- También te extrañé, hacemos la tarea juntos?

- Acaso me estás espiando?

- Me crees capaz de algo así?- se hizo al ofendido – solo estaba en el lugar y momento adecuado – me guiñó y sonrió

- Tienes suerte de que hoy este de buen humor niño rico.

Al día siguiente encontré a Phoebe en el autobús, mi alegría no duró mucho ya que el cabeza de cepillo estaba sentado a su lado y el único asiento libre era justo detrás de ellos donde se sentaba Arnold…

- Phoebe Criminal! Por qué no volviste a tiempo?

- Hola Helga, mis abuelos no me dejaban partir jeje

- Me cuentas todo luego si?

- Pero… tu…. – eh? No! yo no iba arruinarle un buen momento a Phebs-

- Luego me cuentas – le miré con picardía señalando al moreno junto a ella y se sonrojó –

Fue el viaje en autobús más largo de la historia, que difícil no molestarlo y demostrarle que aun pienso en él con una buena broma, pero prometí dejarlo tranquilo al menos esta semana, estaba a punto de levantarme para bajar y Arnold me agarró del brazo…

- Helga… -estaba nervioso- algo muy extraño en el si me lo preguntan

- No tengo todo tu tiempo cabezón –oh que tiene el destino conmigo porque soy tan cruel con él?-

Sonrió como si hubiera escuchado lo que deseaba y eso me desconcertó – te olvidaste tu libro ayer… lamento que no hayas podido hacer la tarea y… - Descuida Arnoldo, la hice – bajé del autobús… después de quitarle mi libro de las manos claro.

Durante el almuerzo Phoebe y yo nos pusimos al corriente de todo lo que nos había pasado... ella no parecía sorprenderse de que Lorenzo sea amigo mío.

- Me alegra mucho que tengas a un nuevo amigo Helga…

- A veces no sé cómo es que le agrado…

- Eres una gran persona, como no agradarle?

- En serio?

- Y a todo esto donde esta él?

Es cierto no estaba en la cafetería… ah! Como pude olvidar eso? –ahora vuelvo Phebs – compré ese jugo que tanto le gusta y fui corriendo a la biblioteca…- Oye tú! – Le grité al chico del fondo y este levantó la mirada – toma – le arrojé el jugo, una buena lanzada, lo atrapó al aire –Gracias Hel… – estaba por irme y se me ocurrió…

- Mañana almorzarás conmigo y Phoebe

- ¿Eh? –me miró confundido-

- Lo que escuchaste

Se dirigió hacia mí, oh no! otra vez esa mirada… pasó la bombilla por la caja y dio un sorbo

- Este jugo esta delicioso Hel

- Claro que lo está, lo escogí yo!

- Ten, dale una probada… - ya sabía el sabor de esa cosa, así que se lo quité dispuesta a tomarlo pero apenas puse la bombilla en mis labios sentí algo diferente, no era el sabor que conocía tenia… ahora estaba… - muy rico… -dije en casi susurrándolo-

- No te lo acabes, es mío

- Tienes razón esta delicioso –dije devolviéndole el jugo

- Te veo mañana en el almuerzo! –dijo poniendo la bombilla en su boca

Desde ese entonces Lorenzo, Phoebe y yo almorzábamos juntos obviamente no en la cafetería, lo hacíamos en la terraza o en otro lado lejos de los curiosos, incluso hacíamos los trabajos juntos, nos volvimos más unidos aunque a la vista de los demás no lo parezca…

Meses después al Señor Simmons se le ocurrió hacer una competencia "artística", el hacia las parejas y estas tenían que demostrar la escena o el musical que se les indicaba, empezó a formar las parejas y a repartir las escenas, pero para nuestra gran sorpresa la gran mayoría eran de películas…

Para que sea justo para todas las parejas y los temas para interpretar fueron elegidos por sorteo…

- Hércules?...pero que estupidez es esta? - Vi la película… haría de Megara y Arnold haría de Hercules… espera… Arnold? Entonces me di cuenta, Simmons nos puso en pareja…- podría haber tragedia más grande que esta?

- Aquí tienen los guiones de cada uno, quiero ver un progreso para el día de mañana.

Me retracto, esto si puede ser peor… Había pasado todo este tiempo lejos del cabezón y gracias a Phebs y Lorenzo que me distrajeron cada vez, pude mantener mi mente alejada de Arnoldo cuando lo encontraba en mi camino lo empujaba como siempre o le gritaba, ese era el único contacto que tenía con él, pero cada vez que pasaba eso terminaba más confundida… me parecía ver que se sonrojaba… debo estar alucinando… porque después de todo seguía como perrito faldero detrás de la señorita perfección aunque ella le decía que no. Debería asegurarme de que esta situación no se ponga más complicada… Así que fui en busca del cabeza de balón para ponernos de acuerdo… al encontrarme con él sentí la tensión en el aire, teníamos mucho que aclararnos decidí empezar yo primero…

- Escucha Arn…

- Descuida Helga, sé que será difícil trabajar juntos definitivamente no nos llevamos muy bien, quiero que sepas que sería más fácil para mi trabajar con otra persona que no sea tan ruda, gruñona y molesta pero nos tocó esforzarnos juntos y si fallamos nos ira muy mal aparte de que podríamos reprobar –me lo dijo muy seriamente-

Me quedé congelada por sus palabras.. Puede que no haya hecho mucho contacto con él, pero si estaba al tanto de cada actividad suya… y aun el seguía ocupando un gran lugar en mi corazón… Sonrojarse él cuando yo le hablaba? Sip definitivamente era una locura e idiotez mía…

- Estás de acuerdo?

- Eh?... a… Completamente de acuerdo cabezón!

- Vamos a ensayar a mi casa? –Ahora está de amable?-

- Ahora tengo otros planes…. En 2 horas estaré allá zopenco!

- Como digas Helga eso fue lo último que escuché de él mientras me alejaba-

Me dirigí al puente que se encontraba en el parque, maravillosamente cerca de ahí siempre sucedía algo que alegraba mi día… "eres un Idiota cabeza de balón" pensé para mis adentros… Debería entender de una buena vez que para él solo soy como una piedra en su zapato… Tan solo recordar esas duras palabras de mi ángel de pelos dorados, me duele en el alma y mucho más al saber que no puedo hacer algo para evitarle la molestia de estar conmigo… sentí que mis ojos me traicionaban al sentir que las lágrimas amenazaban con salir, sin aviso alguno una se deslizó por mi rostro…

- No llores...

Aquella voz… alguien estaba tras mío no quisiera verme vulnerable ante nadie, traté de reponerme al instante respire profundamente…

- Por favor… no llores…

Unos brazos me rodearon desde atrás… Conozco esa voz, deseaba que fuera quien creía que era… Voltee con la cabeza baja sin deshacer ese abrazo lo vi desde ese calzado italiano, esos pantalones de tela fina, su típico chaleco seguí levantando la vista… y me encontré con su rostro que profesaba toda la preocupación que sentía por mí, que me decía que yo era importante para él… no pude evitarlo, me derrumbe delante suyo, me abrazó con más fuerza dejé que lo hiciera de todas formas lo necesitaba…

- Tranquila pequeña dama…

- Lorenzo yo…

- Estoy contigo, no lo olvides…

- Gracias…

- No dudes en buscarme cuando pases por un mal rato, siempre tendré tiempo para ti

- Como supiste que estaba aquí?

- Bueno…. Jejejeje-me estaba siguiendo?!-

Lo empujé para alejarlo de mí, me sentía mejor así que… - Quién te dijo que podías seguirme niño rico?!

- Auch! – se quejó desde el piso –

- Estoy esperando!- quiero respuestas!

- A quién esperamos Gerladine?

Me agaché un poco y le extendí mi mano se agarró y lo jalé un poco, nuestras caras quedaron muy cerca se puso algo nervioso y rojito, me acerqué un poco más y miré su muñeca…

- He..he..Helga?

Con mi otra mano lo tome del cuello de ropa con fuerza… - no vuelvas a llamarme así torpe!- y lo solté y volvió al suelo…