-Mederith- le dijo Elena a su amiga por teléfono en cuanto salió de su casa -, tengo que hablar contigo.
-Habíamos quedado todos en la Casa de Huéspedes.
-No, quiero hablar contigo a solas.
-Pues ven a mi casa.
-Vale, estoy de camino.
-Elena –le saludó Meredith en el jardín de su casa-, ¿qué te pasa? Estás muy pálida, como si hubieses visto un fantasma. ¿Es por Damon?
-Oh, Meredith –rompió a llorar Elena-. Te juro que sólo fue una vez, sólo una. ¡Qué me iba yo a imaginar que...! Y ahora él no está y ahora qué va a ser de mí.
-Elena, no te entiendo. ¿El qué fue sólo una vez?
-Yo... yo me... Damon y yo...
-Elena, mírame –Meredith le cogió la barbilla para hacer que su amiga le mirase directamente a los ojos-. Respira y habla. ¿A qué te refieres? Damon y tú, ¿qué?
-Me acosté con él, me acosté con él y ahora no tengo la regla. Ni siquiera me había dado cuenta. Quiero decir, que pensé que era por el disgusto. Per esta mañana tras vomitar me he acordado de todo lo que vomitaba mi madre cuando estaba embarazada de Margaret y me he dado cuenta de que ha pasado demasiado tiempo y...
-Oh, Dios. ¿Me estás diciendo que estás embarazada de Damon? ¿Estás segura?
-Meredith, me tenía que haber bajado hace tres semanas, tengo vómitos matutinos y cuándo tengo mucha hambre, cuándo nada.
-Bueno, de todas maneras vamos a la farmacia a por una prueba, ¿vale?
-¿Qué le voy a decir a Stefan? ¿Y a mi tía?
-Primero vamos a asegurarnos, ¿vale?
-De acuerdo.
Meredith estaba tumbada en su cama, esperando que Elena saliese del baño con el resultado de la prueba. Esperaba que todo se quedase en un susto. Que Elena no tuviera la regla por el disgusto que le había provocado la muerte de Damon. Le amaba más de lo que ella estaba dispuesta a decir.
Iba a levantarse para llamar a Elena cuando esta abrió la puerta y salió con las lágrimas corriendo por sus mejillas y los ojos hinchados por el berrinche que tenía."Oh, mierda" pensó Meredith.
-Oh, Mederith –lloró Elena llevándose las manos al vientre- ¿qué voy a hacer?
-De momento mantener la calma. Lo único que vas a conseguir poniéndote así es que te dé algo o incluso perder el bebé. Cosa que supongo que no quieres.
-¡Claro que no! –exclamó Elena escandalizada- Este bebé es lo único que queda de Damon Salvatore, lo único que demuestra que alguna vez existió.
-Tienes que decírselo a los demás. Has de hablar con Stefan Además, no es algo que puedas esconder durante mucho tiempo. Tarde o temprano se te notará. ¿De cuánto estás?
-Mes y medio. Fue el día que le llevé la bandeja con la comida. Oh, Dios… Ojalá estuviera aquí. Él lo haría todo más fácil.
-Tú lo que tienes que hacer es alejarte del estrés, tranquilizarte y luchar por este pequeño. Si te ayuda piensa que es un regalo que te hizo Damon antes de irse.
-Sí, tienes razón. Un pequeño Damon. Giorgio Damien Salvatore Jr.
-¿Eh?
-Se llamaba así. ¿Sabías que hablaban tan bien el inglés porque su madre era inglesa? Sí, por eso Damon tenía ese nombre. Me dijo que Giorgio era por su abuelo paterno y Damien por el materno. Pero, desde siempre le llamaron Damon.
-¿Y Stefan?
-Stefan es Joseph Estefan.
-Vaya nombrecitos.
-Renacentistas.
-Vamos, ve a labarte la cara para que podamos ir a la Casa de Huéspedes, nos están esperando.
