Hola a todos los que estén leyendo esto. La verdad estuve muy indecisa en este capítulo, pero bueno... al fin lo terminé y... aquí está.

Los personajes de Vocaloid no me pertenecen

Capítulo Cinco: Ironía

Me encontraba caminando hacia el lugar a donde me reuniría con Luka como todos los días. Un punto intermedio entre la casa de ambas para ir directo a la escuela. Al doblar en la esquina me di cuenta de que ella ya estaba ahí, esperándome, en una pose pensativa; estaba cruzada de brazos, apoyando la espalda en la pared de un local de comida rápida, mirando hacia la nada. Yo fui hasta estar a pocos pasos de ella, para que se dé cuenta de que yo estaba ahí. Últimamente se ha estado comportando muy raro y no son simples alucinaciones mías. La conozco más que suficiente para saber que algo le ocurría y que no era nada bueno.

Después de unos saludos de buenos días, ambas comenzamos con nuestro camino. No vivíamos muy lejos del instituto, así que no era necesario utilizar un transporte, a excepción de los días que llueve y nuestros padres tienen que llevarnos en el auto.

En nuestro camino, después un largo periodo de silencio, ella me hiso una pregunta de la nada. Era con respecto a por qué ayer desaparecí. Luego de explicárselo ella pareció entender al instante, volviendo a quedarse en completo silencio. Era más que evidente que algo no la dejaba tranquila; se veía que estaba sumamente distraída en sus pensamientos, como si algo le preocupara. Quería preguntarle, pero mi instinto me sugirió quedarme callada, y así lo hice. Tampoco es que como si nunca la haya visto preocupada, como las veces que no quería ir al colegio por miedo a la chica que le pegaba. Pero ahora se veía más preocupada de como lo recuerdo.

Llegamos a la escuela, donde vi que en la entrada estaba cierta chica que me llamó la atención. Luka solo siguió caminando a la par mío, pero aun estando muy concentrada en sus pensamientos. Creo que ni siquiera veía por donde caminaba.

Noté como Gumi, la chica que estaba en la entrada, parecía estar esperando a alguien. Supongo que es a esa chica de coletas, ya que casi siempre las veo en la entrada a la hora de ingreso.

Nosotras solo seguimos adelante; Luka encerrada en su mundo y yo sintiendo una especie de ansiedad al estar cada vez más cerca de mi salvadora.

Al estar alado de ella la saludé, no como una amiga, sino como una conocida. Ella me miró como si yo fuera de otro planeta, levantando una ceja, observándome al igual que a una desconocida. Quedé un poco sonrojada, mientras jugaba con mis pulgares a la espera de una respuesta. Ni siquiera podía mirarla, mis ojos estaban clavados en el suelo.

Miré hacia la izquierda donde supuestamente estaba Luka, pero ella no estaba ahí; había seguido de largo su camino, no notó cuando me detuve a saludar a Gumi. Había entrado en pánico, Luka no estaba y yo… completamente sola frente a ella.

— … ¿Hola? — su respuesta se había escuchado más como una pregunta, pero al menos respondió, eso es lo que importa. Respiré con alivio, exhalando todo el aire que se había acumulado en mis pulmones. Ahora… no sé cómo seguir la conversación. ¿Alguna vez les ha pasado eso de no saber cómo seguir una conversación tanto que se vuelve incómodo? La mayoría solo diría adiós y seguiría con su camino. Yo quiero seguir hablando con ella, de cualquiera cosa, de lo que sea. Tan solo para que pueda ser más cercana a ella, porque… me gustaría poder ser su amiga, poder conocerla como nadie más lo ha hecho.

— ¿T-te acuerdas de mí? — tuve que hacer esa pregunta. Ella me miraba como una extraña.

Al principio hice una tonta y pequeña sonrisa, no quiero que piense que tengo malas intenciones. No sé por qué es tan cerrada con todos a excepción de su amiga con la que siempre la veo.

— …Sí — esa fue su simple y cortante respuesta.

Se notaba a kilómetros que ella no hacía ningún esfuerzo por poder, al menos, fingir para seguir hablando.

El día anterior también traté de crear una conversación, pero ella escasamente me respondía de manera indiferente con un "sí" con un "no" o también con un "qué te importa". No fueron muchas preguntas las que le hice, a excepción de una que la hiso hablar demás; era sobre su amiga Miku y Luka. Al parecer Gumi sabía lo mismo, o menos, que yo sobre ellas dos. En resumen, nada. A mí Luka nunca contó nada y la amiga de Gumi tampoco le conto nada de nada.

Excepto aquella vez que Luka me dijo que… el día que vea lágrimas… ya no serán de ella.

No entendí muy bien lo que quiso decirme en esa ocasión.

Fue una completa sorpresa para mí que mi amiga, que conozco de toda la vida, tuviera amoríos con la chica que la maltrataba desde que era una niña. Nunca me imaginé que algo así podría suceder.

Siempre pensaba que Luka es una chica desafortunada; además de las golpizas que recibía casi diariamente, no es lo suficientemente atractiva como para llamar la atención de algún chico. Era raro que no tuviera la apariencia de sus padres, a excepción de su cabello, que son tan iguales que pensé que ella era el fruto de un incesto. Inclusive sus nombres son casi idénticos.

Solía tenerle envidia de que su madre sea considerada extremadamente hermosa, ya que pensé que ella sería una suertuda si heredara ese cuerpo bien dotado. Pero me deprime el ver que lo único que tiene de su madre es su nombre.

Ahora con todo lo que está pasando no sé qué pensar de Luka.

— ven — me tomó de sorpresa el que Gumi me tomara del brazo y me jalara para que la siguiera, adentrándonos en los pasillos de la escuela. Al principio me resistí como auto reflejo, pero después sentí que parte de mi cuerpo se dejaba llevar.

Mientras pasaba por los pasillos pude ver a Luka en su casillero, haciendo no sé qué cosa. No la llamé para que me ayudara, más bien me quedé callada. Seguimos caminando en silencio, o mejor dicho, ella me arrastraba, hasta que terminamos en un lugar algo oscuro, en una especie de salón desocupado, donde había cosas viejas como mapas, libros, cillas y mesas, entre otras cosas. Todo cubierto por una capa de polvo. Las ventanas estaban cerradas donde unos pequeñísimos rayos de luz ingresaban, haciendo poca la visibilidad en el lugar. No era necesario mencionar que yo estaba más que asustada, y peor al ver a Gumi cerrar la puerta con cerrojo.

— y-yo… l-lo siento, no la volveré a molestar — dije haciendo señas con las manos. Estaba muy nerviosa y asustada de lo que ella podría hacer.

Tenté demasiado a la suerte.

Ella fue aproximándose hacía mí, y por cada un paso que daba yo retrocedía dos. Hasta que terminé chocando con una de las paredes, en una esquina, quedando completamente a su merced, mientras que ella se acercaba aun más, tanto que podía escuchar y sentir su respiración.

El timbre sonó y aproveché para decir que había que regresar a clases, tratando de escabullirme por un costado. No debí hacerlo. Ella puso sus manos sobre mis hombros, empujándome nuevamente contra la esquina, solo que ahora ella se estaba apoderando de mis labios con los suyos. Mi cuerpo tensó drásticamente, mis ojos se abriar de par en par, no siendo capaz de procesar lo estaba pasando para hacer algo al respecto.

Cuando reaccioné intenté apartarla, empujándola con ambas manos, pero ella me detuvo sujetándome de las muñecas.

Ella seguía besándome, solo que lo hacia una manera torpe y sin experiencia, como si nunca lo hubiera hecho. No soy quien para hablar de besos ya que yo nunca lo hice. No porque no haya tenido la oportunidad, sino porque esperaba fuera un momento especial.

Sentí como se formaba un nudo en mi garganta al ver, pero más que nada, sentir, como mi primer beso ahora le pertenecía a ella y no hay manera de deshacerlo. Gumi me robó mi primer beso.

— mh.. n-no.. mnh.. — intentaba despegar mis labios de los de ella, quería decirle que no, pero ella me silenciaba al explorar con su lengua cada centímetro de mi boca


Con cada segundo que pasaba la forma en la que la besaba iba mejorando. No dejaba de besarla a menos que sea para poder respirar uno o dos segundos. Tiempo suficiente según ella.

Solo que la menor estaba soltando lágrimas al no poder defenderse.

Ella liberó la mano derecha de la menor, para poder apoyarla sobre uno de los senos de ella e ir bajando lentamente, torturándola.

La menor pudo sentir como sus labios eran liberados, ahora era en su cuello donde recibía los besos de ella.

Utilizó su mano que había sido liberada para intentar apartarla, pero ella era mucho más fuerte, no podía hacer nada para detenerla.

Ella siguió deslizando su mano, pasando por el pequeño cuerpo de Rin, que temblaba ligeramente, llegando hasta la falda, adentrándose en la misma, haciendo que se escuche un fuerte grito, pronunciando el nombre de Gumi.

La menor apretaba con fuerza los puños, soltando quejidos, debido al brusco movimiento que seguía realizando la supuesta chica que creía que podía ser su amiga.

Gumi seguía besándola en el cuello, disfrutando de su sabor, mientras que ahora se adentraba en las bragas de la menor, volviendo a escuchar sus gritos.

Rin se sujetaba, con su mano libre, de la espalda de la mayor, utilizando las uñas, tratando de que ese fuerte dolor se detuviera.

Estaba llorando, sus lágrimas trataban de pedir ayuda, pero aunque ella gritara con todas sus fuerzas nadie la escucharía. No quería que su primera vez sea así, ya le habían quitado su primer beso y ahora también le iban a quitar su virginidad. No quería, no de esta manera, no estaba lista, y además, no quería que fuera con una chica.

— p-por favor… d-detente… — sus súplicas apenas fueron audibles, pero para Gumi se escuchó perfectamente, haciéndola recapacitar.

Ella detuvo sus besos, buscando la mirada de la menor, dándose cuenta de lo que le estaba haciendo; la estaba lastimando.

Rápidamente se alejó de ella, retrocediendo como si estuviera diciendo "¿qué hice?".

Rin fue deslizándose hacia el suelo, abrasándose de sus rodillas y ocultando su rostro entre sus piernas. Todo lo que le ocurrió había sido demasiado para ella. Estaba en shock.

Fue irónico que la persona que la salvó le haya hecho algo así.

Gumi quedó estática, viendo llorar a la pequeña, queriendo decirle algo, pero no sabía en exactitud qué decirle en estas circunstancias. ¿En qué estaba pensando al hacer algo así? era la pregunta que ambas se hacían internamente.

Rin escuchaba como ella se iba acercando, oyendo cada paso que la hacía temblar más. Ya no sentía esa sensación de seguridad que provocaba en ella. Más bien ahora le tenía miedo.

Ella lentamente fue hasta estar alado a su lado, sentándose a unos centímetros lejos de ella.

No dijo nada, al igual que Rin, formando un silencio que hacía pensar que nadie estaba allí.

La de cabellos verdes se dedicaba a mirar el techo, pasando los minutos, percatándose de que la chica que estaba a su lado se había calmado ya que se dio cuento como ella dejó ocultar su rostro de entre las piernas, mirando hacia la nada.

Prefirió fingir como si no se hubiera dado cuenta.

Con su vista periférica notó como Rin la miraba, hasta que la menor dejó de hacerlo, volviendo a mirar al frente.

— ¿p-puedo irme? — preguntó temerosa, desviando su mirada hacia el lateral contrarío al que estaba Gumi.

Escuchar eso, y peor, de esa forma, la dejó sin palabras.

Se sentía de lo peor, como si algo le oprimiera su pecho, con esas palabras que se repetían en su mente.

Trataba de averiguar por qué se sentía así al verla en ese estado por su culpa. Se supone que nada debe importarle tal y como siempre se comportaba; una chica fría y sin emociones, algo natural en ella. Entonces ¿por qué?... ¿por qué se sentía así?

Se levantó del suelo, poniéndose frente a ella, extendiéndole su mano para ayudarla a levantarse.

— "¿qué estoy haciendo?" — estaba confundida por no entender qué era lo que hacía.

Al ver que ella le extendía la mano recordó el momento que la tomó del brazo y también todo lo que ocurrió después; cuando estuvo a punto de quitarle algo muy importarte para ella.

Sintió pánico y se aferró nuevamente a sus rodillas, volviendo a esconder su rostro entre las piernas.

Gumi se agachó lo suficiente para estar a su altura, colocando delicadamente una mano sobre su mejilla, logrando que vuelva a mirarla.

— no te haré daño — decía de manera inofensiva, haciendo una tonta y pequeña sonrisa tal y como Rin lo había hecho antes.

Aun sentía algo de desconfianza e inquietud ante la mayor, pero poco a poco fue calmándose internamente, apartando por unos instantes la mirada, solo para luego volver a verla.

— e-está bien — decía ya un poco más animada, con Gumi que la ayudaba a levantarse al extenderle nuevamente la mano.

Gumi se dirigió hasta la puerta, con Rin que después de unos segundos decidió empezar a caminar en la misma dirección que ella. Salieron del lugar donde Rin empezó a caminar a la par de ella, con sus mochilas que al parecer tenían puestas todo este tiempo.

Ambas no se atreverían a hablar, caminando en silencio hasta sus aulas, atravesando los pasillos. Gumi miraba al frente, pero la miraba de reojo a cada rato. A excepción de Rin, que solo mirada al suelo.

No sería bueno llegar en la mitad de la clase, por lo que Gumi estaba a punto de hablar sobre eso y decirle que esperen a que cambie de hora y de profesor.

— Gumi — pronuncia de la nada, deteniendo su caminata, justo cuando la otra ya había abierto la boca para hablar, a lo que tuvo que cerrarla y detenerse al igual que ella — ¿por qué… por qué hiciste eso? — la miraba en busca de una respuesta.

Ella al instante sabía a qué se refería.

— bueno… es que… — ponía una mirada traviesa, jugando con sus dedos, y Rin solo la miraba de forma sería — yo quería… — justo cuando iba terminar la frase miró por un instante a la izquierda a algo que le llamó la atención que no había notado anteriormente; un poco lejos de ellas estaba alguien, pero por la distancia no podía distinguir quién era. Ella fue acercándose cada vez más rápido, ya que a medida que se aproxima hacia esa persona podía escuchar el llanto desconsolado que pronto de se dio cuenta que provenía de su amiga — ¡Miku! — gritó mientras corría hacia ella — ¿qué pasó? — preguntó preocupada al ver las condiciones desoladoras en la que se encontraba.

Miku estaba sentada en el suelo, con la espalda apoyada en los casilleros, mientras que con ambas manos se cubría el rostro, llorando de una manera que le rompería el corazón a cualquiera.

Rin que llegó a los pocos segundos, luego de que Gumi llegara, quedó impactada al ver a la Miku que conocía en tan deplorable condición.

Gumi se arrodilló y la abrasó para tratar de calmarla, a lo que Miku solo se aferró a ese abraso pero no disminuyó ni un poco su llanto.

— "Luka… ¿a esto te referías?" — pensaba la menor de las tres, observando como Gumi le acariciaba delicadamente el cabello, intentando tranquilizarla.


Miku: mn... no sé *tenía la mano en la boca, como en una pose pensativa, analizando lo que acababa de leer* no me gusta este final, preferiría el otro

Luka: no, este es mejor, tiene más drama

Miku: mn... *volvía a poner una pose pensativa* ya sé, borremos el capítulo anterior y pongas el que tenía un final completamente distinto para que así podamos cambiar este a uno más alegre

Luka: ¿te refieres al que tenía lemon?

Miku: exacto *asintió con la cabeza*

Luka: na *respondió rápidamente como si nada*

Miku: ¿por qué no?

Luka: no tengo ganas, además no quedaría bien borrar un capítulo y poner otro diferente. Igual no es necesario que te preocupes, si sabemos que al final ellas dos terminarán juntas

Miku: mn... *volvía a poner la misma pose*

Luka: ¡ya deja de hacer eso!

Miku: de acuerdo, está bien. Pero solo con una condición te lo dejaré publicar *alzó el dedo índice*

Luka: ¿cuál?, amorcito

Miku: que esta noche yo estaré arriba

Luka: claro, no hay ningún... ¿¡QUÉ!? *gritó asustada*

Miku: lo que escuchaste ME-GU-RI-NE-SAN *repetía lo que dijo con una sonrisa malévola, pronunciando después lo que Luka le pedía que gimiera en la noches que subía la temperatura*

Luka: *temblaba al recordar lo salvaje que fue la vez que la dejó hacerlo... pobre de ella, no pudo sentir sus piernas por una semana*

Miku: ¿qué sucede?, amorcito *sonreía triunfante*

Luka: agw... está bien *gruñía molesta, pero por dentro estaba asustada* me las vas a pagar *le decía, pero en sus pensamiento. Sabía que Miku se molestaría con ella por algo que tenía planeado, algo detrás de la historia que a un no había notado, que pensó que sería algo muy bueno y posiblemente impactante. Es muy probable que a Miku no le agrade, así que por eso esta vez aceptaría su petición para luego decir que lo hiso como venganza*

Miku: créeme Luka, vas a disfrutarlo *reía de forma diabólica como todo villano*

Ese mismo día, a la noche...

Luka: ¡Ahh~ Ha-Hatsune-san! Ah!


Sé lo que están pensando y sí, tengo acelerar un poco las cosas para poner el lemon que todos quieren, o solo la mayoría, supongo.

Luego responderé a los review. Ahora quiero agradecer en general a todos, de verdad muchas gracias por su apoyo. Les estoy eternamente agradecida.