Apocalipsis Z
Capitulo 3: Miradas.
Pov Syaoran
No sé qué paso. Recuerdo que un día, mi madre simplemente nos trajo de nuevo a Hong-Kong
Estábamos en Inglaterra en casa del tío Clow cuando eso pasó.
Estábamos aprendiendo magia. Más de la que ya sabemos, como mi padre falleció hace ya más de 5 años no eh alcanzo el conocimiento. Además, dicen que tengo más poder del que él tuvo alguna vez.
Controlo el fuego, Mi madre y Wu-Sempai (Mi entrenador, y creo que festejante de mi madre) Dicen que soy una bomba a punto de explotar, y que si no me entreno bien podría acabar perjudicado con mis propios poderes.
Son dones, supongamos que del 100% de la población mundial, solo 40% posee un don especial.
Los concebidos bajo la luna celestina, adquieren un tipo de don. y si tienes dos padres con dones, no importa cuando fuiste concebido, adquieres ese poder.
La luna celestina no se presenta, no la puedes ver. Por lo tanto no sabes cuándo va a pasar.
Yo adquirí mas poder que mi padre. Naci bajo la luna celestina. Por lo tanto tengo mucho más poder del que debería tener.
Tengo una persona que me es opuesta.
Si yo tengo fuego, él o ella van a tener hielo.
Y según mi madre... Si es ella. Deberá casarse conmigo... Creo..., pero es un tema aparte. Mi madre dice que trata de convencer a los del concejo de magia para que anulen esa tonta regla.
Mi madre controla el aire y solo un 2% el agua.
Por eso puede formar nubes... Es fantástica.
Mis hermanas controlan el fuego al igual que yo, pero no tienen mucho poder.
Porque no fueron concebidas bajo la luna celestina.
Ellas son Shiefa, Feimei, y Fanren.
Volviendo a la realidad. Hubo un virus, nadie sabe de donde salió.
Solo sé que fuimos los primeros en ser alertados gracias a mi tío Clow. Él es quien está metido con las más grandes potencias mundiales, por lo tanto siempre está al tanto de todo.
Mi primo Eriol controla los metales.
Su hermana es su opuesto. Nakuru Controla los no metales, oxigeno, hidróxido, todos ellos.
Es muy peligrosa, puede afiXIARTE si esta en sus planes.
Una vuelta quito todo el oxigeno de mi cuerpo Por dos segundos.
Fue horrible, sentía que iba a morir. Creo que fue porque no quería pasarle mi teléfono.
Teníamos los tres 11 años.
Nos decían los trillizos.
Y es que Eriol es el mayor. Le sigo yo por 3 meses de diferencia, y luego Nakuru por 1 mes más chica que yo.
Ella en realidad, es adoptada.
Supongo que tío Clow encontró a la opuesta de su hijo y no quiso que estuviera lejos.
Eriol y Nakuru han esto juntos desde el primer año de sus vidas.
Volviendo a lo del virus, este se propaga rápidamente, hubo un infectado, que mordió a una persona.
Y esta mordió a otra, y así, y se fue propagando el virus, atreves de mordidas e incluso arañazos.
Las personas mueren. Y luego resucitan como una de esas cosas. Zombis.
Es asqueroso, solo algunos países que poseen una gran concentración de magia pueden sobrevivir a esto...
Es algo muy horrible...
Tengo que aprender a manejar mi poder.
Estoy acostado, siempre que intento demostrar mi poder interno me desmallo a causa de que, como no lo controlo, Wu-Sempai me tiene que parar, con agua, el agua me debilita pero no tanto como el hielo.
Solo me desmallo, con el hielo, puedo entrar en coma.
Me pongo de pie.
Ya me eh mejorado, siento el ruido de un helicóptero. alguien viene. Miro por el balcón, y si, en la pista de aterrizaje, aterriza un helicóptero.
Mi madre esta allí, la puedo distinguir gracias a su kimono blanco, y a su larga cabellera negra que ondea al viento.
Es un día soleado.
Agradable.
Del helicóptero salen niños y algunos mayores.
Genial, quizá encuentre a alguien nuevo de mi edad, mis primos ya me cansaron, siempre haciendo alarde de su control. Son unos idiotas...
Ya no están los del helicóptero.
Se deben de haber entrado con el tiempo que me quede pensando, debo dejar de darme tanta manija.
-Xiao-Lang- Mi hermana Fanren me llama desde la puerta de la habitación- Madre dice que bajes a saludar.
Asiento de mala gana y bajo junto a ella.
Están en el vestíbulo.
Los niños, son cinco en total, se aferran a una mujer de cabello negro y ojos perlados.
Hay dos niñas, una de ojos violáceos, amatistas, y cabellera larga y negra, es realmente más blanca que mi madre.
Es hermosa.
La otra está en brazos de un tipo, tiene el cabello castaño y ondulado, no tan largo como la otra, tiene una piel algo rosada.
Esta realmente demacrada, Tiene varios cortes en las piernas y en los brazos, ambas chicas traen uniformes.
El tipo que la sostiene tiene ojos marrones y pelo marrón oscuro, es morocho.
El otro tipo que viene con ellos tiene uniforme militar, es albino, realmente fascinante, sus ojos de hielo se me clavan en los míos.
Los otros dos parecen pareja, la señora tiene el pelo corto, pelirrojo, sus ojos no son la gran casa, creo que son marrones. Y el hombre es igual a la niña hermosa.
Solo que hombre y adulto.
Debe de ser su padre.
-Mucho gusto, mi nombre es Xiao-Lang Li, es un enorme placer recibirlos en casa- Les hago una reverencia, solo me miran.
El hombre de ojos amatistas se acerca a mí y me tiende una mano.
-El gusto es mío jovencito- Su mano esta helada, se la estrecho y solo un segundo después la retiro rápidamente. Le miro algo fuera de mi- Tranquilo, no voy a congelarte...
Me guiña un ojo, Que quiso decir con congelarme?.
Miro a mi madre. Ella solo me guiña un ojo al igual que el hombre...
Es muy raro.
Mis hermanas ya han terminado de Saludar. y de presentarse...
-Deben de estar muy cansados- Menciona mi madre- Wei los acompañara a sus respectivas habitaciones.
Wei les hace una seña de que le sigan.
El es como mi padre, siempre me cubre todas mis macanas.
El no tiene ningún don especial, pero es la persona más fantástica del mundo.
Es muy sabio y sabe decir las palabras correctas en el momento correcto, jamás lo eh visto dudar sobre algo, es simplemente perfecto, después de todo es mi cómplice.
Todos le siguen, lastima, me hubiese gustado seguir mirando esos ojos amatistas.
Lo raro de la situación es que ella estaba perfectamente limpia, como si nunca hubiese salido de algún lugar. Y la que estaba desmallada estaba toda sucia, parecía una indigente.
Vaya a saber que le paso.
Miro a mi madre, me sonríe.
Subo las escaleras despreocupado hacia mi cuarto.
Al llegar al segundo piso, la niña de ojos violetas esta allí.
Me acerco.
-Y tu eres?- Le pregunto para qué ella me diga su nombre, me mira desconfiada, es normal.
-Tomoyo Daudoji- Dice, su voz es fina y agradable, como una melodía.
Daudoji, ese apellido me resulta muy familiar.
-Bien Daudoji, espero que disfrutes tu estadía aquí en Li Manor- Le digo simplemente.
Sigo mi camino, volteo a verla, pero ya no está, supongo que se habrá metido en la habitación.
Llego al tercer piso.
Y entro en mi habitación.
Me recuesto en la cama.
Va a ser una semana realmente larga.
Y lo peor es que recién es Lunes...
POV normal.
Unos niveles más abajo, aproximadamente en la oficina de Ieran Li.
La misma dama Ieran se encontraba bebiendo un café con Touya, Yue, El Sr. y la Sra. Daudoji y Wu.
-Y cuéntame Touya-San, Eres de Tomoeda al igual que Daudoji-San?- Pregunto Ieran al galeno, este le sonrió y asintió con la cabeza mientras le daba un sorbo a su café- Y tu? Yue-San?
El albino se encontraba con la mirada perdida, ni siquiera había tomado su café.
Estaba perdido en sus pensamientos, estaba recordando a su mellizo.
-Yue-San?- Intento de nuevo Ieran, le dio una mirada de preocupación a el Sr. Daudoji.
Este palmo el hombro de Yue haciendo que este se sobresaltara.
-Te encuentras bien Tukishiro-kun?- Le pregunto el hombre, amigo de su padre, un muy antiguo amigo de su padre.
-Si, no se preocupe, si me disculpan, estoy muy cansado- Dijo el joven, con tono cansado seguramente fingido.
-Yo voy contigo- Dijo Touya- Gracias por dejarnos estar en su casa señora Li.
-Dime Ieran...
Los demás no dijeron nada detectando el tono de falsedad en la voz del muchacho. Cuando los jóvenes se hubieron retirado, el Sr. Daudoji le dio una mirada y una sonrisa cautelosamente a Ieran que se había quedado preocupada por ellos.
-No fue fácil aceptar la muerte del joven Yukito Tukishiro, Dama Ieran- Le explico el amatista. Ella puso cara de asombro- Era el mellizo del joven Yue. Y por lo que oí, mejor amigo de Touya-san- Ieran solo atino a morderse el labio inferior
Todos en la sala quedaron en silencio.
Hasta que Sonomi miro una foto en la pared. Su esposo y Hien Li.
-Que linda foto- Comento decidida a sacar tema de conversación.
-Fue hace 10 años- Comento Ieran, mirando conmovida la foto enmarcada en la pared- Tu esposo y el mío, eran muy opuestos...
-Solo porque yo controlo el hielo y el controlaba el fuego...- Se quedo pensativo- Mi hermano también controlaba el hielo, y su opuesto era el hermano de Hien...
Sonomi no pudo evitar sonrojarse al oír mencionar a su antiguo affaire.
-Si, Tu hermano por lo que se, se fue a Oceanía...- Comento Ieran, mirando a Sonomi repentinamente- Sonomi, querida, que te ocurre?, estas muy roja.
-Creo que eh tenido un pico de presión, es mejor que vaya a fuera- Dijo la pelirroja parándose y saliendo de la habitación lo más rápido posible.
-"Pico de presión, ¿Que es lo que le pasa realmente?"- Se pregunto El peli-negro, el conocía muy bien a su mujer, y sabia que aquello del pico de presión no era cierto, solo un bobo se lo creería, ósea que nadie en la habitación había creído su mentira.
Mientras los de más se disponían a terminar su café y resolver cuestiones antiguas entre ellos
Un joven alto y morocho se acercaba a una habitación particular.
Entrando en ella, con un color salmón, y detalles de madera blanca al principio de la pared.
Una gran cama de color blanco estampado con flores del mismo color de la pared de extendía verticalmente en medio de la habitación, había dos grandes ventanas a sus costados, y ambas tenían salida al balcón que se formaba.
El armario estaba pegado a la pared, adentrado.
las puertas de madera blanca estaban cerradas.
Había un cuartito mas, un baño, con ducha, era pequeño, y a la vez espacioso.
Sobre la cama se encontraba una niña con el pelo castaño esparcido por toda la almohada, tapada hasta el torso con los brazos afuera,
Estaba despertándose.
El joven acerco una silla al lado de la cama y se sentó a esperar.
Touya debía de explicarle a su pequeña hermana lo que estaba pasando. Por lo que el sabia, en esa casa iba a ver cosas extrañas. Por lo que no debía alarmarse.
No sabía qué cosas eran. Ni yue quería decirle, El al parecer sabia de que se trataba por que ni se inmuto cuando la señora Li les comento eso.
La pequeña castaña empezó a abrir los ojos lentamente.
Se despertó sobresaltada, con confusión plasmado en su rostro.
Miraba hacia todos lados.
Hasta que enfoco su vista en su hermano, salto de la cama y lo abrazo, lloro apenas su cuerpo entro en contacto con el de su único guardián.
-Papá- Solo dijo entre sollozos. Touya tampoco pudo contener las lágrimas, lloro con ella mientras le acariciaba el cabello.
-Ya, ya, mírame- Dijo Touya separándose de ella y tomándola por los brazos, la niña lo miro sonrojada, una última lagrima callo de su ojo, y maro al chico con infinita tristeza reflejada en su rosado rostro- Ay que ser fuertes, tu y yo, contra el mundo mi niña bella, no podemos permitirnos caer en este momento- La abrazo, un abrazo que duro solo un segundo, volvió a mirarla a los ojos- En esta casa, pasan cosas extrañas...
-Que cosas?- Pregunto la niña con un hilo de voz a causa del llanto.
-Aun no lo sé, pero tarde o temprano lo averiguaremos...- Unos leves golpes en la puerta llamaron su atención- A-adelante- Dijo torpemente.
Una chica con traje de mucama ingreso a la habitación tímidamente, no tendría mas de 20 años, era más blanca que el papel, incluso que Tomoyo, tenía los ojos negros, y el cabello rubio recogido en una coleta.
-Disculpen, la señora Ieran manda a decir que la cena será dentro de cuatro horas en la sala principal- LA chica ISO una reverencia y salió de la habitación.
-Señora Ieran?- Pregunto Sakura curiosamente.
-Es la dueña de la mansión...
-Estamos en una mansión?- Sakura salto de la cama y salió al balcón, quedando maravillada por la vista del campo de Hong-Kong, miro hacia abajo, un estaba en el segundo piso, de..., miro hacia arriba, cuatro pisos en total constituían a la gran mansión- Es algo extraño estar aquí..., me imagino que no encajaríamos- Dijo Sakura pensando que ellos dos eran los únicos de clase media que se encontraban en la mansión además de la servidumbre.
Tomoyo y sus padres, eran millonarios, casi tanto como la dueña de la mansión.
Yue, su padre era jefe militar, por lo que toda su vida estuvo con gente poderosa, millonaria, y sabia como encajar en ese mundo tan superficial.
-Lo sé, pero hay que tratar de encajar. Recuerda que al menos, es un lugar seguro...
-Pero por que este si, y los demás lugares no?- Pregunto abrumada la castaña.
-No lo sé...- Dijo mirando su reloj que extrañamente comenzó a andar- Es mejor que vayas a darte un baño Sakura, yo iré a mi habitación- El galeno hizo amago de salir del balcón pero la castaña lo sostuvo a tiempo de la camisa.
-No te vayas- Dijo con tono de preocupación.
-Yo jamás desapareceré de tu lado cariño, no te preocupes, mi habitación es la 3 del piso 3- Le dijo guiñándole un ojo y desapareciendo de la habitación.
La esmeraldina se quedo mirando el cielo, eran las 5 de la tarde por lo que había pispiado en el reloj de su hermano.
-Es una bella vista no?- Una voz femenina la asusto, pero no dejo ver sus emociones, su cara seguí tranquila, pasible.
-Si, muy bella- Contesto cortésmente.
Se giro, era una jovencita de al menos 17 años, de pelo castaño claro tirando a naranja, y ojos ámbares.
-Mi nombre es Feimei, te eh dejado ropa para cuando te bañes, el uniforme puedes dárselo ah alguna de las mucamas- Dijo desapareciendo del balcón, Sakura sintió la puerta abrirse y cerrarse.
La soledad le era entrañablemente agradable. Suspiro. Había varias dudas que martillaban su cabeza, la primera. ¿Cuanto dudaría su suerte?, años, horas, minutos...
Sacudió violentamente la cabeza
-Debo aprovechar mientras dure, ojala estuvieras aquí papá- Dijo con pesadumbre.
Entro de nuevo en la habitación y se dirigió al baño.
Se desvistió mientras calibraba el agua.
Entro a la tina, y sintió el agua caliente acariciarla.
Suspiro. Y por primera vez en todo el día, se tranquilizo. y dejo de pensar y martillarse tanto la cabeza.
Al salir de la ducha se estremeció por el frio. Había un espejo de pie en el baño.
Se observo, sus senos eran algo grandes para su edad. Su abdomen plano, sin marcar, su zona algo poblada.
Y sus piernas medias largas, torneadas.
Se encogió de hombros, no era perfecta, pero tampoco era muy fea. Era perfectamente imperfecta.
Se cubrió con la toalla y salió del baño.
Sobre la cama había una musculosa blanca, con una campera de tejido apuntillado rosa como la flor del cerezo, y una larga pollera blanca. Junto con unos zapatos del mismo color de la camperita.
Suspiro resignada, típica vestimenta rica.
Parecería un pastelillo.
Se vistió malhumoradamente y se vio a otro espejo que había contra la pared a un costado de la gran cama.
Se veía como una niña mimada.
Rogo al cielo por que la cena terminara lo mas antes posible, y porque a Tomoyo no se le antojara grabarla si es que había traído la cámara consigo, lo que era 99,99% seguro.
Su cabello ondulado le caía hasta la mitad de la espalda, había encontrado un secador por lo que no tardo en usarlo. Su flequillo igual de ondulado le estaba creciendo un poco. (Imagínense a la Sakura de La Torre de Tokio, solo que con el rostro y el cuerpo de una niña de 13 años)
Su corte se estaba cicatrizando. Una cicatriz algo oscura que le atravesaba un costado de la cara, era hermoso... -.-
Se tiro en la cama.
Se quedo unos minutos en silencio, hasta que escucho un pasos, como de alguien corriendo por el pasillo.
Abrieron su puerta, y la cerraron, Tomoyo se quedo viéndola.
Estaba impecable, se había puesto un vestido celeste lapislázuli hasta las rodillas. Con dos tiras.
Y unos zapatos del mismo color del vestido, sin tacón.
Su pelo estaba suelto y bien peinado, lacio negro hasta la cintura un poco más abajo.
-SAKURA- Dijo llorando de la alegría, Corrió y se tiro en la cama con ella, abrazándola- No sabes lo preocupada que estaba por ti- Dijo recuperando la compostura- Oyó su nombre fuera de la habitación- Okey, solo eh venido a saludarte y a comprobar tu salud, hay mucho que debo de hacer- Dijo casi saliendo.
-Espera Tomy- Pero ya era tarde, la amatista ya se había ido. Volvía a quedar sola en un país desconocido, con gente millonaria, refinada, y que en su vida seguramente había sabido lo que era esforzarse para tener algo, porque seguramente con solo chasquear los dedos tenían ahí, todo servido en bandeja de oro.
Y aun así, se quejaban seguramente.
Dejo que la tranquilidad la invadiera y cerró los ojos.
No supo cuanto tiempo estuvo así, solo que cuando abrió los ojos ya era de noche.
-Disculpa, pero ya es hora de cenar señorita...- Dijo la voz de la mucama que había entrado cuando estaba con Touya.
-Kinomoto- Le dijo sin ganas.
-La acompañare hacia el salón.
Asintió de mala gana, refunfuño por no poder quedarse en su estado vegetativo.
Y siguió a la chica.
Observo la casa, realmente era hermosa, se quedo mirando los pasillos pintados de blanco con retratos de hombre y mujeres ya entrados en años.
Bajaron las escaleras onduladas. y la mucama abrió las dos grandes puertas de mármol.
Talladas.
Había una gran mesa, como para 40 personas, y casi todos los lugares estaban ocupados.
Habían empezado a cenar.
-Disculpenme por la tardanza- Dijo mostrando arrepentimiento, pero sin inmutarse.
Seriamente camina hacia un lugar desocupado. Se sienta, todos respondieron con un "No te preocupes", perfecto, asquerosamente educados, para ojos de la castaña.
Le sirvieron lo que parecía un trozo de carne, grande, exageradamente decorado con condimentos.
Tenía salsa arriba.
Sentía, como si alguien la estuviese observando, su hermano se encontraba platicando con Yue y una mujer de cabello largo negro, y kimono blanco.
Tomoyo estaba con sus padres, al lado de su hermano, Ella estaba al medio de la larga mesa, ellos estaban en una de las puntas, después, estaban los niños que habían visto en la escuela con su maestra.
Ancianos, más ancianos, mujeres casi de igual apariencia, a excepción de sus tonos de cabello. Levanto la vista, y se topo con un par de ojos ámbares que la miraban como muy directamente.
Enfrente de ella se encontraba el dueño de esa mirada, era un niño, seguro un año mayor que ella, o dos, de cabello castaño oscuro, alborotado.
De piel trigueña.
Aparto la mirada, con una sonrisa ladina.
Lo que impaciento a la castaña.
Se dispuso a comer, una gotita apareció en su cabeza al ver tantos cubiertos, estuvo un rato pensando cual tenedor o cuchillo usar para cortar la carne. Hasta que cogió unos al azar.
El chico la miro burlonamente, ella solo le frunció el ceño.
Le tiro una servilleta.
Noto que había algo escrito en ella.
"Si quieres, en la cocina puedes comer con las manos".
Sintió que su rostro hervía de la indignación.
Tiro la servilleta a un costado, Decidió no comer.
Al menos con el postre no debería ser tan complicado.
Pero se equivoco, había más de 10 cucharas para comer helado, tarta o un coctel de frutas.
Tampoco comió, se resigno, y se deprimió mas al oír su estomago rugir.
-Pueden levantarse- Anuncio la mujer de pelo negro.
Sakura se paro, al mismo tiempo que el chico, noto que era solo unos 15 cm más alto que ella.
Camino despreocupada.
Y prácticamente subió corriendo las escaleras y siguió corriendo una vez viéndose sola por los pasillos. Llego a su habitación y se encerró.
Se tiro en la cama.
Lloro, odiaba estar en ese lugar, hubiese preferido quedarse en Tomoeda a la cercanía de esos, esos, esos monstros!.
Antes de estar rodeada de gente patética e hipócrita.
Extrañaba a su padre. Su hermano la había dejado sola.
Unos golpes en su puerta interrumpieron sus pensamientos negativos. Se refregó los ojos y abrió la puerta, el chico de la mesa.
Tenía un paquetito con él, se lo tendió. Ella lo acepto.
-Xiao-Lang Li- Le dijo a modo de saludo.
-Sakura Kinomoto- LE dijo ella.
-Espero no te hallas enojado por lo de la servilleta- Le dijo él, Sakura frunció el ceño.
-No y gracias- Dijo cortante, enojada, y le cerró la puerta en las narices al muchacho.
-Que descanses- Oyó que le decía.
Solo abrió el paquete, había un sándwich con una barra de chocolate.
Los devoro ávidamente.
Había una nota que decía.
"Justo como estas acostumbrada"
Rompió la nota en mil pedacitos y se volvió a acostar, estaba cansada, pero por alguna extraña razón no pudo dormir en toda la noche.
POV SYAORAN.
Realmente estoy sorprendido.
La niña de ojos esmeraldas es igual o más bella que la de ojos amatistas.
Tiene un corte que le atraviesa la mejilla.
Solo que se ve que no viene de una familia muy rica que digamos.
Es algo torpe con los cubiertos, no sabe usarlos, o quizá eran muchos y no sabe para que se usen. Fue un día algo duro.
Descubrí que tengo una opuesta.
Si, así es la niña de ojos amatistas controla el hielo, pero solo tiene un 25% de su poder. Aun que mi madre dice que es el suficiente para derribarme, asi que como sospecharan, si ella y yo estamos de acuerdo, se establecerá un compromiso. Estuvo toda la tarde conmigo, me conto que ella y la Kinomoto son primas, y mejor amigas desde que tiene uso de razón.
No me conto nada mas de ella, aun que quería saber más, creo que lo mejor es no nombrarla demasiado.
además, no quiero comprometerme, mi madre tampoco quiere, dice que esa regla es absurda, solo la hicieron para proteger a ambos poseedores. Si se aman o se tienen afecto jamás querrán destruirse mutuamente, porque solo el opuesto tiene la fuerza suficiente como para lograrlo.
Aun no sé qué es lo que ocurrió con la niña que había entrado desmallada
No pude verle bien el rostro.
Quizá aun este inconsciente.
-Xiao-lang- Mi tío Liu Aparece en el marco de la puerta- Todavía despierto?
Liu Chang, es el hermano político de mi madre.
Tiene poderes, de... Sueño.
Siento un gran cansancio, lo último que veo es a mi tío desplegando unas ondas azules de su cuerpo.
Es injusto, jamás me dejan quedarme despierto hasta muy tarde...
