Llegó el primer día de clase la verdad no me emociona mucho, en primera Phoebe llegará mañana y necesito de su ayuda, en segunda no quiero ver al cabeza de balón, lo amo es verdad pero decidí dejarlo tranquilo durante la primera semana para ver su reacción, quizá el empiece a actuar raro o me evite por lo que paso. Gracias a Lorenzo logré hacerlo durante toda la vacación pero ahora… – Bueno es el primer día, que podría salir mal – bajé las escaleras y como siempre a Miriam se le había olvidado hacer las compras, busque algo para llevar para el almuerzo encontré chicharrones, ni de loca vuelvo a comer esa cosa no quiero repetir esa horrible situación otra vez.
- Ya me voy Miriam.
Al salir vi a cierto pelinegro apoyado en una limosina.
- Pero que rayos!?
- Dije que vendría a recogerte Hel ¿lo olvidaste?
- No pensé que lo dirías en serio…
- Vamos?
- Ya que…
Me llevé una gran sorpresa al subir… una caja de rosquillas… y lo mejor, eran mis favoritas… - me imaginé que no habías desayunado – estaban riquísimas y el hambre que tenía – Gracias Lorenzo
Afortunadamente nos tocó en el mismo salón, al igual que a todos los de la pandilla; el 5° grado nos preguntábamos quién sería nuestro maestro este año… entonces Simmons entró por la puerta. Parece que el director Wartz lo declaró nuestro maestro hasta acabar la primaria…
Su clase "especial" para niños "especiales" no fue la gran cosa, mientras tanto yo luchaba con mis deseos de fregar al cabeza de balón, en fin puse en marcha mi plan durante todo el día traté de estar pacifica con él y que mejor manera que ignorarlo, verlo como siempre tratando de impresionar a la señorita perfección, fue algo muy doloroso y decidí pasar mi tiempo en la biblioteca, después de todo ninguno de los chicos está interesado en leer dentro de la escuela.
- Ahora si no me toparé con ninguno de esos idiotas – dije mientras me acomodaba en la mesa de lectura.
- Hablas también de mí? – no necesite voltear para ver de quién se trataba, reconocería esa voz donde fuera – Qué haces aquí?, no tendrías que estar almorzando? –no quería que por mí culpa se quedará sin comer-
- Y qué me dices de ti? –dijo sentándose a mi lado – No es tu asunto!
- Ten toma…- me alcanzó un sándwich – aquí no se puede comer! – dije en un grito ahogado
- Lo sé – me dijo como si no le importara abrió su libro y se puso a leerlo – ahora calla y come.
Como se atreve? Me estaba ordenando a mí? Abrí la boca para decir algo y entonces ZASS me encajó el sándwich a la boca!, volteé a ver a la mesa de la encargada… no estaba! Mordí un pedazo – mu veras dijo e no ta! – terminé de masticar ahora si me escuchará unas verdades! sin dejar de leer me tapó la boca con su mano y me calló, no me dejó decir nada lo miré retándolo creó que entendió la amenaza sentí que se agarre se aflojaba pero… se levantó de su lugar y me acorraló en mi silla cuando miré sus ojos vi seguridad, autoridad, picardía y algo más… Sentirlo tan cerca me hizo sonrojar; empezó a acercarse más a mi cara cerré los ojos con fuerza – no debes hablar con la boca llena Hel…ga – esa voz es la que tiene? Se oía tan seductora, melodiosa… como el canto de una sirena llamando a los marineros a un final seguro, pero en mi caso… no estaba tan segura a donde me llamaba…
- Demonios Phebs contesta!
La llamé más de 10 veces… aún no habrá llegado? Cuando más la necesito no está! Me siento confundida ese Arnoldo me confunde, siempre tan amable tan caballeroso tan atento… agh!
FLASH BACK
Me la pasé pensando en lo que sucedió en la biblioteca y me choqué con el cabeza de balón cuando iba a mi casillero, no le dije nada empecé a recoger mis libros iba a alcanzar el último y sentí una mano sobre la mía me sorprendí ¿quién se atrevió a hacerlo? Levanté la mirada, me encontré con dos hermosas esmeraldas me vio asombrado y se sonrojó ¿Por qué? Olvidé el libro dejé los demás en el casillero – Helga tu libro…- lo ignoré y seguí mi camino.
FIN DE FLASH BACK
- Estúpido camarón con pelos! Ahora como se supone que haga mi tarea? Podría llamar a Lorenzo, mmm no estos días estará muy ocupado y no pienso perjudicarlo. Tal vez no me queda otra, iré su casa…
Bajé de mi habitación, como siempre Miriam y Bob ocupados en otras cosas.. Abrí la puerta dispuesta a salir – que haces aquí?
