abría, junto con ese rechinido que se podía oír claramente. Ella no prestó atención, solo se quedó mirando a la nada en dirección a la ventana.
— ¿Gumi? — una voz conocida pronunció su nombre, despejándola de sus pensamientos. Dirigió su vista a aquella persona que la había llamado, cruzando su mirada con una chica de cabellos rubios — ¿qué haces aquí? —
— oh… eres tú — decía algo desanimada, volviendo a su posición original — no estoy haciendo nada, solo necesitaba estar sola — se deprimió al recordar lo que trataba de olvidar — ¿y tú? —
— recién regresé de la enfermería. La enfermera me dijo que me quedara y recién ahora volví por mis cosas para ir a casa. Por cierto… gracias por ayudarme — hablaba cohibida.
— no es necesario que agradezcas. Solo hice lo que cualquiera haría — permanecía con su vista en la ventana
En el patio de la escuela había un lugar un poco apartado, donde un chico, que era mayor que ambas, llevó a rastras a Rin hacia ese lugar. Gumi de casualidad caminaba por ese sector y vio cuando él la llevaba contra su voluntad. Ella por curiosidad fue hasta ese lugar apartado, donde escuchó los gritos de ayuda. Gumi, por alguna razón, fue en su ayuda. Aunque la odiaba por ser una "nerd" siguió adelante, donde descargó su ira en aquel chico al cual desfiguró a golpes. Luego de dejarlo inconsciente acompañó a Rin a la enfermería ya que había recibido algunos golpes de aquel chico para que se quedara quieta. Ella no savia por qué la ayudó, pero igual al ver que la lastimaban algo en ella quería protegerla. Ella nunca atacó a Rin, a excepción de insultos, jamás le tocó ni un cabello.
— Pero aun así… te lo agradezco, enserio —
La forma en la que hablaba llamó la atención de Gumi. Ella se quedó mirándola por unos segundos, lo que hiso que, la más baja de estatura, se asustara ligeramente.
— c-creo que es hora de que me vaya — dijo al tiempo de dar media vuelta e ir por sus cosas. Guardó todos sus útiles y colocó la mochila en su espalda.
Cruzando la puerta, ya unos cuantos pasos adelante, apareció Gumi caminando a la par de ella.
— ¿a dónde vas? — preguntó la rubia.
— a mi casa — respondía con indiferencia.
Rin prefirió quedarse callada, mientras que ambas caminaban una a lado de la otra hacia la salida. Ella se ponía extrañamente nerviosa al estar caminando alado de Gumi, mirándola de reojo a cada instante.
Ella se detuvo al oír ruidos provenientes de cierto lugar, donde se acercó unos pocos pasos.
— solo sigue caminando — decía la peliverde no deteniendo su caminata, haciendo que Rin corriera un poco para alcanzarla.
Todo estaba oscuro, apenas se podía ver una pequeñísima señal de luz que provenía de debajo de la puerta. Pero no era necesario ver, ya que lo único que quería era seguir sintiendo el placer que ella provocaba en mí. Pronunciaba su nombre una y otra vez, debido a que era lo único en lo que pensaba.
Quería que no se detuviera, quería seguir sintiéndola dentro de mí, quería poder seguir sintiendo su aroma… quería ella me siga besando hasta el fin de los días.
Mi cuerpo quiere…no. Mi cuerpo necesita... estar con ella… con Luka.
Pero yo... ¿la necesito?.
En ese momento, mi cuerpo, solamente se dedicaba a sentir, o mejor dicho, a disfrutar, como ella se adentraba en mi interior. Esa sensación placentera... nunca imaginé que se sentiría tan bien. No sé cómo explicar con exactitud lo que estoy sintiendo. La forma que movía sus dedos en mi apretada cavidad hacía que mi espalda se arquee, haciéndome gritar con más intencidad. Era doloroso por la fuerza y rapidez que lo hacía, pero el placer era mucho mayor.
Me encontraba en el punto del éxtasis total, con Luka que mordía mis pechos y que ademas ella me daba un gran placer al pellizcar mi clítoris, arrebatándome varios suspiros, gemidos y jadeos.
Todo lo que ella le hacía a mi cuerpo era delicioso. La forma en la que ella me tocaba era muy placentera. Sentía que me estaba por venir, junto con mi respiración que se aceleraba y mis jadeos que eran más seguidos. Pero, de repente, mi respiración se volvió nula, mientras que mis ojos se iban cerrando, quedando todo en completo silencio.
…
Volví a abrir mis ojos, con gran pesadez, sintiendo que todo me daba vueltas, como si estuviera a punto de volver a cerrarlos. Una especie de resplandores, que no lograba distinguir, era lo único que no me permitía caer en el sueño, hasta que esos resplandores cesaron.
…
Nuevamente empezaba a despertar, o eso es lo que yo creía, ya que mis ojos aun no podían mantenerse abiertos.
Con lo poco que podía mirar, ya que aun sentía que me desvanecía, lo único que veía era el techo de la escuela moviéndose a un lado en línea recta, y parece que por el débil color anaranjado era de tarde.
…
Luego de desvanecerme nuevamente el sonido de mi celular me despertó. Cuando abrí los ojos me di cuenta que estaba sentada en las escaleras de afuera de las escuela. Traté de recordar cómo llegué a este lugar, mirando a los alrededores, buscando una explicación.
Mi celular volvió a sonar, haciéndome recapacitar.
Hurgué en mi mochila, que estaba entre mis piernas, y saqué el apartando, dándome cuenta que tenía diez llamadas perdidas y treinta mensajes; todos de Meiko.
El Sol ya se había ocultando en el horizonte, lo que provocaba que las calles se vuelvan frías y oscuras.
— ¡Miku! — era Meiko, que por cierto sonaba desesperada — ¿¡dónde estás!? —
— estoy en la escuela — miraba dicho lugar en el que me encontraba — ya voy para casa — respondía con normalidad mientras me ponía de pie.
— ¿¡qué haces en ese lugar a estas hor- — corté la llamada antes de empiece con sus preguntas molestas como si ella fuera mi madre. Aun recuerdo como me regañó por escaparme de la casa en varias ocasiones.
Me di cuenta que, al estar mirando el celular, tenía mis muñecas de un color ligeramente morado, además de que me dolían cuando las tocaba.
Tomé mi mochila y me dirigí a casa, yendo por el camino más iluminado y más transitado. Tengo que admitir que hasta para mí era peligroso caminar completamente sola a estas horas de la noche.
Me dolía un poco la cabeza, y además, noté que mi ropa había sido a acomodada. Lo último que recuerdo era que yo estaba semidesnuda, con Luka encima de mí. No recuerdo en qué momento terminé en las escaleras de la escuela, o siquiera dónde está ella.
Llegué a la parada del bus (o también llamado micro o colectivo) donde tuve la suerte de que pasara apenas llegué, y como era de noche, pocas personas se subieron, así que no tardé mucho en llegar a mi parada.
La noche era fría, lo único que iluminaba eran las luces de los autos que pasan a menudo. Mi cuerpo temblaba mientras que trataba de mantener el calor abrasándome a mí misma. Tenía mi campera puesta, pero esta noche hacía mucho frio, además de que mis piernas solo estaban cubiertas por una simple falda.
A lo lejos, después de caminar varias calles, pude ver que ahí se encontraba mi casa. Meiko seguramente me regañará por llegar tarde. No sé por qué piensa que ella puede ordenarme como si yo fuera su hija. Cuando llegué vi que las luces estaban encendidas; debe estar esperándome para castigarme. Pero en esta ocasión no fue mi culpa que llegara tarde por despertar en medio de la escuela a altas horas de la noche. Solo sé que la última persona con quien estuve fue con Luka… ella debe saber qué pasó.
Luego de caminar los metros que quedaban, ya estando frente a la casa, abrí la puerta y entré normalmente como si no fuera tan tarde. Apenas cerré la puerta, dejando mi mochila a un costado de la entrada, rápidamente sentí que alguien me rodeaba con sus brazos, abrasándome fuertemente; era Meiko quien lo hacía.
— ¿Meiko? — pregunté un poco confundida al ver su extraña actitud.
— me tenías preocupada — decía mientras me abrasaba aun más fuerte. Pude escuchar que incluso estaba sollozando — no me vuelvas a asustar de esa manera — nunca había visto a Meiko así.
No sabía cómo reaccionar. Quedé sumamente desconcertada al ver lo preocupada que ella estaba por mí.
— descuida — dije para tratar de calmarla — no volverá a pasar, mam… — mi habla se detuvo antes de poder terminar de decir esa palabra que juré nunca utilizar en otra persona — …Meiko —
Ella deshizo el abraso, mirándome fijamente sorprendida. No cabe duda, ella se había dado cuenta de la palabra que casi digo. Su expresión había cambiado a una sonrisa al tiempo en el que ella me daba un corto y tierno beso en la frente. Raramente a mí no me molestó que lo hiciera.
— ven, la cena aun está caliente, debes tener hambre — decía mientras se limpiaba las lágrimas del rostro y me guiaba al comedor, a lo que yo asentí muy animada.
Preferí no hacer ningún tipo de comentario de la acababa de pasar.
El aroma de la comida había llegado a mis fosas nasales, mientras que yo olfateaba como un perrito que busca un hueso. Tal parece que Meiko hiso la comida que más me gusta; utilizó ese elemento mágico y misterioso que hace a mi estómago gruñir. Todos ya saben de qué estoy hablando y obviamente me refiero al atún.
Después de devorar el plato, y luego ir a la entrada por mi mochila, fui a mi habitación para poder dormir, aunque la verdad no tenía mucho sueño.
Fue extraño que me quedara dormida en medio de cuando estaba… bueno no es necesario aclarar lo que estaba haciendo, pero dejando eso de lado no recuerdo cómo llegué a las escaleras. Además, para cubrir las marcas de mis muñecas, para que Meiko no se diera cuenta, utilicé las mangas de mi campera, ¿cómo será que me habré hecho esas marcas?
En mi cama, luego de dejar mi mochila en una esquina y sacar el celular, llamé a Gumi como lo hacía casi todas las noches para charlar. Intenté llamarla varias veces, pero ella no contestaba. Ahora que recuerdo ella, cuando supo que yo tenía una especie de "relación íntima" con Luka, estaba algo molesta conmigo. Después me había invitado a su casa y yo… dije que iría… hasta que Luka me atrapó. Tal vez esté enojada conmigo y por eso no me contesta.
Dejé de insistir en llamarla, mañana nos veríamos en la escuela… eso espero.
Me entretuve un rato con el celular, visitando páginas de internet, hasta más de las doce de la noche; lo hacía para mantenerme distraída de las escenas que pasaban en mi mente de cuando estuve en ese pequeño lugar oscuro.
Terminé quedándome dormida como a las dos de la madrugada.
Al día siguiente, me levanté de entre las sabanas, estirando mis extremidades al tiempo que daba un gran bostezo, sin necesidad del despertador. Hoy me sentía con más energía de lo normal, ¿por qué será?
Abrí la puerta de la habitación, yendo al baño a lavarme la cara y los dientes.
En el pequeño trayecto, en medio del pasillo volviendo a mi habitación, escuché a Meiko hablarme desde la planta baja.
— Miku, estoy yendo al trabajo. Te dejo el desayuno preparado —
— de acuerdo, adiós — hasta a mí me sorprende que esté actuando diferente. Es decir, no ser tan negativa como siempre lo soy, especialmente con Meiko.
— adiós pequeña —
— ¡oye! — escuché como ella se reía antes de que cerrara la puerta.
Después de volver a mí habitación, para arreglarme el cabello y ponerme el uniforme, bajé por el desayuno que Meiko me había preparado como lo hacía todos los días. Me di cuenta que hoy también dejó otra nota, junto al plato, que decía "que te vaya bien, pequeña princesa". Pensé que estaría enojada por lo de ayer, incluso no me preguntó por qué había llegado tarde. Lo único que me pasa por la mente es que Meiko no quiso hacerlo porque no quería empezar una discusión ya que recuerdo que otras veces que yo había llegado tarde, por ir a una fiesta o ir a la casa de Gumi, sin que ella me diera permiso, siempre terminábamos discutiendo.
Me quedé como ida durante unos segundos, pensando en el tiempo que llevo viviendo con Meiko, pero desperté de mis pensamiento al sacudir mi cabeza.
Varios minutos después me encontraba ya cerca de la escuela.
Fijé mi vista en la entrada, donde esperaba que Gumi estuviera, pero ella no estaba ahí. Yo seguí adelante, viendo a los alrededores para ver si podría encontrarla.
Adentro de la escuela, mientras trataba de pasar por la multitud de alumnos, fui a mi casillero, solo que aun buscándola con la mirada.
Me percaté de que, mientras buscaba a Gumi, varios alumnos murmullaban y me miraban a la vez. Los ignoré olímpicamente ya que lo que ellos digan a mi no me importa en lo más mínimo, a menos que me afecte.
Mientras guardaba unas cosas en mí casillero, me di cuenta que, unos cuantos casilleros a la izquierda, estaba Luka. Yo hice como que no la miraba, pero sí la hacía ya que la veía de reojo. Rápidamente terminé de hacer lo que estaba haciendo para ir en dirección a ella, que por lo que creo aun no me había visto. Además, yo quería preguntarle qué fue lo que pasó ayer.
A medida que me acercaba podía escuchar mis propias palpitaciones que cada vez eran más intensas. Ya me estoy preocupando de las cosas que ella provoca en mí.
Una parte mía la odia, pero no a ella en exactitud, si no otra cosa que me desagrada con solo ver. Y la otra parte de mí, mi cuerpo, quiere estar con ella.
Me siento como una niña que no sabe lo que quiere cuando estoy cerca de ella.
La chica de coletas lentamente se acercaba a la otra que era un poco más baja de estatura que ella. Miku, como no quería ser descubierta, caminaba de manera silenciosa, deslizando los pies, ya que estaba a poco menos de tres metros de distancia. Estaba a punto de hablarle, pero se quedó callada al ver a un chico acercándosele del lado opuesto al que estaba.
— L-Luka — el joven apuesto de cabellos morados, que se veía a simple vista su cuerpo bien trabajado, llamó su atención, haciendo que ella mirara a la izquierda que era de donde provenía la voz que había pronunciado su nombre.
— ¿nos conocemos? — preguntó confundida.
— no, pero…yo a ti sí — hablaba algo sonrojado, mientras se frotaba la nuca por la vergüenza — verás… es que yo te he estado observando desde hace algún tiempo… y eso es p-porque… me pareces una chica linda — se notaba el rubor en sus mejillas.
Miku, que tomó un poco de distancia, observó y escuchó la confesión de aquel chico que le hacía a su…
— "¿quién se cree ese?" — pensaba con enojo, con la intención de ir y apartarlo de ella — "¿cree que puede venir y querer quitarme a mi nov… ?" — no pudo terminar la frase ya que no sabía si en verdad lo eran, o mejor dicho, ¿qué eran ellas dos?.
— y quería saber… si algún día… quisieras salir conmigo —
— … — ella se quedó pensativa por unos segundos, lo que hiso que la peliaqua se sintiera mal; como si hubiera recibido un golpe en el pecho — ¿cómo te llamas? — preguntaba con inocencia.
— em… Gakupo es mi nombre — hablaba con nerviosismo.
— Gakupo… bueno yo… lo pensaré — respondía con una pequeña sonrisa.
El pelimorado, al escuchar esa respuesta que le dio a entender que tenía grandes posibilidades con ella, trataba de contener su efusividad despidiéndose rápidamente, yendo directamente a su aula ya que el timbre había sonado. Lo último que le dijo, antes de irse, fue que su salón era el 3-B; era un chico de tercer año, y que además, parece que aun no sabía que ella había besado a Miku.
Ella se quedó viendo, por unos segundos, en la dirección en la que aquel chico se había ido, hasta que volvió a hacer lo estaba haciendo en su casillero pero aun conservando esa mueca de felicidad en su rostro debido a que por primera vez alguien le dijo que era linda.
— Luka… — una voz, que le resultaba conocida, pronunció su nombre. Pero la forma en la que lo hacía era con tono frio y apagado. Ella dio media vuelta, borrando esa sonrisa de su rostro, quedando frente a una chica que estaba cabizbaja mientras que el cabello le cubría los ojos — entonces… ¿vas a salir con él? — la forma en la que hablaba le causaría escalofríos a cualquiera, excepto a Luka que no mostraba signos de temor.
— ¿qué te hace suponer eso? — respondía con normalidad.
La peliaqua la tomó, con ambas manos, del cuello del uniforme, empujándola bruscamente contra los casilleros.
— ¿¡vas a salir con él sí o no!? — preguntaba con enojo, ira, rabia y odio, que se reflejaba en su mirada. Solo que ella lo que realmente sentía… eran celos, pero aun no se daba cuenta.
Luka se quedó quieta, con un semblante de neutro; no mostraba ninguna señal temor. Solo que sus puños, que estaban a ambos lados de su cintura, los iba apretando con más fuerza, conteniéndose a sí misma.
— no tengo por qué responderte — hablaba con indiferencia — vamos… golpéame —
— ¿…q-qué? — ella aflojó ligeramente el agarre, alejándose un poco, quedando algo estupefacta por lo que escuchó de parte de la menor.
— ¡pégame! ¡ya no me importa que lo hagas! — gritaba de manera desafiante — ¡hazlo! —
La mayor estaba desconcertada, no sabía cómo reaccionar.
En ese lugar, en el gran pasillo de la escuela, no había nadie; todos estaban en sus aulas, excepto ellas dos.
— ¡vamos! ¡¿qué esperas?! — le seguía insistiendo.
Yo quería ella lo hiciera para así poder concentrarme mejor en mi objetivo; vengarme de ella, ya que últimamente me sentía extraña debido a las "sesión privadas" que teníamos.
Sabía que yo le gustaba desde aquella vez que me besó, es extraño que ese recuerdo no salga de mi mente, pero en cambio a mí ella no me gusta ni siquiera un poco, ya que en ella solo veo una persona fría que causa angustia a los demás. Espero nunca enamorarme de una persona como ella. Prefiero a alguien como… Gakupo. Aunque no lo conozco bien vi que era cariñoso y gentil. Quizá acepte salir con él.
— … lo siento… — estaba tan concentrada en mis pensamientos que no noté el momento en el que ella me abrazó, además de que sentía que me asfixiaba por la fuerza con lo que lo hacía — Luka… lo siento… perdóname — yo al principio intenté quitármela de encima, sentía un profundo odio hacia ella, y tenerla cerca solo me hace recordar como ella hacía de mi vida un infierno.
Seguí tratando de empujarla, pero ella me abrasaba con mucha fuerza, hasta que me detuve en seco al escuchar una frase que me dejó con la mente totalmente en blanco. Fue como si en ese instante los recuerdos, de las cosas malas que ella me hiso, se hubieran desvanecido completamente. Quedando solamente el recuerdo de esa sensación cálida en mis labios de cuando ella me besó por primera vez.
— Luka… n-no me dejes —
Luka: Miku, ¿puedes venir un segundo?
Miku: *Se coloca alado de ella* ¿qué ocurre?
Luka: Sabes... hay un nombre para lo que escribiste *señalaba la pantalla*
Miku: Creo que no tiene nada de malo *se cruza de brazos* además... me gustan ese tipo de cosas *hace un tierno puchero*
Luka: Pues a mí no. Es muy cursi *niega con la cabeza*
Miku: oh...*baja la mirada, poniéndose triste al darse cuenta de que no tenía los mismos gustos que ella* e-entonces... ¿qué es lo que te gusta?
Luka: ... Tú
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que respondí reviews, así que en este capítulo responderé todos los reviews atrasados desde el primero de todos. Es extraño pero igual los responderé.
Capítulo 1
Lily: Ya pondré más lemon
regz: Gracias por tu apoyo y tus consejos.
leila: Creo que a todos nos gusta el lemon
Azhenet: Gracias por tu review
katiadragon646: Luka siempre es una pervertida. Ese rol le queda perfecto.
Ritsuki Kurusawi: Lo continuaré, no te preocupes.
Capítulo 2
Florencia: Luka sabe muchas cosas pervertidas, así que no te sorprendas... por ahora.
Azhenet: Miku siempre va ser de Luka
regz: Exacto, pero de a poco.
Drakita: A mí también me gusta el lemon y también continuaré con el fic.
Lily: Ya les compensaré con más lemon. Por cierto gracias por ser mi fan, me alienta mucho a seguir.
Capítulo 3
regz: De a poco se va a ir descubriendo la historia de Miku y de Luka
Lily: Gracias por tu apoyo. Trataré de poner un lemon decente en casi todos los capítulos
Guest: Yo también
Ritsuki Kurusawi: Me alegra mucho que te guste, aquí está la conti.
Sakura: Eso haré.
Guest: Gracias por tu review.
Himeko: Gracias, procuraré hacerlo mejor.
A todos muchísimas gracias por sus reviews.
Omake
En un salón, que parecía estar abandonado, donde todo estaba oscuro debido a que las ventanas estaban cerradas, una chica de cabellos verdes tomaba de las muñeras a otra chica, solo que esta era más baja de estatura y tenía el cabello amarillo. Ella trataba de zafarse del agarre que le impedía mover sus manos, y que además, estaba siendo acorralada a un rincón, en una de las esquinas del lugar, estando entre la pared y la otra chica que no la dejaba respirar debido que sus labios estaban sobre los suyos.
Ella soltó una de la manos de la menor, solo que ahora utilizó la mano libre para ir recorriendo el cuerpo de ella, llegando hasta la parte más delicada, arrebatándole un fuerte grito al tocarla bruscamente en su zona más sensible – ¡G-Gumi! -
