Capitulo 4: Fuera de Hong Kong.

Pov Normal.

1 semana después...

La mañana estaba fría, la neblina era muy densa.

Y ellos parecían fantasmas paseándose de un lado a otro, sin rumbo.

La muralla no los había contenido, arrasando con toda la población de China, a excepción de la gran ciudad de Hong Kong. La única ciudad China que posee personas con tales dones que preservaron la tranquilidad en esa ciudad.

Uno a uno fueron apareciendo.

Pero asi como aparecían caían, con un disparo certero a la cabeza. Al rededor de todo Hong Kong, soldados, y personas con dichos dones se concentraban en que ninguno de esos depredadores se acercara a menos de 10 m de la ciudad.

Un auto blindado llego a una de las entradas.

De el bajo Ieran, con su vestimenta habitual. Xiao-Lang, Tomoyo y el Sr. Daudoji.

-Daudoji-San, estás seguro?- Pregunto Ieran mirando a los ojos al hombre con una expresión de inseguridad- Esto es muy arriesgado- Ieran solo apretó el hombro de el Sr. Daudoji.

-Lo sé Dama Ieran, lo sé, pero ya eh hablado esto con Sonomi y principalmente con Tomoyo- Dijo mirando a la niña la cual le regalo una mirada decidida- Y ya no hay vuelta atrás.

Una moto se sintió a lo lejos. Y llego a ellos en menos de un minuto, Hin Lu, se bajo de esta.

-Ya está todo listo?- Pregunto mirándolos a todos

-Si, ya está todo listo...- Prosiguió el Sr. Daudoji.

-Pero...

-Madre- Le acallo Xiao-Lang, mirándola como quien dice que no interfiera, Ieran soltó un suspiro de indignación, y solo se limito a observar.

-Hazlo pequeña- Le dijo el Sr. Daudoji a su hija.

-Espera, Tomoyo- Xiao-Lang se acerco a ella- Se que no te veré, y que no se si será por siempre, pero, gracias por decir que no- Le dijo el ambarino, ella solo le sonrió y le guiño un ojo. Acto seguido le beso, un beso corto y tierno en los labios, el joven le sonrió, embobado.

-Ya volveré- Le dijo en un susurro, a lo que el castaño solo asintió y se alejo como los demás, a cinco metros.

Tomoyo solo cerró los ojos y dejo que su poder se apoderara de sus acciones por completo, una luz blanquecina pero casi segadora broto de todo su cuerpo

Por un momento la nada se dejo oír, luego sonido de cristales empezaron a sonar.

Al rededor de todo Hong-Kong, se empezó a formar una gruesa capa de cristal irrompible.

Creciendo hasta formar una esfera

Dejando dos entradas, una al sur de la ciudad y otra al norte.

Las cuales en seguida fueron cerradas con puertas enormes de hierro

Tomoyo no emitió ningún ruido, simplemente, su poder estaba todavía floreciendo hasta que finalmente dejo escapar su ultimo hilo de luz.

-Hin Lu, AHORA- Le grito Ieran a su hermano menor.

Hin Lu Corrió hacia la niña y le clavo una daga de sueño en el pecho, no era una daga como un cuchillo, era azul, y traspaso la piel de Tomoyo sin dañarla, sin cortarla.

La niña cayó en estado de coma a los brazos de Hin Lu, quien la cargo sin mucho esfuerzo.

-Esto la mantendrá adormecida, así mantendrá estable la esfera y no habrá inconvenientes- Explico El hermano menor de Ieran.

-Quiere decir que todo el poder de mi hija se concentrara solo en la esfera?

-Así es Sr Daudoji- Afirmo el chino

Todos se quedaron silenciosos. Sin emitir ruido, mientras ellos se acercaban

Golpeaban el cristal, y se iban, sonrieron, su plan había funcionado.

El Sr. Daudoji cargo a su hija en brazos.

-Sonomi dice que la habitación ya esta lista- Dijo Ieran mientras cerraba su celular

Se subieron al auto y partieron a Li Manor.

El Sr. Daudoji volvió a su seriedad común, pero había algo que había cambiado, su rostro, estaba ensombrecido.

Pov Sr. Daudoji.

Fue un sacrificio necesario de hacer, mi niña estará segura, protegiéndonos a todos, todos vamos a estar bien. Ella es joven para entender estas cosas. Pero aun así acepto estar en este estado y crear la esfera de protección.

Aun así, las expediciones al exterior continúan, para buscar provisiones a otros pueblos cercanos.

No hemos podido contactar con el señor Clow Reed. Por lo tanto, no hay una mínima idea de lo que pasa a fuera de Hong-Kong.

Aun que aquí estamos seguros, las provisiones están escaseando, y las personas no entienden de razones, quieren irse a otros lados, cuando no van a poder estar más tranquilos y en paz más que aquí. Pero no los retenemos, los que se quisieron ir, se fueron.

Pero nunca más volvieron, mujeres, hombres, niños. Todos ellos jamás volvieron a pisar Hong-Kong Solamente quedaron 50 personas en la ciudad además de nosotros

Fue lamentable, pero fue la decisión de cada uno. Millones y millones de vidas se perdieron a lo largo de estos dos meses.

Pero ya nada quedaba por hacer

Tengo que cuidar únicamente de mi familia y si veo que puedo hacer algo mas por alguien lo voy ah hacer sin dudarlo.

Ieran ah sido una mujer muy fuerte a pesar de no contar con la presencia de mi mejor amigo, Hien Li, mi contrario, Fue un gran padre, esposo y amigo, todos lo admirábamos. Pero debido a aquel accidente...

Nunca me perdonare su muerte...

Pero a veces es mejor no acordarse de cosas así en estos momentos. Debo concentrarme en lo principal que es la salud de mi hija y la de mi mujer. Son las únicas que me concretan como ser humano y como hombre.

Sonomi y yo hace unos años que venimos más o menos, a veces pienso que solo seguimos juntos por nuestra hija. Eso solo hace ver que nuestro matrimonio cuelga de un hilo de telaraña. Es deprimente, pero cuando estás en un apocalipsis, a veces es conveniente permanecer con aquella persona a la que en su momento amaste locamente.

Ya veo el techo de Li Manor...

Tomoyo, mi niña, todavía sigue así, la daga que Hin Lu uso para atravesarle el pecho traspasa mi mano como si se tratase de un fantasma. Ah desarrollado a tal punto su poder que puede lograr hacer muchas cosas.

Hasta dormir a una persona a tal punto de que esta no despierte nunca jamás.

Estas dagas solo funcionan si están en contacto con el corazón de la persona, una vez que se la sacas, la persona despierta.

Yo despertare a mi hija cuando todo esto acabe... Y ya no necesitemos la esfera de cristal.

-Daudoji-San- Siento la suave mano de Ieran sobre mi hombro, a pesar de la distancia, siempre ah sido mi mejor amiga, la quiero como a una hermana, y sé que ella me tiene el mismo afecto- Ya hemos llegado.

Asiento y bajo del auto, su hijo solo se baja y entra a la mansión. Voy a olvidar el beso que le dio mi hija, y voy a tratar de contener mis ganas de congelarlo.

Oigo un grito ahogado.

Es la pequeña hija de Fujitaka...

Ella ah sido amiga de mi hija durante toda su vida, veo que sus ojos miran a Tomoyo algo desorientados.

Se acerca a mí corriendo.

-Que le ah ocurrido a Tomoyo, porque tiene esa daga en su pecho?- Dice alterada.

-No le pasa nada, no te preocupes, solo está dormida- Me mira como sin creerme, solo frunce el entrecejo- Ves la esfera que se creó?- Asiente mirando hacia arriba- Fue Tomoyo quien la hizo, para protegernos, debe estar dormida para que concentre todo su poder en la esfera.

La pequeña solo asiente y mira a mi hija algo triste.

La entiendo, a mi también me hubiera gustado volver a ver la sonrisa de mi pequeña niña.

-Sakura, vuelve aquí- La llama un hombre, el hermano, con que Sakura se llama, me sonaba familiar ese nombre, quizá Tomoyo lo repetía constantemente y yo no pude jamás prestarle mas atención para preguntarle quien era.

Camino por la mansión.

Hasta la habitación que prepararon para Tomoyo.

Es toda blanca, la cama, las cortinas, los muebles, todo es blanco.

Hay dos enfermeras.

-Oh, Ud. debe de ser el Sr. Daudoji- Habla una, pelirroja de ojos negros, bajita- Puede colocar a la niña allí- Me dice apuntando la cama.

Asiento, la otra más alta, pelirroja igual que la otra salvo que con ojos verde aceituna, solo mira la daga que tiene Tomoyo.

-No tienen que sacarle la daga jamás- Les digo adivinando las intenciones de la otra.

-Oh, no, por supuesto que no- Dice la chaparrita- Ya puede retirarse, nosotras nos haremos cargo de ella.

Solo asiento y la coloco sobre la cama.

La tapo un poco.

Esta tan preciosa a pesar de que su rostro esta inexpresivo.

Salgo de la habitación, no soporto verla así.

No soy tan fuerte como parezco.

Siento unos brazos cerrarse a mí al rededor.

-Sonomi- Le digo, está llorando, le acaricio el cabello- Va a estar bien, esta segura así.

-Ya la extraño- Me dice con voz queda.

La abrazo aun mas, me necesita, lo sé.

Y a pesar de todo, aquí siempre voy a estar para ella.

Pov Sakura.

Tengo que encontrar a Tomoyo. No sé cuánto tiempo llevare buscándola, tengo que encontrarla, voy doblando en uno de los pasillos, esta ropa no me deja correr tranquila, como si fuera poco, las hermanas de Xiao... , ash, no me puedo acordar como se llama, no lo eh visto mucho desde aquella vez, solo en la cena, ya no se sienta enfrente mío...

Bueno, las hermanas, se ve que me han visto cara de muñeca, me han tomado toda esta semana para vestirme como, como una... una...

Princesa.. T-T

Todo Rosa y blanco, y ahora me pusieron una pollera por arriba de las rodillas, Rosa, y una camiseta Blanca... Diablos, no puedo correr en paz vigilando que no se me vean las pantis.

Y estos zapatos, le agregaron tacos, no estoy acostumbrada a usar tacos, dios...

Hoy casi me caigo en sima de un florero...

Fue tan vergonzoso

Choco contra algo, o alguien...

Ite, ite, ite...

Caí muy mal...

-Ten más cuidado!- Me grita una voz chillona, femenina...Abro los ojos...Me encuentro con unos rojos mirándome llenos de furia - Maldita mocosa- Me dice la chica, no tendrá mas que yo, quien se ah creído, debe de ser una de esas mimadas.

-Tú pudiste haberte fijado...

-Ya verás- Levanta su mano

Qué?, estoy, flotando...

Qué diablos...

-Bájame!- Le grito, Solo me ve con cara de burla

-MEILING BAJALA!- Es Xiao..., Bueno el chico...

Creo que estoy a dos metros del suelo...

-Xiao-Lang!- Lo abraza y lo besa por todos lados, será la novia...

Noto que empiezo a bajar, pero bruscamente, solo espero el golpe duro contra el suelo, maldita idiota...

Solo siento unos brazos.

Abro de nuevo mis ojos... Xiao-Lang me atrapo.

Me sonríe.

Me sonrojo, me baja.

-Kinomoto-San, ella es Meiling Li, mi prima- Porque siento un gran alivio cuando dice eso.

-No es de mi interés saberlo- Le digo mirando a la fulana esa, me mira con odio puro- Si me disculpan, tengo cosas que hacer- Una de ellas, buscar a Tomoyo, Hago una pequeña reverencia y salgo corriendo de allí.

Llego a una habitación en el último piso.

La abro, es toda blanca. Hace mucho frio, el suelo esta resbaloso. Es Hielo?.

En la cama solo veo una cabellera negra, trato de acercarme.

-No deberías estar aquí, por favor retírate ahora mismo- Me dice dulcemente una chica pelirroja, bajita.

Asiento, al menos se que Tomoyo está bien, la están cuidando, y no está sola.

Se lo que ella posee, no me costó descubrirlo.

Salgo de habitación sin chistar, mi hermano no sé donde esta, solo lo veo en la cena...

Los pasillos cada vez me parecen más angostos.

Estoy sola.

Y lo que siento es soledad, todos aquí son unos imbéciles, no soporto a nadie, quiero estar en casa, quiero mi vida de nuevo.

Siento el suelo, frio, es lo único que siento.

-Kinomoto...- Es su voz, es su voz en el pasillo, es Xiao-Lang, de nuevo, no quiero hablar con él, debe de haber una salida, una puerta...

Hay una, salgo, hay un jardín, es una terraza, que bellísimo.

Cierro la puerta a mis espaldas

-Sabes que es de mala educación escapar cuando te llaman?- Su melodiosamente odiosa voz aparece detrás mío, giro, esta allí, con su sonrisa burlona, yo lo único que puedo hacer mejor es sonrojarme y abrir los ojos, sorprendida, el siempre me sorprende... LO DETESTO!

-Kinomoto, las personas aquí tratan de ayudarte, si fueras más educada al menos deberías darles unas sonrisas de vez en cuanto, si puedes a mis hermanas, son un poco sensibles...

Jaja, esto debe de ser una broma..

Educada...

-Ayudarme?, si claro, haciéndome lucir ridícula?- Me mira algo sorprendido- Viniendo de un niño mimado y consentido como tu es lo mínimo que se puede esperar!- Le digo sarcástica

-Todos pasamos por muchas cosas..., pero no son motivos para ser hostil con la gente que te trata bien- Me dice cortante.

-Que sabrás tu- Le digo mirándolo a los ojos, me levanta la mirada, sus ojos tienen ese destello dorado, cálido, pero lástima que sea tan... Estúpido... - No perdiste a tu padre, no tuviste que ver como moría lentamente gritando de dolor cuando esas cosas lo devoraron- Le grito, el solo agacha la cabeza- No tuviste que ver como tu familia se desmoronaba a causa de la muerte de tu madre...- Solo abre los ojos, es de esperarse que tenga esas actitudes... Todos las tienen...

Siento que las lágrimas se deslizan por mis mejillas, solo me arrodillo en el suelo, soy débil.

Sigo siendo una pequeña niña asustada, en un mundo desconocido, que no sabe qué hacer ni como encajar...

Pero...

Siento unos brazos al rededor mío.

Qué diablos...?

Es un abrazo, cálido, reconfortante, no siento las piedrecitas, no siento nada.

-Lo- lo lamento, no sabía cómo calmarte- Dice separándose de mi, rascándose la cabeza.

Solo asiento, no sé qué me pasa, eh perdido el habla, esta sensación, es un cosquilleo, agradable.

Es horrible...

Me paro rápidamente y salgo de la terraza, corro abiertamente por los pasillos. No sé ni cómo llegue a mi habitación.

Pero supongo que fue de la adrenalina.

No hay mucho que hacer, el color rosado casi salmón esta por todos lados.

Se parece tanto a un sueño. Reviso los cajones, solo hay medias, pantis, conjuntos de ropa interior, con... ¿Los días de la semana?

Que loca psicológicamente ordenada haría esto?.

Sigo revisando, los armarios, hay vestidos, muchooos vestidos de fiesta todos en tono pastel, puaj...

Hay algo...

Unos botines negros. Una musculosa negra y un pantalon de mesquilla verde, se parece al que llevan los militares, junto con una campera.

Hay una gorra marrón grisácea.

Es como de mi talla, es algo raro.

Está oscureciendo, salgo un poco a la terraza, el aire esta cálido, miro hacia abajo y veo la razón.

Xiao-Lang está practicando

No sé cómo se pronunciara su nombre...

-Xoa- No, asi no...

Porque me pongo ah hacer esto?, en ningún momento voy a llamarlo por su nombre de pila... Es algo raro. Definitivamente nunca lo hare.

-La camioneta saldrá mañana a las 7:00 am, en la entrada norte, Kinomoto Touya y Tsukishiro Yue irán...

Hay alguien en el balcón continuo, porque...

Adonde ir a mi hermano?

Porque no me dijo nada?

Que es lo que pasa?

-Señorita Kinomoto...

-Diablos!- Me asusto, dios, la próxima le pondré un cascabel a esta chica, es solo la que me viene a anunciar que en una hora esta la cena, dije una palabrota...- LO SIENTO!- Que vergüenza, y yo así como si nada.

-No se disculpe, en una hora estará lista la cena- Me dice con una sonrisa, solo me giro un segundo y cuando me vuelvo ella ya no está, es muy sigilosa.

Siempre es la misma chica rubia, un día de estos le preguntare su nombre.

Si me presento antes en el comedor, puede que consiga hablar con mi hermano antes de que algo suceda.

Me apuro, las escaleras son cada vez más largas e interminables, Están poniendo la mesa.

Mi hermano esta allí.

-Touya- Le llamo...

Pov Normal.

La castaña corrió hasta el extremo donde se encontraba su hermano, este solo le sonrió.

-Monstro- Le dijo mientras la abrazaba.

-Por qué dicen que mañana te irás?- Le susurro al oído, lo que sorprendió a su hermano.

-Iré a tu cuarto después de cenar- solo desplego una sonrisa radiante y la abrazo, luego la soltó y le indico que se sentara en su lugar. La castaña solo se fue confundida hasta su asiento frecuente y espero allí, solo sentía el ruido de la puerta abriéndose y cerrándose.

Lo que la sorprendió fue levantar la mirada y encontrarse con dos ojos ámbares y una sonrisa al frente de ella.

Solo le devolvió la sonrisa, y espero con ansias el momento de comer para sorprender al castaño.

Fue llenándose la mesa, hasta que ya no hubo lugar vacio.

La cena consistió en pavo al horno.

Instintivamente agarro el tenedor y cuchillo apropiado y corto la carne con una gracia simplicidad que abrumaron al ambarino que la miraba como si viese a un fantasma

Escribió rápidamente con un bolígrafo en su servilleta de tela y se la paso a la castaña, esta solo se sonrojo y siguió comiendo.

Touya miraba la escena con el alma al demonio y con los ojos enardecidos. Solo se levanto de su asiento y fue hacia donde su hermana.

-Vamos- Le dijo y la arrastro prácticamente hasta afuera del comedor.

Xiao-Lang solo los observo con cara de pocos amigos. Y se guardo la servilleta en el bolsillo de su pantalón, la servilleta solo decía...

"Mejoraste, te felicito SAKURA-CHAN"

El no sabía cómo se usaba correctamente eso del "Chan", el "Kun" o el "San".

Pero tenía varios libros de cultura japonesa en su biblioteca que luego se dispondría a leer y a memorizar.

Por el momento solo sabía que esa chica de ojos esmeraldas, estaba llamando mucho su atención.

Por otro lado, es decir, fuera del comedor...

-TOUYA YA DEJAME!- Le dijo empacada Sakura, se soltó del agarre de su hermano y lo miro ceñuda.

-QUIEN ES ESE MOCOSO?- Touya la miraba con indignación en sus ojos, su hermana siempre estaría bajo su ala, ese mocoso estaba mal de la cabeza si quería algo con ella

-Es solo un amigo- Dijo Sakura sonrojándose y bajando la cabeza para que su hermano no lo notara

-Bien, que siga así...- Le dijo el galeno no tan convencido y con, aun, chispas en los ojos

Ambos entraron a la habitación- Sakura, mañana me voy porque tengo que recoger provisiones de un pueblo al norte de aquí- Le soltó sin mas mirándola a los ojos, que le recordaban tanto a su madre.

-Por que tú?- Le dijo la castaña con la mirada ensombrecida- No te vayas...

-Solo tengo que ir por unas cosas y volver, no me pasara...- No pudo terminar su frase, Sakura lo estrechaba con una fuerza, sintió húmeda su remera, estaba llorando. Escucho como unos suaves sollozos se dejaban oír- Hey hey, no llores, no voy a desaparecer, tardare unas horas, para el mediodía ya estaré aquí- Le decía mientras le acariciaba el cabello.

Sakura solo seguía llorando.

Pero repentinamente paro y solo miro a su hermano.

-No mueras, no puedo quedarme sola- Le dijo, luego lo empujo hacia afuera de la habitación y cerró la puerta con cerrojo.

Touya solo apoyo al frente contra la puerta y luego de un rato se fue.

Sakura por su parte estaba ansiosa, se acostó y dejo la ropa preparada, solo deseo que mañana su despertador sonara a las 6.00 am.

Solo espero, espero hasta que...

PIPIPIPIPIPIPI

-si!- Se levanto y vistió rápidamente, como sospechaba la ropa de soldado que encontró en el armario era de su talla, y le quedaba algo ajustado.

Asomo la cabeza tímidamente por la puerta, no había nadie.

Eran las 6.30 am.

Solo se sobresalto al oír pasos, era la mujer que tanto le fascinaba, era Dama Ieran. Se escondió de nuevo en su habitación y espero, cuando el ruido de los pasos se esfumo, salió sigilosamente, camino por los pasillos del mismo modo.

No sabía cómo salir, por la puerta principal habría demasiadas personas que le preguntarían que hacia despierta tan temprano.

Bajo hasta la planta baja y encontró una ventana, salto hacia afuera.

Dio un suspiro de alivio y echo a correr hacia el norte de la ciudad, estaba muy fuera de estado, hacia mucho que no corría, pero estaba movida por una fuerza en su interior. Tenía que correr, tenía que llegar a la entrada norte, corrió más y más, observando el lugar.

A pesar de no tener muchas personas merodeando por ahí, la ciudad seguía conservando ese estilo alegre y vivaz que tanto le fascinaba.

Siguió corriendo.

Hasta que algo la detuvo. Un haz de luz. Una luz muy brillante. Era el sol que se reflejaba atreves del cristal. Se quedo embobada por un segundo y luego meneo la cabeza y siguió en su carrera, no tardo más en llegar a la entrada norte. Y como era de prevenir allí estaba la camioneta. Observo a su alrededor, no había nadie. Corrió con más fuerza y salto arriba de la caja de la camioneta, agarro una lona y se cubrió con ella.

Solo sintió la voz de su hermano, y de más hombres. Cerró los ojos con fuerza pidiéndole a dios que no levantaran la lona. Una voz en particular le llamo la atención.

-No, no puedes ir, tu madre no te autorizo- Hablo uno de los hombres que parecía mayor por su voz gruesa

-Por favor, volveremos al medio día, déjame ir, me quedare en la camioneta- La voz de Xiao-Lang Li sonaba molesta y suplicante- Se defenderme mejor que ustedes- Agrego con modestia.

-Está bien, pero no me hago cargo de lo que pueda llegar a pasarte muchacho. Y ni una palabra de esto a tu madre- Le amenazo el hombre de nuevo.

Xiao-Lang solo sonrió con autosuficiencia y subió a la camioneta.

Sakura por su parte solo sintió el rugido del motor y siguió en su suplicas para que no la descubrieran.

No supo cuanto tiempo paso, pero suspiro cuando la camioneta se detuvo.

-Bien muchachos, haremos dos grupos- Hablo de nuevo el de la voz gruesa- Kinomoto, Satoshi, y yo, iremos al centro. Ya tienen las listas en las mochilas de lo principal que deben traer. Tsukishiro, Chong y Kato, saqueen las casas. Nos vemos en una hora aquí. Recuerden, solo usen las armas en una emergencia, en lo demás, manéjense con los machetes. VAMOS!

Sakura sintió los pasos apresurados de los hombres, se descubrió y respiro un poco el aire, miro a su alrededor, había un pueblo, no más de seis manzanas.

-Kinomoto?- Sakura volteo rápidamente y cayó en la cuenta de que no había sido muy eficaz. Se olvido de que Xiao-Lang se quedaba- Entra a la camioneta- Le dijo el ambarino preocupado. Alterado...

La castaña vio el motivo de su preocupación.

Esas cosas se estaban acercando, estaban a dos pasos de ella.

No podía reaccionar, no podía moverse.

Uno de ellos se iba a abalanzar sobre ella, pero no lo hizo, una bola de fuego se estrello en su cabeza.

Xiao-Lang Corrió hacia donde Sakura y la bajo como bajar a un costal de plumas.

-VETE A DENTRO!- Le grito cuando esas cosas se hubieron acercado más a la camioneta

Sakura hizo lo que le pidió y entro a la camioneta sin chistar.

Xiao-Lang por su parte Lanzaba bolas de fuego a la cabeza de los zombis como si la vida se le fuera en ello. Pero algo paso, el cielo comenzó a nublarse, comenzaron a oírse truenos.

Y comenzó gotas de agua comenzaron a caer. Al principio solo fueron chispas, y luego una lluvia torrencial se desato. Xiao-Lang siguió sacando fuerzas de donde no tenía. Lanzando fuego cada vez menos potente, hasta que ya no salió nada de sus manos. Se vio tambaleándose y sintiéndose terriblemente mareado, hasta que cayó al suelo.

Sakura bajo inmediatamente de la camioneta y corrió hacia donde estaba Xiao-Lang. Se arrodillo a su lado y lo sacudió violentamente. El ambarino abrió apenas los ojos.

-Ve-vete Sakura- La castaña se sorprendió cuando este la llamo por su nombre- Ellos te alcanzaran, vete por favor.

Sakura negó con la cabeza y lo miro.

-No te dejare aquí- Le dijo firmemente mirándolo sin antes decir- Syaoran.

El castaño sonrió débilmente, luego cerró los ojos, el agua seguía cayendo en su cuerpo debilitándolo.

Sakura no lo comprendía.

Esas cosas se iban asercando a ellos.

Su respiración cada vez era más agitada.

-No, esto no debe ser así- Susurro mirando como ellos cerraban toda salida- NO PODEMOS MORIR!- Grito hacia el cielo- NOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Sakura empezó a sentir como perdía toda gravedad.

Miro a su alrededor. Y observo como la tierra, las piedras, y la camioneta iba perdiendo gravedad. Estaban flotando a unos centímetros del suelo.

-BASTA!- Grito nuevamente, y fue su enojo la que la ayudo a comprender que ella lo estaba provocando.

Los zombis se inflaron hasta tal punto que explotaron.

Y entonces todo cayó al suelo recuperando su gravedad normal. Sakura miro hacia todos lados.

Y se encontró con la mirada inquietante del general Benjiro. El hombre de la voz gruesa.

Y de la mirada sorprendida de todos. Incluso de su hermano. Quien corrió hacia ella y la abrazo.

-Si que tienes un poder muy peligroso jovencita- Dijo el general apuntándola con una pistola

-QUE TE CREES QUE HACES!?- Le grito Touya con el ceño doblemente fruncido.

-Es claro que es un peligro para todos, hay que eliminarla ya mismo- Dijo recargando su escopeta y apuntando a la cabeza de la castaña. Dos soldados separaron a Touya a la fuerza y lo encerraron adentro de la camioneta- Encargasen del jovencito, que no se humecte mas- Dijo mirando a sus otros dos soldados, quienes cargaron a Xiao-Lang.

Se preparaba para disparar.

Solo se oía el sonido de la lluvia...

Y entonces apretó el gatillo.

Capitulo 4: Fuera de Hong Kong.

Pov Normal.

1 semana después...

La mañana estaba fría, la neblina era muy densa.

Y ellos parecían fantasmas paseándose de un lado a otro, sin rumbo.

La muralla no los había contenido, arrasando con toda la población de China, a excepción de la gran ciudad de Hong Kong. La única ciudad China que posee personas con tales dones que preservaron la tranquilidad en esa ciudad.

Uno a uno fueron apareciendo.

Pero asi como aparecían caían, con un disparo certero a la cabeza. Al rededor de todo Hong Kong, soldados, y personas con dichos dones se concentraban en que ninguno de esos depredadores se acercara a menos de 10 m de la ciudad.

Un auto blindado llego a una de las entradas.

De el bajo Ieran, con su vestimenta habitual. Xiao-Lang, Tomoyo y el Sr. Daudoji.

-Daudoji-San, estás seguro?- Pregunto Ieran mirando a los ojos al hombre con una expresión de inseguridad- Esto es muy arriesgado- Ieran solo apretó el hombro de el Sr. Daudoji.

-Lo sé Dama Ieran, lo sé, pero ya eh hablado esto con Sonomi y principalmente con Tomoyo- Dijo mirando a la niña la cual le regalo una mirada decidida- Y ya no hay vuelta atrás.

Una moto se sintió a lo lejos. Y llego a ellos en menos de un minuto, Hin Lu, se bajo de esta.

-Ya está todo listo?- Pregunto mirándolos a todos

-Si, ya está todo listo...- Prosiguió el Sr. Daudoji.

-Pero...

-Madre- Le acallo Xiao-Lang, mirándola como quien dice que no interfiera, Ieran soltó un suspiro de indignación, y solo se limito a observar.

-Hazlo pequeña- Le dijo el Sr. Daudoji a su hija.

-Espera, Tomoyo- Xiao-Lang se acerco a ella- Se que no te veré, y que no se si será por siempre, pero, gracias por decir que no- Le dijo el ambarino, ella solo le sonrió y le guiño un ojo. Acto seguido le beso, un beso corto y tierno en los labios, el joven le sonrió, embobado.

-Ya volveré- Le dijo en un susurro, a lo que el castaño solo asintió y se alejo como los demás, a cinco metros.

Tomoyo solo cerró los ojos y dejo que su poder se apoderara de sus acciones por completo, una luz blanquecina pero casi segadora broto de todo su cuerpo

Por un momento la nada se dejo oír, luego sonido de cristales empezaron a sonar.

Al rededor de todo Hong-Kong, se empezó a formar una gruesa capa de cristal irrompible.

Creciendo hasta formar una esfera

Dejando dos entradas, una al sur de la ciudad y otra al norte.

Las cuales en seguida fueron cerradas con puertas enormes de hierro

Tomoyo no emitió ningún ruido, simplemente, su poder estaba todavía floreciendo hasta que finalmente dejo escapar su ultimo hilo de luz.

-Hin Lu, AHORA- Le grito Ieran a su hermano menor.

Hin Lu Corrió hacia la niña y le clavo una daga de sueño en el pecho, no era una daga como un cuchillo, era azul, y traspaso la piel de Tomoyo sin dañarla, sin cortarla.

La niña cayó en estado de coma a los brazos de Hin Lu, quien la cargo sin mucho esfuerzo.

-Esto la mantendrá adormecida, así mantendrá estable la esfera y no habrá inconvenientes- Explico El hermano menor de Ieran.

-Quiere decir que todo el poder de mi hija se concentrara solo en la esfera?

-Así es Sr Daudoji- Afirmo el chino

Todos se quedaron silenciosos. Sin emitir ruido, mientras ellos se acercaban

Golpeaban el cristal, y se iban, sonrieron, su plan había funcionado.

El Sr. Daudoji cargo a su hija en brazos.

-Sonomi dice que la habitación ya esta lista- Dijo Ieran mientras cerraba su celular

Se subieron al auto y partieron a Li Manor.

El Sr. Daudoji volvió a su seriedad común, pero había algo que había cambiado, su rostro, estaba ensombrecido.

Pov Sr. Daudoji.

Fue un sacrificio necesario de hacer, mi niña estará segura, protegiéndonos a todos, todos vamos a estar bien. Ella es joven para entender estas cosas. Pero aun así acepto estar en este estado y crear la esfera de protección.

Aun así, las expediciones al exterior continúan, para buscar provisiones a otros pueblos cercanos.

No hemos podido contactar con el señor Clow Reed. Por lo tanto, no hay una mínima idea de lo que pasa a fuera de Hong-Kong.

Aun que aquí estamos seguros, las provisiones están escaseando, y las personas no entienden de razones, quieren irse a otros lados, cuando no van a poder estar más tranquilos y en paz más que aquí. Pero no los retenemos, los que se quisieron ir, se fueron.

Pero nunca más volvieron, mujeres, hombres, niños. Todos ellos jamás volvieron a pisar Hong-Kong Solamente quedaron 50 personas en la ciudad además de nosotros

Fue lamentable, pero fue la decisión de cada uno. Millones y millones de vidas se perdieron a lo largo de estos dos meses.

Pero ya nada quedaba por hacer

Tengo que cuidar únicamente de mi familia y si veo que puedo hacer algo mas por alguien lo voy ah hacer sin dudarlo.

Ieran ah sido una mujer muy fuerte a pesar de no contar con la presencia de mi mejor amigo, Hien Li, mi contrario, Fue un gran padre, esposo y amigo, todos lo admirábamos. Pero debido a aquel accidente...

Nunca me perdonare su muerte...

Pero a veces es mejor no acordarse de cosas así en estos momentos. Debo concentrarme en lo principal que es la salud de mi hija y la de mi mujer. Son las únicas que me concretan como ser humano y como hombre.

Sonomi y yo hace unos años que venimos más o menos, a veces pienso que solo seguimos juntos por nuestra hija. Eso solo hace ver que nuestro matrimonio cuelga de un hilo de telaraña. Es deprimente, pero cuando estás en un apocalipsis, a veces es conveniente permanecer con aquella persona a la que en su momento amaste locamente.

Ya veo el techo de Li Manor...

Tomoyo, mi niña, todavía sigue así, la daga que Hin Lu uso para atravesarle el pecho traspasa mi mano como si se tratase de un fantasma. Ah desarrollado a tal punto su poder que puede lograr hacer muchas cosas.

Hasta dormir a una persona a tal punto de que esta no despierte nunca jamás.

Estas dagas solo funcionan si están en contacto con el corazón de la persona, una vez que se la sacas, la persona despierta.

Yo despertare a mi hija cuando todo esto acabe... Y ya no necesitemos la esfera de cristal.

-Daudoji-San- Siento la suave mano de Ieran sobre mi hombro, a pesar de la distancia, siempre ah sido mi mejor amiga, la quiero como a una hermana, y sé que ella me tiene el mismo afecto- Ya hemos llegado.

Asiento y bajo del auto, su hijo solo se baja y entra a la mansión. Voy a olvidar el beso que le dio mi hija, y voy a tratar de contener mis ganas de congelarlo.

Oigo un grito ahogado.

Es la pequeña hija de Fujitaka...

Ella ah sido amiga de mi hija durante toda su vida, veo que sus ojos miran a Tomoyo algo desorientados.

Se acerca a mí corriendo.

-Que le ah ocurrido a Tomoyo, porque tiene esa daga en su pecho?- Dice alterada.

-No le pasa nada, no te preocupes, solo está dormida- Me mira como sin creerme, solo frunce el entrecejo- Ves la esfera que se creó?- Asiente mirando hacia arriba- Fue Tomoyo quien la hizo, para protegernos, debe estar dormida para que concentre todo su poder en la esfera.

La pequeña solo asiente y mira a mi hija algo triste.

La entiendo, a mi también me hubiera gustado volver a ver la sonrisa de mi pequeña niña.

-Sakura, vuelve aquí- La llama un hombre, el hermano, con que Sakura se llama, me sonaba familiar ese nombre, quizá Tomoyo lo repetía constantemente y yo no pude jamás prestarle mas atención para preguntarle quien era.

Camino por la mansión.

Hasta la habitación que prepararon para Tomoyo.

Es toda blanca, la cama, las cortinas, los muebles, todo es blanco.

Hay dos enfermeras.

-Oh, Ud. debe de ser el Sr. Daudoji- Habla una, pelirroja de ojos negros, bajita- Puede colocar a la niña allí- Me dice apuntando la cama.

Asiento, la otra más alta, pelirroja igual que la otra salvo que con ojos verde aceituna, solo mira la daga que tiene Tomoyo.

-No tienen que sacarle la daga jamás- Les digo adivinando las intenciones de la otra.

-Oh, no, por supuesto que no- Dice la chaparrita- Ya puede retirarse, nosotras nos haremos cargo de ella.

Solo asiento y la coloco sobre la cama.

La tapo un poco.

Esta tan preciosa a pesar de que su rostro esta inexpresivo.

Salgo de la habitación, no soporto verla así.

No soy tan fuerte como parezco.

Siento unos brazos cerrarse a mí al rededor.

-Sonomi- Le digo, está llorando, le acaricio el cabello- Va a estar bien, esta segura así.

-Ya la extraño- Me dice con voz queda.

La abrazo aun mas, me necesita, lo sé.

Y a pesar de todo, aquí siempre voy a estar para ella.

Pov Sakura.

Tengo que encontrar a Tomoyo. No sé cuánto tiempo llevare buscándola, tengo que encontrarla, voy doblando en uno de los pasillos, esta ropa no me deja correr tranquila, como si fuera poco, las hermanas de Xiao... , ash, no me puedo acordar como se llama, no lo eh visto mucho desde aquella vez, solo en la cena, ya no se sienta enfrente mío...

Bueno, las hermanas, se ve que me han visto cara de muñeca, me han tomado toda esta semana para vestirme como, como una... una...

Princesa.. T-T

Todo Rosa y blanco, y ahora me pusieron una pollera por arriba de las rodillas, Rosa, y una camiseta Blanca... Diablos, no puedo correr en paz vigilando que no se me vean las pantis.

Y estos zapatos, le agregaron tacos, no estoy acostumbrada a usar tacos, dios...

Hoy casi me caigo en sima de un florero...

Fue tan vergonzoso

Choco contra algo, o alguien...

Ite, ite, ite...

Caí muy mal...

-Ten más cuidado!- Me grita una voz chillona, femenina...Abro los ojos...Me encuentro con unos rojos mirándome llenos de furia - Maldita mocosa- Me dice la chica, no tendrá mas que yo, quien se ah creído, debe de ser una de esas mimadas.

-Tú pudiste haberte fijado...

-Ya verás- Levanta su mano

Qué?, estoy, flotando...

Qué diablos...

-Bájame!- Le grito, Solo me ve con cara de burla

-MEILING BAJALA!- Es Xiao..., Bueno el chico...

Creo que estoy a dos metros del suelo...

-Xiao-Lang!- Lo abraza y lo besa por todos lados, será la novia...

Noto que empiezo a bajar, pero bruscamente, solo espero el golpe duro contra el suelo, maldita idiota...

Solo siento unos brazos.

Abro de nuevo mis ojos... Xiao-Lang me atrapo.

Me sonríe.

Me sonrojo, me baja.

-Kinomoto-San, ella es Meiling Li, mi prima- Porque siento un gran alivio cuando dice eso.

-No es de mi interés saberlo- Le digo mirando a la fulana esa, me mira con odio puro- Si me disculpan, tengo cosas que hacer- Una de ellas, buscar a Tomoyo, Hago una pequeña reverencia y salgo corriendo de allí.

Llego a una habitación en el último piso.

La abro, es toda blanca. Hace mucho frio, el suelo esta resbaloso. Es Hielo?.

En la cama solo veo una cabellera negra, trato de acercarme.

-No deberías estar aquí, por favor retírate ahora mismo- Me dice dulcemente una chica pelirroja, bajita.

Asiento, al menos se que Tomoyo está bien, la están cuidando, y no está sola.

Se lo que ella posee, no me costó descubrirlo.

Salgo de habitación sin chistar, mi hermano no sé donde esta, solo lo veo en la cena...

Los pasillos cada vez me parecen más angostos.

Estoy sola.

Y lo que siento es soledad, todos aquí son unos imbéciles, no soporto a nadie, quiero estar en casa, quiero mi vida de nuevo.

Siento el suelo, frio, es lo único que siento.

-Kinomoto...- Es su voz, es su voz en el pasillo, es Xiao-Lang, de nuevo, no quiero hablar con él, debe de haber una salida, una puerta...

Hay una, salgo, hay un jardín, es una terraza, que bellísimo.

Cierro la puerta a mis espaldas

-Sabes que es de mala educación escapar cuando te llaman?- Su melodiosamente odiosa voz aparece detrás mío, giro, esta allí, con su sonrisa burlona, yo lo único que puedo hacer mejor es sonrojarme y abrir los ojos, sorprendida, el siempre me sorprende... LO DETESTO!

-Kinomoto, las personas aquí tratan de ayudarte, si fueras más educada al menos deberías darles unas sonrisas de vez en cuanto, si puedes a mis hermanas, son un poco sensibles...

Jaja, esto debe de ser una broma..

Educada...

-Ayudarme?, si claro, haciéndome lucir ridícula?- Me mira algo sorprendido- Viniendo de un niño mimado y consentido como tu es lo mínimo que se puede esperar!- Le digo sarcástica

-Todos pasamos por muchas cosas..., pero no son motivos para ser hostil con la gente que te trata bien- Me dice cortante.

-Que sabrás tu- Le digo mirándolo a los ojos, me levanta la mirada, sus ojos tienen ese destello dorado, cálido, pero lástima que sea tan... Estúpido... - No perdiste a tu padre, no tuviste que ver como moría lentamente gritando de dolor cuando esas cosas lo devoraron- Le grito, el solo agacha la cabeza- No tuviste que ver como tu familia se desmoronaba a causa de la muerte de tu madre...- Solo abre los ojos, es de esperarse que tenga esas actitudes... Todos las tienen...

Siento que las lágrimas se deslizan por mis mejillas, solo me arrodillo en el suelo, soy débil.

Sigo siendo una pequeña niña asustada, en un mundo desconocido, que no sabe qué hacer ni como encajar...

Pero...

Siento unos brazos al rededor mío.

Qué diablos...?

Es un abrazo, cálido, reconfortante, no siento las piedrecitas, no siento nada.

-Lo- lo lamento, no sabía cómo calmarte- Dice separándose de mi, rascándose la cabeza.

Solo asiento, no sé qué me pasa, eh perdido el habla, esta sensación, es un cosquilleo, agradable.

Es horrible...

Me paro rápidamente y salgo de la terraza, corro abiertamente por los pasillos. No sé ni cómo llegue a mi habitación.

Pero supongo que fue de la adrenalina.

No hay mucho que hacer, el color rosado casi salmón esta por todos lados.

Se parece tanto a un sueño. Reviso los cajones, solo hay medias, pantis, conjuntos de ropa interior, con... ¿Los días de la semana?

Que loca psicológicamente ordenada haría esto?.

Sigo revisando, los armarios, hay vestidos, muchooos vestidos de fiesta todos en tono pastel, puaj...

Hay algo...

Unos botines negros. Una musculosa negra y un pantalon de mesquilla verde, se parece al que llevan los militares, junto con una campera.

Hay una gorra marrón grisácea.

Es como de mi talla, es algo raro.

Está oscureciendo, salgo un poco a la terraza, el aire esta cálido, miro hacia abajo y veo la razón.

Xiao-Lang está practicando

No sé cómo se pronunciara su nombre...

-Xoa- No, asi no...

Porque me pongo ah hacer esto?, en ningún momento voy a llamarlo por su nombre de pila... Es algo raro. Definitivamente nunca lo hare.

-La camioneta saldrá mañana a las 7:00 am, en la entrada norte, Kinomoto Touya y Tsukishiro Yue irán...

Hay alguien en el balcón continuo, porque...

Adonde ir a mi hermano?

Porque no me dijo nada?

Que es lo que pasa?

-Señorita Kinomoto...

-Diablos!- Me asusto, dios, la próxima le pondré un cascabel a esta chica, es solo la que me viene a anunciar que en una hora esta la cena, dije una palabrota...- LO SIENTO!- Que vergüenza, y yo así como si nada.

-No se disculpe, en una hora estará lista la cena- Me dice con una sonrisa, solo me giro un segundo y cuando me vuelvo ella ya no está, es muy sigilosa.

Siempre es la misma chica rubia, un día de estos le preguntare su nombre.

Si me presento antes en el comedor, puede que consiga hablar con mi hermano antes de que algo suceda.

Me apuro, las escaleras son cada vez más largas e interminables, Están poniendo la mesa.

Mi hermano esta allí.

-Touya- Le llamo...

Pov Normal.

La castaña corrió hasta el extremo donde se encontraba su hermano, este solo le sonrió.

-Monstro- Le dijo mientras la abrazaba.

-Por qué dicen que mañana te irás?- Le susurro al oído, lo que sorprendió a su hermano.

-Iré a tu cuarto después de cenar- solo desplego una sonrisa radiante y la abrazo, luego la soltó y le indico que se sentara en su lugar. La castaña solo se fue confundida hasta su asiento frecuente y espero allí, solo sentía el ruido de la puerta abriéndose y cerrándose.

Lo que la sorprendió fue levantar la mirada y encontrarse con dos ojos ámbares y una sonrisa al frente de ella.

Solo le devolvió la sonrisa, y espero con ansias el momento de comer para sorprender al castaño.

Fue llenándose la mesa, hasta que ya no hubo lugar vacio.

La cena consistió en pavo al horno.

Instintivamente agarro el tenedor y cuchillo apropiado y corto la carne con una gracia simplicidad que abrumaron al ambarino que la miraba como si viese a un fantasma

Escribió rápidamente con un bolígrafo en su servilleta de tela y se la paso a la castaña, esta solo se sonrojo y siguió comiendo.

Touya miraba la escena con el alma al demonio y con los ojos enardecidos. Solo se levanto de su asiento y fue hacia donde su hermana.

-Vamos- Le dijo y la arrastro prácticamente hasta afuera del comedor.

Xiao-Lang solo los observo con cara de pocos amigos. Y se guardo la servilleta en el bolsillo de su pantalón, la servilleta solo decía...

"Mejoraste, te felicito SAKURA-CHAN"

El no sabía cómo se usaba correctamente eso del "Chan", el "Kun" o el "San".

Pero tenía varios libros de cultura japonesa en su biblioteca que luego se dispondría a leer y a memorizar.

Por el momento solo sabía que esa chica de ojos esmeraldas, estaba llamando mucho su atención.

Por otro lado, es decir, fuera del comedor...

-TOUYA YA DEJAME!- Le dijo empacada Sakura, se soltó del agarre de su hermano y lo miro ceñuda.

-QUIEN ES ESE MOCOSO?- Touya la miraba con indignación en sus ojos, su hermana siempre estaría bajo su ala, ese mocoso estaba mal de la cabeza si quería algo con ella

-Es solo un amigo- Dijo Sakura sonrojándose y bajando la cabeza para que su hermano no lo notara

-Bien, que siga así...- Le dijo el galeno no tan convencido y con, aun, chispas en los ojos

Ambos entraron a la habitación- Sakura, mañana me voy porque tengo que recoger provisiones de un pueblo al norte de aquí- Le soltó sin mas mirándola a los ojos, que le recordaban tanto a su madre.

-Por que tú?- Le dijo la castaña con la mirada ensombrecida- No te vayas...

-Solo tengo que ir por unas cosas y volver, no me pasara...- No pudo terminar su frase, Sakura lo estrechaba con una fuerza, sintió húmeda su remera, estaba llorando. Escucho como unos suaves sollozos se dejaban oír- Hey hey, no llores, no voy a desaparecer, tardare unas horas, para el mediodía ya estaré aquí- Le decía mientras le acariciaba el cabello.

Sakura solo seguía llorando.

Pero repentinamente paro y solo miro a su hermano.

-No mueras, no puedo quedarme sola- Le dijo, luego lo empujo hacia afuera de la habitación y cerró la puerta con cerrojo.

Touya solo apoyo al frente contra la puerta y luego de un rato se fue.

Sakura por su parte estaba ansiosa, se acostó y dejo la ropa preparada, solo deseo que mañana su despertador sonara a las 6.00 am.

Solo espero, espero hasta que...

PIPIPIPIPIPIPI

-si!- Se levanto y vistió rápidamente, como sospechaba la ropa de soldado que encontró en el armario era de su talla, y le quedaba algo ajustado.

Asomo la cabeza tímidamente por la puerta, no había nadie.

Eran las 6.30 am.

Solo se sobresalto al oír pasos, era la mujer que tanto le fascinaba, era Dama Ieran. Se escondió de nuevo en su habitación y espero, cuando el ruido de los pasos se esfumo, salió sigilosamente, camino por los pasillos del mismo modo.

No sabía cómo salir, por la puerta principal habría demasiadas personas que le preguntarían que hacia despierta tan temprano.

Bajo hasta la planta baja y encontró una ventana, salto hacia afuera.

Dio un suspiro de alivio y echo a correr hacia el norte de la ciudad, estaba muy fuera de estado, hacia mucho que no corría, pero estaba movida por una fuerza en su interior. Tenía que correr, tenía que llegar a la entrada norte, corrió más y más, observando el lugar.

A pesar de no tener muchas personas merodeando por ahí, la ciudad seguía conservando ese estilo alegre y vivaz que tanto le fascinaba.

Siguió corriendo.

Hasta que algo la detuvo. Un haz de luz. Una luz muy brillante. Era el sol que se reflejaba atreves del cristal. Se quedo embobada por un segundo y luego meneo la cabeza y siguió en su carrera, no tardo más en llegar a la entrada norte. Y como era de prevenir allí estaba la camioneta. Observo a su alrededor, no había nadie. Corrió con más fuerza y salto arriba de la caja de la camioneta, agarro una lona y se cubrió con ella.

Solo sintió la voz de su hermano, y de más hombres. Cerró los ojos con fuerza pidiéndole a dios que no levantaran la lona. Una voz en particular le llamo la atención.

-No, no puedes ir, tu madre no te autorizo- Hablo uno de los hombres que parecía mayor por su voz gruesa

-Por favor, volveremos al medio día, déjame ir, me quedare en la camioneta- La voz de Xiao-Lang Li sonaba molesta y suplicante- Se defenderme mejor que ustedes- Agrego con modestia.

-Está bien, pero no me hago cargo de lo que pueda llegar a pasarte muchacho. Y ni una palabra de esto a tu madre- Le amenazo el hombre de nuevo.

Xiao-Lang solo sonrió con autosuficiencia y subió a la camioneta.

Sakura por su parte solo sintió el rugido del motor y siguió en su suplicas para que no la descubrieran.

No supo cuanto tiempo paso, pero suspiro cuando la camioneta se detuvo.

-Bien muchachos, haremos dos grupos- Hablo de nuevo el de la voz gruesa- Kinomoto, Satoshi, y yo, iremos al centro. Ya tienen las listas en las mochilas de lo principal que deben traer. Tsukishiro, Chong y Kato, saqueen las casas. Nos vemos en una hora aquí. Recuerden, solo usen las armas en una emergencia, en lo demás, manéjense con los machetes. VAMOS!

Sakura sintió los pasos apresurados de los hombres, se descubrió y respiro un poco el aire, miro a su alrededor, había un pueblo, no más de seis manzanas.

-Kinomoto?- Sakura volteo rápidamente y cayó en la cuenta de que no había sido muy eficaz. Se olvido de que Xiao-Lang se quedaba- Entra a la camioneta- Le dijo el ambarino preocupado. Alterado...

La castaña vio el motivo de su preocupación.

Esas cosas se estaban acercando, estaban a dos pasos de ella.

No podía reaccionar, no podía moverse.

Uno de ellos se iba a abalanzar sobre ella, pero no lo hizo, una bola de fuego se estrello en su cabeza.

Xiao-Lang Corrió hacia donde Sakura y la bajo como bajar a un costal de plumas.

-VETE A DENTRO!- Le grito cuando esas cosas se hubieron acercado más a la camioneta

Sakura hizo lo que le pidió y entro a la camioneta sin chistar.

Xiao-Lang por su parte Lanzaba bolas de fuego a la cabeza de los zombis como si la vida se le fuera en ello. Pero algo paso, el cielo comenzó a nublarse, comenzaron a oírse truenos.

Y comenzó gotas de agua comenzaron a caer. Al principio solo fueron chispas, y luego una lluvia torrencial se desato. Xiao-Lang siguió sacando fuerzas de donde no tenía. Lanzando fuego cada vez menos potente, hasta que ya no salió nada de sus manos. Se vio tambaleándose y sintiéndose terriblemente mareado, hasta que cayó al suelo.

Sakura bajo inmediatamente de la camioneta y corrió hacia donde estaba Xiao-Lang. Se arrodillo a su lado y lo sacudió violentamente. El ambarino abrió apenas los ojos.

-Ve-vete Sakura- La castaña se sorprendió cuando este la llamo por su nombre- Ellos te alcanzaran, vete por favor.

Sakura negó con la cabeza y lo miro.

-No te dejare aquí- Le dijo firmemente mirándolo sin antes decir- Syaoran.

El castaño sonrió débilmente, luego cerró los ojos, el agua seguía cayendo en su cuerpo debilitándolo.

Sakura no lo comprendía.

Esas cosas se iban asercando a ellos.

Su respiración cada vez era más agitada.

-No, esto no debe ser así- Susurro mirando como ellos cerraban toda salida- NO PODEMOS MORIR!- Grito hacia el cielo- NOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Sakura empezó a sentir como perdía toda gravedad.

Miro a su alrededor. Y observo como la tierra, las piedras, y la camioneta iba perdiendo gravedad. Estaban flotando a unos centímetros del suelo.

-BASTA!- Grito nuevamente, y fue su enojo la que la ayudo a comprender que ella lo estaba provocando.

Los zombis se inflaron hasta tal punto que explotaron.

Y entonces todo cayó al suelo recuperando su gravedad normal. Sakura miro hacia todos lados.

Y se encontró con la mirada inquietante del general Benjiro. El hombre de la voz gruesa.

Y de la mirada sorprendida de todos. Incluso de su hermano. Quien corrió hacia ella y la abrazo.

-Si que tienes un poder muy peligroso jovencita- Dijo el general apuntándola con una pistola

-QUE TE CREES QUE HACES!?- Le grito Touya con el ceño doblemente fruncido.

-Es claro que es un peligro para todos, hay que eliminarla ya mismo- Dijo recargando su escopeta y apuntando a la cabeza de la castaña. Dos soldados separaron a Touya a la fuerza y lo encerraron adentro de la camioneta- Encargasen del jovencito, que no se humecte mas- Dijo mirando a sus otros dos soldados, quienes cargaron a Xiao-Lang.

Se preparaba para disparar.

Solo se oía el sonido de la lluvia...

Y entonces apretó el gatillo.